Juan 5 Comparación: Reina Valera 1865 vs Reina Valera
Juan 5
1Después de estas cosas, había una fiesta de los Judíos, y subió Jesús a Jerusalem.
2Y hay en Jerusalem junto a la puerta del ganado un estanque, que en lengua Hebrea es llamado Betesda, el cual tiene cinco pórticos.
3En estos estaba echada una grande multitud de enfermos, ciegos, cojos, secos, que estaban esperando el movimiento del agua;
4Porque un ángel descendía a cierto tiempo al estanque, y revolvía el agua; y el que primero entraba en el estanque, después del movimiento del agua, quedaba sano de cualquier enfermedad que tuviese.
5¶ Y estaba allí un hombre, que había treinta y ocho años que estaba enfermo.
6Como Jesús le vio echado, y entendió que ya había mucho tiempo que estaba enfermo, dícele: ¿Quiéres ser sano?
7Y el enfermo le respondió: Señor, no tengo hombre, que cuando el agua fuere revuelta, me meta en el estanque; porque entre tanto que yo voy, otro antes de mí ha descendido.
8Dícele Jesús: Levántate, toma tu lecho, y anda.
9Y luego aquel hombre fue sano, y tomó su lecho, e íbase; y era sábado aquel día.
10Entonces los Judíos decían a aquel que había sido sanado: Sábado es, no te es lícito llevar tu lecho.
11Respondióles: El que me sanó, el mismo me dijo: Toma tu lecho, y anda.
12Y le preguntaron entonces: ¿Quién es el que te dijo: Toma tu lecho, y anda?
13Y el que había sido sanado, no sabía quien fuese; porque Jesús se había apartado de la multitud que estaba en aquel lugar.
14Después le halló Jesús en el templo, y le dijo: He aquí, ya estás sano: no peques más, porque no te venga alguna cosa peor.
15El hombre se fue entonces, y dio aviso a los Judíos, que Jesús era el que le había sanado.
16¶ Y por esta causa los Judíos perseguían a Jesús, y procuraban matarle, porque hacía estas cosas en sábado.
17Y Jesús les respondió: Mi Padre hasta ahora obra, y yo obro.
18Entonces por tanto más procuraban los Judíos matarle; porque no solo quebrantaba el sábado, mas aun también decía que era Dios su Padre, haciéndose igual a Dios.
19Respondió pues Jesús, y les dijo: De cierto, de cierto os digo: Que no puede el Hijo hacer algo de sí mismo, sino lo que viere hacer al Padre; porque todo lo que él hace, esto también hace el Hijo juntamente.
20Porque el Padre ama al Hijo, y le muestra todas las cosas que él hace; y mayores obras que estas le mostrará, de modo que vosotros os maravilléis.
21Porque como el Padre levanta los muertos, y les da vida, así también el Hijo a los que quiere da vida.
22Porque el Padre a nadie juzga, mas todo el juicio dio al Hijo;
23Para que todos honren al Hijo, como honran al Padre: el que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió.
24De cierto, de cierto os digo: Que el que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá en condenación, mas pasó de muerte a vida.
25De cierto, de cierto os digo: Que vendrá hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que oyeren, vivirán.
26Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así dio también al Hijo que tuviese vida en sí mismo.
27Y también le dio poder de hacer juicio, porque es el Hijo del hombre.
28No os maravilléis de esto; porque vendrá hora, cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz;
29Y los que hicieron bien, saldrán a resurrección de vida; y los que hicieron mal, a resurrección de condenación.
30No puedo yo de mí mismo hacer algo: como oigo, juzgo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, mas la voluntad del Padre que me envió.
31¶ Si yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio no es verdadero.
32Otro es el que da testimonio de mí; y yo sé que el testimonio que él da de mí, es verdadero.
33Vosotros enviasteis a Juan, y él dio testimonio a la verdad.
34Empero yo no tomo el testimonio de hombre: mas digo estas cosas, para que vosotros seáis salvos.
35El era antorcha que ardía, y alumbraba; y vosotros quisisteis regocijaros por un poco en su luz.
36Mas yo tengo mayor testimonio que el de Juan; porque las obras que el Padre me dio que cumpliese, es a saber, las mismas obras que yo hago, dan testimonio de mí, que el Padre me haya enviado.
37Y el Padre mismo que me envió, él dio testimonio de mí. Vosotros nunca habéis oído su voz, ni habéis visto su parecer.
38Ni tenéis su palabra permanente en vosotros; porque al que él envió, a éste vosotros no creéis.
39Escudriñád las Escrituras; porque a vosotros os parece, que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí;
40Y no queréis venir a mí, para que tengáis vida.
41Gloria de los hombres no recibo.
42Mas yo os conozco, que no tenéis el amor de Dios en vosotros.
43Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibís: si otro viniere en su proprio nombre, a aquel recibiréis.
44¿Cómo podéis vosotros creer, los que tomáis gloria los unos de los otros? y no buscáis la gloria que de solo Dios viene.
45No pensáis que yo os tengo de acusar delante del Padre: hay quien os acusa, es a saber, Moisés, en quien vosotros esperáis.
46Porque si vosotros creyeseis a Moisés, creeríais a mí; porque de mí escribió él.
47Y si a sus escritos no creeis, ¿cómo creeréis a mis palabras?
Juan 5
1DESPUÉS de estas cosas, era un día de fiesta de los Judíos, y subió Jesús á Jerusalem.
2Y hay en Jerusalem á la puerta del ganado un estanque, que en hebraico es llamado Bethesda, el cual tiene cinco portales.
3En éstos yacía multitud de enfermos, ciegos, cojos, secos, que estaban esperando el movimiento del agua.
4Porque un ángel descendía á cierto tiempo al estanque, y revolvía el agua; y el que primero descendía en el estanque después del movimiento del agua, era sano de cualquier enfermedad que tuviese.
5Y estaba allí un hombre que había treinta y ocho años que estaba enfermo.
6Como Jesús vió á éste echado, y entendió que ya había mucho tiempo, dícele: ¿Quieres ser sano?
7Señor, le respondió el enfermo, no tengo hombre que me meta en el estanque cuando el agua fuere revuelta; porque entre tanto que yo vengo, otro antes de mí ha descendido.
8Dícele Jesús: Levántate, toma tu lecho, y anda.
9Y luego aquel hombre fué sano, y tomó su lecho, é íbase. Y era sábado aquel día.
10Entonces los Judíos decían á aquel que había sido sanado: Sábado es: no te es lícito llevar tu lecho.
11Respondióles: El que me sanó, él mismo me dijo: Toma tu lecho y anda.
12Preguntáronle entonces: ¿Quién es el que te dijo: Toma tu lecho y anda?
13Y el que había sido sanado, no sabía quién fuese; porque Jesús se había apartado de la gente que estaba en aquel lugar.
14Después le halló Jesús en el templo, y díjole: He aquí, has sido sanado; no peques más, porque no te venga alguna cosa peor.
15El se fué, y dió aviso á los Judíos, que Jesús era el que le había sanado.
16Y por esta causa los Judíos perseguían á Jesús, y procuraban matarle, porque hacía estas cosas en sábado.
17Y Jesús les respondió: Mi Padre hasta ahora obra, y yo obro.
18Entonces, por tanto, más procuraban los Judíos matarle, porque no sólo quebrantaba el sábado, sino que también á su Padre llamaba Dios, haciéndose igual á Dios.
19Respondió entonces Jesús, y díjoles: De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada de sí mismo, sino lo que viere hacer al Padre: porque todo lo que él hace, esto también hace el Hijo juntamente.
20Porque el Padre ama al Hijo, y le muestra todas las cosas que él hace; y mayores obras que éstas le mostrará, de suerte que vosotros os maravilléis.
21Porque como el Padre levanta los muertos, y les da vida, así también el Hijo á los que quiere da vida.
22Porque el Padre á nadie juzga, mas todo el juicio dió al Hijo;
23Para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió.
24De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me ha enviado, tiene vida eterna; y no vendrá á condenación, mas pasó de muerte á vida.
25De cierto, de cierto os digo: Vendrá hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios: y los que oyeren vivirán.
26Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así dió también al Hijo que tuviese vida en sí mismo:
27Y también le dió poder de hacer juicio, en cuanto es el Hijo del hombre.
28No os maravilléis de esto; porque vendrá hora, cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz;
29Y los que hicieron bien, saldrán á resurrección de vida; mas los que hicieron mal, á resurrección de condenación.
30No puedo yo de mí mismo hacer nada: como oigo, juzgo: y mi juicio es justo; porque no busco mi voluntad, mas la voluntad del que me envió, del Padre.
31Si yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio no es verdadero.
32Otro es el que da testimonio de mí; y sé que el testimonio que da de mí, es verdadero.
33Vosotros enviasteis á Juan, y él dió testimonio á la verdad.
34Empero yo no tomo el testimonio de hombre; mas digo esto, para que vosotros seáis salvos.
35El era antorcha que ardía y alumbraba: y vosotros quisisteis recrearos por un poco á su luz.
36Mas yo tengo mayor testimonio que el de Juan: porque las obras que el Padre me dió que cumpliese, las mismas obras que yo hago, dan testimonio de mí, que el Padre me haya enviado.
37Y el que me envió, el Padre, él ha dado testimonio de mí. Ni nunca habéis oído su voz, ni habéis visto su parecer.
38Ni tenéis su palabra permanente en vosotros; porque al que él envió, á éste vosotros no creéis.
39Escudriñad las Escrituras, porque á vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí.
40Y no queréis venir á mí, para que tengáis vida.
41Gloria de los hombres no recibo.
42Mas yo os conozco, que no tenéis amor de Dios en vosotros.
43Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibís: si otro viniere en su propio nombre, á aquél recibiréis.
44¿Cómo podéis vosotros creer, pues tomáis la gloria los unos de los otros, y no buscáis la gloria que de sólo Dios viene?
45No penséis que yo os tengo de acusar delante del Padre; hay quien os acusa, Moisés, en quien vosotros esperáis.
46Porque si vosotros creyeseis á Moisés, creeríais á mí; porque de mí escribió él.
47Y si á sus escritos no creéis, ¿cómo creeréis á mis palabras?
Entendiendo Reina Valera 1865 vs Reina Valera en Juan 5
Reina Valera 1865 (SpaRV1865)
Una revisión histórica de la Reina Valera con lenguaje más antiguo y tradicional. Útil para quienes buscan un español clásico y comparaciones textuales. Recomendable para estudio y lectura con enfoque histórico.
Reina Valera
La traducción clásica más leída en el mundo protestante de habla hispana. Conserva un estilo reverente y tradicional, ideal para devocionales y memorización. Una excelente opción para lectura diaria y estudio bíblico.
Estás viendo una comparación lado a lado de Juan 5 en la Reina Valera 1865 y la Reina Valera. Comparar estas dos versiones puede ayudar a arrojar luz sobre los matices del texto original.
Comparación Clave: Juan 5:16
"¶ Y por esta causa los Judíos perseguían a Jesús, y procuraban matarle, porque hacía estas cosas en sábado."
"Y por esta causa los Judíos perseguían á Jesús, y procuraban matarle, porque hacía estas cosas en sábado."





