Sacrilo

enEnglishtrTürkçeesEspañolcheckptPortuguêsfrFrançaisdeDeutschzh中文ruРусскийja日本語ko한국어viTiếng ViệtthไทยplPolskiukУкраїнськаhuMagyarcsČeštinasrСрпскиslSlovenščinasqShqiplvLatviešuetEestinlNederlandsnbNorskdaDansksvSvenskafiSuomiitItalianoheעבריתhrHrvatskilaLatinaarالعربية

PANEL

dashboardVisión Generalmenu_bookLeer la Biblialocal_libraryLibrosquizQuiz Diarioevent_noteMis PlanesbookmarksMarcadores

HERRAMIENTAS

searchBuscarauto_storiesTemas Bíblicoscompare_arrowsComparar Biblias

Daniel 14 Comparación: Biblia Platense vs Reina Valera

chevron_leftchevron_right

Daniel 14

1Era Daniel uno de los comensales del rey, quien le honraba más que a todos sus amigos,

2Había a la sazón en Babilonia un ídolo llamado Bel; y se gastaban para él cada día doce ambas de flor de harina, cuarenta ovejas y seis cántaros de vino.

3Le tributaba culto también el rey e iba todos los días a adorarlo. Daniel, empero, adoraba a su Dios. Y el rey le dijo: “¿Por qué no adoras a Bel?”

4A lo que respondió, diciendo: “Porque no adoro a los ídolos hechos de mano, sino al Dios vivo, que creó el cielo y la tierra, y es Señor de toda carne.”

5El rey le replicó: “¿Crees tú acaso que Bel no es un dios vivo? ¿No ves cuánto come y bebe cada día?”

6A esto contestó Daniel riendo: “No te dejes engañar, oh rey; porque él por dentro es de barro, y por fuera de bronce, y nunca come.”

7Montó el rey en cólera, y llamó a los sacerdotes del ídolo, a los cuales dijo: “Si no me decís quién come todo eso que se gasta, moriréis.

8Pero si me hacéis ver que todo eso lo come Bel, morirá Daniel por haber blasfemado contra Bel.” Y dijo Daniel al rey: “Sea como has dicho.”

9Eran los sacerdotes de Bel setenta, sin contar las mujeres, los párvulos y los hijos. Fue el rey con Daniel al templo de Bel,

10y dijeron los sacerdotes de Bel: “He aquí que nosotros nos salimos fuera; y tú, oh rey, haz poner las viandas y servir el vino, después cierra la puerta, y séllala con tu anillo.

11Y si mañana temprano, al entrar no hallares que todo se lo ha comido Bel, moriremos nosotros sin remedio, o morirá Daniel, que ha mentido contra nosotros.”

12Ellos no tenían miedo, pues habían hecho debajo de la mesa una comunicación secreta, y siempre entraban por allí y se lo comían (todo).

13Luego que se hubieron salido, hizo el rey poner las viandas delante de Bel, y Daniel mandó a sus criados traer ceniza, y la hizo esparcir con una criba por todo el templo en presencia del rey. Después salieron, cerraron la puerta, sellándola con el anillo del rey, y se fueron.

14Durante la noche entraron los sacerdotes, según su costumbre, con sus mujeres e hijos, y se lo comieron y bebieron todo.

15Se levantó el rey muy de mañana, y del mismo modo Daniel;

16y preguntó el rey: “¿Están intactos los sellos, Daniel?” Respondió este: “Intactos están, oh rey.”

17Abrió luego el rey la puerta y miró a la mesa y exclamó en alta voz: “Grande eres, oh Bel y no hay en ti engaño alguno.”

18Mas Daniel se rio y detuvo al rey para que no entrase dentro, y dijo: “Mira al pavimento, y ve de quién son estas pisadas.”

19“Veo, dijo el rey, pisadas de hombres, de mujeres y de niños.”

20Con esto se irritó el rey e hizo prender a los sacerdotes y a sus mujeres e hijos; y le mostraron el postigo secreto por donde entraban a comer cuanto había sobre la mesa.

21El rey los hizo morir y entregó a Bel en poder de Daniel quien lo destruyo juntamente con el templo.

22Había en aquel lugar un dragón grande al cual adoraban los babilonios.

23Y dijo el rey a Daniel: “Mira, ahora ya no podrás negar que este es un dios vivo. Adórale, pues.”

24A lo que respondió Daniel: “Yo adoro al Señor, mi Dios, porque Él es el Dios vivo; mas ese no es dios vivo.

25Y tú, rey, dame permiso, y mataré al dragón sin espada ni palo.”

26A lo cual dijo el rey: “Te lo doy.” Tomó Daniel pez, sebo y pelos, lo coció todo junto e hizo unas pellas, las qué arrojó en la boca del dragón, el cual reventó. Entonces dijo Daniel: “Ved aquí al que adorabais.”

27Cuando supieron esto los babilonios, se irritaron en extremo; y levantándose contra el rey, dijeron: “El rey se ha hecho judío: destruyó a Bel, mató al dragón y quitó la vida a los sacerdotes.”

28Y fueron al rey y le dijeron: “Entréganos a Daniel, de lo contrario te mataremos a ti y a tu familia.”

29Viéndose el rey reciamente acometido y sin salida, les entregó a Daniel,

30y ellos le arrojaron en el foso de los leones, donde estuvo seis días.

31Había en el foso siete leones, y les daban cada día dos cuerpos y dos ovejas; pero nada les dieron entonces, para que devorasen a Daniel.

32Estaba a la sazón en Judea el profeta Habacuc, el cual había cocido un potaje y desmenuzado unos panes en una vasija, para ir al campo y llevarlo a los segadores.

33Y dijo el ángel del Señor a Habacuc: “Esa comida que tienes llévala a Babilonia, a Daniel que está en el foso de los leones.”

34Contestó Habacuc: “Señor, yo no he visto a Babilonia ni tengo noticia del foso.”

35Entonces el ángel del Señor le tomó por la coronilla de la cabeza y con la velocidad de su espíritu le llevó de los cabellos de su cabeza hacia Babilonia encima del foso.

36Gritó Habacuc y dijo: “Daniel, siervo de Dios, toma la comida que Dios te envía.”

37Entonces dijo Daniel: “Tú, Señor, te has acordado de mí y no has desamparado a los que te aman.”

38Y se levantó Daniel y comió. Entretanto el ángel de Señor se dio prisa para restituir a Habacuc a su lugar.

39Al día séptimo vino el rey para hacer él duelo por Daniel; y llegando al foso miró hacia dentro y vio a Daniel sentado en medio de los leones.

40Entonces exclamó el rey en voz alta diciendo: “Grande eres Señor, Dios de Daniel.”

41Y le hizo sacar del foso de los leones. Pero a aquellos que habían maquinado su ruina, los hizo echar en el foso y fueron al punto devorados en su presencia.

42Entonces dijo el rey: “Teman al Dios de Daniel todos los moradores del orbe; porque Él es el Salvador, el que obra prodigios y maravillas sobre la tierra y libró a Daniel del foso de los leones.”

menu_book

Content Not Available

This chapter is not available in the Reina Valera translation.

Daniel 14

1Era Daniel uno de los comensales del rey, quien le honraba más que a todos sus amigos,

2Había a la sazón en Babilonia un ídolo llamado Bel; y se gastaban para él cada día doce ambas de flor de harina, cuarenta ovejas y seis cántaros de vino.

3Le tributaba culto también el rey e iba todos los días a adorarlo. Daniel, empero, adoraba a su Dios. Y el rey le dijo: “¿Por qué no adoras a Bel?”

4A lo que respondió, diciendo: “Porque no adoro a los ídolos hechos de mano, sino al Dios vivo, que creó el cielo y la tierra, y es Señor de toda carne.”

5El rey le replicó: “¿Crees tú acaso que Bel no es un dios vivo? ¿No ves cuánto come y bebe cada día?”

6A esto contestó Daniel riendo: “No te dejes engañar, oh rey; porque él por dentro es de barro, y por fuera de bronce, y nunca come.”

7Montó el rey en cólera, y llamó a los sacerdotes del ídolo, a los cuales dijo: “Si no me decís quién come todo eso que se gasta, moriréis.

8Pero si me hacéis ver que todo eso lo come Bel, morirá Daniel por haber blasfemado contra Bel.” Y dijo Daniel al rey: “Sea como has dicho.”

9Eran los sacerdotes de Bel setenta, sin contar las mujeres, los párvulos y los hijos. Fue el rey con Daniel al templo de Bel,

10y dijeron los sacerdotes de Bel: “He aquí que nosotros nos salimos fuera; y tú, oh rey, haz poner las viandas y servir el vino, después cierra la puerta, y séllala con tu anillo.

11Y si mañana temprano, al entrar no hallares que todo se lo ha comido Bel, moriremos nosotros sin remedio, o morirá Daniel, que ha mentido contra nosotros.”

12Ellos no tenían miedo, pues habían hecho debajo de la mesa una comunicación secreta, y siempre entraban por allí y se lo comían (todo).

13Luego que se hubieron salido, hizo el rey poner las viandas delante de Bel, y Daniel mandó a sus criados traer ceniza, y la hizo esparcir con una criba por todo el templo en presencia del rey. Después salieron, cerraron la puerta, sellándola con el anillo del rey, y se fueron.

14Durante la noche entraron los sacerdotes, según su costumbre, con sus mujeres e hijos, y se lo comieron y bebieron todo.

15Se levantó el rey muy de mañana, y del mismo modo Daniel;

16y preguntó el rey: “¿Están intactos los sellos, Daniel?” Respondió este: “Intactos están, oh rey.”

17Abrió luego el rey la puerta y miró a la mesa y exclamó en alta voz: “Grande eres, oh Bel y no hay en ti engaño alguno.”

18Mas Daniel se rio y detuvo al rey para que no entrase dentro, y dijo: “Mira al pavimento, y ve de quién son estas pisadas.”

19“Veo, dijo el rey, pisadas de hombres, de mujeres y de niños.”

20Con esto se irritó el rey e hizo prender a los sacerdotes y a sus mujeres e hijos; y le mostraron el postigo secreto por donde entraban a comer cuanto había sobre la mesa.

21El rey los hizo morir y entregó a Bel en poder de Daniel quien lo destruyo juntamente con el templo.

22Había en aquel lugar un dragón grande al cual adoraban los babilonios.

23Y dijo el rey a Daniel: “Mira, ahora ya no podrás negar que este es un dios vivo. Adórale, pues.”

24A lo que respondió Daniel: “Yo adoro al Señor, mi Dios, porque Él es el Dios vivo; mas ese no es dios vivo.

25Y tú, rey, dame permiso, y mataré al dragón sin espada ni palo.”

26A lo cual dijo el rey: “Te lo doy.” Tomó Daniel pez, sebo y pelos, lo coció todo junto e hizo unas pellas, las qué arrojó en la boca del dragón, el cual reventó. Entonces dijo Daniel: “Ved aquí al que adorabais.”

27Cuando supieron esto los babilonios, se irritaron en extremo; y levantándose contra el rey, dijeron: “El rey se ha hecho judío: destruyó a Bel, mató al dragón y quitó la vida a los sacerdotes.”

28Y fueron al rey y le dijeron: “Entréganos a Daniel, de lo contrario te mataremos a ti y a tu familia.”

29Viéndose el rey reciamente acometido y sin salida, les entregó a Daniel,

30y ellos le arrojaron en el foso de los leones, donde estuvo seis días.

31Había en el foso siete leones, y les daban cada día dos cuerpos y dos ovejas; pero nada les dieron entonces, para que devorasen a Daniel.

32Estaba a la sazón en Judea el profeta Habacuc, el cual había cocido un potaje y desmenuzado unos panes en una vasija, para ir al campo y llevarlo a los segadores.

33Y dijo el ángel del Señor a Habacuc: “Esa comida que tienes llévala a Babilonia, a Daniel que está en el foso de los leones.”

34Contestó Habacuc: “Señor, yo no he visto a Babilonia ni tengo noticia del foso.”

35Entonces el ángel del Señor le tomó por la coronilla de la cabeza y con la velocidad de su espíritu le llevó de los cabellos de su cabeza hacia Babilonia encima del foso.

36Gritó Habacuc y dijo: “Daniel, siervo de Dios, toma la comida que Dios te envía.”

37Entonces dijo Daniel: “Tú, Señor, te has acordado de mí y no has desamparado a los que te aman.”

38Y se levantó Daniel y comió. Entretanto el ángel de Señor se dio prisa para restituir a Habacuc a su lugar.

39Al día séptimo vino el rey para hacer él duelo por Daniel; y llegando al foso miró hacia dentro y vio a Daniel sentado en medio de los leones.

40Entonces exclamó el rey en voz alta diciendo: “Grande eres Señor, Dios de Daniel.”

41Y le hizo sacar del foso de los leones. Pero a aquellos que habían maquinado su ruina, los hizo echar en el foso y fueron al punto devorados en su presencia.

42Entonces dijo el rey: “Teman al Dios de Daniel todos los moradores del orbe; porque Él es el Salvador, el que obra prodigios y maravillas sobre la tierra y libró a Daniel del foso de los leones.”

Daniel 14:1
SpaPlatense

Era Daniel uno de los comensales del rey, quien le honraba más que a todos sus amigos,

SpaRV

2
SpaPlatense

Había a la sazón en Babilonia un ídolo llamado Bel; y se gastaban para él cada día doce ambas de flor de harina, cuarenta ovejas y seis cántaros de vino.

SpaRV

3
SpaPlatense

Le tributaba culto también el rey e iba todos los días a adorarlo. Daniel, empero, adoraba a su Dios. Y el rey le dijo: “¿Por qué no adoras a Bel?”

SpaRV

4
SpaPlatense

A lo que respondió, diciendo: “Porque no adoro a los ídolos hechos de mano, sino al Dios vivo, que creó el cielo y la tierra, y es Señor de toda carne.”

SpaRV

5
SpaPlatense

El rey le replicó: “¿Crees tú acaso que Bel no es un dios vivo? ¿No ves cuánto come y bebe cada día?”

SpaRV

6
SpaPlatense

A esto contestó Daniel riendo: “No te dejes engañar, oh rey; porque él por dentro es de barro, y por fuera de bronce, y nunca come.”

SpaRV

7
SpaPlatense

Montó el rey en cólera, y llamó a los sacerdotes del ídolo, a los cuales dijo: “Si no me decís quién come todo eso que se gasta, moriréis.

SpaRV

8
SpaPlatense

Pero si me hacéis ver que todo eso lo come Bel, morirá Daniel por haber blasfemado contra Bel.” Y dijo Daniel al rey: “Sea como has dicho.”

SpaRV

9
SpaPlatense

Eran los sacerdotes de Bel setenta, sin contar las mujeres, los párvulos y los hijos. Fue el rey con Daniel al templo de Bel,

SpaRV

10
SpaPlatense

y dijeron los sacerdotes de Bel: “He aquí que nosotros nos salimos fuera; y tú, oh rey, haz poner las viandas y servir el vino, después cierra la puerta, y séllala con tu anillo.

SpaRV

11
SpaPlatense

Y si mañana temprano, al entrar no hallares que todo se lo ha comido Bel, moriremos nosotros sin remedio, o morirá Daniel, que ha mentido contra nosotros.”

SpaRV

12
SpaPlatense

Ellos no tenían miedo, pues habían hecho debajo de la mesa una comunicación secreta, y siempre entraban por allí y se lo comían (todo).

SpaRV

13
SpaPlatense

Luego que se hubieron salido, hizo el rey poner las viandas delante de Bel, y Daniel mandó a sus criados traer ceniza, y la hizo esparcir con una criba por todo el templo en presencia del rey. Después salieron, cerraron la puerta, sellándola con el anillo del rey, y se fueron.

SpaRV

14
SpaPlatense

Durante la noche entraron los sacerdotes, según su costumbre, con sus mujeres e hijos, y se lo comieron y bebieron todo.

SpaRV

15
SpaPlatense

Se levantó el rey muy de mañana, y del mismo modo Daniel;

SpaRV

16
SpaPlatense

y preguntó el rey: “¿Están intactos los sellos, Daniel?” Respondió este: “Intactos están, oh rey.”

SpaRV

17
SpaPlatense

Abrió luego el rey la puerta y miró a la mesa y exclamó en alta voz: “Grande eres, oh Bel y no hay en ti engaño alguno.”

SpaRV

18
SpaPlatense

Mas Daniel se rio y detuvo al rey para que no entrase dentro, y dijo: “Mira al pavimento, y ve de quién son estas pisadas.”

SpaRV

19
SpaPlatense

“Veo, dijo el rey, pisadas de hombres, de mujeres y de niños.”

SpaRV

20
SpaPlatense

Con esto se irritó el rey e hizo prender a los sacerdotes y a sus mujeres e hijos; y le mostraron el postigo secreto por donde entraban a comer cuanto había sobre la mesa.

SpaRV

21
SpaPlatense

El rey los hizo morir y entregó a Bel en poder de Daniel quien lo destruyo juntamente con el templo.

SpaRV

22
SpaPlatense

Había en aquel lugar un dragón grande al cual adoraban los babilonios.

SpaRV

23
SpaPlatense

Y dijo el rey a Daniel: “Mira, ahora ya no podrás negar que este es un dios vivo. Adórale, pues.”

SpaRV

24
SpaPlatense

A lo que respondió Daniel: “Yo adoro al Señor, mi Dios, porque Él es el Dios vivo; mas ese no es dios vivo.

SpaRV

25
SpaPlatense

Y tú, rey, dame permiso, y mataré al dragón sin espada ni palo.”

SpaRV

26
SpaPlatense

A lo cual dijo el rey: “Te lo doy.” Tomó Daniel pez, sebo y pelos, lo coció todo junto e hizo unas pellas, las qué arrojó en la boca del dragón, el cual reventó. Entonces dijo Daniel: “Ved aquí al que adorabais.”

SpaRV

27
SpaPlatense

Cuando supieron esto los babilonios, se irritaron en extremo; y levantándose contra el rey, dijeron: “El rey se ha hecho judío: destruyó a Bel, mató al dragón y quitó la vida a los sacerdotes.”

SpaRV

28
SpaPlatense

Y fueron al rey y le dijeron: “Entréganos a Daniel, de lo contrario te mataremos a ti y a tu familia.”

SpaRV

29
SpaPlatense

Viéndose el rey reciamente acometido y sin salida, les entregó a Daniel,

SpaRV

30
SpaPlatense

y ellos le arrojaron en el foso de los leones, donde estuvo seis días.

SpaRV

31
SpaPlatense

Había en el foso siete leones, y les daban cada día dos cuerpos y dos ovejas; pero nada les dieron entonces, para que devorasen a Daniel.

SpaRV

32
SpaPlatense

Estaba a la sazón en Judea el profeta Habacuc, el cual había cocido un potaje y desmenuzado unos panes en una vasija, para ir al campo y llevarlo a los segadores.

SpaRV

33
SpaPlatense

Y dijo el ángel del Señor a Habacuc: “Esa comida que tienes llévala a Babilonia, a Daniel que está en el foso de los leones.”

SpaRV

34
SpaPlatense

Contestó Habacuc: “Señor, yo no he visto a Babilonia ni tengo noticia del foso.”

SpaRV

35
SpaPlatense

Entonces el ángel del Señor le tomó por la coronilla de la cabeza y con la velocidad de su espíritu le llevó de los cabellos de su cabeza hacia Babilonia encima del foso.

SpaRV

36
SpaPlatense

Gritó Habacuc y dijo: “Daniel, siervo de Dios, toma la comida que Dios te envía.”

SpaRV

37
SpaPlatense

Entonces dijo Daniel: “Tú, Señor, te has acordado de mí y no has desamparado a los que te aman.”

SpaRV

38
SpaPlatense

Y se levantó Daniel y comió. Entretanto el ángel de Señor se dio prisa para restituir a Habacuc a su lugar.

SpaRV

39
SpaPlatense

Al día séptimo vino el rey para hacer él duelo por Daniel; y llegando al foso miró hacia dentro y vio a Daniel sentado en medio de los leones.

SpaRV

40
SpaPlatense

Entonces exclamó el rey en voz alta diciendo: “Grande eres Señor, Dios de Daniel.”

SpaRV

41
SpaPlatense

Y le hizo sacar del foso de los leones. Pero a aquellos que habían maquinado su ruina, los hizo echar en el foso y fueron al punto devorados en su presencia.

SpaRV

42
SpaPlatense

Entonces dijo el rey: “Teman al Dios de Daniel todos los moradores del orbe; porque Él es el Salvador, el que obra prodigios y maravillas sobre la tierra y libró a Daniel del foso de los leones.”

SpaRV

Entendiendo Biblia Platense vs Reina Valera en Daniel 14

Biblia Platense (SpaPlatense)

Traducción católica con un estilo claro y orientado a lectores de América Latina. Incluye un tono más contemporáneo sin perder formalidad. Buena para lectura continua y comprensión general.

Reina Valera

La traducción clásica más leída en el mundo protestante de habla hispana. Conserva un estilo reverente y tradicional, ideal para devocionales y memorización. Una excelente opción para lectura diaria y estudio bíblico.

Estás viendo una comparación lado a lado de Daniel 14 en la Biblia Platense y la Reina Valera. Comparar estas dos versiones puede ayudar a arrojar luz sobre los matices del texto original.

Comparación Clave: Daniel 14:16

SpaPlatense

"y preguntó el rey: “¿Están intactos los sellos, Daniel?” Respondió este: “Intactos están, oh rey.”"

SpaRV

"(Content not available)"

trending_upComparaciones Populares

SpaRV vs SpaRV1865arrow_forward

Génesis 1

SpaRV vs SpaPlatensearrow_forward

Juan 3

SpaRV vs SpaRV1865arrow_forward

Salmos 23

SpaRV1865 vs SpaRVarrow_forward

Mateo 5

SpaRV vs SpaRV1865arrow_forward

Apocalipsis 1

SpaRV1865 vs SpaPlatensearrow_forward

Proverbios 3

auto_storiesSacrilo
Temas BíblicosPreguntas BíblicasAnimales en la BibliaPlantas en la BibliaLugares BíblicosPersonajes Bíblicos

Sacrilo

Acerca deContactoAplicación de la Biblia

Conectar

© 2026 Sacrilo.

Política de PrivacidadTérminos de ServicioCookies
auto_stories

Últimas Preguntas

¿Qué es el reino de Dios?
read_more

¿Qué es el reino de Dios?

El juicio final explicado
read_more

El juicio final explicado

¿Cuál es la visión de la Biblia sobre el amor?
read_more

¿Cuál es la visión de la Biblia sobre el amor?

¿Qué es la Teleología en la Teología?
read_more

¿Qué es la Teleología en la Teología?

¿Qué es la Creación Continua (Creatio Continua)?
read_more

¿Qué es la Creación Continua (Creatio Continua)?

¿Qué es la Cena del Señor / la Comunión?
read_more

¿Qué es la Cena del Señor / la Comunión?

Ver Todoarrow_forward