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Juan 6 Comparación: Reina Valera 1865 vs Reina Valera

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Juan 6

1Pasadas estas cosas, se fue Jesús a la otra parte de la mar de Galilea, que es la mar de Tiberias.

2Y seguíale grande multitud, porque veían sus milagros que hacía en los enfermos.

3Subió pues Jesús a un monte, y se sentó allí con sus discípulos.

4Y estaba cerca la pascua, la fiesta de los Judíos.

5Y como alzó Jesús los ojos, y vio que había venido a él una grande multitud, dice a Felipe: ¿De dónde compraremos pan para que coman éstos?

6Mas esto decía tentándole; porque él sabía lo que había de hacer.

7Respondióle Felipe: Doscientos denarios de pan no les bastarán, para que cada uno de ellos tome un poco.

8Dícele uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro:

9Un muchacho está aquí que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos; ¿mas qué es esto entre tantos?

10Entonces Jesús dijo: Hacéd recostar los hombres. Y había mucha yerba en aquel lugar; y recostáronse como en número de cinco mil varones.

11Y tomó Jesús aquellos panes, y habiendo hecho gracias, repartió a los discípulos, y los discípulos a los que estaban recostados; y asimismo de los peces cuanto querían.

12Y como fueron hartos, dijo a sus discípulos: Cogéd los pedazos que han quedado, porque no se pierda nada.

13Recogiéronlos pues, y llenaron doce esportones de pedazos de los cinco panes de cebada, que sobraron a los que habían comido.

14Aquellos hombres entonces, como vieron el milagro que Jesús había hecho, decían: Este verdaderamente es el profeta, que había de venir al mundo.

15¶ Entendiendo entonces Jesús, que habían de venir para tomarle por fuerza, y hacerle rey, volvió a huirse a un monte él solo.

16Y como se hizo tarde, descendieron sus discípulos a la mar,

17Y entrando en una nave, iban atravesando el mar hacia Capernaum. Y era ya oscuro, y Jesús no había venido a ellos.

18Y la mar se comenzó a levantar con un gran viento, que soplaba.

19Y cuando hubieron navegado como veinte y cinco, o treinta estadios, ven a Jesús que andaba sobre la mar, y se acercaba a la nave; y tuvieron miedo.

20Mas él les dijo: Yo soy: no tengáis miedo.

21Entonces ellos le recibieron de buena gana en la nave, y luego la nave llegó a la tierra donde iban.

22¶ El día siguiente la gente que estaba de la otra parte de la mar, como vio que no había allí otra navecilla sino una, en la cual se habían entrado sus discípulos, y que Jesús no había entrado con sus discípulos en la nave, sino que sus discípulos solos se habían ido;

23Y que otras navecillas habían arribado de Tiberias, junto al lugar donde habían comido el pan, después de haber el Señor hecho gracias;

24Como vio pues la gente que Jesús no estaba allí, ni sus discípulos, entraron ellos también en las navecillas, y vinieron a Capernaum buscando a Jesús.

25Y hallándole de la otra parte de la mar, dijéronle: ¿Rabbi, cuándo llegaste acá?

26Respondióles Jesús, y dijo: De cierto, de cierto os digo, que me buscáis, no porque habéis visto los milagros, mas porque comisteis del pan, y os hartasteis.

27Trabajád, no por la comida que perece, mas por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del hombre os dará; porque a éste selló el Padre, es a saber, Dios.

28Entonces le dijeron: ¿Qué haremos para que obremos las obras de Dios?

29Respondió Jesús, y les dijo: Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él envió.

30Dijéronle entonces: ¿Qué señal pues haces tú, para que veamos, y te creamos? ¿Qué obras tú?

31Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Pan del cielo les dio a comer.

32Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo, que no os dio Moisés el pan del cielo, mas mi Padre os da el verdadero pan del cielo.

33Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo, y da vida al mundo.

34Entonces le dijeron: Señor, dános siempre este pan.

35Y Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida: el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.

36Mas ya os he dicho, que también me habéis visto, y no me creéis.

37Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera.

38Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad de aquel que me envió.

39Y esta es la voluntad del Padre que me envió: Que de todo lo que me dio, no pierda yo nada de ello, sino que lo resucite en el día postrero.

40Y esta es la voluntad de aquel que me envió: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.

41¶ Murmuraban entonces de él los Judíos, porque había dicho: Yo soy el pan que descendí del cielo.

42Y decían: ¿No es éste Jesús, el hijo de José, cuyo padre y madre nosotros conocemos? ¿Cómo pues dice éste: Yo he descendido del cielo?

43Y Jesús respondió, y les dijo: No murmuréis entre vosotros.

44Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero.

45Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados de Dios: así que todo aquel que oyó del Padre, y aprendió, viene a mí.

46No que alguno haya visto al Padre, sino aquel que es de Dios, éste ha visto al Padre.

47De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna.

48Yo soy el pan de vida.

49Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y han muerto.

50Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de él comiere, no muera.

51Yo soy el pan vivo que ha descendido del cielo: si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo.

52¶ Entonces los Judíos altercaban entre sí, diciendo: ¿Cómo puede este hombre darnos su carne a comer?

53Jesús les dijo entonces: De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros.

54El que come mi carne, y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.

55Porque mi carne verdaderamente es comida, y mi sangre verdaderamente es bebida.

56El que come mi carne, y bebe mi sangre, en mí mora, y yo en él.

57Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, así también el que me come, él también vivirá por mí.

58Este es el pan que descendió del cielo: no como vuestros padres que comieron el maná, y son muertos: el que come de este pan, vivirá eternamente.

59¶ Estas cosas dijo en la sinagoga, enseñando en Capernaum.

60Entonces muchos de sus discípulos oyendo esto, dijeron: Dura es esta palabra, ¿quién la puede oír?

61Y sabiendo Jesús en sí mismo que sus discípulos murmuraban de esto, les dijo: ¿Esto os escandaliza?

62¿Pues qué si viereis al Hijo del hombre subir donde estaba primero?

63El espíritu es el que da vida: la carne de nada aprovecha: las palabras que yo os hablo, espíritu son, y vida son.

64Mas hay algunos de vosotros que no creen. Porque Jesús desde el principio sabía quiénes eran los que no habían de creer, y quien le había de entregar.

65Y decía: Por eso os he dicho: Que ninguno puede venir a mí, si no le fuere dado de mi Padre.

66Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban más con él.

67Dijo, pues, Jesús a los doce: ¿Queréis vosotros iros también?

68Respondióle entonces Simón Pedro: ¿Señor, a quién iremos? tú tienes las palabras de vida eterna.

69Y nosotros creemos y conocemos, que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios viviente.

70Jesús les respondió: ¿No os he yo escogido doce, y el uno de vosotros es diablo?

71Y hablaba de Júdas Iscariote, hijo de Simón; porque éste era el que le había de entregar, el cual era uno de los doce.

Juan 6

1PASADAS estas cosas, fuése Jesús de la otra parte de la mar de Galilea, que es de Tiberias.

2Y seguíale grande multitud, porque veían sus señales que hacía en los enfermos.

3Y subió Jesús á un monte, y se sentó allí con sus discípulos.

4Y estaba cerca la Pascua, la fiesta de los Judíos.

5Y como alzó Jesús los ojos, y vió que había venido á él grande multitud, dice á Felipe: ¿De dónde compraremos pan para que coman éstos?

6Mas esto decía para probarle; porque él sabía lo que había de hacer.

7Respondióle Felipe: Doscientos denarios de pan no les bastarán, para que cada uno de ellos tome un poco.

8Dícele uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro:

9Un muchacho está aquí que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos; ¿mas qué es esto entre tantos?

10Entonces Jesús dijo: Haced recostar la gente. Y había mucha hierba en aquel lugar: y recostáronse como número de cinco mil varones.

11Y tomó Jesús aquellos panes, y habiendo dado gracias, repartió á los discípulos, y los discípulos á los que estaban recostados: asimismo de los peces, cuanto querían.

12Y como fueron saciados, dijo á sus discípulos: Recoged los pedazos que han quedado, porque no se pierda nada.

13Cogieron pues, é hinchieron doce cestas de pedazos de los cinco panes de cebada, que sobraron á los que habían comido.

14Aquellos hombres entonces, como vieron la señal que Jesús había hecho, decían: Este verdaderamente es el profeta que había de venir al mundo.

15Y entendiendo Jesús que habían de venir para arrebatarle, y hacerle rey, volvió á retirarse al monte, él solo.

16Y como se hizo tarde, descendieron sus discípulos á la mar;

17Y entrando en un barco, venían de la otra parte de la mar hacia Capernaum. Y era ya oscuro, y Jesús no había venido á ellos.

18Y levantábase la mar con un gran viento que soplaba.

19Y como hubieron navegado como veinticinco ó treinta estadios, ven á Jesús que andaba sobre la mar, y se acercaba al barco: y tuvieron miedo.

20Mas él les dijo: Yo soy; no tengáis miedo.

21Ellos entonces gustaron recibirle en el barco: y luego el barco llegó á la tierra donde iban.

22El día siguiente, la gente que estaba de la otra parte de la mar, como vió que no había allí otra navecilla sino una, y que Jesús no había entrado con sus discípulos en ella, sino que sus discípulos se habían ido solos;

23Y que otras navecillas habían arribado de Tiberias junto al lugar donde habían comido el pan después de haber el Señor dado gracias;

24Como vió pues la gente que Jesús no estaba allí, ni sus discípulos, entraron ellos en las navecillas, y vinieron á Capernaum buscando á Jesús.

25Y hallándole de la otra parte de la mar, dijéronle: Rabbí, ¿cuándo llegaste acá?

26Respondióles Jesús, y dijo: De cierto, de cierto os digo, que me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os hartasteis.

27Trabajad no por la comida que perece, mas por la comida que á vida eterna permanece, la cual el Hijo del hombre os dará: porque á éste señaló el Padre, que es Dios.

28Y dijéronle: ¿Qué haremos para que obremos las obras de Dios?

29Respondió Jesús, y díjoles: Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado.

30Dijéronle entonces: ¿Qué señal pues haces tú, para que veamos, y te creamos? ¿Qué obras?

31Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Pan del cielo les dió á comer.

32Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: No os dió Moisés pan del cielo; mas mi Padre os da el verdadero pan del cielo.

33Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo.

34Y dijéronle: Señor, danos siempre este pan.

35Y Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida: el que á mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.

36Mas os he dicho, que aunque me habéis visto, no creéis.

37Todo lo que el Padre me da, vendrá á mí; y al que á mí viene, no le hecho fuera.

38Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, mas la voluntad del que me envió.

39Y esta es la voluntad del que me envió, del Padre: Que todo lo que me diere, no pierda de ello, sino que lo resucite en el día postrero.

40Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna: y yo le resucitaré en el día postrero.

41Murmuraban entonces de él los Judíos, porque había dicho: Yo soy el pan que descendí del cielo.

42Y decían: ¿No es éste Jesús, el hijo de José, cuyo padre y madre nosotros conocemos? ¿cómo, pues, dice éste: Del cielo he descendido?

43Y Jesús respondió, y díjoles: No murmuréis entre vosotros.

44Ninguno puede venir á mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero.

45Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados de Dios. Así que, todo aquel que oyó del Padre, y aprendió, viene á mí.

46No que alguno haya visto al Padre, sino aquel que vino de Dios, éste ha visto al Padre.

47De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna.

48Yo soy el pan de vida.

49Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y son muertos.

50Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de él comiere, no muera.

51Yo soy el pan vivo que he descendido del cielo: si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo.

52Entonces los Judíos contendían entre sí, diciendo: ¿Cómo puede éste darnos su carne á comer?

53Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no comiereis la carne del Hijo del hombre, y bebiereis su sangre, no tendréis vida en vosotros.

54El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna: y yo le resucitaré en el día postrero.

55Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.

56El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él.

57Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí.

58Este es el pan que descendió del cielo: no como vuestros padres comieron el maná, y son muertos: el que come de este pan, vivirá eternamente.

59Estas cosas dijo en la sinagoga, enseñando en Capernaum.

60Y muchos de sus discípulos oyéndolo, dijeron: Dura es esta palabra: ¿quién la puede oir?

61Y sabiendo Jesús en sí mismo que sus discípulos murmuraban de esto, díjoles: ¿Esto os escandaliza?

62¿Pues qué, si viereis al Hijo del hombre que sube donde estaba primero?

63El espíritu es el que da vida; la carne nada aprovecha: las palabras que yo os he hablado, son espíritu, y son vida.

64Mas hay algunos de vosotros que no creen. Porque Jesús desde el principio sabía quiénes eran los que no creían, y quién le había de entregar.

65Y dijo: Por eso os he dicho que ninguno puede venir á mí, si no le fuere dado del Padre.

66Desde esto, muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él.

67Dijo entonces Jesús á los doce: ¿Queréis vosotros iros también?

68Y respondióle Simón Pedro: Señor, ¿á quién iremos? tú tienes palabras de vida eterna.

69Y nosotros creemos y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios viviente.

70Jesús le respondió: ¿No he escogido yo á vosotros doce, y uno de vosotros es diablo?

71Y hablaba de Judas Iscariote, hijo de Simón, porque éste era el que le había de entregar, el cual era uno de los doce.

Juan 6

1Pasadas estas cosas, se fue Jesús a la otra parte de la mar de Galilea, que es la mar de Tiberias.

2Y seguíale grande multitud, porque veían sus milagros que hacía en los enfermos.

3Subió pues Jesús a un monte, y se sentó allí con sus discípulos.

4Y estaba cerca la pascua, la fiesta de los Judíos.

5Y como alzó Jesús los ojos, y vio que había venido a él una grande multitud, dice a Felipe: ¿De dónde compraremos pan para que coman éstos?

6Mas esto decía tentándole; porque él sabía lo que había de hacer.

7Respondióle Felipe: Doscientos denarios de pan no les bastarán, para que cada uno de ellos tome un poco.

8Dícele uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro:

9Un muchacho está aquí que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos; ¿mas qué es esto entre tantos?

10Entonces Jesús dijo: Hacéd recostar los hombres. Y había mucha yerba en aquel lugar; y recostáronse como en número de cinco mil varones.

11Y tomó Jesús aquellos panes, y habiendo hecho gracias, repartió a los discípulos, y los discípulos a los que estaban recostados; y asimismo de los peces cuanto querían.

12Y como fueron hartos, dijo a sus discípulos: Cogéd los pedazos que han quedado, porque no se pierda nada.

13Recogiéronlos pues, y llenaron doce esportones de pedazos de los cinco panes de cebada, que sobraron a los que habían comido.

14Aquellos hombres entonces, como vieron el milagro que Jesús había hecho, decían: Este verdaderamente es el profeta, que había de venir al mundo.

15¶ Entendiendo entonces Jesús, que habían de venir para tomarle por fuerza, y hacerle rey, volvió a huirse a un monte él solo.

16Y como se hizo tarde, descendieron sus discípulos a la mar,

17Y entrando en una nave, iban atravesando el mar hacia Capernaum. Y era ya oscuro, y Jesús no había venido a ellos.

18Y la mar se comenzó a levantar con un gran viento, que soplaba.

19Y cuando hubieron navegado como veinte y cinco, o treinta estadios, ven a Jesús que andaba sobre la mar, y se acercaba a la nave; y tuvieron miedo.

20Mas él les dijo: Yo soy: no tengáis miedo.

21Entonces ellos le recibieron de buena gana en la nave, y luego la nave llegó a la tierra donde iban.

22¶ El día siguiente la gente que estaba de la otra parte de la mar, como vio que no había allí otra navecilla sino una, en la cual se habían entrado sus discípulos, y que Jesús no había entrado con sus discípulos en la nave, sino que sus discípulos solos se habían ido;

23Y que otras navecillas habían arribado de Tiberias, junto al lugar donde habían comido el pan, después de haber el Señor hecho gracias;

24Como vio pues la gente que Jesús no estaba allí, ni sus discípulos, entraron ellos también en las navecillas, y vinieron a Capernaum buscando a Jesús.

25Y hallándole de la otra parte de la mar, dijéronle: ¿Rabbi, cuándo llegaste acá?

26Respondióles Jesús, y dijo: De cierto, de cierto os digo, que me buscáis, no porque habéis visto los milagros, mas porque comisteis del pan, y os hartasteis.

27Trabajád, no por la comida que perece, mas por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del hombre os dará; porque a éste selló el Padre, es a saber, Dios.

28Entonces le dijeron: ¿Qué haremos para que obremos las obras de Dios?

29Respondió Jesús, y les dijo: Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él envió.

30Dijéronle entonces: ¿Qué señal pues haces tú, para que veamos, y te creamos? ¿Qué obras tú?

31Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Pan del cielo les dio a comer.

32Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo, que no os dio Moisés el pan del cielo, mas mi Padre os da el verdadero pan del cielo.

33Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo, y da vida al mundo.

34Entonces le dijeron: Señor, dános siempre este pan.

35Y Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida: el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.

36Mas ya os he dicho, que también me habéis visto, y no me creéis.

37Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera.

38Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad de aquel que me envió.

39Y esta es la voluntad del Padre que me envió: Que de todo lo que me dio, no pierda yo nada de ello, sino que lo resucite en el día postrero.

40Y esta es la voluntad de aquel que me envió: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.

41¶ Murmuraban entonces de él los Judíos, porque había dicho: Yo soy el pan que descendí del cielo.

42Y decían: ¿No es éste Jesús, el hijo de José, cuyo padre y madre nosotros conocemos? ¿Cómo pues dice éste: Yo he descendido del cielo?

43Y Jesús respondió, y les dijo: No murmuréis entre vosotros.

44Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero.

45Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados de Dios: así que todo aquel que oyó del Padre, y aprendió, viene a mí.

46No que alguno haya visto al Padre, sino aquel que es de Dios, éste ha visto al Padre.

47De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna.

48Yo soy el pan de vida.

49Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y han muerto.

50Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de él comiere, no muera.

51Yo soy el pan vivo que ha descendido del cielo: si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo.

52¶ Entonces los Judíos altercaban entre sí, diciendo: ¿Cómo puede este hombre darnos su carne a comer?

53Jesús les dijo entonces: De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros.

54El que come mi carne, y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.

55Porque mi carne verdaderamente es comida, y mi sangre verdaderamente es bebida.

56El que come mi carne, y bebe mi sangre, en mí mora, y yo en él.

57Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, así también el que me come, él también vivirá por mí.

58Este es el pan que descendió del cielo: no como vuestros padres que comieron el maná, y son muertos: el que come de este pan, vivirá eternamente.

59¶ Estas cosas dijo en la sinagoga, enseñando en Capernaum.

60Entonces muchos de sus discípulos oyendo esto, dijeron: Dura es esta palabra, ¿quién la puede oír?

61Y sabiendo Jesús en sí mismo que sus discípulos murmuraban de esto, les dijo: ¿Esto os escandaliza?

62¿Pues qué si viereis al Hijo del hombre subir donde estaba primero?

63El espíritu es el que da vida: la carne de nada aprovecha: las palabras que yo os hablo, espíritu son, y vida son.

64Mas hay algunos de vosotros que no creen. Porque Jesús desde el principio sabía quiénes eran los que no habían de creer, y quien le había de entregar.

65Y decía: Por eso os he dicho: Que ninguno puede venir a mí, si no le fuere dado de mi Padre.

66Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban más con él.

67Dijo, pues, Jesús a los doce: ¿Queréis vosotros iros también?

68Respondióle entonces Simón Pedro: ¿Señor, a quién iremos? tú tienes las palabras de vida eterna.

69Y nosotros creemos y conocemos, que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios viviente.

70Jesús les respondió: ¿No os he yo escogido doce, y el uno de vosotros es diablo?

71Y hablaba de Júdas Iscariote, hijo de Simón; porque éste era el que le había de entregar, el cual era uno de los doce.

Juan 6:1
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Pasadas estas cosas, se fue Jesús a la otra parte de la mar de Galilea, que es la mar de Tiberias.

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PASADAS estas cosas, fuése Jesús de la otra parte de la mar de Galilea, que es de Tiberias.

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Y seguíale grande multitud, porque veían sus milagros que hacía en los enfermos.

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Y seguíale grande multitud, porque veían sus señales que hacía en los enfermos.

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Subió pues Jesús a un monte, y se sentó allí con sus discípulos.

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Y subió Jesús á un monte, y se sentó allí con sus discípulos.

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Y estaba cerca la pascua, la fiesta de los Judíos.

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Y estaba cerca la Pascua, la fiesta de los Judíos.

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Y como alzó Jesús los ojos, y vio que había venido a él una grande multitud, dice a Felipe: ¿De dónde compraremos pan para que coman éstos?

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Y como alzó Jesús los ojos, y vió que había venido á él grande multitud, dice á Felipe: ¿De dónde compraremos pan para que coman éstos?

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Mas esto decía tentándole; porque él sabía lo que había de hacer.

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Mas esto decía para probarle; porque él sabía lo que había de hacer.

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Respondióle Felipe: Doscientos denarios de pan no les bastarán, para que cada uno de ellos tome un poco.

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Respondióle Felipe: Doscientos denarios de pan no les bastarán, para que cada uno de ellos tome un poco.

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Dícele uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro:

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Dícele uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro:

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Un muchacho está aquí que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos; ¿mas qué es esto entre tantos?

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Un muchacho está aquí que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos; ¿mas qué es esto entre tantos?

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Entonces Jesús dijo: Hacéd recostar los hombres. Y había mucha yerba en aquel lugar; y recostáronse como en número de cinco mil varones.

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Entonces Jesús dijo: Haced recostar la gente. Y había mucha hierba en aquel lugar: y recostáronse como número de cinco mil varones.

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Y tomó Jesús aquellos panes, y habiendo hecho gracias, repartió a los discípulos, y los discípulos a los que estaban recostados; y asimismo de los peces cuanto querían.

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Y tomó Jesús aquellos panes, y habiendo dado gracias, repartió á los discípulos, y los discípulos á los que estaban recostados: asimismo de los peces, cuanto querían.

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Y como fueron hartos, dijo a sus discípulos: Cogéd los pedazos que han quedado, porque no se pierda nada.

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Y como fueron saciados, dijo á sus discípulos: Recoged los pedazos que han quedado, porque no se pierda nada.

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Recogiéronlos pues, y llenaron doce esportones de pedazos de los cinco panes de cebada, que sobraron a los que habían comido.

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Cogieron pues, é hinchieron doce cestas de pedazos de los cinco panes de cebada, que sobraron á los que habían comido.

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Aquellos hombres entonces, como vieron el milagro que Jesús había hecho, decían: Este verdaderamente es el profeta, que había de venir al mundo.

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Aquellos hombres entonces, como vieron la señal que Jesús había hecho, decían: Este verdaderamente es el profeta que había de venir al mundo.

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¶ Entendiendo entonces Jesús, que habían de venir para tomarle por fuerza, y hacerle rey, volvió a huirse a un monte él solo.

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Y entendiendo Jesús que habían de venir para arrebatarle, y hacerle rey, volvió á retirarse al monte, él solo.

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Y como se hizo tarde, descendieron sus discípulos a la mar,

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Y como se hizo tarde, descendieron sus discípulos á la mar;

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Y entrando en una nave, iban atravesando el mar hacia Capernaum. Y era ya oscuro, y Jesús no había venido a ellos.

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Y entrando en un barco, venían de la otra parte de la mar hacia Capernaum. Y era ya oscuro, y Jesús no había venido á ellos.

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Y la mar se comenzó a levantar con un gran viento, que soplaba.

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Y levantábase la mar con un gran viento que soplaba.

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Y cuando hubieron navegado como veinte y cinco, o treinta estadios, ven a Jesús que andaba sobre la mar, y se acercaba a la nave; y tuvieron miedo.

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Y como hubieron navegado como veinticinco ó treinta estadios, ven á Jesús que andaba sobre la mar, y se acercaba al barco: y tuvieron miedo.

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Mas él les dijo: Yo soy: no tengáis miedo.

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Mas él les dijo: Yo soy; no tengáis miedo.

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Entonces ellos le recibieron de buena gana en la nave, y luego la nave llegó a la tierra donde iban.

SpaRV

Ellos entonces gustaron recibirle en el barco: y luego el barco llegó á la tierra donde iban.

22
SpaRV1865

¶ El día siguiente la gente que estaba de la otra parte de la mar, como vio que no había allí otra navecilla sino una, en la cual se habían entrado sus discípulos, y que Jesús no había entrado con sus discípulos en la nave, sino que sus discípulos solos se habían ido;

SpaRV

El día siguiente, la gente que estaba de la otra parte de la mar, como vió que no había allí otra navecilla sino una, y que Jesús no había entrado con sus discípulos en ella, sino que sus discípulos se habían ido solos;

23
SpaRV1865

Y que otras navecillas habían arribado de Tiberias, junto al lugar donde habían comido el pan, después de haber el Señor hecho gracias;

SpaRV

Y que otras navecillas habían arribado de Tiberias junto al lugar donde habían comido el pan después de haber el Señor dado gracias;

24
SpaRV1865

Como vio pues la gente que Jesús no estaba allí, ni sus discípulos, entraron ellos también en las navecillas, y vinieron a Capernaum buscando a Jesús.

SpaRV

Como vió pues la gente que Jesús no estaba allí, ni sus discípulos, entraron ellos en las navecillas, y vinieron á Capernaum buscando á Jesús.

25
SpaRV1865

Y hallándole de la otra parte de la mar, dijéronle: ¿Rabbi, cuándo llegaste acá?

SpaRV

Y hallándole de la otra parte de la mar, dijéronle: Rabbí, ¿cuándo llegaste acá?

26
SpaRV1865

Respondióles Jesús, y dijo: De cierto, de cierto os digo, que me buscáis, no porque habéis visto los milagros, mas porque comisteis del pan, y os hartasteis.

SpaRV

Respondióles Jesús, y dijo: De cierto, de cierto os digo, que me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os hartasteis.

27
SpaRV1865

Trabajád, no por la comida que perece, mas por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del hombre os dará; porque a éste selló el Padre, es a saber, Dios.

SpaRV

Trabajad no por la comida que perece, mas por la comida que á vida eterna permanece, la cual el Hijo del hombre os dará: porque á éste señaló el Padre, que es Dios.

28
SpaRV1865

Entonces le dijeron: ¿Qué haremos para que obremos las obras de Dios?

SpaRV

Y dijéronle: ¿Qué haremos para que obremos las obras de Dios?

29
SpaRV1865

Respondió Jesús, y les dijo: Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él envió.

SpaRV

Respondió Jesús, y díjoles: Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado.

30
SpaRV1865

Dijéronle entonces: ¿Qué señal pues haces tú, para que veamos, y te creamos? ¿Qué obras tú?

SpaRV

Dijéronle entonces: ¿Qué señal pues haces tú, para que veamos, y te creamos? ¿Qué obras?

31
SpaRV1865

Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Pan del cielo les dio a comer.

SpaRV

Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Pan del cielo les dió á comer.

32
SpaRV1865

Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo, que no os dio Moisés el pan del cielo, mas mi Padre os da el verdadero pan del cielo.

SpaRV

Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: No os dió Moisés pan del cielo; mas mi Padre os da el verdadero pan del cielo.

33
SpaRV1865

Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo, y da vida al mundo.

SpaRV

Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo.

34
SpaRV1865

Entonces le dijeron: Señor, dános siempre este pan.

SpaRV

Y dijéronle: Señor, danos siempre este pan.

35
SpaRV1865

Y Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida: el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.

SpaRV

Y Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida: el que á mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.

36
SpaRV1865

Mas ya os he dicho, que también me habéis visto, y no me creéis.

SpaRV

Mas os he dicho, que aunque me habéis visto, no creéis.

37
SpaRV1865

Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera.

SpaRV

Todo lo que el Padre me da, vendrá á mí; y al que á mí viene, no le hecho fuera.

38
SpaRV1865

Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad de aquel que me envió.

SpaRV

Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, mas la voluntad del que me envió.

39
SpaRV1865

Y esta es la voluntad del Padre que me envió: Que de todo lo que me dio, no pierda yo nada de ello, sino que lo resucite en el día postrero.

SpaRV

Y esta es la voluntad del que me envió, del Padre: Que todo lo que me diere, no pierda de ello, sino que lo resucite en el día postrero.

40
SpaRV1865

Y esta es la voluntad de aquel que me envió: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.

SpaRV

Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna: y yo le resucitaré en el día postrero.

41
SpaRV1865

¶ Murmuraban entonces de él los Judíos, porque había dicho: Yo soy el pan que descendí del cielo.

SpaRV

Murmuraban entonces de él los Judíos, porque había dicho: Yo soy el pan que descendí del cielo.

42
SpaRV1865

Y decían: ¿No es éste Jesús, el hijo de José, cuyo padre y madre nosotros conocemos? ¿Cómo pues dice éste: Yo he descendido del cielo?

SpaRV

Y decían: ¿No es éste Jesús, el hijo de José, cuyo padre y madre nosotros conocemos? ¿cómo, pues, dice éste: Del cielo he descendido?

43
SpaRV1865

Y Jesús respondió, y les dijo: No murmuréis entre vosotros.

SpaRV

Y Jesús respondió, y díjoles: No murmuréis entre vosotros.

44
SpaRV1865

Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero.

SpaRV

Ninguno puede venir á mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero.

45
SpaRV1865

Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados de Dios: así que todo aquel que oyó del Padre, y aprendió, viene a mí.

SpaRV

Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados de Dios. Así que, todo aquel que oyó del Padre, y aprendió, viene á mí.

46
SpaRV1865

No que alguno haya visto al Padre, sino aquel que es de Dios, éste ha visto al Padre.

SpaRV

No que alguno haya visto al Padre, sino aquel que vino de Dios, éste ha visto al Padre.

47
SpaRV1865

De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna.

SpaRV

De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna.

48
SpaRV1865

Yo soy el pan de vida.

SpaRV

Yo soy el pan de vida.

49
SpaRV1865

Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y han muerto.

SpaRV

Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y son muertos.

50
SpaRV1865

Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de él comiere, no muera.

SpaRV

Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de él comiere, no muera.

51
SpaRV1865

Yo soy el pan vivo que ha descendido del cielo: si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo.

SpaRV

Yo soy el pan vivo que he descendido del cielo: si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo.

52
SpaRV1865

¶ Entonces los Judíos altercaban entre sí, diciendo: ¿Cómo puede este hombre darnos su carne a comer?

SpaRV

Entonces los Judíos contendían entre sí, diciendo: ¿Cómo puede éste darnos su carne á comer?

53
SpaRV1865

Jesús les dijo entonces: De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros.

SpaRV

Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no comiereis la carne del Hijo del hombre, y bebiereis su sangre, no tendréis vida en vosotros.

54
SpaRV1865

El que come mi carne, y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.

SpaRV

El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna: y yo le resucitaré en el día postrero.

55
SpaRV1865

Porque mi carne verdaderamente es comida, y mi sangre verdaderamente es bebida.

SpaRV

Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.

56
SpaRV1865

El que come mi carne, y bebe mi sangre, en mí mora, y yo en él.

SpaRV

El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él.

57
SpaRV1865

Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, así también el que me come, él también vivirá por mí.

SpaRV

Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí.

58
SpaRV1865

Este es el pan que descendió del cielo: no como vuestros padres que comieron el maná, y son muertos: el que come de este pan, vivirá eternamente.

SpaRV

Este es el pan que descendió del cielo: no como vuestros padres comieron el maná, y son muertos: el que come de este pan, vivirá eternamente.

59
SpaRV1865

¶ Estas cosas dijo en la sinagoga, enseñando en Capernaum.

SpaRV

Estas cosas dijo en la sinagoga, enseñando en Capernaum.

60
SpaRV1865

Entonces muchos de sus discípulos oyendo esto, dijeron: Dura es esta palabra, ¿quién la puede oír?

SpaRV

Y muchos de sus discípulos oyéndolo, dijeron: Dura es esta palabra: ¿quién la puede oir?

61
SpaRV1865

Y sabiendo Jesús en sí mismo que sus discípulos murmuraban de esto, les dijo: ¿Esto os escandaliza?

SpaRV

Y sabiendo Jesús en sí mismo que sus discípulos murmuraban de esto, díjoles: ¿Esto os escandaliza?

62
SpaRV1865

¿Pues qué si viereis al Hijo del hombre subir donde estaba primero?

SpaRV

¿Pues qué, si viereis al Hijo del hombre que sube donde estaba primero?

63
SpaRV1865

El espíritu es el que da vida: la carne de nada aprovecha: las palabras que yo os hablo, espíritu son, y vida son.

SpaRV

El espíritu es el que da vida; la carne nada aprovecha: las palabras que yo os he hablado, son espíritu, y son vida.

64
SpaRV1865

Mas hay algunos de vosotros que no creen. Porque Jesús desde el principio sabía quiénes eran los que no habían de creer, y quien le había de entregar.

SpaRV

Mas hay algunos de vosotros que no creen. Porque Jesús desde el principio sabía quiénes eran los que no creían, y quién le había de entregar.

65
SpaRV1865

Y decía: Por eso os he dicho: Que ninguno puede venir a mí, si no le fuere dado de mi Padre.

SpaRV

Y dijo: Por eso os he dicho que ninguno puede venir á mí, si no le fuere dado del Padre.

66
SpaRV1865

Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban más con él.

SpaRV

Desde esto, muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él.

67
SpaRV1865

Dijo, pues, Jesús a los doce: ¿Queréis vosotros iros también?

SpaRV

Dijo entonces Jesús á los doce: ¿Queréis vosotros iros también?

68
SpaRV1865

Respondióle entonces Simón Pedro: ¿Señor, a quién iremos? tú tienes las palabras de vida eterna.

SpaRV

Y respondióle Simón Pedro: Señor, ¿á quién iremos? tú tienes palabras de vida eterna.

69
SpaRV1865

Y nosotros creemos y conocemos, que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios viviente.

SpaRV

Y nosotros creemos y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios viviente.

70
SpaRV1865

Jesús les respondió: ¿No os he yo escogido doce, y el uno de vosotros es diablo?

SpaRV

Jesús le respondió: ¿No he escogido yo á vosotros doce, y uno de vosotros es diablo?

71
SpaRV1865

Y hablaba de Júdas Iscariote, hijo de Simón; porque éste era el que le había de entregar, el cual era uno de los doce.

SpaRV

Y hablaba de Judas Iscariote, hijo de Simón, porque éste era el que le había de entregar, el cual era uno de los doce.

Entendiendo Reina Valera 1865 vs Reina Valera en Juan 6

Reina Valera 1865 (SpaRV1865)

Una revisión histórica de la Reina Valera con lenguaje más antiguo y tradicional. Útil para quienes buscan un español clásico y comparaciones textuales. Recomendable para estudio y lectura con enfoque histórico.

Reina Valera

La traducción clásica más leída en el mundo protestante de habla hispana. Conserva un estilo reverente y tradicional, ideal para devocionales y memorización. Una excelente opción para lectura diaria y estudio bíblico.

Estás viendo una comparación lado a lado de Juan 6 en la Reina Valera 1865 y la Reina Valera. Comparar estas dos versiones puede ayudar a arrojar luz sobre los matices del texto original.

Comparación Clave: Juan 6:16

SpaRV1865

"Y como se hizo tarde, descendieron sus discípulos a la mar,"

SpaRV

"Y como se hizo tarde, descendieron sus discípulos á la mar;"

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