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Mateo 13 Comparación: Biblia Platense vs Reina Valera

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Mateo 13

1En aquel día, Jesús salió de casa y se sentó a la orilla del mar.

2Y se reunieron junto a Él muchedumbres tan numerosas, que hubo de entrar en una barca y sentarse, mientras que toda la gente se colocaba sobre la ribera.

3Y les habló muchas cosas en parábolas diciendo: “He ahí que el sembrador salió a sembrar.

4Y, al sembrar, unas semillas cayeron a lo largo del camino, y los pájaros vinieron y las comieron.

5Otras cayeron en lugares pedregosos, donde no tenían mucha tierra, y brotaron en seguida por no estar hondas en la tierra.

6Y cuando el sol se levantó, se abrasaron, y no teniendo raíz, se secaron.

7Otras cayeron entre abrojos, y los abrojos, creciendo, las ahogaron.

8Otras cayeron sobre tierra buena, y dieron fruto, una ciento, otra sesenta, otra treinta.

9¡Quien tiene oídos, oiga!”

10Aproximáronse sus discípulos y le dijeron: “¿Por qué les hablas en parábolas?”

11Respondioles y dijo: “A vosotros es dado conocer los misterios del reino de los cielos, pero no a ellos.

12Porque a quien tiene, se le dará y tendrá abundancia; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.

13Por eso les hablo en parábolas, porque viendo no ven, y oyendo no oyen ni comprenden.

14Para ellos se cumple esa profecía de Isaías: “Oiréis pero no comprenderéis, veréis y no conoceréis.

15Porque el corazón de este pueblo se ha endurecido, y sus oídos oyen mal, y cierran los ojos, de miedo que vean con sus ojos, y oigan con sus oídos, y comprendan con su corazón, y se conviertan, y Yo los sane”.

16Pero vosotros, ¡felices de vuestros ojos porque ven, vuestros oídos porque oyen!

17En verdad, os digo, muchos profetas y justos desearon ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; oír lo que vosotros oís y no lo oyeron”.

18“Escuchad pues, vosotros la parábola del sembrador.

19Sucede a todo el que oye la palabra del reino y no la comprende, que viene el maligno y arrebata lo que ha sido sembrado en su corazón: este es el sembrado a lo largo del camino.

20El sembrado en pedregales, este es el hombre que, oyendo la palabra, en seguida la recibe con alegría;

21pero no teniendo raíz en sí mismo, es de corta duración, y cuando llega la tribulación o la persecución por causa de la palabra, al punto se escandaliza.

22El sembrado entre los abrojos, este es el hombre que oye la palabra, pero la preocupación de este siglo y el engaño de las riquezas sofocan la palabra, y ella queda sin fruto.

23Pero el sembrado en tierra buena, este es el hombre que oye la palabra y la comprende: él sí que fructifica y produce ya ciento, ya sesenta, ya treinta”. .

24Otra parábola les propuso, diciendo: “El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró grano bueno en su campo.

25Pero, mientras la gente dormía, vino su enemigo, sobresembró cizaña entre el trigo, y se fue.

26Cuando brotó, pues, la hierba y dio grano, apareció también la cizaña.

27Y fueron los siervos al dueño de casa y le dijeron: “Señor ¿no sembraste grano bueno en tu campo? ¿Cómo, entonces, tiene cizaña?”

28Les respondió: “Algún enemigo ha hecho esto”. Le preguntaron: “¿Quieres que vayamos a recogerla?”

29Mas él respondió: “No, no sea, que al recoger la cizaña, desarraiguéis también el trigo.

30Dejadlos crecer juntamente hasta la siega. Y al momento de la siega, diré a los segadores: Recoged primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y al trigo juntadlo en mi granero”.

31Les propuso esta otra parábola: “El reino de los cielos es semejante a un grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su campo.

32Es el más pequeño de todos los granos, pero cuando ha crecido es más grande que las legumbres, y viene a ser un árbol, de modo que los pájaros del cielo llegan a anidar en sus ramas”.

33Otra parábola les dijo: “El reino de los cielos es semejante a la levadura, que una mujer tomó y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo fermentó”.

34Todo esto, lo decía Jesús a las multitudes en parábolas, y nada les hablaba sin parábola,

35para que se cumpliese lo que había sido dicho por medio del profeta: “Abriré mis labios en parábolas; narraré cosas escondidas desde la fundación del mundo”.

36Entonces, despidió a la multitud y volvió a la casa. Y los discípulos se acercaron a Él y dijeron: “Explícanos la parábola de la cizaña del campo”.

37Respondioles y dijo: “El que siembra la buena semilla, es el Hijo del hombre.

38El campo es el mundo. La buena semilla, esos son los hijos del reino. La cizaña son los hijos del maligno.

39El enemigo que la sembró es el diablo. La siega es la consumación del siglo. Los segadores son los ángeles.

40De la misma manera que se recoge la cizaña y se la echa al fuego, así será en la consumación del siglo.

41El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y recogerán de su reino todos los escándalos, y a los que cometen la iniquidad,

42y los arrojarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes.

43Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. ¡Quien tiene oídos, oiga!”

44“El reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo; un hombre, habiéndolo descubierto, lo volvió a esconder, y en su gozo fue y vendió todo lo que tenía, y compró aquel campo.

45También, el reino de los cielos es semejante a un mercader en busca de perlas finas.

46Habiendo encontrado una de gran valor, fue y vendió todo lo que tenía, y la compró.

47También es semejante el reino de los cielos a una red que se echó en el mar y que recogió peces de toda clase.

48Una vez llena, la tiraron a la orilla, y sentándose juntaron los buenos en canastos, y tiraron los malos.

49Así será en la consumación del siglo. Saldrán los ángeles y separarán a los malos de en medio de los justos,

50y los echarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes.

51¿Habéis entendido todo esto?” Le dijeron: “Sí”.

52Entonces, les dijo: “Así todo escriba que ha llegado a ser discípulo del reino de los cielos, es semejante al dueño de casa que saca de su tesoro lo nuevo y lo viejo”.

53Y cuando Jesús hubo acabado estas parábolas, partió de este lugar,

54y fue a su patria, y les enseñaba en la sinagoga de ellos; de tal manera que estaban poseídos de admiración y decían: “¿De dónde tiene Este la sabiduría esa y los milagros?

55¿No es Este el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas?

56¿Y sus hermanas no están todas entre nosotros? Entonces, ¿de dónde le viene todo esto?”

57Y se escandalizaban de Él. Mas Jesús les dijo: “Un profeta no está sin honor sino en su país y en su familia”.

58Y no hizo allí muchos milagros, a causa de su falta de fe.

Mateo 13

1Y AQUEL día, saliendo Jesús de casa, se sentó junto á la mar.

2Y se allegaron á él muchas gentes; y entrándose él en el barco, se sentó, y toda la gente estaba á la ribera.

3Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí el que sembraba salió á sembrar.

4Y sembrando, parte de la simiente cayó junto al camino; y vinieron las aves, y la comieron.

5Y parte cayó en pedregales, donde no tenía mucha tierra; y nació luego, porque no tenía profundidad de tierra:

6Mas en saliendo el sol, se quemó; y secóse, porque no tenía raíz.

7Y parte cayó en espinas; y las espinas crecieron, y la ahogaron.

8Y parte cayó en buena tierra, y dió fruto, cuál á ciento, cuál á sesenta, y cuál á treinta.

9Quien tiene oídos para oir, oiga.

10Entonces, llegándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas por parábolas?

11Y él respondiendo, les dijo: Por que á vosotros es concedido saber los misterios del reino de los cielos; mas á ellos no es concedido.

12Porque á cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.

13Por eso les hablo por parábolas; porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden.

14De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dice: De oído oiréis, y no entenderéis; y viendo veréis, y no miraréis.

15Porque el corazón de este pueblo está engrosado, y de los oídos oyen pesadamente, y de sus ojos guiñan: para que no vean de los ojos, y oigan de los oídos, y del corazón entiendan, y se conviertan, y yo los sane.

16Mas bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen.

17Porque de cierto os digo, que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis, y no lo vieron: y oir lo que oís, y no lo oyeron.

18Oid, pues, vosotros la parábola del que siembra:

19Oyendo cualquiera la palabra del reino, y no entendiéndola, viene el malo, y arrebata lo que fué sembrado en su corazón: éste es el que fué sembrado junto al camino.

20Y el que fué sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y luego la recibe con gozo.

21Mas no tiene raíz en sí, antes es temporal: que venida la aflicción ó la persecución por la palabra, luego se ofende.

22Y el que fué sembrado en espinas, éste es el que oye la palabra; pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas, ahogan la palabra, y hácese infructuosa.

23Mas el que fué sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y el que lleva fruto: y lleva uno á ciento, y otro á sesenta, y otro á treinta.

24Otra parábola les propuso, diciendo: El reino de los cielos es semejante al hombre que siembra buena simiente en su campo:

25Mas durmiendo los hombres, vino su enemigo, y sembró cizaña entre el trigo, y se fué.

26Y como la hierba salió é hizo fruto, entonces apareció también la cizaña.

27Y llegándose los siervos del padre de la familia, le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena simiente en tu campo? ¿de dónde, pues, tiene cizaña?

28Y él les dijo: Un hombre enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la cojamos?

29Y él dijo: No; porque cogiendo la cizaña, no arranquéis también con ella el trigo.

30Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré á los segadores: Coged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; mas recoged el trigo en mi alfolí.

31Otra parábola les propuso, diciendo: El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, que tomándolo alguno lo sembró en su campo:

32El cual á la verdad es la más pequeña de todas las simientes; mas cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol, que vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas.

33Otra parábola les dijo: El reino de los cielos es semejante á la levadura que tomó una mujer, y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo quedó leudo.

34Todo esto habló Jesús por parábolas á las gentes, y sin parábolas no les hablaba:

35Para que se cumpliese lo que fué dicho por el profeta, que dijo: Abriré en parábolas mi boca; rebosaré cosas escondidas desde la fundación del mundo.

36Entonces, despedidas las gentes, Jesús se vino á casa; y llegándose á él sus discípulos, le dijeron: Decláranos la parábola de la cizaña del campo.

37Y respondiendo él, les dijo: El que siembra la buena simiente es el Hijo del hombre;

38Y el campo es el mundo; y la buena simiente son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo;

39Y el enemigo que la sembró, es el diablo; y la siega es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles.

40De manera que como es cogida la cizaña, y quemada al fuego, así será en el fin de este siglo.

41Enviará el Hijo del hombre sus ángeles, y cogerán de su reino todos los escándalos, y los que hacen iniquidad,

42Y los echarán en el horno de fuego: allí será el lloro y el crujir de dientes.

43Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre: el que tiene oídos para oir, oiga.

44Además, el reino de los cielos es semejante al tesoro escondido en el campo; el cual hallado, el hombre lo encubre, y de gozo de ello va, y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo.

45También el reino de los cielos es semejante al hombre tratante, que busca buenas perlas;

46Que hallando una preciosa perla, fué y vendió todo lo que tenía, y la compró.

47Asimismo el reino de los cielos es semejante á la red, que echada en la mar, coge de todas suertes de peces:

48La cual estando llena, la sacaron á la orilla; y sentados, cogieron lo bueno en vasos, y lo malo echaron fuera.

49Así será al fin del siglo: saldrán los ángeles, y apartarán á los malos de entre los justos,

50Y los echarán en el horno del fuego: allí será el lloro y el crujir de dientes.

51Díceles Jesús: ¿Habéis entendido todas estas cosas? Ellos responden: Sí, Señor.

52Y él les dijo: Por eso todo escriba docto en el reino de los cielos, es semejante á un padre de familia, que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas.

53Y aconteció que acabando Jesús estas parábolas, pasó de allí.

54Y venido á su tierra, les enseñaba en la sinagoga de ellos, de tal manera que ellos estaban atónitos, y decían: ¿De dónde tiene éste esta sabiduría, y estas maravillas?

55¿No es éste el hijo del carpintero? ¿no se llama su madre María, y sus hermanos Jacobo y José, y Simón, y Judas?

56¿Y no están todas sus hermanas con nosotros? ¿De dónde, pues, tiene éste todas estas cosas?

57Y se escandalizaban en él. Mas Jesús les dijo: No hay profeta sin honra sino en su tierra y en su casa.

58Y no hizo allí muchas maravillas, á causa de la incredulidad de ellos.

Mateo 13

1En aquel día, Jesús salió de casa y se sentó a la orilla del mar.

2Y se reunieron junto a Él muchedumbres tan numerosas, que hubo de entrar en una barca y sentarse, mientras que toda la gente se colocaba sobre la ribera.

3Y les habló muchas cosas en parábolas diciendo: “He ahí que el sembrador salió a sembrar.

4Y, al sembrar, unas semillas cayeron a lo largo del camino, y los pájaros vinieron y las comieron.

5Otras cayeron en lugares pedregosos, donde no tenían mucha tierra, y brotaron en seguida por no estar hondas en la tierra.

6Y cuando el sol se levantó, se abrasaron, y no teniendo raíz, se secaron.

7Otras cayeron entre abrojos, y los abrojos, creciendo, las ahogaron.

8Otras cayeron sobre tierra buena, y dieron fruto, una ciento, otra sesenta, otra treinta.

9¡Quien tiene oídos, oiga!”

10Aproximáronse sus discípulos y le dijeron: “¿Por qué les hablas en parábolas?”

11Respondioles y dijo: “A vosotros es dado conocer los misterios del reino de los cielos, pero no a ellos.

12Porque a quien tiene, se le dará y tendrá abundancia; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.

13Por eso les hablo en parábolas, porque viendo no ven, y oyendo no oyen ni comprenden.

14Para ellos se cumple esa profecía de Isaías: “Oiréis pero no comprenderéis, veréis y no conoceréis.

15Porque el corazón de este pueblo se ha endurecido, y sus oídos oyen mal, y cierran los ojos, de miedo que vean con sus ojos, y oigan con sus oídos, y comprendan con su corazón, y se conviertan, y Yo los sane”.

16Pero vosotros, ¡felices de vuestros ojos porque ven, vuestros oídos porque oyen!

17En verdad, os digo, muchos profetas y justos desearon ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; oír lo que vosotros oís y no lo oyeron”.

18“Escuchad pues, vosotros la parábola del sembrador.

19Sucede a todo el que oye la palabra del reino y no la comprende, que viene el maligno y arrebata lo que ha sido sembrado en su corazón: este es el sembrado a lo largo del camino.

20El sembrado en pedregales, este es el hombre que, oyendo la palabra, en seguida la recibe con alegría;

21pero no teniendo raíz en sí mismo, es de corta duración, y cuando llega la tribulación o la persecución por causa de la palabra, al punto se escandaliza.

22El sembrado entre los abrojos, este es el hombre que oye la palabra, pero la preocupación de este siglo y el engaño de las riquezas sofocan la palabra, y ella queda sin fruto.

23Pero el sembrado en tierra buena, este es el hombre que oye la palabra y la comprende: él sí que fructifica y produce ya ciento, ya sesenta, ya treinta”. .

24Otra parábola les propuso, diciendo: “El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró grano bueno en su campo.

25Pero, mientras la gente dormía, vino su enemigo, sobresembró cizaña entre el trigo, y se fue.

26Cuando brotó, pues, la hierba y dio grano, apareció también la cizaña.

27Y fueron los siervos al dueño de casa y le dijeron: “Señor ¿no sembraste grano bueno en tu campo? ¿Cómo, entonces, tiene cizaña?”

28Les respondió: “Algún enemigo ha hecho esto”. Le preguntaron: “¿Quieres que vayamos a recogerla?”

29Mas él respondió: “No, no sea, que al recoger la cizaña, desarraiguéis también el trigo.

30Dejadlos crecer juntamente hasta la siega. Y al momento de la siega, diré a los segadores: Recoged primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y al trigo juntadlo en mi granero”.

31Les propuso esta otra parábola: “El reino de los cielos es semejante a un grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su campo.

32Es el más pequeño de todos los granos, pero cuando ha crecido es más grande que las legumbres, y viene a ser un árbol, de modo que los pájaros del cielo llegan a anidar en sus ramas”.

33Otra parábola les dijo: “El reino de los cielos es semejante a la levadura, que una mujer tomó y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo fermentó”.

34Todo esto, lo decía Jesús a las multitudes en parábolas, y nada les hablaba sin parábola,

35para que se cumpliese lo que había sido dicho por medio del profeta: “Abriré mis labios en parábolas; narraré cosas escondidas desde la fundación del mundo”.

36Entonces, despidió a la multitud y volvió a la casa. Y los discípulos se acercaron a Él y dijeron: “Explícanos la parábola de la cizaña del campo”.

37Respondioles y dijo: “El que siembra la buena semilla, es el Hijo del hombre.

38El campo es el mundo. La buena semilla, esos son los hijos del reino. La cizaña son los hijos del maligno.

39El enemigo que la sembró es el diablo. La siega es la consumación del siglo. Los segadores son los ángeles.

40De la misma manera que se recoge la cizaña y se la echa al fuego, así será en la consumación del siglo.

41El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y recogerán de su reino todos los escándalos, y a los que cometen la iniquidad,

42y los arrojarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes.

43Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. ¡Quien tiene oídos, oiga!”

44“El reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo; un hombre, habiéndolo descubierto, lo volvió a esconder, y en su gozo fue y vendió todo lo que tenía, y compró aquel campo.

45También, el reino de los cielos es semejante a un mercader en busca de perlas finas.

46Habiendo encontrado una de gran valor, fue y vendió todo lo que tenía, y la compró.

47También es semejante el reino de los cielos a una red que se echó en el mar y que recogió peces de toda clase.

48Una vez llena, la tiraron a la orilla, y sentándose juntaron los buenos en canastos, y tiraron los malos.

49Así será en la consumación del siglo. Saldrán los ángeles y separarán a los malos de en medio de los justos,

50y los echarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes.

51¿Habéis entendido todo esto?” Le dijeron: “Sí”.

52Entonces, les dijo: “Así todo escriba que ha llegado a ser discípulo del reino de los cielos, es semejante al dueño de casa que saca de su tesoro lo nuevo y lo viejo”.

53Y cuando Jesús hubo acabado estas parábolas, partió de este lugar,

54y fue a su patria, y les enseñaba en la sinagoga de ellos; de tal manera que estaban poseídos de admiración y decían: “¿De dónde tiene Este la sabiduría esa y los milagros?

55¿No es Este el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas?

56¿Y sus hermanas no están todas entre nosotros? Entonces, ¿de dónde le viene todo esto?”

57Y se escandalizaban de Él. Mas Jesús les dijo: “Un profeta no está sin honor sino en su país y en su familia”.

58Y no hizo allí muchos milagros, a causa de su falta de fe.

Mateo 13:1
SpaPlatense

En aquel día, Jesús salió de casa y se sentó a la orilla del mar.

SpaRV

Y AQUEL día, saliendo Jesús de casa, se sentó junto á la mar.

2
SpaPlatense

Y se reunieron junto a Él muchedumbres tan numerosas, que hubo de entrar en una barca y sentarse, mientras que toda la gente se colocaba sobre la ribera.

SpaRV

Y se allegaron á él muchas gentes; y entrándose él en el barco, se sentó, y toda la gente estaba á la ribera.

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SpaPlatense

Y les habló muchas cosas en parábolas diciendo: “He ahí que el sembrador salió a sembrar.

SpaRV

Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí el que sembraba salió á sembrar.

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SpaPlatense

Y, al sembrar, unas semillas cayeron a lo largo del camino, y los pájaros vinieron y las comieron.

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Y sembrando, parte de la simiente cayó junto al camino; y vinieron las aves, y la comieron.

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SpaPlatense

Otras cayeron en lugares pedregosos, donde no tenían mucha tierra, y brotaron en seguida por no estar hondas en la tierra.

SpaRV

Y parte cayó en pedregales, donde no tenía mucha tierra; y nació luego, porque no tenía profundidad de tierra:

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SpaPlatense

Y cuando el sol se levantó, se abrasaron, y no teniendo raíz, se secaron.

SpaRV

Mas en saliendo el sol, se quemó; y secóse, porque no tenía raíz.

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SpaPlatense

Otras cayeron entre abrojos, y los abrojos, creciendo, las ahogaron.

SpaRV

Y parte cayó en espinas; y las espinas crecieron, y la ahogaron.

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SpaPlatense

Otras cayeron sobre tierra buena, y dieron fruto, una ciento, otra sesenta, otra treinta.

SpaRV

Y parte cayó en buena tierra, y dió fruto, cuál á ciento, cuál á sesenta, y cuál á treinta.

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SpaPlatense

¡Quien tiene oídos, oiga!”

SpaRV

Quien tiene oídos para oir, oiga.

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SpaPlatense

Aproximáronse sus discípulos y le dijeron: “¿Por qué les hablas en parábolas?”

SpaRV

Entonces, llegándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas por parábolas?

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SpaPlatense

Respondioles y dijo: “A vosotros es dado conocer los misterios del reino de los cielos, pero no a ellos.

SpaRV

Y él respondiendo, les dijo: Por que á vosotros es concedido saber los misterios del reino de los cielos; mas á ellos no es concedido.

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SpaPlatense

Porque a quien tiene, se le dará y tendrá abundancia; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.

SpaRV

Porque á cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.

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SpaPlatense

Por eso les hablo en parábolas, porque viendo no ven, y oyendo no oyen ni comprenden.

SpaRV

Por eso les hablo por parábolas; porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden.

14
SpaPlatense

Para ellos se cumple esa profecía de Isaías: “Oiréis pero no comprenderéis, veréis y no conoceréis.

SpaRV

De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dice: De oído oiréis, y no entenderéis; y viendo veréis, y no miraréis.

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SpaPlatense

Porque el corazón de este pueblo se ha endurecido, y sus oídos oyen mal, y cierran los ojos, de miedo que vean con sus ojos, y oigan con sus oídos, y comprendan con su corazón, y se conviertan, y Yo los sane”.

SpaRV

Porque el corazón de este pueblo está engrosado, y de los oídos oyen pesadamente, y de sus ojos guiñan: para que no vean de los ojos, y oigan de los oídos, y del corazón entiendan, y se conviertan, y yo los sane.

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SpaPlatense

Pero vosotros, ¡felices de vuestros ojos porque ven, vuestros oídos porque oyen!

SpaRV

Mas bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen.

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SpaPlatense

En verdad, os digo, muchos profetas y justos desearon ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; oír lo que vosotros oís y no lo oyeron”.

SpaRV

Porque de cierto os digo, que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis, y no lo vieron: y oir lo que oís, y no lo oyeron.

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SpaPlatense

“Escuchad pues, vosotros la parábola del sembrador.

SpaRV

Oid, pues, vosotros la parábola del que siembra:

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SpaPlatense

Sucede a todo el que oye la palabra del reino y no la comprende, que viene el maligno y arrebata lo que ha sido sembrado en su corazón: este es el sembrado a lo largo del camino.

SpaRV

Oyendo cualquiera la palabra del reino, y no entendiéndola, viene el malo, y arrebata lo que fué sembrado en su corazón: éste es el que fué sembrado junto al camino.

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SpaPlatense

El sembrado en pedregales, este es el hombre que, oyendo la palabra, en seguida la recibe con alegría;

SpaRV

Y el que fué sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y luego la recibe con gozo.

21
SpaPlatense

pero no teniendo raíz en sí mismo, es de corta duración, y cuando llega la tribulación o la persecución por causa de la palabra, al punto se escandaliza.

SpaRV

Mas no tiene raíz en sí, antes es temporal: que venida la aflicción ó la persecución por la palabra, luego se ofende.

22
SpaPlatense

El sembrado entre los abrojos, este es el hombre que oye la palabra, pero la preocupación de este siglo y el engaño de las riquezas sofocan la palabra, y ella queda sin fruto.

SpaRV

Y el que fué sembrado en espinas, éste es el que oye la palabra; pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas, ahogan la palabra, y hácese infructuosa.

23
SpaPlatense

Pero el sembrado en tierra buena, este es el hombre que oye la palabra y la comprende: él sí que fructifica y produce ya ciento, ya sesenta, ya treinta”. .

SpaRV

Mas el que fué sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y el que lleva fruto: y lleva uno á ciento, y otro á sesenta, y otro á treinta.

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SpaPlatense

Otra parábola les propuso, diciendo: “El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró grano bueno en su campo.

SpaRV

Otra parábola les propuso, diciendo: El reino de los cielos es semejante al hombre que siembra buena simiente en su campo:

25
SpaPlatense

Pero, mientras la gente dormía, vino su enemigo, sobresembró cizaña entre el trigo, y se fue.

SpaRV

Mas durmiendo los hombres, vino su enemigo, y sembró cizaña entre el trigo, y se fué.

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SpaPlatense

Cuando brotó, pues, la hierba y dio grano, apareció también la cizaña.

SpaRV

Y como la hierba salió é hizo fruto, entonces apareció también la cizaña.

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SpaPlatense

Y fueron los siervos al dueño de casa y le dijeron: “Señor ¿no sembraste grano bueno en tu campo? ¿Cómo, entonces, tiene cizaña?”

SpaRV

Y llegándose los siervos del padre de la familia, le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena simiente en tu campo? ¿de dónde, pues, tiene cizaña?

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SpaPlatense

Les respondió: “Algún enemigo ha hecho esto”. Le preguntaron: “¿Quieres que vayamos a recogerla?”

SpaRV

Y él les dijo: Un hombre enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la cojamos?

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SpaPlatense

Mas él respondió: “No, no sea, que al recoger la cizaña, desarraiguéis también el trigo.

SpaRV

Y él dijo: No; porque cogiendo la cizaña, no arranquéis también con ella el trigo.

30
SpaPlatense

Dejadlos crecer juntamente hasta la siega. Y al momento de la siega, diré a los segadores: Recoged primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y al trigo juntadlo en mi granero”.

SpaRV

Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré á los segadores: Coged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; mas recoged el trigo en mi alfolí.

31
SpaPlatense

Les propuso esta otra parábola: “El reino de los cielos es semejante a un grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su campo.

SpaRV

Otra parábola les propuso, diciendo: El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, que tomándolo alguno lo sembró en su campo:

32
SpaPlatense

Es el más pequeño de todos los granos, pero cuando ha crecido es más grande que las legumbres, y viene a ser un árbol, de modo que los pájaros del cielo llegan a anidar en sus ramas”.

SpaRV

El cual á la verdad es la más pequeña de todas las simientes; mas cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol, que vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas.

33
SpaPlatense

Otra parábola les dijo: “El reino de los cielos es semejante a la levadura, que una mujer tomó y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo fermentó”.

SpaRV

Otra parábola les dijo: El reino de los cielos es semejante á la levadura que tomó una mujer, y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo quedó leudo.

34
SpaPlatense

Todo esto, lo decía Jesús a las multitudes en parábolas, y nada les hablaba sin parábola,

SpaRV

Todo esto habló Jesús por parábolas á las gentes, y sin parábolas no les hablaba:

35
SpaPlatense

para que se cumpliese lo que había sido dicho por medio del profeta: “Abriré mis labios en parábolas; narraré cosas escondidas desde la fundación del mundo”.

SpaRV

Para que se cumpliese lo que fué dicho por el profeta, que dijo: Abriré en parábolas mi boca; rebosaré cosas escondidas desde la fundación del mundo.

36
SpaPlatense

Entonces, despidió a la multitud y volvió a la casa. Y los discípulos se acercaron a Él y dijeron: “Explícanos la parábola de la cizaña del campo”.

SpaRV

Entonces, despedidas las gentes, Jesús se vino á casa; y llegándose á él sus discípulos, le dijeron: Decláranos la parábola de la cizaña del campo.

37
SpaPlatense

Respondioles y dijo: “El que siembra la buena semilla, es el Hijo del hombre.

SpaRV

Y respondiendo él, les dijo: El que siembra la buena simiente es el Hijo del hombre;

38
SpaPlatense

El campo es el mundo. La buena semilla, esos son los hijos del reino. La cizaña son los hijos del maligno.

SpaRV

Y el campo es el mundo; y la buena simiente son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo;

39
SpaPlatense

El enemigo que la sembró es el diablo. La siega es la consumación del siglo. Los segadores son los ángeles.

SpaRV

Y el enemigo que la sembró, es el diablo; y la siega es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles.

40
SpaPlatense

De la misma manera que se recoge la cizaña y se la echa al fuego, así será en la consumación del siglo.

SpaRV

De manera que como es cogida la cizaña, y quemada al fuego, así será en el fin de este siglo.

41
SpaPlatense

El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y recogerán de su reino todos los escándalos, y a los que cometen la iniquidad,

SpaRV

Enviará el Hijo del hombre sus ángeles, y cogerán de su reino todos los escándalos, y los que hacen iniquidad,

42
SpaPlatense

y los arrojarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes.

SpaRV

Y los echarán en el horno de fuego: allí será el lloro y el crujir de dientes.

43
SpaPlatense

Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. ¡Quien tiene oídos, oiga!”

SpaRV

Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre: el que tiene oídos para oir, oiga.

44
SpaPlatense

“El reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo; un hombre, habiéndolo descubierto, lo volvió a esconder, y en su gozo fue y vendió todo lo que tenía, y compró aquel campo.

SpaRV

Además, el reino de los cielos es semejante al tesoro escondido en el campo; el cual hallado, el hombre lo encubre, y de gozo de ello va, y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo.

45
SpaPlatense

También, el reino de los cielos es semejante a un mercader en busca de perlas finas.

SpaRV

También el reino de los cielos es semejante al hombre tratante, que busca buenas perlas;

46
SpaPlatense

Habiendo encontrado una de gran valor, fue y vendió todo lo que tenía, y la compró.

SpaRV

Que hallando una preciosa perla, fué y vendió todo lo que tenía, y la compró.

47
SpaPlatense

También es semejante el reino de los cielos a una red que se echó en el mar y que recogió peces de toda clase.

SpaRV

Asimismo el reino de los cielos es semejante á la red, que echada en la mar, coge de todas suertes de peces:

48
SpaPlatense

Una vez llena, la tiraron a la orilla, y sentándose juntaron los buenos en canastos, y tiraron los malos.

SpaRV

La cual estando llena, la sacaron á la orilla; y sentados, cogieron lo bueno en vasos, y lo malo echaron fuera.

49
SpaPlatense

Así será en la consumación del siglo. Saldrán los ángeles y separarán a los malos de en medio de los justos,

SpaRV

Así será al fin del siglo: saldrán los ángeles, y apartarán á los malos de entre los justos,

50
SpaPlatense

y los echarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes.

SpaRV

Y los echarán en el horno del fuego: allí será el lloro y el crujir de dientes.

51
SpaPlatense

¿Habéis entendido todo esto?” Le dijeron: “Sí”.

SpaRV

Díceles Jesús: ¿Habéis entendido todas estas cosas? Ellos responden: Sí, Señor.

52
SpaPlatense

Entonces, les dijo: “Así todo escriba que ha llegado a ser discípulo del reino de los cielos, es semejante al dueño de casa que saca de su tesoro lo nuevo y lo viejo”.

SpaRV

Y él les dijo: Por eso todo escriba docto en el reino de los cielos, es semejante á un padre de familia, que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas.

53
SpaPlatense

Y cuando Jesús hubo acabado estas parábolas, partió de este lugar,

SpaRV

Y aconteció que acabando Jesús estas parábolas, pasó de allí.

54
SpaPlatense

y fue a su patria, y les enseñaba en la sinagoga de ellos; de tal manera que estaban poseídos de admiración y decían: “¿De dónde tiene Este la sabiduría esa y los milagros?

SpaRV

Y venido á su tierra, les enseñaba en la sinagoga de ellos, de tal manera que ellos estaban atónitos, y decían: ¿De dónde tiene éste esta sabiduría, y estas maravillas?

55
SpaPlatense

¿No es Este el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas?

SpaRV

¿No es éste el hijo del carpintero? ¿no se llama su madre María, y sus hermanos Jacobo y José, y Simón, y Judas?

56
SpaPlatense

¿Y sus hermanas no están todas entre nosotros? Entonces, ¿de dónde le viene todo esto?”

SpaRV

¿Y no están todas sus hermanas con nosotros? ¿De dónde, pues, tiene éste todas estas cosas?

57
SpaPlatense

Y se escandalizaban de Él. Mas Jesús les dijo: “Un profeta no está sin honor sino en su país y en su familia”.

SpaRV

Y se escandalizaban en él. Mas Jesús les dijo: No hay profeta sin honra sino en su tierra y en su casa.

58
SpaPlatense

Y no hizo allí muchos milagros, a causa de su falta de fe.

SpaRV

Y no hizo allí muchas maravillas, á causa de la incredulidad de ellos.

Entendiendo Biblia Platense vs Reina Valera en Mateo 13

Biblia Platense (SpaPlatense)

Traducción católica con un estilo claro y orientado a lectores de América Latina. Incluye un tono más contemporáneo sin perder formalidad. Buena para lectura continua y comprensión general.

Reina Valera

La traducción clásica más leída en el mundo protestante de habla hispana. Conserva un estilo reverente y tradicional, ideal para devocionales y memorización. Una excelente opción para lectura diaria y estudio bíblico.

Estás viendo una comparación lado a lado de Mateo 13 en la Biblia Platense y la Reina Valera. Comparar estas dos versiones puede ayudar a arrojar luz sobre los matices del texto original.

Comparación Clave: Mateo 13:16

SpaPlatense

"Pero vosotros, ¡felices de vuestros ojos porque ven, vuestros oídos porque oyen!"

SpaRV

"Mas bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen."

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Juan 3

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