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Marcos 1 Comparación: Biblia Platense vs Reina Valera

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Marcos 1

1Comienzo del Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios.

2Según lo que está escrito en Isaías, el profeta: “Mira que envío delante de Ti a mi mensajero, el cual preparará tu camino”.

3“Voz de uno que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, enderezad sus sendas”.

4Estuvo Juan el Bautista bautizando en el desierto, y predicando el bautismo del arrepentimiento para perdón de pecados.

5Y todos iban a él de toda la tierra de Judea y de Jerusalén y se hacían bautizar por él en el río Jordán, confesando sus pecados.

6Juan estaba vestido de pelos de camello y llevaba un ceñidor de cuero alrededor de sus lomos. Su alimento eran langostas y miel silvestre.

7Y predicaba así: “Viene en pos de mí el que es más poderoso que yo, delante del cual yo no soy digno ni aun de inclinarme para desatar la correa de sus sandalias.

8Yo os he bautizado con agua, pero Él os bautizará con Espíritu Santo”.

9Y sucedió que en aquellos días Jesús vino de Nazaret de Galilea, y se hizo bautizar por Juan en el Jordán.

10Y al momento de salir del agua, vio entreabrirse los cielos, y al Espíritu que, en forma de paloma, descendía sobre Él.

11Y sonó una voz del cielo: “Tú eres el Hijo mío amado, en Ti me complazco”.

12Y en seguida el Espíritu lo llevó al desierto.

13Y se quedó en el desierto cuarenta días, siendo tentado por Satanás; y estaba entre las fieras, y los ángeles le servían.

14Después que Juan hubo sido encarcelado, fue Jesús a Galilea, predicando la buena nueva de Dios,

15y diciendo: “El tiempo se ha cumplido, y se ha acercado el reino de Dios. Arrepentíos y creed en el Evangelio”.

16Pasando a lo largo del mar de Galilea, vio a Simón y a Andrés, hermano de Simón, que echaban la red en el mar, pues eran pescadores.

17Díjoles Jesús: “Venid, seguidme, y Yo os haré pescadores de hombres”.

18Y en seguida, dejando sus redes, lo siguieron.

19Yendo un poco más adelante, vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan su hermano, que estaban también en la barca, arreglando sus redes.

20Al punto los llamó; y ellos dejando a Zebedeo, su padre, en la barca con los jornaleros, lo siguieron.

21Entraron a Cafarnaúm; y luego, el día de sábado, entró en la sinagoga y se puso a enseñar.

22Y estaban asombrados por su doctrina; pues les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.

23Se encontraba en las sinagogas de ellos un hombre poseído por un espíritu inmundo, el cual gritó:

24“¿Qué tenemos que ver contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a perdernos? Te conozco quién eres: El Santo de Dios”.

25Mas Jesús lo increpó diciendo: “¡Cállate y sal de él!”

26Entonces el espíritu inmundo, zamarreándolo y gritando muy fuerte salió de él.

27Y todos quedaron llenos de estupor, tanto que discutían entre sí y decían: “¿Qué es esto? ¡Una doctrina nueva e impartida con autoridad! ¡Aun a los espíritus inmundos manda, y le obedecen!”

28Y pronto se extendió su fama por doquier, en todos los confines de Galilea.

29Luego que salieron de la sinagoga, vinieron a casa de Simón y Andrés, con Santiago y Juan.

30Y estaba la suegra de Simón en cama, con fiebre y al punto le hablaron de ella.

31Entonces fue a ella, y tomándola de la mano, la levantó, y la dejó la fiebre, y se puso a servirles.

32Llegada la tarde, cuando el sol se hubo puesto, le trajeron todos los enfermos y los endemoniados.

33Y toda la ciudad estaba agolpada a la puerta.

34Sanó a muchos enfermos afligidos de diversas enfermedades y expulsó muchos demonios; pero no dejaba a los demonios hablar, porque sabían quién era Él.

35En la madrugada, siendo aún muy de noche, se levantó, salió y fue a un lugar desierto, y se puso allí a orar.

36Mas Simón partió en su busca con sus compañeros.

37Cuando lo encontraron, le dijeron: “Todos te buscan”.

38Respondioles: “Vamos a otra parte, a las aldeas vecinas, para que predique allí también. Porque a eso salí”.

39Y anduvo predicando en sus sinagogas, por toda la Galilea y expulsando a los demonios.

40Vino a Él un leproso, le suplicó y arrodillándose, le dijo: “Si quieres, puedes limpiarme”.

41Entonces, Jesús, movido a compasión, alargó la mano, lo tocó y le dijo: “Quiero, sé sano”.

42Al punto lo dejó la lepra, y quedó sano.

43Y amonestándolo, le despidió luego,

44y le dijo: “¡Mira! No digas nada a nadie; mas anda a mostrarte al sacerdote, y presenta, por tu curación, la ofrenda que prescribió Moisés, para que les sirva de testimonio”.

45Pero él se fue y comenzó a publicar muchas cosas y a difundir la noticia, de modo que (Jesús) no podía ya entrar ostensiblemente en una ciudad, sino que se quedaba fuera, en lugares despoblados; y acudían a Él de todas partes.

Marcos 1

1PRINCIPIO del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios.

2Como está escrito en Isaías el profeta: He aquí yo envío á mi mensajero delante de tu faz, que apareje tu camino delante de ti.

3Voz del que clama en el desierto: Aparejad el camino del Señor; enderezad sus veredas.

4Bautizaba Juan en el desierto, y predicaba el bautismo del arrepentimiento para remisión de pecados.

5Y salía á él toda la provincia de Judea, y los de Jerusalem; y eran todos bautizados por él en el río de Jordán, confesando sus pecados.

6Y Juan andaba vestido de pelos de camello, y con un cinto de cuero alrededor de sus lomos; y comía langostas y miel silvestre.

7Y predicaba, diciendo: Viene tras mí el que es más poderoso que yo, al cual no soy digno de desatar encorvado la correa de sus zapatos.

8Yo á la verdad os he bautizado con agua; mas él os bautizará con Espíritu Santo.

9Y aconteció en aquellos días, que Jesús vino de Nazaret de Galilea, y fué bautizado por Juan en el Jordán.

10Y luego, subiendo del agua, vió abrirse los cielos, y al Espíritu como paloma, que descendía sobre él.

11Y hubo una voz de los cielos que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tomo contentamiento.

12Y luego el Espíritu le impele al desierto.

13Y estuvo allí en el desierto cuarenta días, y era tentado de Satanás; y estaba con las fieras; y los ángeles le servían.

14Mas después que Juan fué encarcelado, Jesús vino á Galilea predicando el evangelio del reino de Dios,

15Y diciendo: El tiempo es cumplido, y el reino de Dios está cerca: arrepentíos, y creed al evangelio.

16Y pasando junto á la mar de Galilea, vió á Simón, y á Andrés su hermano, que echaban la red en la mar; porque eran pescadores.

17Y les dijo Jesús: Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres.

18Y luego, dejadas sus redes, le siguieron.

19Y pasando de allí un poco más adelante, vió á Jacobo, hijo de Zebedeo, y á Juan su hermano, también ellos en el navío, que aderezaban las redes.

20Y luego los llamó: y dejando á su padre Zebedeo en el barco con los jornaleros, fueron en pos de él.

21Y entraron en Capernaum; y luego los sábados, entrando en la sinagoga, enseñaba.

22Y se admiraban de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene potestad, y no como los escribas.

23Y había en la sinagoga de ellos un hombre con espíritu inmundo, el cual dió voces,

24Diciendo: ¡Ah! ¿qué tienes con nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido á destruirnos? Sé quién eres, el Santo de Dios.

25Y Jesús le riñó, diciendo: Enmudece, y sal de él.

26Y el espíritu inmundo, haciéndole pedazos, y clamando á gran voz, salió de él.

27Y todos se maravillaron, de tal manera que inquirían entre sí, diciendo: ¿Qué es esto? ¿Qué nueva doctrina es ésta, que con potestad aun á los espíritus inmundos manda, y le obedecen?

28Y vino luego su fama por toda la provincia alrededor de Galilea.

29Y luego saliendo de la sinagoga, vinieron á casa de Simón y de Andrés, con Jacobo y Juan.

30Y la suegra de Simón estaba acostada con calentura; y le hablaron luego de ella.

31Entonces llegando él, la tomó de su mano y la levantó; y luego la dejó la calentura, y les servía.

32Y cuando fué la tarde, luego que el sol se puso, traían á él todos los que tenían mal, y endemoniados;

33Y toda la ciudad se juntó á la puerta.

34Y sanó á muchos que estaban enfermos de diversas enfermedades, y echó fuera muchos demonios; y no dejaba decir á los demonios que le conocían.

35Y levantándose muy de mañana, aun muy de noche, salió y se fué á un lugar desierto, y allí oraba.

36Y le siguió Simón, y los que estaban con él;

37Y hallándole, le dicen: Todos te buscan.

38Y les dice: Vamos á los lugares vecinos, para que predique también allí; porque para esto he venido.

39Y predicaba en las sinagogas de ellos en toda Galilea, y echaba fuera los demonios.

40Y un leproso vino á él, rogándole; é hincada la rodilla, le dice: Si quieres, puedes limpiarme.

41Y Jesús, teniendo misericordia de él, extendió su mano, y le tocó, y le dice: Quiero, sé limpio.

42Y así que hubo él hablado, la lepra se fué luego de aquél, y fué limpio.

43Entonces le apercibió, y despidióle luego,

44Y le dice: Mira, no digas á nadie nada; sino ve, muéstrate al sacerdote, y ofrece por tu limpieza lo que Moisés mandó, para testimonio á ellos.

45Mas él salido, comenzó á publicarlo mucho, y á divulgar el hecho, de manera que ya Jesús no podía entrar manifiestamente en la ciudad, sino que estaba fuera en los lugares desiertos; y venían á él de todas partes.

Marcos 1

1Comienzo del Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios.

2Según lo que está escrito en Isaías, el profeta: “Mira que envío delante de Ti a mi mensajero, el cual preparará tu camino”.

3“Voz de uno que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, enderezad sus sendas”.

4Estuvo Juan el Bautista bautizando en el desierto, y predicando el bautismo del arrepentimiento para perdón de pecados.

5Y todos iban a él de toda la tierra de Judea y de Jerusalén y se hacían bautizar por él en el río Jordán, confesando sus pecados.

6Juan estaba vestido de pelos de camello y llevaba un ceñidor de cuero alrededor de sus lomos. Su alimento eran langostas y miel silvestre.

7Y predicaba así: “Viene en pos de mí el que es más poderoso que yo, delante del cual yo no soy digno ni aun de inclinarme para desatar la correa de sus sandalias.

8Yo os he bautizado con agua, pero Él os bautizará con Espíritu Santo”.

9Y sucedió que en aquellos días Jesús vino de Nazaret de Galilea, y se hizo bautizar por Juan en el Jordán.

10Y al momento de salir del agua, vio entreabrirse los cielos, y al Espíritu que, en forma de paloma, descendía sobre Él.

11Y sonó una voz del cielo: “Tú eres el Hijo mío amado, en Ti me complazco”.

12Y en seguida el Espíritu lo llevó al desierto.

13Y se quedó en el desierto cuarenta días, siendo tentado por Satanás; y estaba entre las fieras, y los ángeles le servían.

14Después que Juan hubo sido encarcelado, fue Jesús a Galilea, predicando la buena nueva de Dios,

15y diciendo: “El tiempo se ha cumplido, y se ha acercado el reino de Dios. Arrepentíos y creed en el Evangelio”.

16Pasando a lo largo del mar de Galilea, vio a Simón y a Andrés, hermano de Simón, que echaban la red en el mar, pues eran pescadores.

17Díjoles Jesús: “Venid, seguidme, y Yo os haré pescadores de hombres”.

18Y en seguida, dejando sus redes, lo siguieron.

19Yendo un poco más adelante, vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan su hermano, que estaban también en la barca, arreglando sus redes.

20Al punto los llamó; y ellos dejando a Zebedeo, su padre, en la barca con los jornaleros, lo siguieron.

21Entraron a Cafarnaúm; y luego, el día de sábado, entró en la sinagoga y se puso a enseñar.

22Y estaban asombrados por su doctrina; pues les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.

23Se encontraba en las sinagogas de ellos un hombre poseído por un espíritu inmundo, el cual gritó:

24“¿Qué tenemos que ver contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a perdernos? Te conozco quién eres: El Santo de Dios”.

25Mas Jesús lo increpó diciendo: “¡Cállate y sal de él!”

26Entonces el espíritu inmundo, zamarreándolo y gritando muy fuerte salió de él.

27Y todos quedaron llenos de estupor, tanto que discutían entre sí y decían: “¿Qué es esto? ¡Una doctrina nueva e impartida con autoridad! ¡Aun a los espíritus inmundos manda, y le obedecen!”

28Y pronto se extendió su fama por doquier, en todos los confines de Galilea.

29Luego que salieron de la sinagoga, vinieron a casa de Simón y Andrés, con Santiago y Juan.

30Y estaba la suegra de Simón en cama, con fiebre y al punto le hablaron de ella.

31Entonces fue a ella, y tomándola de la mano, la levantó, y la dejó la fiebre, y se puso a servirles.

32Llegada la tarde, cuando el sol se hubo puesto, le trajeron todos los enfermos y los endemoniados.

33Y toda la ciudad estaba agolpada a la puerta.

34Sanó a muchos enfermos afligidos de diversas enfermedades y expulsó muchos demonios; pero no dejaba a los demonios hablar, porque sabían quién era Él.

35En la madrugada, siendo aún muy de noche, se levantó, salió y fue a un lugar desierto, y se puso allí a orar.

36Mas Simón partió en su busca con sus compañeros.

37Cuando lo encontraron, le dijeron: “Todos te buscan”.

38Respondioles: “Vamos a otra parte, a las aldeas vecinas, para que predique allí también. Porque a eso salí”.

39Y anduvo predicando en sus sinagogas, por toda la Galilea y expulsando a los demonios.

40Vino a Él un leproso, le suplicó y arrodillándose, le dijo: “Si quieres, puedes limpiarme”.

41Entonces, Jesús, movido a compasión, alargó la mano, lo tocó y le dijo: “Quiero, sé sano”.

42Al punto lo dejó la lepra, y quedó sano.

43Y amonestándolo, le despidió luego,

44y le dijo: “¡Mira! No digas nada a nadie; mas anda a mostrarte al sacerdote, y presenta, por tu curación, la ofrenda que prescribió Moisés, para que les sirva de testimonio”.

45Pero él se fue y comenzó a publicar muchas cosas y a difundir la noticia, de modo que (Jesús) no podía ya entrar ostensiblemente en una ciudad, sino que se quedaba fuera, en lugares despoblados; y acudían a Él de todas partes.

Marcos 1:1
SpaPlatense

Comienzo del Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios.

SpaRV

PRINCIPIO del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios.

2
SpaPlatense

Según lo que está escrito en Isaías, el profeta: “Mira que envío delante de Ti a mi mensajero, el cual preparará tu camino”.

SpaRV

Como está escrito en Isaías el profeta: He aquí yo envío á mi mensajero delante de tu faz, que apareje tu camino delante de ti.

3
SpaPlatense

“Voz de uno que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, enderezad sus sendas”.

SpaRV

Voz del que clama en el desierto: Aparejad el camino del Señor; enderezad sus veredas.

4
SpaPlatense

Estuvo Juan el Bautista bautizando en el desierto, y predicando el bautismo del arrepentimiento para perdón de pecados.

SpaRV

Bautizaba Juan en el desierto, y predicaba el bautismo del arrepentimiento para remisión de pecados.

5
SpaPlatense

Y todos iban a él de toda la tierra de Judea y de Jerusalén y se hacían bautizar por él en el río Jordán, confesando sus pecados.

SpaRV

Y salía á él toda la provincia de Judea, y los de Jerusalem; y eran todos bautizados por él en el río de Jordán, confesando sus pecados.

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SpaPlatense

Juan estaba vestido de pelos de camello y llevaba un ceñidor de cuero alrededor de sus lomos. Su alimento eran langostas y miel silvestre.

SpaRV

Y Juan andaba vestido de pelos de camello, y con un cinto de cuero alrededor de sus lomos; y comía langostas y miel silvestre.

7
SpaPlatense

Y predicaba así: “Viene en pos de mí el que es más poderoso que yo, delante del cual yo no soy digno ni aun de inclinarme para desatar la correa de sus sandalias.

SpaRV

Y predicaba, diciendo: Viene tras mí el que es más poderoso que yo, al cual no soy digno de desatar encorvado la correa de sus zapatos.

8
SpaPlatense

Yo os he bautizado con agua, pero Él os bautizará con Espíritu Santo”.

SpaRV

Yo á la verdad os he bautizado con agua; mas él os bautizará con Espíritu Santo.

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SpaPlatense

Y sucedió que en aquellos días Jesús vino de Nazaret de Galilea, y se hizo bautizar por Juan en el Jordán.

SpaRV

Y aconteció en aquellos días, que Jesús vino de Nazaret de Galilea, y fué bautizado por Juan en el Jordán.

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SpaPlatense

Y al momento de salir del agua, vio entreabrirse los cielos, y al Espíritu que, en forma de paloma, descendía sobre Él.

SpaRV

Y luego, subiendo del agua, vió abrirse los cielos, y al Espíritu como paloma, que descendía sobre él.

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SpaPlatense

Y sonó una voz del cielo: “Tú eres el Hijo mío amado, en Ti me complazco”.

SpaRV

Y hubo una voz de los cielos que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tomo contentamiento.

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SpaPlatense

Y en seguida el Espíritu lo llevó al desierto.

SpaRV

Y luego el Espíritu le impele al desierto.

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SpaPlatense

Y se quedó en el desierto cuarenta días, siendo tentado por Satanás; y estaba entre las fieras, y los ángeles le servían.

SpaRV

Y estuvo allí en el desierto cuarenta días, y era tentado de Satanás; y estaba con las fieras; y los ángeles le servían.

14
SpaPlatense

Después que Juan hubo sido encarcelado, fue Jesús a Galilea, predicando la buena nueva de Dios,

SpaRV

Mas después que Juan fué encarcelado, Jesús vino á Galilea predicando el evangelio del reino de Dios,

15
SpaPlatense

y diciendo: “El tiempo se ha cumplido, y se ha acercado el reino de Dios. Arrepentíos y creed en el Evangelio”.

SpaRV

Y diciendo: El tiempo es cumplido, y el reino de Dios está cerca: arrepentíos, y creed al evangelio.

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SpaPlatense

Pasando a lo largo del mar de Galilea, vio a Simón y a Andrés, hermano de Simón, que echaban la red en el mar, pues eran pescadores.

SpaRV

Y pasando junto á la mar de Galilea, vió á Simón, y á Andrés su hermano, que echaban la red en la mar; porque eran pescadores.

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Díjoles Jesús: “Venid, seguidme, y Yo os haré pescadores de hombres”.

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Y les dijo Jesús: Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres.

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SpaPlatense

Y en seguida, dejando sus redes, lo siguieron.

SpaRV

Y luego, dejadas sus redes, le siguieron.

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SpaPlatense

Yendo un poco más adelante, vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan su hermano, que estaban también en la barca, arreglando sus redes.

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Y pasando de allí un poco más adelante, vió á Jacobo, hijo de Zebedeo, y á Juan su hermano, también ellos en el navío, que aderezaban las redes.

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SpaPlatense

Al punto los llamó; y ellos dejando a Zebedeo, su padre, en la barca con los jornaleros, lo siguieron.

SpaRV

Y luego los llamó: y dejando á su padre Zebedeo en el barco con los jornaleros, fueron en pos de él.

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SpaPlatense

Entraron a Cafarnaúm; y luego, el día de sábado, entró en la sinagoga y se puso a enseñar.

SpaRV

Y entraron en Capernaum; y luego los sábados, entrando en la sinagoga, enseñaba.

22
SpaPlatense

Y estaban asombrados por su doctrina; pues les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.

SpaRV

Y se admiraban de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene potestad, y no como los escribas.

23
SpaPlatense

Se encontraba en las sinagogas de ellos un hombre poseído por un espíritu inmundo, el cual gritó:

SpaRV

Y había en la sinagoga de ellos un hombre con espíritu inmundo, el cual dió voces,

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SpaPlatense

“¿Qué tenemos que ver contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a perdernos? Te conozco quién eres: El Santo de Dios”.

SpaRV

Diciendo: ¡Ah! ¿qué tienes con nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido á destruirnos? Sé quién eres, el Santo de Dios.

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SpaPlatense

Mas Jesús lo increpó diciendo: “¡Cállate y sal de él!”

SpaRV

Y Jesús le riñó, diciendo: Enmudece, y sal de él.

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SpaPlatense

Entonces el espíritu inmundo, zamarreándolo y gritando muy fuerte salió de él.

SpaRV

Y el espíritu inmundo, haciéndole pedazos, y clamando á gran voz, salió de él.

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SpaPlatense

Y todos quedaron llenos de estupor, tanto que discutían entre sí y decían: “¿Qué es esto? ¡Una doctrina nueva e impartida con autoridad! ¡Aun a los espíritus inmundos manda, y le obedecen!”

SpaRV

Y todos se maravillaron, de tal manera que inquirían entre sí, diciendo: ¿Qué es esto? ¿Qué nueva doctrina es ésta, que con potestad aun á los espíritus inmundos manda, y le obedecen?

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SpaPlatense

Y pronto se extendió su fama por doquier, en todos los confines de Galilea.

SpaRV

Y vino luego su fama por toda la provincia alrededor de Galilea.

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SpaPlatense

Luego que salieron de la sinagoga, vinieron a casa de Simón y Andrés, con Santiago y Juan.

SpaRV

Y luego saliendo de la sinagoga, vinieron á casa de Simón y de Andrés, con Jacobo y Juan.

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SpaPlatense

Y estaba la suegra de Simón en cama, con fiebre y al punto le hablaron de ella.

SpaRV

Y la suegra de Simón estaba acostada con calentura; y le hablaron luego de ella.

31
SpaPlatense

Entonces fue a ella, y tomándola de la mano, la levantó, y la dejó la fiebre, y se puso a servirles.

SpaRV

Entonces llegando él, la tomó de su mano y la levantó; y luego la dejó la calentura, y les servía.

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SpaPlatense

Llegada la tarde, cuando el sol se hubo puesto, le trajeron todos los enfermos y los endemoniados.

SpaRV

Y cuando fué la tarde, luego que el sol se puso, traían á él todos los que tenían mal, y endemoniados;

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SpaPlatense

Y toda la ciudad estaba agolpada a la puerta.

SpaRV

Y toda la ciudad se juntó á la puerta.

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SpaPlatense

Sanó a muchos enfermos afligidos de diversas enfermedades y expulsó muchos demonios; pero no dejaba a los demonios hablar, porque sabían quién era Él.

SpaRV

Y sanó á muchos que estaban enfermos de diversas enfermedades, y echó fuera muchos demonios; y no dejaba decir á los demonios que le conocían.

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SpaPlatense

En la madrugada, siendo aún muy de noche, se levantó, salió y fue a un lugar desierto, y se puso allí a orar.

SpaRV

Y levantándose muy de mañana, aun muy de noche, salió y se fué á un lugar desierto, y allí oraba.

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SpaPlatense

Mas Simón partió en su busca con sus compañeros.

SpaRV

Y le siguió Simón, y los que estaban con él;

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SpaPlatense

Cuando lo encontraron, le dijeron: “Todos te buscan”.

SpaRV

Y hallándole, le dicen: Todos te buscan.

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SpaPlatense

Respondioles: “Vamos a otra parte, a las aldeas vecinas, para que predique allí también. Porque a eso salí”.

SpaRV

Y les dice: Vamos á los lugares vecinos, para que predique también allí; porque para esto he venido.

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SpaPlatense

Y anduvo predicando en sus sinagogas, por toda la Galilea y expulsando a los demonios.

SpaRV

Y predicaba en las sinagogas de ellos en toda Galilea, y echaba fuera los demonios.

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SpaPlatense

Vino a Él un leproso, le suplicó y arrodillándose, le dijo: “Si quieres, puedes limpiarme”.

SpaRV

Y un leproso vino á él, rogándole; é hincada la rodilla, le dice: Si quieres, puedes limpiarme.

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SpaPlatense

Entonces, Jesús, movido a compasión, alargó la mano, lo tocó y le dijo: “Quiero, sé sano”.

SpaRV

Y Jesús, teniendo misericordia de él, extendió su mano, y le tocó, y le dice: Quiero, sé limpio.

42
SpaPlatense

Al punto lo dejó la lepra, y quedó sano.

SpaRV

Y así que hubo él hablado, la lepra se fué luego de aquél, y fué limpio.

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SpaPlatense

Y amonestándolo, le despidió luego,

SpaRV

Entonces le apercibió, y despidióle luego,

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SpaPlatense

y le dijo: “¡Mira! No digas nada a nadie; mas anda a mostrarte al sacerdote, y presenta, por tu curación, la ofrenda que prescribió Moisés, para que les sirva de testimonio”.

SpaRV

Y le dice: Mira, no digas á nadie nada; sino ve, muéstrate al sacerdote, y ofrece por tu limpieza lo que Moisés mandó, para testimonio á ellos.

45
SpaPlatense

Pero él se fue y comenzó a publicar muchas cosas y a difundir la noticia, de modo que (Jesús) no podía ya entrar ostensiblemente en una ciudad, sino que se quedaba fuera, en lugares despoblados; y acudían a Él de todas partes.

SpaRV

Mas él salido, comenzó á publicarlo mucho, y á divulgar el hecho, de manera que ya Jesús no podía entrar manifiestamente en la ciudad, sino que estaba fuera en los lugares desiertos; y venían á él de todas partes.

Entendiendo Biblia Platense vs Reina Valera en Marcos 1

Biblia Platense (SpaPlatense)

Traducción católica con un estilo claro y orientado a lectores de América Latina. Incluye un tono más contemporáneo sin perder formalidad. Buena para lectura continua y comprensión general.

Reina Valera

La traducción clásica más leída en el mundo protestante de habla hispana. Conserva un estilo reverente y tradicional, ideal para devocionales y memorización. Una excelente opción para lectura diaria y estudio bíblico.

Estás viendo una comparación lado a lado de Marcos 1 en la Biblia Platense y la Reina Valera. Comparar estas dos versiones puede ayudar a arrojar luz sobre los matices del texto original.

Comparación Clave: Marcos 1:16

SpaPlatense

"Pasando a lo largo del mar de Galilea, vio a Simón y a Andrés, hermano de Simón, que echaban la red en el mar, pues eran pescadores."

SpaRV

"Y pasando junto á la mar de Galilea, vió á Simón, y á Andrés su hermano, que echaban la red en la mar; porque eran pescadores."

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Génesis 1

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Juan 3

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Salmos 23

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Mateo 5

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