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Lucas 23 Comparación: Biblia Platense vs Reina Valera

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Lucas 23

1Entonces, levantándose toda la asamblea, lo llevaron a Pilato;

2y comenzaron a acusarlo, diciendo: “Hemos hallado a este hombre soliviantando a nuestra nación, impidiendo que se dé tributo al César y diciendo ser el Cristo Rey”.

3Pilato lo interrogó y dijo: “¿Eres Tú el rey de los judíos?” Respondiole y dijo: “Tú lo dices”.

4Pilato dijo a los sumos sacerdotes y a las turbas: “No hallo culpa en este hombre”.

5Pero aquellos insistían con fuerza, diciendo: “Él subleva al pueblo enseñando por toda la Judea, comenzando desde Galilea, hasta aquí”.

6A estas palabras, Pilato preguntó si ese hombre era galileo.

7Y cuando supo que era de la jurisdicción de Herodes, lo remitió a Herodes, que se encontraba también en Jerusalén, en aquellos días.

8Herodes, al ver a Jesús, se alegró mucho, porque hacía largo tiempo que deseaba verlo por lo que oía decir de Él, y esperaba verle hacer algún milagro.

9Lo interrogó con derroche de palabras, pero Él no le respondió nada.

10Entretanto, los sumos sacerdotes y los escribas estaban allí, acusándolo sin tregua.

11Herodes lo despreció, lo mismo que sus soldados; burlándose de Él, púsole un vestido resplandeciente y lo envió de nuevo a Pilato.

12Y he aquí que en aquel día se hicieron amigos Herodes y Pilato, que antes eran enemigos.

13Convocó, entonces, Pilato a los sumos sacerdotes, a los magistrados y al pueblo,

14y les dijo: “Habéis entregado a mi jurisdicción este hombre como que andaba sublevando al pueblo. He efectuado el interrogatorio delante vosotros y no he encontrado en Él nada de culpable, en las cosas de que lo acusáis.

15Ni Herodes tampoco, puesto que nos lo ha devuelto; ya lo veis, no ha hecho nada que merezca muerte.

16Por tanto, lo mandaré castigar y lo dejaré en libertad.

17[Ahora bien, debía él en cada fiesta ponerles a uno en libertad].

18Y gritaron todos a una: “Quítanos a este y suéltanos a Barrabás”.

19Barrabás había sido encarcelado a causa de una sedición en la ciudad y por homicidio.

20De nuevo Pilato les dirigió la palabra, en su deseo de soltar a Jesús.

21Pero ellos gritaron más fuerte, diciendo: “¡Crucifícalo, crucifícalo!”

22Y por tercera vez les dijo: “¿Pero qué mal ha hecho este? Yo nada he encontrado en él que merezca muerte. Lo pondré, pues, en libertad, después de castigarlo”.

23Pero ellos insistían a grandes voces, exigiendo que Él fuera crucificado, y sus voces se hacían cada vez más fuertes.

24Entonces Pilato decidió que se hiciese según su petición.

25Y dejó libre al que ellos pedían, que había sido encarcelado por sedición y homicidio, y entregó a Jesús a la voluntad de ellos.

26Cuando lo llevaban, echaron mano a un cierto Simón de Cirene, que venía del campo, obligándole a ir sustentando la cruz detrás de Jesús.

27Lo acompañaba una gran muchedumbre del pueblo, y de mujeres que se lamentaban y lloraban sobre Él.

28Mas Jesús, volviéndose hacia ellas, les dijo: “Hijas de Jerusalén, no lloréis por Mí, sino llorad por vosotras mismas y por vuestros hijos,

29porque vienen días, en que se dirá: ¡Felices las estériles y las entrañas que no engendraron, y los pechos que no amamantaron!

30Entonces se pondrán a decir a las montañas: «Caed sobre nosotros, y a las colinas: ocultadnos».

31Porque si esto hacen con el leño verde, ¿qué será del seco?”.

32Conducían también a otros dos malhechores con Él para ser suspendidos.

33Cuando hubieron llegado al lugar llamado del Cráneo, allí crucificaron a Él, y a los malhechores, uno a su derecha, y el otro a su izquierda.

34Y Jesús decía: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”. Entretanto, hacían porciones de sus ropas y echaron suertes.

35Y el pueblo estaba en pie mirándolo, mas los magistrados lo zaherían, diciendo: “A otros salvó; que se salve a sí mismo, si es el Cristo de Dios, el predilecto”.

36También se burlaron de Él los soldados, acercándose, ofreciéndole vinagre y diciendo:

37“Si Tú eres el rey de los judíos, sálvate a Ti mismo”.

38Había, empero, una inscripción sobre Él, en caracteres griegos, romanos y hebreos: “El rey de los judíos es Este”.

39Uno de los malhechores suspendidos, blasfemaba de Él, diciendo: “¿No eres acaso Tú el Cristo? Sálvate a Ti mismo, y a nosotros”.

40Contestando el otro lo reprendía y decía: “¿Ni aún temes tú a Dios, estando en pleno suplicio?

41Y nosotros, con justicia; porque recibimos lo merecido por lo que hemos hecho; pero Este no hizo nada malo”.

42Y dijo: “Jesús, acuérdate de mí, cuando vengas en tu reino”.

43Le respondió: “En verdad, te digo, hoy estarás conmigo en el Paraíso”.

44Era ya alrededor de la hora sexta, cuando una tiniebla se hizo sobre toda la tierra hasta la hora nona,

45eclipsándose el sol; y el velo del templo se rasgó por el medio.

46Y Jesús clamó con gran voz: “Padre, en tus manos entrego mi espíritu”. Y, dicho esto, expiró.

47El centurión, al ver lo ocurrido, dio gloria a Dios, diciendo: “¡Verdaderamente, este hombre era un justo!”

48Y todas las turbas reunidas para este espectáculo, habiendo contemplado las cosas que pasaban, se volvían golpeándose los pechos.

49Mas todos sus conocidos estaban a lo lejos —y también las mujeres que lo habían seguido desde Galilea— mirando estas cosas.

50Y había un varón llamado José, que era miembro del Sanhedrín, hombre bueno y justo

51—que no había dado su asentimiento, ni a la resolución de ellos ni al procedimiento que usaron—, oriundo de Arimatea, ciudad de los judíos, el cual estaba a la espera del reino de Dios.

52Este fue a Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús.

53Y habiéndolo bajado, lo envolvió en una mortaja y lo depositó en un sepulcro tallado en la roca, donde ninguno había sido puesto.

54Era el día de la Preparación, y comenzaba ya el sábado.

55Las mujeres venidas con Él de Galilea, acompañaron (a José) y observaron el sepulcro y la manera cómo fue sepultado Su cuerpo.

56Y de vuelta, prepararon aromas y ungüento. Durante el sábado se estuvieron en reposo, conforme al precepto.

Lucas 23

1LEVANTÁNDOSE entonces toda la multitud de ellos, lleváronle á Pilato.

2Y comenzaron á acusarle, diciendo: A éste hemos hallado que pervierte la nación, y que veda dar tributo á César, diciendo que él es el Cristo, el rey.

3Entonces Pilato le preguntó, diciendo: ¿Eres tú el Rey de los Judíos? Y respondiéndole él, dijo: Tú lo dices.

4Y Pilato dijo á los príncipes de los sacerdotes, y á las gentes: Ninguna culpa hallo en este hombre.

5Mas ellos porfiaban, diciendo: Alborota al pueblo, enseñando por toda Judea, comenzando desde Galilea hasta aquí.

6Entonces Pilato, oyendo de Galilea, preguntó si el hombre era Galileo.

7Y como entendió que era de la jurisdicción de Herodes, le remitió á Herodes, el cual también estaba en Jerusalem en aquellos días.

8Y Herodes, viendo á Jesús, holgóse mucho, porque hacía mucho que deseaba verle; porque había oído de él muchas cosas, y tenía esperanza que le vería hacer alguna señal.

9Y le preguntaba con muchas palabras; mas él nada le respondió:

10Y estaban los príncipes de los sacerdotes y los escribas acusándole con gran porfía.

11Mas Herodes con su corte le menospreció, y escarneció, vistiéndole de una ropa rica; y volvióle á enviar á Pilato.

12Y fueron hechos amigos entre sí Pilato y Herodes en el mismo día; porque antes eran enemigos entre sí.

13Entonces Pilato, convocando los príncipes de los sacerdotes, y los magistrados, y el pueblo,

14Les dijo: Me habéis presentado á éste por hombre que desvía al pueblo: y he aquí, preguntando yo delante de vosotros, no he hallado culpa alguna en este hombre de aquéllas de que le acusáis.

15Y ni aun Herodes; porque os remití á él, y he aquí, ninguna cosa digna de muerte ha hecho.

16Le soltaré, pues, castigado.

17Y tenía necesidad de soltarles uno en cada fiesta.

18Mas toda la multitud dió voces á una, diciendo: Quita á éste, y suéltanos á Barrabás:

19(El cual había sido echado en la cárcel por una sedición hecha en la ciudad, y una muerte.)

20Y hablóles otra vez Pilato, queriendo soltar á Jesús.

21Pero ellos volvieron á dar voces, diciendo: Crucifícale, crucifícale.

22Y él les dijo la tercera vez: ¿Pues qué mal ha hecho éste? Ninguna culpa de muerte he hallado en él: le castigaré, pues, y le soltaré.

23Mas ellos instaban á grandes voces, pidiendo que fuese crucificado. Y las voces de ellos y de los príncipes de los sacerdotes crecían.

24Entonces Pilato juzgó que se hiciese lo que ellos pedían;

25Y les soltó á aquél que había sido echado en la cárcel por sedición y una muerte, al cual habían pedido; y entregó á Jesús á la voluntad de ellos.

26Y llevándole, tomaron á un Simón Cireneo, que venía del campo, y le pusieron encima la cruz para que la llevase tras Jesús.

27Y le seguía una grande multitud de pueblo, y de mujeres, las cuales le lloraban y lamentaban.

28Mas Jesús, vuelto á ellas, les dice: Hijas de Jerusalem, no me lloréis á mí, mas llorad por vosotras mismas, y por vuestros hijos.

29Porque he aquí vendrán días en que dirán: Bienaventuradas las estériles, y los vientres que no engendraron, y los pechos que no criaron.

30Entonces comenzarán á decir á los montes: Caed sobre nosotros: y á los collados: Cubridnos.

31Porque si en el árbol verde hacen estas cosas, ¿en el seco, qué se hará?

32Y llevaban también con él otros dos, malhechores, á ser muertos.

33Y como vinieron al lugar que se llama de la Calavera, le crucificaron allí, y á los malhechores, uno á la derecha, y otro á la izquierda.

34Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y partiendo sus vestidos, echaron suertes.

35Y el pueblo estaba mirando; y se burlaban de él los príncipes con ellos, diciendo: A otros hizo salvos: sálvese á sí, si éste es el Mesías, el escogido de Dios.

36Escarnecían de él también los soldados, llegándose y presentándole vinagre,

37Y diciendo: Si tú eres el Rey de los Judíos, sálvate á ti mismo.

38Y había también sobre él un título escrito con letras griegas, y latinas, y hebraicas: ESTE ES EL REY DE LOS JUDIOS.

39Y uno de los malhechores que estaban colgados, le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate á ti mismo y á nosotros.

40Y respondiendo el otro, reprendióle, diciendo: ¿Ni aun tú temes á Dios, estando en la misma condenación?

41Y nosotros, á la verdad, justamente padecemos; porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos: mas éste ningún mal hizo.

42Y dijo á Jesús: Acuérdate de mí cuando vinieres á tu reino.

43Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo, que hoy estarás conmigo en el paraíso.

44Y cuando era como la hora de sexta, fueron hechas tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora de nona.

45Y el sol se obscureció: y el velo del templo se rompió por medio.

46Entonces Jesús, clamando á gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y habiendo dicho esto, espiró.

47Y como el centurión vió lo que había acontecido, dió gloria á Dios, diciendo: Verdaderamente este hombre era justo.

48Y toda la multitud de los que estaban presentes á este espectáculo, viendo lo que había acontecido, se volvían hiriendo sus pechos.

49Mas todos sus conocidos, y las mujeres que le habían seguido desde Galilea, estaban lejos mirando estas cosas.

50Y he aquí un varón llamado José, el cual era senador, varón bueno y justo,

51(El cual no había consentido en el consejo ni en los hechos de ellos), de Arimatea, ciudad de la Judea, el cual también esperaba el reino de Dios;

52Este llegó á Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús.

53Y quitado, lo envolvió en una sábana, y le puso en un sepulcro abierto en una peña, en el cual ninguno había aún sido puesto.

54Y era día de la víspera de la Pascua; y estaba para rayar el sábado.

55Y las mujeres que con él habían venido de Galilea, siguieron también y vieron el sepulcro, y cómo fué puesto su cuerpo.

56Y vueltas, aparejaron drogas aromáticas y ungüentos; y reposaron el sábado, conforme al mandamiento.

Lucas 23

1Entonces, levantándose toda la asamblea, lo llevaron a Pilato;

2y comenzaron a acusarlo, diciendo: “Hemos hallado a este hombre soliviantando a nuestra nación, impidiendo que se dé tributo al César y diciendo ser el Cristo Rey”.

3Pilato lo interrogó y dijo: “¿Eres Tú el rey de los judíos?” Respondiole y dijo: “Tú lo dices”.

4Pilato dijo a los sumos sacerdotes y a las turbas: “No hallo culpa en este hombre”.

5Pero aquellos insistían con fuerza, diciendo: “Él subleva al pueblo enseñando por toda la Judea, comenzando desde Galilea, hasta aquí”.

6A estas palabras, Pilato preguntó si ese hombre era galileo.

7Y cuando supo que era de la jurisdicción de Herodes, lo remitió a Herodes, que se encontraba también en Jerusalén, en aquellos días.

8Herodes, al ver a Jesús, se alegró mucho, porque hacía largo tiempo que deseaba verlo por lo que oía decir de Él, y esperaba verle hacer algún milagro.

9Lo interrogó con derroche de palabras, pero Él no le respondió nada.

10Entretanto, los sumos sacerdotes y los escribas estaban allí, acusándolo sin tregua.

11Herodes lo despreció, lo mismo que sus soldados; burlándose de Él, púsole un vestido resplandeciente y lo envió de nuevo a Pilato.

12Y he aquí que en aquel día se hicieron amigos Herodes y Pilato, que antes eran enemigos.

13Convocó, entonces, Pilato a los sumos sacerdotes, a los magistrados y al pueblo,

14y les dijo: “Habéis entregado a mi jurisdicción este hombre como que andaba sublevando al pueblo. He efectuado el interrogatorio delante vosotros y no he encontrado en Él nada de culpable, en las cosas de que lo acusáis.

15Ni Herodes tampoco, puesto que nos lo ha devuelto; ya lo veis, no ha hecho nada que merezca muerte.

16Por tanto, lo mandaré castigar y lo dejaré en libertad.

17[Ahora bien, debía él en cada fiesta ponerles a uno en libertad].

18Y gritaron todos a una: “Quítanos a este y suéltanos a Barrabás”.

19Barrabás había sido encarcelado a causa de una sedición en la ciudad y por homicidio.

20De nuevo Pilato les dirigió la palabra, en su deseo de soltar a Jesús.

21Pero ellos gritaron más fuerte, diciendo: “¡Crucifícalo, crucifícalo!”

22Y por tercera vez les dijo: “¿Pero qué mal ha hecho este? Yo nada he encontrado en él que merezca muerte. Lo pondré, pues, en libertad, después de castigarlo”.

23Pero ellos insistían a grandes voces, exigiendo que Él fuera crucificado, y sus voces se hacían cada vez más fuertes.

24Entonces Pilato decidió que se hiciese según su petición.

25Y dejó libre al que ellos pedían, que había sido encarcelado por sedición y homicidio, y entregó a Jesús a la voluntad de ellos.

26Cuando lo llevaban, echaron mano a un cierto Simón de Cirene, que venía del campo, obligándole a ir sustentando la cruz detrás de Jesús.

27Lo acompañaba una gran muchedumbre del pueblo, y de mujeres que se lamentaban y lloraban sobre Él.

28Mas Jesús, volviéndose hacia ellas, les dijo: “Hijas de Jerusalén, no lloréis por Mí, sino llorad por vosotras mismas y por vuestros hijos,

29porque vienen días, en que se dirá: ¡Felices las estériles y las entrañas que no engendraron, y los pechos que no amamantaron!

30Entonces se pondrán a decir a las montañas: «Caed sobre nosotros, y a las colinas: ocultadnos».

31Porque si esto hacen con el leño verde, ¿qué será del seco?”.

32Conducían también a otros dos malhechores con Él para ser suspendidos.

33Cuando hubieron llegado al lugar llamado del Cráneo, allí crucificaron a Él, y a los malhechores, uno a su derecha, y el otro a su izquierda.

34Y Jesús decía: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”. Entretanto, hacían porciones de sus ropas y echaron suertes.

35Y el pueblo estaba en pie mirándolo, mas los magistrados lo zaherían, diciendo: “A otros salvó; que se salve a sí mismo, si es el Cristo de Dios, el predilecto”.

36También se burlaron de Él los soldados, acercándose, ofreciéndole vinagre y diciendo:

37“Si Tú eres el rey de los judíos, sálvate a Ti mismo”.

38Había, empero, una inscripción sobre Él, en caracteres griegos, romanos y hebreos: “El rey de los judíos es Este”.

39Uno de los malhechores suspendidos, blasfemaba de Él, diciendo: “¿No eres acaso Tú el Cristo? Sálvate a Ti mismo, y a nosotros”.

40Contestando el otro lo reprendía y decía: “¿Ni aún temes tú a Dios, estando en pleno suplicio?

41Y nosotros, con justicia; porque recibimos lo merecido por lo que hemos hecho; pero Este no hizo nada malo”.

42Y dijo: “Jesús, acuérdate de mí, cuando vengas en tu reino”.

43Le respondió: “En verdad, te digo, hoy estarás conmigo en el Paraíso”.

44Era ya alrededor de la hora sexta, cuando una tiniebla se hizo sobre toda la tierra hasta la hora nona,

45eclipsándose el sol; y el velo del templo se rasgó por el medio.

46Y Jesús clamó con gran voz: “Padre, en tus manos entrego mi espíritu”. Y, dicho esto, expiró.

47El centurión, al ver lo ocurrido, dio gloria a Dios, diciendo: “¡Verdaderamente, este hombre era un justo!”

48Y todas las turbas reunidas para este espectáculo, habiendo contemplado las cosas que pasaban, se volvían golpeándose los pechos.

49Mas todos sus conocidos estaban a lo lejos —y también las mujeres que lo habían seguido desde Galilea— mirando estas cosas.

50Y había un varón llamado José, que era miembro del Sanhedrín, hombre bueno y justo

51—que no había dado su asentimiento, ni a la resolución de ellos ni al procedimiento que usaron—, oriundo de Arimatea, ciudad de los judíos, el cual estaba a la espera del reino de Dios.

52Este fue a Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús.

53Y habiéndolo bajado, lo envolvió en una mortaja y lo depositó en un sepulcro tallado en la roca, donde ninguno había sido puesto.

54Era el día de la Preparación, y comenzaba ya el sábado.

55Las mujeres venidas con Él de Galilea, acompañaron (a José) y observaron el sepulcro y la manera cómo fue sepultado Su cuerpo.

56Y de vuelta, prepararon aromas y ungüento. Durante el sábado se estuvieron en reposo, conforme al precepto.

Lucas 23:1
SpaPlatense

Entonces, levantándose toda la asamblea, lo llevaron a Pilato;

SpaRV

LEVANTÁNDOSE entonces toda la multitud de ellos, lleváronle á Pilato.

2
SpaPlatense

y comenzaron a acusarlo, diciendo: “Hemos hallado a este hombre soliviantando a nuestra nación, impidiendo que se dé tributo al César y diciendo ser el Cristo Rey”.

SpaRV

Y comenzaron á acusarle, diciendo: A éste hemos hallado que pervierte la nación, y que veda dar tributo á César, diciendo que él es el Cristo, el rey.

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SpaPlatense

Pilato lo interrogó y dijo: “¿Eres Tú el rey de los judíos?” Respondiole y dijo: “Tú lo dices”.

SpaRV

Entonces Pilato le preguntó, diciendo: ¿Eres tú el Rey de los Judíos? Y respondiéndole él, dijo: Tú lo dices.

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SpaPlatense

Pilato dijo a los sumos sacerdotes y a las turbas: “No hallo culpa en este hombre”.

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Y Pilato dijo á los príncipes de los sacerdotes, y á las gentes: Ninguna culpa hallo en este hombre.

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SpaPlatense

Pero aquellos insistían con fuerza, diciendo: “Él subleva al pueblo enseñando por toda la Judea, comenzando desde Galilea, hasta aquí”.

SpaRV

Mas ellos porfiaban, diciendo: Alborota al pueblo, enseñando por toda Judea, comenzando desde Galilea hasta aquí.

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SpaPlatense

A estas palabras, Pilato preguntó si ese hombre era galileo.

SpaRV

Entonces Pilato, oyendo de Galilea, preguntó si el hombre era Galileo.

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SpaPlatense

Y cuando supo que era de la jurisdicción de Herodes, lo remitió a Herodes, que se encontraba también en Jerusalén, en aquellos días.

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Y como entendió que era de la jurisdicción de Herodes, le remitió á Herodes, el cual también estaba en Jerusalem en aquellos días.

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SpaPlatense

Herodes, al ver a Jesús, se alegró mucho, porque hacía largo tiempo que deseaba verlo por lo que oía decir de Él, y esperaba verle hacer algún milagro.

SpaRV

Y Herodes, viendo á Jesús, holgóse mucho, porque hacía mucho que deseaba verle; porque había oído de él muchas cosas, y tenía esperanza que le vería hacer alguna señal.

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Lo interrogó con derroche de palabras, pero Él no le respondió nada.

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Y le preguntaba con muchas palabras; mas él nada le respondió:

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SpaPlatense

Entretanto, los sumos sacerdotes y los escribas estaban allí, acusándolo sin tregua.

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Y estaban los príncipes de los sacerdotes y los escribas acusándole con gran porfía.

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SpaPlatense

Herodes lo despreció, lo mismo que sus soldados; burlándose de Él, púsole un vestido resplandeciente y lo envió de nuevo a Pilato.

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Mas Herodes con su corte le menospreció, y escarneció, vistiéndole de una ropa rica; y volvióle á enviar á Pilato.

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SpaPlatense

Y he aquí que en aquel día se hicieron amigos Herodes y Pilato, que antes eran enemigos.

SpaRV

Y fueron hechos amigos entre sí Pilato y Herodes en el mismo día; porque antes eran enemigos entre sí.

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SpaPlatense

Convocó, entonces, Pilato a los sumos sacerdotes, a los magistrados y al pueblo,

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Entonces Pilato, convocando los príncipes de los sacerdotes, y los magistrados, y el pueblo,

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SpaPlatense

y les dijo: “Habéis entregado a mi jurisdicción este hombre como que andaba sublevando al pueblo. He efectuado el interrogatorio delante vosotros y no he encontrado en Él nada de culpable, en las cosas de que lo acusáis.

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Les dijo: Me habéis presentado á éste por hombre que desvía al pueblo: y he aquí, preguntando yo delante de vosotros, no he hallado culpa alguna en este hombre de aquéllas de que le acusáis.

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SpaPlatense

Ni Herodes tampoco, puesto que nos lo ha devuelto; ya lo veis, no ha hecho nada que merezca muerte.

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Y ni aun Herodes; porque os remití á él, y he aquí, ninguna cosa digna de muerte ha hecho.

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SpaPlatense

Por tanto, lo mandaré castigar y lo dejaré en libertad.

SpaRV

Le soltaré, pues, castigado.

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[Ahora bien, debía él en cada fiesta ponerles a uno en libertad].

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Y tenía necesidad de soltarles uno en cada fiesta.

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Y gritaron todos a una: “Quítanos a este y suéltanos a Barrabás”.

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Mas toda la multitud dió voces á una, diciendo: Quita á éste, y suéltanos á Barrabás:

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Barrabás había sido encarcelado a causa de una sedición en la ciudad y por homicidio.

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(El cual había sido echado en la cárcel por una sedición hecha en la ciudad, y una muerte.)

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De nuevo Pilato les dirigió la palabra, en su deseo de soltar a Jesús.

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Y hablóles otra vez Pilato, queriendo soltar á Jesús.

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Pero ellos gritaron más fuerte, diciendo: “¡Crucifícalo, crucifícalo!”

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Pero ellos volvieron á dar voces, diciendo: Crucifícale, crucifícale.

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Y por tercera vez les dijo: “¿Pero qué mal ha hecho este? Yo nada he encontrado en él que merezca muerte. Lo pondré, pues, en libertad, después de castigarlo”.

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Y él les dijo la tercera vez: ¿Pues qué mal ha hecho éste? Ninguna culpa de muerte he hallado en él: le castigaré, pues, y le soltaré.

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SpaPlatense

Pero ellos insistían a grandes voces, exigiendo que Él fuera crucificado, y sus voces se hacían cada vez más fuertes.

SpaRV

Mas ellos instaban á grandes voces, pidiendo que fuese crucificado. Y las voces de ellos y de los príncipes de los sacerdotes crecían.

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Entonces Pilato decidió que se hiciese según su petición.

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Entonces Pilato juzgó que se hiciese lo que ellos pedían;

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SpaPlatense

Y dejó libre al que ellos pedían, que había sido encarcelado por sedición y homicidio, y entregó a Jesús a la voluntad de ellos.

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Y les soltó á aquél que había sido echado en la cárcel por sedición y una muerte, al cual habían pedido; y entregó á Jesús á la voluntad de ellos.

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SpaPlatense

Cuando lo llevaban, echaron mano a un cierto Simón de Cirene, que venía del campo, obligándole a ir sustentando la cruz detrás de Jesús.

SpaRV

Y llevándole, tomaron á un Simón Cireneo, que venía del campo, y le pusieron encima la cruz para que la llevase tras Jesús.

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SpaPlatense

Lo acompañaba una gran muchedumbre del pueblo, y de mujeres que se lamentaban y lloraban sobre Él.

SpaRV

Y le seguía una grande multitud de pueblo, y de mujeres, las cuales le lloraban y lamentaban.

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SpaPlatense

Mas Jesús, volviéndose hacia ellas, les dijo: “Hijas de Jerusalén, no lloréis por Mí, sino llorad por vosotras mismas y por vuestros hijos,

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Mas Jesús, vuelto á ellas, les dice: Hijas de Jerusalem, no me lloréis á mí, mas llorad por vosotras mismas, y por vuestros hijos.

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SpaPlatense

porque vienen días, en que se dirá: ¡Felices las estériles y las entrañas que no engendraron, y los pechos que no amamantaron!

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Porque he aquí vendrán días en que dirán: Bienaventuradas las estériles, y los vientres que no engendraron, y los pechos que no criaron.

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SpaPlatense

Entonces se pondrán a decir a las montañas: «Caed sobre nosotros, y a las colinas: ocultadnos».

SpaRV

Entonces comenzarán á decir á los montes: Caed sobre nosotros: y á los collados: Cubridnos.

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SpaPlatense

Porque si esto hacen con el leño verde, ¿qué será del seco?”.

SpaRV

Porque si en el árbol verde hacen estas cosas, ¿en el seco, qué se hará?

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SpaPlatense

Conducían también a otros dos malhechores con Él para ser suspendidos.

SpaRV

Y llevaban también con él otros dos, malhechores, á ser muertos.

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SpaPlatense

Cuando hubieron llegado al lugar llamado del Cráneo, allí crucificaron a Él, y a los malhechores, uno a su derecha, y el otro a su izquierda.

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Y como vinieron al lugar que se llama de la Calavera, le crucificaron allí, y á los malhechores, uno á la derecha, y otro á la izquierda.

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SpaPlatense

Y Jesús decía: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”. Entretanto, hacían porciones de sus ropas y echaron suertes.

SpaRV

Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y partiendo sus vestidos, echaron suertes.

35
SpaPlatense

Y el pueblo estaba en pie mirándolo, mas los magistrados lo zaherían, diciendo: “A otros salvó; que se salve a sí mismo, si es el Cristo de Dios, el predilecto”.

SpaRV

Y el pueblo estaba mirando; y se burlaban de él los príncipes con ellos, diciendo: A otros hizo salvos: sálvese á sí, si éste es el Mesías, el escogido de Dios.

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SpaPlatense

También se burlaron de Él los soldados, acercándose, ofreciéndole vinagre y diciendo:

SpaRV

Escarnecían de él también los soldados, llegándose y presentándole vinagre,

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SpaPlatense

“Si Tú eres el rey de los judíos, sálvate a Ti mismo”.

SpaRV

Y diciendo: Si tú eres el Rey de los Judíos, sálvate á ti mismo.

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SpaPlatense

Había, empero, una inscripción sobre Él, en caracteres griegos, romanos y hebreos: “El rey de los judíos es Este”.

SpaRV

Y había también sobre él un título escrito con letras griegas, y latinas, y hebraicas: ESTE ES EL REY DE LOS JUDIOS.

39
SpaPlatense

Uno de los malhechores suspendidos, blasfemaba de Él, diciendo: “¿No eres acaso Tú el Cristo? Sálvate a Ti mismo, y a nosotros”.

SpaRV

Y uno de los malhechores que estaban colgados, le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate á ti mismo y á nosotros.

40
SpaPlatense

Contestando el otro lo reprendía y decía: “¿Ni aún temes tú a Dios, estando en pleno suplicio?

SpaRV

Y respondiendo el otro, reprendióle, diciendo: ¿Ni aun tú temes á Dios, estando en la misma condenación?

41
SpaPlatense

Y nosotros, con justicia; porque recibimos lo merecido por lo que hemos hecho; pero Este no hizo nada malo”.

SpaRV

Y nosotros, á la verdad, justamente padecemos; porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos: mas éste ningún mal hizo.

42
SpaPlatense

Y dijo: “Jesús, acuérdate de mí, cuando vengas en tu reino”.

SpaRV

Y dijo á Jesús: Acuérdate de mí cuando vinieres á tu reino.

43
SpaPlatense

Le respondió: “En verdad, te digo, hoy estarás conmigo en el Paraíso”.

SpaRV

Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo, que hoy estarás conmigo en el paraíso.

44
SpaPlatense

Era ya alrededor de la hora sexta, cuando una tiniebla se hizo sobre toda la tierra hasta la hora nona,

SpaRV

Y cuando era como la hora de sexta, fueron hechas tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora de nona.

45
SpaPlatense

eclipsándose el sol; y el velo del templo se rasgó por el medio.

SpaRV

Y el sol se obscureció: y el velo del templo se rompió por medio.

46
SpaPlatense

Y Jesús clamó con gran voz: “Padre, en tus manos entrego mi espíritu”. Y, dicho esto, expiró.

SpaRV

Entonces Jesús, clamando á gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y habiendo dicho esto, espiró.

47
SpaPlatense

El centurión, al ver lo ocurrido, dio gloria a Dios, diciendo: “¡Verdaderamente, este hombre era un justo!”

SpaRV

Y como el centurión vió lo que había acontecido, dió gloria á Dios, diciendo: Verdaderamente este hombre era justo.

48
SpaPlatense

Y todas las turbas reunidas para este espectáculo, habiendo contemplado las cosas que pasaban, se volvían golpeándose los pechos.

SpaRV

Y toda la multitud de los que estaban presentes á este espectáculo, viendo lo que había acontecido, se volvían hiriendo sus pechos.

49
SpaPlatense

Mas todos sus conocidos estaban a lo lejos —y también las mujeres que lo habían seguido desde Galilea— mirando estas cosas.

SpaRV

Mas todos sus conocidos, y las mujeres que le habían seguido desde Galilea, estaban lejos mirando estas cosas.

50
SpaPlatense

Y había un varón llamado José, que era miembro del Sanhedrín, hombre bueno y justo

SpaRV

Y he aquí un varón llamado José, el cual era senador, varón bueno y justo,

51
SpaPlatense

—que no había dado su asentimiento, ni a la resolución de ellos ni al procedimiento que usaron—, oriundo de Arimatea, ciudad de los judíos, el cual estaba a la espera del reino de Dios.

SpaRV

(El cual no había consentido en el consejo ni en los hechos de ellos), de Arimatea, ciudad de la Judea, el cual también esperaba el reino de Dios;

52
SpaPlatense

Este fue a Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús.

SpaRV

Este llegó á Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús.

53
SpaPlatense

Y habiéndolo bajado, lo envolvió en una mortaja y lo depositó en un sepulcro tallado en la roca, donde ninguno había sido puesto.

SpaRV

Y quitado, lo envolvió en una sábana, y le puso en un sepulcro abierto en una peña, en el cual ninguno había aún sido puesto.

54
SpaPlatense

Era el día de la Preparación, y comenzaba ya el sábado.

SpaRV

Y era día de la víspera de la Pascua; y estaba para rayar el sábado.

55
SpaPlatense

Las mujeres venidas con Él de Galilea, acompañaron (a José) y observaron el sepulcro y la manera cómo fue sepultado Su cuerpo.

SpaRV

Y las mujeres que con él habían venido de Galilea, siguieron también y vieron el sepulcro, y cómo fué puesto su cuerpo.

56
SpaPlatense

Y de vuelta, prepararon aromas y ungüento. Durante el sábado se estuvieron en reposo, conforme al precepto.

SpaRV

Y vueltas, aparejaron drogas aromáticas y ungüentos; y reposaron el sábado, conforme al mandamiento.

Entendiendo Biblia Platense vs Reina Valera en Lucas 23

Biblia Platense (SpaPlatense)

Traducción católica con un estilo claro y orientado a lectores de América Latina. Incluye un tono más contemporáneo sin perder formalidad. Buena para lectura continua y comprensión general.

Reina Valera

La traducción clásica más leída en el mundo protestante de habla hispana. Conserva un estilo reverente y tradicional, ideal para devocionales y memorización. Una excelente opción para lectura diaria y estudio bíblico.

Estás viendo una comparación lado a lado de Lucas 23 en la Biblia Platense y la Reina Valera. Comparar estas dos versiones puede ayudar a arrojar luz sobre los matices del texto original.

Comparación Clave: Lucas 23:16

SpaPlatense

"Por tanto, lo mandaré castigar y lo dejaré en libertad."

SpaRV

"Le soltaré, pues, castigado."

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Génesis 1

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Juan 3

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Salmos 23

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Mateo 5

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Apocalipsis 1

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Proverbios 3

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