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Hechos 27 Comparación: Biblia Platense vs Reina Valera

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Hechos 27

1Luego que se determinó que navegásemos a Italia, entregaron a Pablo y a algunos otros presos en manos de un centurión de la cohorte Augusta, por nombre Julio,

2Nos embarcamos en una nave adramitena, que estaba a punto de emprender viaje a los puertos de Asia, y nos hicimos a la vela, acompañándonos Aristarco, macedonio de Tesalónica.

3Al otro día hicimos escala en Sidón, y Julio, tratando a Pablo humanamente, le permitió visitar a los amigos y recibir atenciones.

4Partidos de allí navegamos a lo largo de Chipre, por ser contrarios los vientos,

5y atravesando el mar de Cilicia y Panfilia, aportamos a Mira de Licia,

6donde el centurión, hallado un barco alejandrino que navegaba para Italia, nos embarcó en él.

7Navegando durante varios días lentamente, llegamos a duras penas frente a Gnido, porque nos impedía el viento; después navegamos a sotavento de Creta, frente a Salmona,

8y costeándola con dificultad, llegamos a un lugar llamado Buenos Puertos, cerca del cual está la ciudad de Lasea.

9Como hubiese transcurrido bastante tiempo y fuese ya peligrosa la navegación —había pasado ya el Ayuno—, Pablo les advirtió,

10diciéndoles: “Compañeros, veo que el trayecto va a redundar en daño y mucho perjuicio no solamente para el cargamento y la nave, sino también para nuestras vidas”.

11Mas el centurión daba más crédito al piloto y al patrón del barco, que a las palabras de Pablo,

12Y como el puerto no fuese cómodo para invernar, la mayor parte aconsejó partir de allí, por si podían arribar a Fenice e invernar allí, porque es un puerto de Creta que mira al sureste y al nordeste.

13Y soplando un suave viento sur, se figuraban que saldrían con su intento. Levaron, pues, anclas, y navegaban a lo largo de Creta, muy cerca de tierra.

14Pero a poco andar se echó sobre la nave un viento tempestuoso, llamado euraquilón,

15La nave fue arrebatada, y sin poder hacer frente al viento, nos dejábamos llevar, abandonándonos a él.

16Pasando a lo largo de una islita llamada Cauda, a duras penas pudimos recoger el esquife.

17Una vez levantado este, hicieron uso de los auxilios y ciñeron la nave por debajo. Pero temerosos de dar en la Sirte, arriaron las velas y se dejaron llevar.

18Al día siguiente, furiosamente combatidos por la tempestad, aligeraron;

19y al tercer día arrojaron con sus propias manos el equipo de la nave.

20Durante varios días no se dejó ver ni el sol ni las estrellas, y cargando sobre nosotros una gran borrasca, nos quitó al fin toda esperanza de salvarnos.

21Habiendo ellos pasado mucho tiempo sin comer, Pablo se puso en pie en medio de ellos, y dijo: “Era menester, oh varones, haberme dado crédito y no partir de Creta, para ahorrarnos este daño y perjuicio.

22Mas ahora, os exhorto a tener buen ánimo, porque no habrá pérdida de vida alguna entre vosotros, sino solamente de la nave.

23Pues esta noche estuvo junto a mí un ángel del Dios de quien soy y a quien sirvo,

24el cual dijo: “No temas, Pablo; ante el César has de comparecer, y he aquí que Dios te ha hecho gracia de todos los que navegan contigo”.

25Por lo cual, compañeros, cobrad ánimo, pues confío en Dios que así sucederá como se me ha dicho.

26Mas hemos de ir a dar en cierta isla”.

27Llegada la noche decimacuarta y siendo nosotros llevados de una a otra parte en el Adria, hacia la mitad de la noche sospecharon los marineros que se acercaban a alguna tierra.

28Echando la sonda, hallaron veinte brazas; a corta distancia echaron otra vez la sonda y hallaron quince brazas.

29Temiendo diésemos en algunos escollos, echaron de la popa cuatro anclas y aguardaron ansiosamente el día.

30Los marineros intentaron escaparse de la nave y tenían ya bajado el esquife al mar, con el pretexto de querer echar las anclas de proa;

31mas Pablo dijo al centurión y a los soldados: “Si estos no se quedan en el barco, vosotros no podéis salvaros”.

32Entonces cortaron los soldados los cables del esquife y lo dejaron caer.

33En tanto iba apuntando el día, Pablo exhortó a todos a tomar alimento, diciendo: “Hace hoy catorce días que estáis en vela, permaneciendo ayunos y sin tomar nada.

34Os exhorto, pues, a tomar alimento, que es (necesario) para vuestra salud; porque no se perderá ni un cabello de la cabeza de ninguno de vosotros”.

35Dicho esto, tomó pan, dio gracias a Dios delante de todos, lo partió y comenzó a comer.

36Entonces cobraron ánimo todos ellos y tomaron también alimento.

37Éramos en la nave entre todos doscientas setenta y seis personas.

38Luego que hubieron comido a satisfacción, aligeraron la nave, echando el trigo al mar.

39Llegado el día, no conocían aquella tierra, aunque echaban de ver una bahía que tenía playa; allí pensaban encallar la nave, si pudiesen.

40Cortando, pues, las anclas, las abandonaron en el mar; al mismo tiempo soltaron las cuerdas de los timones, y alzando el artimón al viento, se dirigieron hacia la playa;

41mas tropezando con una lengua de tierra, encallaron la nave; la proa hincada se quedó inmóvil, mientras que la popa se deshacía por la violencia de las olas.

42Los soldados tuvieron el propósito de matar a los presos, para que ninguno escapase a nado.

43Mas el centurión, queriendo salvar a Pablo, impidió que ejecutasen su propósito, mandando que quienes supieran nadar se arrojasen los primeros y saliesen a tierra,

44y los restantes, parte sobre tablas, parte sobre los despojos del barco. Así llegaron todos salvos a tierra.

Hechos 27

1MAS como fué determinado que habíamos de navegar para Italia, entregaron á Pablo y á algunos otros presos á un centurión, llamado Julio, de la compañía Augusta.

2Así que, embarcándonos en una nave Adrumentina, partimos, estando con nosotros Aristarco, Macedonio de Tesalónica, para navegar junto á los lugares de Asia.

3Y otro día llegamos á Sidón; y Julio, tratando á Pablo con humanidad, permitióle que fuese á los amigos, para ser de ellos asistido.

4Y haciéndonos á la vela desde allí, navegamos bajo de Cipro, porque los vientos eran contrarios.

5Y habiendo pasado la mar de Cilicia y Pamphylia, arribamos á Mira, ciudad de Licia.

6Y hallando allí el centurión una nave Alejandrina que navegaba á Italia, nos puso en ella.

7Y navegando muchos días despacio, y habiendo apenas llegado delante de Gnido, no dejándonos el viento, navegamos bajo de Creta, junto á Salmón.

8Y costeándola difícilmente, llegamos á un lugar que llaman Buenos Puertos, cerca del cual estaba la ciudad de Lasea.

9Y pasado mucho tiempo, y siendo ya peligrosa la navegación, porque ya era pasado el ayuno, Pablo amonestaba,

10Diciéndoles: Varones, veo que con trabajo y mucho daño, no sólo de la cargazón y de la nave, mas aun de nuestras personas, habrá de ser la navegación.

11Mas el centurión creía más al piloto y al patrón de la nave, que á lo que Pablo decía.

12Y no habiendo puerto cómodo para invernar, muchos acordaron pasar aún de allí, por si pudiesen arribar á Fenice é invernar allí, que es un puerto de Creta que mira al Nordeste y Sudeste.

13Y soplando el austro, pareciéndoles que ya tenían lo que deseaban, alzando velas, iban cerca de la costa de Creta.

14Mas no mucho después dió en ella un viento repentino, que se llama Euroclidón.

15Y siendo arrebatada la nave, y no pudiendo resistir contra el viento, la dejamos, y éramos llevados.

16Y habiendo corrido á sotavento de una pequeña isla que se llama Clauda, apenas pudimos ganar el esquife:

17El cual tomado, usaban de remedios, ciñendo la nave; y teniendo temor de que diesen en la Sirte, abajadas las velas, eran así llevados.

18Mas siendo atormentados de una vehemente tempestad, al siguiente día alijaron;

19Y al tercer día nosotros con nuestras manos arrojamos los aparejos de la nave.

20Y no pareciendo sol ni estrellas por muchos días, y viniendo una tempestad no pequeña, ya era perdida toda la esperanza de nuestra salud.

21Entonces Pablo, habiendo ya mucho que no comíamos, puesto en pie en medio de ellos, dijo: Fuera de cierto conveniente, oh varones, haberme oído, y no partir de Creta, y evitar este inconveniente y daño.

22Mas ahora os amonesto que tengáis buen ánimo; porque ninguna pérdida habrá de persona de vosotros, sino solamente de la nave.

23Porque esta noche ha estado conmigo el ángel del Dios del cual yo soy, y al cual sirvo,

24Diciendo: Pablo, no temas; es menester que seas presentado delante de César; y he aquí, Dios te ha dado todos los que navegan contigo.

25Por tanto, oh varones, tened buen ánimo; porque yo confío en Dios que será así como me ha dicho;

26Si bien es menester que demos en una isla.

27Y venida la décimacuarta noche, y siendo llevados por el mar Adriático, los marineros á la media noche sospecharon que estaban cerca de alguna tierra;

28Y echando la sonda, hallaron veinte brazas; y pasando un poco más adelante, volviendo á echar la sonda, hallaron quince brazas.

29Y habiendo temor de dar en lugares escabrosos, echando cuatro anclas de la popa, deseaban que se hiciese de día.

30Entonces procurando los marineros huir de la nave, echado que hubieron el esquife á la mar, aparentando como que querían largar las anclas de proa,

31Pablo dijo al centurión y á los soldados: Si éstos no quedan en la nave, vosotros no podéis salvaros.

32Entonces los soldados cortaron los cabos del esquife, y dejáronlo perder.

33Y como comenzó á ser de día, Pablo exhortaba á todos que comiesen, diciendo: Este es el décimocuarto día que esperáis y permanecéis ayunos, no comiendo nada.

34Por tanto, os ruego que comáis por vuestra salud: que ni aun un cabello de la cabeza de ninguno de vosotros perecerá.

35Y habiendo dicho esto, tomando el pan, hizo gracias á Dios en presencia de todos, y partiendo, comenzó á comer.

36Entonces todos teniendo ya mejor ánimo, comieron ellos también.

37Y éramos todas las personas en la nave doscientas setenta y seis.

38Y satisfechos de comida, aliviaban la nave, echando el grano á la mar.

39Y como se hizo de día, no conocían la tierra: mas veían un golfo que tenía orilla, al cual acordaron echar, si pudiesen, la nave.

40Cortando pues las anclas, las dejaron en la mar, largando también las ataduras de los gobernalles; y alzada la vela mayor al viento, íbanse á la orilla.

41Mas dando en un lugar de dos aguas, hicieron encallar la nave; y la proa, hincada, estaba sin moverse, y la popa se abría con la fuerza de la mar.

42Entonces el acuerdo de los soldados era que matasen los presos, porque ninguno se fugase nadando.

43Mas el centurión, queriendo salvar á Pablo, estorbó este acuerdo, y mandó que los que pudiesen nadar, se echasen los primeros, y saliesen á tierra;

44Y los demás, parte en tablas, parte en cosas de la nave. Y así aconteció que todos se salvaron saliendo á tierra.

Hechos 27

1Luego que se determinó que navegásemos a Italia, entregaron a Pablo y a algunos otros presos en manos de un centurión de la cohorte Augusta, por nombre Julio,

2Nos embarcamos en una nave adramitena, que estaba a punto de emprender viaje a los puertos de Asia, y nos hicimos a la vela, acompañándonos Aristarco, macedonio de Tesalónica.

3Al otro día hicimos escala en Sidón, y Julio, tratando a Pablo humanamente, le permitió visitar a los amigos y recibir atenciones.

4Partidos de allí navegamos a lo largo de Chipre, por ser contrarios los vientos,

5y atravesando el mar de Cilicia y Panfilia, aportamos a Mira de Licia,

6donde el centurión, hallado un barco alejandrino que navegaba para Italia, nos embarcó en él.

7Navegando durante varios días lentamente, llegamos a duras penas frente a Gnido, porque nos impedía el viento; después navegamos a sotavento de Creta, frente a Salmona,

8y costeándola con dificultad, llegamos a un lugar llamado Buenos Puertos, cerca del cual está la ciudad de Lasea.

9Como hubiese transcurrido bastante tiempo y fuese ya peligrosa la navegación —había pasado ya el Ayuno—, Pablo les advirtió,

10diciéndoles: “Compañeros, veo que el trayecto va a redundar en daño y mucho perjuicio no solamente para el cargamento y la nave, sino también para nuestras vidas”.

11Mas el centurión daba más crédito al piloto y al patrón del barco, que a las palabras de Pablo,

12Y como el puerto no fuese cómodo para invernar, la mayor parte aconsejó partir de allí, por si podían arribar a Fenice e invernar allí, porque es un puerto de Creta que mira al sureste y al nordeste.

13Y soplando un suave viento sur, se figuraban que saldrían con su intento. Levaron, pues, anclas, y navegaban a lo largo de Creta, muy cerca de tierra.

14Pero a poco andar se echó sobre la nave un viento tempestuoso, llamado euraquilón,

15La nave fue arrebatada, y sin poder hacer frente al viento, nos dejábamos llevar, abandonándonos a él.

16Pasando a lo largo de una islita llamada Cauda, a duras penas pudimos recoger el esquife.

17Una vez levantado este, hicieron uso de los auxilios y ciñeron la nave por debajo. Pero temerosos de dar en la Sirte, arriaron las velas y se dejaron llevar.

18Al día siguiente, furiosamente combatidos por la tempestad, aligeraron;

19y al tercer día arrojaron con sus propias manos el equipo de la nave.

20Durante varios días no se dejó ver ni el sol ni las estrellas, y cargando sobre nosotros una gran borrasca, nos quitó al fin toda esperanza de salvarnos.

21Habiendo ellos pasado mucho tiempo sin comer, Pablo se puso en pie en medio de ellos, y dijo: “Era menester, oh varones, haberme dado crédito y no partir de Creta, para ahorrarnos este daño y perjuicio.

22Mas ahora, os exhorto a tener buen ánimo, porque no habrá pérdida de vida alguna entre vosotros, sino solamente de la nave.

23Pues esta noche estuvo junto a mí un ángel del Dios de quien soy y a quien sirvo,

24el cual dijo: “No temas, Pablo; ante el César has de comparecer, y he aquí que Dios te ha hecho gracia de todos los que navegan contigo”.

25Por lo cual, compañeros, cobrad ánimo, pues confío en Dios que así sucederá como se me ha dicho.

26Mas hemos de ir a dar en cierta isla”.

27Llegada la noche decimacuarta y siendo nosotros llevados de una a otra parte en el Adria, hacia la mitad de la noche sospecharon los marineros que se acercaban a alguna tierra.

28Echando la sonda, hallaron veinte brazas; a corta distancia echaron otra vez la sonda y hallaron quince brazas.

29Temiendo diésemos en algunos escollos, echaron de la popa cuatro anclas y aguardaron ansiosamente el día.

30Los marineros intentaron escaparse de la nave y tenían ya bajado el esquife al mar, con el pretexto de querer echar las anclas de proa;

31mas Pablo dijo al centurión y a los soldados: “Si estos no se quedan en el barco, vosotros no podéis salvaros”.

32Entonces cortaron los soldados los cables del esquife y lo dejaron caer.

33En tanto iba apuntando el día, Pablo exhortó a todos a tomar alimento, diciendo: “Hace hoy catorce días que estáis en vela, permaneciendo ayunos y sin tomar nada.

34Os exhorto, pues, a tomar alimento, que es (necesario) para vuestra salud; porque no se perderá ni un cabello de la cabeza de ninguno de vosotros”.

35Dicho esto, tomó pan, dio gracias a Dios delante de todos, lo partió y comenzó a comer.

36Entonces cobraron ánimo todos ellos y tomaron también alimento.

37Éramos en la nave entre todos doscientas setenta y seis personas.

38Luego que hubieron comido a satisfacción, aligeraron la nave, echando el trigo al mar.

39Llegado el día, no conocían aquella tierra, aunque echaban de ver una bahía que tenía playa; allí pensaban encallar la nave, si pudiesen.

40Cortando, pues, las anclas, las abandonaron en el mar; al mismo tiempo soltaron las cuerdas de los timones, y alzando el artimón al viento, se dirigieron hacia la playa;

41mas tropezando con una lengua de tierra, encallaron la nave; la proa hincada se quedó inmóvil, mientras que la popa se deshacía por la violencia de las olas.

42Los soldados tuvieron el propósito de matar a los presos, para que ninguno escapase a nado.

43Mas el centurión, queriendo salvar a Pablo, impidió que ejecutasen su propósito, mandando que quienes supieran nadar se arrojasen los primeros y saliesen a tierra,

44y los restantes, parte sobre tablas, parte sobre los despojos del barco. Así llegaron todos salvos a tierra.

Hechos 27:1
SpaPlatense

Luego que se determinó que navegásemos a Italia, entregaron a Pablo y a algunos otros presos en manos de un centurión de la cohorte Augusta, por nombre Julio,

SpaRV

MAS como fué determinado que habíamos de navegar para Italia, entregaron á Pablo y á algunos otros presos á un centurión, llamado Julio, de la compañía Augusta.

2
SpaPlatense

Nos embarcamos en una nave adramitena, que estaba a punto de emprender viaje a los puertos de Asia, y nos hicimos a la vela, acompañándonos Aristarco, macedonio de Tesalónica.

SpaRV

Así que, embarcándonos en una nave Adrumentina, partimos, estando con nosotros Aristarco, Macedonio de Tesalónica, para navegar junto á los lugares de Asia.

3
SpaPlatense

Al otro día hicimos escala en Sidón, y Julio, tratando a Pablo humanamente, le permitió visitar a los amigos y recibir atenciones.

SpaRV

Y otro día llegamos á Sidón; y Julio, tratando á Pablo con humanidad, permitióle que fuese á los amigos, para ser de ellos asistido.

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SpaPlatense

Partidos de allí navegamos a lo largo de Chipre, por ser contrarios los vientos,

SpaRV

Y haciéndonos á la vela desde allí, navegamos bajo de Cipro, porque los vientos eran contrarios.

5
SpaPlatense

y atravesando el mar de Cilicia y Panfilia, aportamos a Mira de Licia,

SpaRV

Y habiendo pasado la mar de Cilicia y Pamphylia, arribamos á Mira, ciudad de Licia.

6
SpaPlatense

donde el centurión, hallado un barco alejandrino que navegaba para Italia, nos embarcó en él.

SpaRV

Y hallando allí el centurión una nave Alejandrina que navegaba á Italia, nos puso en ella.

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SpaPlatense

Navegando durante varios días lentamente, llegamos a duras penas frente a Gnido, porque nos impedía el viento; después navegamos a sotavento de Creta, frente a Salmona,

SpaRV

Y navegando muchos días despacio, y habiendo apenas llegado delante de Gnido, no dejándonos el viento, navegamos bajo de Creta, junto á Salmón.

8
SpaPlatense

y costeándola con dificultad, llegamos a un lugar llamado Buenos Puertos, cerca del cual está la ciudad de Lasea.

SpaRV

Y costeándola difícilmente, llegamos á un lugar que llaman Buenos Puertos, cerca del cual estaba la ciudad de Lasea.

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SpaPlatense

Como hubiese transcurrido bastante tiempo y fuese ya peligrosa la navegación —había pasado ya el Ayuno—, Pablo les advirtió,

SpaRV

Y pasado mucho tiempo, y siendo ya peligrosa la navegación, porque ya era pasado el ayuno, Pablo amonestaba,

10
SpaPlatense

diciéndoles: “Compañeros, veo que el trayecto va a redundar en daño y mucho perjuicio no solamente para el cargamento y la nave, sino también para nuestras vidas”.

SpaRV

Diciéndoles: Varones, veo que con trabajo y mucho daño, no sólo de la cargazón y de la nave, mas aun de nuestras personas, habrá de ser la navegación.

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SpaPlatense

Mas el centurión daba más crédito al piloto y al patrón del barco, que a las palabras de Pablo,

SpaRV

Mas el centurión creía más al piloto y al patrón de la nave, que á lo que Pablo decía.

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SpaPlatense

Y como el puerto no fuese cómodo para invernar, la mayor parte aconsejó partir de allí, por si podían arribar a Fenice e invernar allí, porque es un puerto de Creta que mira al sureste y al nordeste.

SpaRV

Y no habiendo puerto cómodo para invernar, muchos acordaron pasar aún de allí, por si pudiesen arribar á Fenice é invernar allí, que es un puerto de Creta que mira al Nordeste y Sudeste.

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SpaPlatense

Y soplando un suave viento sur, se figuraban que saldrían con su intento. Levaron, pues, anclas, y navegaban a lo largo de Creta, muy cerca de tierra.

SpaRV

Y soplando el austro, pareciéndoles que ya tenían lo que deseaban, alzando velas, iban cerca de la costa de Creta.

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SpaPlatense

Pero a poco andar se echó sobre la nave un viento tempestuoso, llamado euraquilón,

SpaRV

Mas no mucho después dió en ella un viento repentino, que se llama Euroclidón.

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SpaPlatense

La nave fue arrebatada, y sin poder hacer frente al viento, nos dejábamos llevar, abandonándonos a él.

SpaRV

Y siendo arrebatada la nave, y no pudiendo resistir contra el viento, la dejamos, y éramos llevados.

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SpaPlatense

Pasando a lo largo de una islita llamada Cauda, a duras penas pudimos recoger el esquife.

SpaRV

Y habiendo corrido á sotavento de una pequeña isla que se llama Clauda, apenas pudimos ganar el esquife:

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SpaPlatense

Una vez levantado este, hicieron uso de los auxilios y ciñeron la nave por debajo. Pero temerosos de dar en la Sirte, arriaron las velas y se dejaron llevar.

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El cual tomado, usaban de remedios, ciñendo la nave; y teniendo temor de que diesen en la Sirte, abajadas las velas, eran así llevados.

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SpaPlatense

Al día siguiente, furiosamente combatidos por la tempestad, aligeraron;

SpaRV

Mas siendo atormentados de una vehemente tempestad, al siguiente día alijaron;

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SpaPlatense

y al tercer día arrojaron con sus propias manos el equipo de la nave.

SpaRV

Y al tercer día nosotros con nuestras manos arrojamos los aparejos de la nave.

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SpaPlatense

Durante varios días no se dejó ver ni el sol ni las estrellas, y cargando sobre nosotros una gran borrasca, nos quitó al fin toda esperanza de salvarnos.

SpaRV

Y no pareciendo sol ni estrellas por muchos días, y viniendo una tempestad no pequeña, ya era perdida toda la esperanza de nuestra salud.

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SpaPlatense

Habiendo ellos pasado mucho tiempo sin comer, Pablo se puso en pie en medio de ellos, y dijo: “Era menester, oh varones, haberme dado crédito y no partir de Creta, para ahorrarnos este daño y perjuicio.

SpaRV

Entonces Pablo, habiendo ya mucho que no comíamos, puesto en pie en medio de ellos, dijo: Fuera de cierto conveniente, oh varones, haberme oído, y no partir de Creta, y evitar este inconveniente y daño.

22
SpaPlatense

Mas ahora, os exhorto a tener buen ánimo, porque no habrá pérdida de vida alguna entre vosotros, sino solamente de la nave.

SpaRV

Mas ahora os amonesto que tengáis buen ánimo; porque ninguna pérdida habrá de persona de vosotros, sino solamente de la nave.

23
SpaPlatense

Pues esta noche estuvo junto a mí un ángel del Dios de quien soy y a quien sirvo,

SpaRV

Porque esta noche ha estado conmigo el ángel del Dios del cual yo soy, y al cual sirvo,

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SpaPlatense

el cual dijo: “No temas, Pablo; ante el César has de comparecer, y he aquí que Dios te ha hecho gracia de todos los que navegan contigo”.

SpaRV

Diciendo: Pablo, no temas; es menester que seas presentado delante de César; y he aquí, Dios te ha dado todos los que navegan contigo.

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SpaPlatense

Por lo cual, compañeros, cobrad ánimo, pues confío en Dios que así sucederá como se me ha dicho.

SpaRV

Por tanto, oh varones, tened buen ánimo; porque yo confío en Dios que será así como me ha dicho;

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SpaPlatense

Mas hemos de ir a dar en cierta isla”.

SpaRV

Si bien es menester que demos en una isla.

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SpaPlatense

Llegada la noche decimacuarta y siendo nosotros llevados de una a otra parte en el Adria, hacia la mitad de la noche sospecharon los marineros que se acercaban a alguna tierra.

SpaRV

Y venida la décimacuarta noche, y siendo llevados por el mar Adriático, los marineros á la media noche sospecharon que estaban cerca de alguna tierra;

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SpaPlatense

Echando la sonda, hallaron veinte brazas; a corta distancia echaron otra vez la sonda y hallaron quince brazas.

SpaRV

Y echando la sonda, hallaron veinte brazas; y pasando un poco más adelante, volviendo á echar la sonda, hallaron quince brazas.

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SpaPlatense

Temiendo diésemos en algunos escollos, echaron de la popa cuatro anclas y aguardaron ansiosamente el día.

SpaRV

Y habiendo temor de dar en lugares escabrosos, echando cuatro anclas de la popa, deseaban que se hiciese de día.

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SpaPlatense

Los marineros intentaron escaparse de la nave y tenían ya bajado el esquife al mar, con el pretexto de querer echar las anclas de proa;

SpaRV

Entonces procurando los marineros huir de la nave, echado que hubieron el esquife á la mar, aparentando como que querían largar las anclas de proa,

31
SpaPlatense

mas Pablo dijo al centurión y a los soldados: “Si estos no se quedan en el barco, vosotros no podéis salvaros”.

SpaRV

Pablo dijo al centurión y á los soldados: Si éstos no quedan en la nave, vosotros no podéis salvaros.

32
SpaPlatense

Entonces cortaron los soldados los cables del esquife y lo dejaron caer.

SpaRV

Entonces los soldados cortaron los cabos del esquife, y dejáronlo perder.

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SpaPlatense

En tanto iba apuntando el día, Pablo exhortó a todos a tomar alimento, diciendo: “Hace hoy catorce días que estáis en vela, permaneciendo ayunos y sin tomar nada.

SpaRV

Y como comenzó á ser de día, Pablo exhortaba á todos que comiesen, diciendo: Este es el décimocuarto día que esperáis y permanecéis ayunos, no comiendo nada.

34
SpaPlatense

Os exhorto, pues, a tomar alimento, que es (necesario) para vuestra salud; porque no se perderá ni un cabello de la cabeza de ninguno de vosotros”.

SpaRV

Por tanto, os ruego que comáis por vuestra salud: que ni aun un cabello de la cabeza de ninguno de vosotros perecerá.

35
SpaPlatense

Dicho esto, tomó pan, dio gracias a Dios delante de todos, lo partió y comenzó a comer.

SpaRV

Y habiendo dicho esto, tomando el pan, hizo gracias á Dios en presencia de todos, y partiendo, comenzó á comer.

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SpaPlatense

Entonces cobraron ánimo todos ellos y tomaron también alimento.

SpaRV

Entonces todos teniendo ya mejor ánimo, comieron ellos también.

37
SpaPlatense

Éramos en la nave entre todos doscientas setenta y seis personas.

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Y éramos todas las personas en la nave doscientas setenta y seis.

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Luego que hubieron comido a satisfacción, aligeraron la nave, echando el trigo al mar.

SpaRV

Y satisfechos de comida, aliviaban la nave, echando el grano á la mar.

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SpaPlatense

Llegado el día, no conocían aquella tierra, aunque echaban de ver una bahía que tenía playa; allí pensaban encallar la nave, si pudiesen.

SpaRV

Y como se hizo de día, no conocían la tierra: mas veían un golfo que tenía orilla, al cual acordaron echar, si pudiesen, la nave.

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SpaPlatense

Cortando, pues, las anclas, las abandonaron en el mar; al mismo tiempo soltaron las cuerdas de los timones, y alzando el artimón al viento, se dirigieron hacia la playa;

SpaRV

Cortando pues las anclas, las dejaron en la mar, largando también las ataduras de los gobernalles; y alzada la vela mayor al viento, íbanse á la orilla.

41
SpaPlatense

mas tropezando con una lengua de tierra, encallaron la nave; la proa hincada se quedó inmóvil, mientras que la popa se deshacía por la violencia de las olas.

SpaRV

Mas dando en un lugar de dos aguas, hicieron encallar la nave; y la proa, hincada, estaba sin moverse, y la popa se abría con la fuerza de la mar.

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SpaPlatense

Los soldados tuvieron el propósito de matar a los presos, para que ninguno escapase a nado.

SpaRV

Entonces el acuerdo de los soldados era que matasen los presos, porque ninguno se fugase nadando.

43
SpaPlatense

Mas el centurión, queriendo salvar a Pablo, impidió que ejecutasen su propósito, mandando que quienes supieran nadar se arrojasen los primeros y saliesen a tierra,

SpaRV

Mas el centurión, queriendo salvar á Pablo, estorbó este acuerdo, y mandó que los que pudiesen nadar, se echasen los primeros, y saliesen á tierra;

44
SpaPlatense

y los restantes, parte sobre tablas, parte sobre los despojos del barco. Así llegaron todos salvos a tierra.

SpaRV

Y los demás, parte en tablas, parte en cosas de la nave. Y así aconteció que todos se salvaron saliendo á tierra.

Entendiendo Biblia Platense vs Reina Valera en Hechos 27

Biblia Platense (SpaPlatense)

Traducción católica con un estilo claro y orientado a lectores de América Latina. Incluye un tono más contemporáneo sin perder formalidad. Buena para lectura continua y comprensión general.

Reina Valera

La traducción clásica más leída en el mundo protestante de habla hispana. Conserva un estilo reverente y tradicional, ideal para devocionales y memorización. Una excelente opción para lectura diaria y estudio bíblico.

Estás viendo una comparación lado a lado de Hechos 27 en la Biblia Platense y la Reina Valera. Comparar estas dos versiones puede ayudar a arrojar luz sobre los matices del texto original.

Comparación Clave: Hechos 27:16

SpaPlatense

"Pasando a lo largo de una islita llamada Cauda, a duras penas pudimos recoger el esquife."

SpaRV

"Y habiendo corrido á sotavento de una pequeña isla que se llama Clauda, apenas pudimos ganar el esquife:"

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