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Marcos 8 Comparación: Reina Valera 1865 vs Reina Valera

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Marcos 8

1En aquellos días, como hubo una muy grande multitud de gente, y no tenían que comer, Jesús llamó a sus discípulos, y les dijo:

2Tengo misericordia de la multitud, porque ya hace tres días que están conmigo; y no tienen que comer.

3Y si los envío en ayunas a sus casas, desmayarán en el camino; porque algunos de ellos han venido de lejos.

4Y sus discípulos le respondieron: ¿De dónde podrá alguien hartar a estos de pan aquí en el desierto?

5Y les preguntó: ¿Cuántos panes tenéis? Y ellos dijeron: Siete.

6Entonces mandó a la multitud que se recostasen sobre la tierra; y tomando los siete panes, habiendo dado gracias, los rompió, y dio a sus discípulos para que los pusiesen delante; y los pusieron delante a la multitud.

7Tenían también unos pocos pececillos, y habiendo bendecido, dijo que también se los pusiesen delante.

8Y comieron, y se hartaron, y levantaron de los pedazos que habían sobrado, siete espuertas.

9Y eran los que comieron, como cuatro mil; y los despidió.

10¶ Y luego entrando en la nave con sus discípulos, vino a las partes de Dalmanuta.

11Y vinieron los Fariseos, y comenzaron a altercar con él, demandándole señal del cielo, tentándole.

12Y gimiendo profundamente en su espíritu, dice: ¿Por qué pide señal esta generación? De cierto os digo, que no se dará señal a esta generación.

13Y dejándoles, volvió a entrar en la nave, y se fue a la otra parte.

14¶ Y los discípulos se habían olvidado de tomar pan, y no tenían sino un pan consigo en la nave.

15Y les mandó, diciendo: Mirád, guardáos de la levadura de los Fariseos, y de la levadura de Heródes.

16Y discurrían entre sí, diciendo: Es porque no tenemos pan.

17Y como Jesús lo entendió, les dice: ¿Qué discurrís, porque no tenéis pan? ¿No consideráis, ni entendéis? ¿Aun tenéis endurecido vuestro corazón?

18¿Teniendo ojos no veis, y teniendo oídos no oís? ¿Y no os acordáis?

19Cuando rompí los cinco panes entre cinco mil, ¿cuántas espuertas llenas de los pedazos alzasteis? Y ellos dijeron: Doce.

20Y cuando los siete panes entre cuatro mil, ¿cuántas espuertas llenas de los pedazos alzasteis? Y ellos dijeron: Siete.

21Y les dijo: ¿Cómo aun no entendéis?

22¶ Y vino a Betsaida, y le traen un ciego, y le ruegan que le tocase.

23Entonces tomando al ciego de la mano, le sacó fuera de la aldea, y escupiendo en sus ojos, y poniéndole las manos encima, le preguntó, si veía algo.

24Y él mirando, dijo: Veo los hombres como árboles que andan.

25Luego le puso otra vez las manos sobre sus ojos, y le hizo que mirase; y quedó restituido, y vio de lejos y claramente a todos.

26Y le envió a su casa, diciendo: No entres en la aldea, ni lo digas a nadie en la aldea.

27¶ Y salió Jesús y sus discípulos por las aldeas de Cesarea de Filipo. Y en el camino preguntó a sus discípulos, diciéndoles: ¿Quién dicen los hombres que soy yo?

28Y ellos respondieron: Juan el Bautista; y otros: Elías; y otros: Alguno de los profetas.

29Entonces él les dice: ¿Y vosotros, quién decís que soy yo? Y respondiendo Pedro le dice: Tú eres el Cristo.

30Y mandóles con rigor que a ninguno dijesen esto de él.

31Y comenzó a enseñarles, que era menester que el Hijo del hombre padeciese mucho, y ser reprobado de los ancianos, y de los príncipes de los sacerdotes, y de los escribas, y ser muerto, y resucitar después de tres días.

32Y claramente decía esta palabra. Entonces Pedro le tomó, y le comenzó a reñir.

33Y él, volviéndose, y mirando a sus discípulos, riñó a Pedro, diciendo: Apártate de mí, Satanás; porque no sabes las cosas que son de Dios, sino las que son de los hombres.

34Y llamando a la multitud con sus discípulos, les dijo: Cualquiera que quisiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.

35Porque el que quisiere salvar su vida, la perderá; y el que perdiere su vida por causa de mí y del evangelio, éste la salvará.

36Porque ¿qué aprovechará al hombre si granjeare todo el mundo, y pierde su alma?

37¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?

38Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras en esta generación adulterina y pecadora, el Hijo del hombre se avergonzará de él, cuando vendrá en la gloria de su Padre con los santos ángeles.

Marcos 8

1EN aquellos días, como hubo gran gentío, y no tenían qué comer, Jesús llamó á sus discípulos, y les dijo:

2Tengo compasión de la multitud, porque ya hace tres días que están conmigo, y no tienen qué comer:

3Y si los enviare en ayunas á sus casas, desmayarán en el camino; porque algunos de ellos han venido de lejos.

4Y sus discípulos le respondieron: ¿De dónde podrá alguien hartar á estos de pan aquí en el desierto?

5Y les preguntó: ¿Cuántos panes tenéis? Y ellos dijeron: Siete.

6Entonces mandó á la multitud que se recostase en tierra; y tomando los siete panes, habiendo dado gracias, partió, y dió á sus discípulos que los pusiesen delante: y los pusieron delante á la multitud.

7Tenían también unos pocos pececillos: y los bendijo, y mandó que también los pusiesen delante.

8Y comieron, y se hartaron: y levantaron de los pedazos que habían sobrado, siete espuertas.

9Y eran los que comieron, como cuatro mil: y los despidió.

10Y luego entrando en el barco con sus discípulos, vino á las partes de Dalmanutha.

11Y vinieron los Fariseos, y comenzaron á altercar con él, pidiéndole señal del cielo, tentándole.

12Y gimiendo en su espíritu, dice: ¿Por qué pide señal esta generación? De cierto os digo que no se dará señal á esta generación.

13Y dejándolos, volvió á entrar en el barco, y se fué de la otra parte.

14Y se habían olvidado de tomar pan, y no tenían sino un pan consigo en el barco.

15Y les mandó, diciendo: Mirad, guardaos de la levadura de los Fariseos, y de la levadura de Herodes.

16Y altercaban los unos con los otros diciendo: Pan no tenemos.

17Y como Jesús lo entendió, les dice: ¿Qué altercáis, porque no tenéis pan? ¿no consideráis ni entendéis? ¿aun tenéis endurecido vuestro corazón?

18¿Teniendo ojos no veis, y teniendo oídos no oís? ¿y no os acordáis?

19Cuando partí los cinco panes entre cinco mil, ¿cuántas espuertas llenas de los pedazos alzasteis? Y ellos dijeron: Doce.

20Y cuando los siete panes entre cuatro mil, ¿cuántas espuertas llenas de los pedazos alzasteis? Y ellos dijeron: Siete.

21Y les dijo: ¿Cómo aun no entendéis?

22Y vino á Bethsaida; y le traen un ciego, y le ruegan que le tocase.

23Entonces, tomando la mano del ciego, le sacó fuera de la aldea; y escupiendo en sus ojos, y poniéndole las manos encima, le preguntó si veía algo.

24Y él mirando, dijo: Veo los hombres, pues veo que andan como árboles.

25Luego le puso otra vez las manos sobre sus ojos, y le hizo que mirase; y fué restablecido, y vió de lejos y claramente á todos.

26Y envióle á su casa, diciendo: No entres en la aldea, ni lo digas á nadie en la aldea.

27Y salió Jesús y sus discípulos por las aldeas de Cesarea de Filipo. Y en el camino preguntó á sus discípulos, diciéndoles: ¿Quién dicen los hombres que soy yo?

28Y ellos respondieron: Juan Bautista; y otros, Elías; y otros, Alguno de los profetas.

29Entonces él les dice: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Y respondiendo Pedro, le dice: Tú eres el Cristo.

30Y les apercibió que no hablasen de él á ninguno.

31Y comenzó á enseñarles, que convenía que el Hijo del hombre padeciese mucho, y ser reprobado de los ancianos, y de los príncipes de los sacerdotes, y de los escribas, y ser muerto, y resucitar después de tres días.

32Y claramente decía esta palabra. Entonces Pedro le tomó, y le comenzó á reprender.

33Y él, volviéndose y mirando á sus discípulos, riñó á Pedro, diciendo: Apártate de mí, Satanás; porque no sabes las cosas que son de Dios, sino las que son de los hombres.

34Y llamando á la gente con sus discípulos, les dijo: Cualquiera que quisiere venir en pos de mí, niéguese á sí mismo, y tome su cruz, y sígame.

35Porque el que quisiere salvar su vida, la perderá; y el que perdiere su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará.

36Porque ¿qué aprovechará al hombre, si granjeare todo el mundo, y pierde su alma?

37¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?

38Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras en esta generación adulterina y pecadora, el Hijo del hombre se avergonzará también de él, cuando vendrá en la gloria de su Padre con los santos ángeles.

Marcos 8

1En aquellos días, como hubo una muy grande multitud de gente, y no tenían que comer, Jesús llamó a sus discípulos, y les dijo:

2Tengo misericordia de la multitud, porque ya hace tres días que están conmigo; y no tienen que comer.

3Y si los envío en ayunas a sus casas, desmayarán en el camino; porque algunos de ellos han venido de lejos.

4Y sus discípulos le respondieron: ¿De dónde podrá alguien hartar a estos de pan aquí en el desierto?

5Y les preguntó: ¿Cuántos panes tenéis? Y ellos dijeron: Siete.

6Entonces mandó a la multitud que se recostasen sobre la tierra; y tomando los siete panes, habiendo dado gracias, los rompió, y dio a sus discípulos para que los pusiesen delante; y los pusieron delante a la multitud.

7Tenían también unos pocos pececillos, y habiendo bendecido, dijo que también se los pusiesen delante.

8Y comieron, y se hartaron, y levantaron de los pedazos que habían sobrado, siete espuertas.

9Y eran los que comieron, como cuatro mil; y los despidió.

10¶ Y luego entrando en la nave con sus discípulos, vino a las partes de Dalmanuta.

11Y vinieron los Fariseos, y comenzaron a altercar con él, demandándole señal del cielo, tentándole.

12Y gimiendo profundamente en su espíritu, dice: ¿Por qué pide señal esta generación? De cierto os digo, que no se dará señal a esta generación.

13Y dejándoles, volvió a entrar en la nave, y se fue a la otra parte.

14¶ Y los discípulos se habían olvidado de tomar pan, y no tenían sino un pan consigo en la nave.

15Y les mandó, diciendo: Mirád, guardáos de la levadura de los Fariseos, y de la levadura de Heródes.

16Y discurrían entre sí, diciendo: Es porque no tenemos pan.

17Y como Jesús lo entendió, les dice: ¿Qué discurrís, porque no tenéis pan? ¿No consideráis, ni entendéis? ¿Aun tenéis endurecido vuestro corazón?

18¿Teniendo ojos no veis, y teniendo oídos no oís? ¿Y no os acordáis?

19Cuando rompí los cinco panes entre cinco mil, ¿cuántas espuertas llenas de los pedazos alzasteis? Y ellos dijeron: Doce.

20Y cuando los siete panes entre cuatro mil, ¿cuántas espuertas llenas de los pedazos alzasteis? Y ellos dijeron: Siete.

21Y les dijo: ¿Cómo aun no entendéis?

22¶ Y vino a Betsaida, y le traen un ciego, y le ruegan que le tocase.

23Entonces tomando al ciego de la mano, le sacó fuera de la aldea, y escupiendo en sus ojos, y poniéndole las manos encima, le preguntó, si veía algo.

24Y él mirando, dijo: Veo los hombres como árboles que andan.

25Luego le puso otra vez las manos sobre sus ojos, y le hizo que mirase; y quedó restituido, y vio de lejos y claramente a todos.

26Y le envió a su casa, diciendo: No entres en la aldea, ni lo digas a nadie en la aldea.

27¶ Y salió Jesús y sus discípulos por las aldeas de Cesarea de Filipo. Y en el camino preguntó a sus discípulos, diciéndoles: ¿Quién dicen los hombres que soy yo?

28Y ellos respondieron: Juan el Bautista; y otros: Elías; y otros: Alguno de los profetas.

29Entonces él les dice: ¿Y vosotros, quién decís que soy yo? Y respondiendo Pedro le dice: Tú eres el Cristo.

30Y mandóles con rigor que a ninguno dijesen esto de él.

31Y comenzó a enseñarles, que era menester que el Hijo del hombre padeciese mucho, y ser reprobado de los ancianos, y de los príncipes de los sacerdotes, y de los escribas, y ser muerto, y resucitar después de tres días.

32Y claramente decía esta palabra. Entonces Pedro le tomó, y le comenzó a reñir.

33Y él, volviéndose, y mirando a sus discípulos, riñó a Pedro, diciendo: Apártate de mí, Satanás; porque no sabes las cosas que son de Dios, sino las que son de los hombres.

34Y llamando a la multitud con sus discípulos, les dijo: Cualquiera que quisiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.

35Porque el que quisiere salvar su vida, la perderá; y el que perdiere su vida por causa de mí y del evangelio, éste la salvará.

36Porque ¿qué aprovechará al hombre si granjeare todo el mundo, y pierde su alma?

37¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?

38Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras en esta generación adulterina y pecadora, el Hijo del hombre se avergonzará de él, cuando vendrá en la gloria de su Padre con los santos ángeles.

Marcos 8:1
SpaRV1865

En aquellos días, como hubo una muy grande multitud de gente, y no tenían que comer, Jesús llamó a sus discípulos, y les dijo:

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EN aquellos días, como hubo gran gentío, y no tenían qué comer, Jesús llamó á sus discípulos, y les dijo:

2
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Tengo misericordia de la multitud, porque ya hace tres días que están conmigo; y no tienen que comer.

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Tengo compasión de la multitud, porque ya hace tres días que están conmigo, y no tienen qué comer:

3
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Y si los envío en ayunas a sus casas, desmayarán en el camino; porque algunos de ellos han venido de lejos.

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Y si los enviare en ayunas á sus casas, desmayarán en el camino; porque algunos de ellos han venido de lejos.

4
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Y sus discípulos le respondieron: ¿De dónde podrá alguien hartar a estos de pan aquí en el desierto?

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Y sus discípulos le respondieron: ¿De dónde podrá alguien hartar á estos de pan aquí en el desierto?

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Y les preguntó: ¿Cuántos panes tenéis? Y ellos dijeron: Siete.

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Y les preguntó: ¿Cuántos panes tenéis? Y ellos dijeron: Siete.

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Entonces mandó a la multitud que se recostasen sobre la tierra; y tomando los siete panes, habiendo dado gracias, los rompió, y dio a sus discípulos para que los pusiesen delante; y los pusieron delante a la multitud.

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Entonces mandó á la multitud que se recostase en tierra; y tomando los siete panes, habiendo dado gracias, partió, y dió á sus discípulos que los pusiesen delante: y los pusieron delante á la multitud.

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Tenían también unos pocos pececillos, y habiendo bendecido, dijo que también se los pusiesen delante.

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Tenían también unos pocos pececillos: y los bendijo, y mandó que también los pusiesen delante.

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SpaRV1865

Y comieron, y se hartaron, y levantaron de los pedazos que habían sobrado, siete espuertas.

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Y comieron, y se hartaron: y levantaron de los pedazos que habían sobrado, siete espuertas.

9
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Y eran los que comieron, como cuatro mil; y los despidió.

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Y eran los que comieron, como cuatro mil: y los despidió.

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¶ Y luego entrando en la nave con sus discípulos, vino a las partes de Dalmanuta.

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Y luego entrando en el barco con sus discípulos, vino á las partes de Dalmanutha.

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Y vinieron los Fariseos, y comenzaron a altercar con él, demandándole señal del cielo, tentándole.

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Y vinieron los Fariseos, y comenzaron á altercar con él, pidiéndole señal del cielo, tentándole.

12
SpaRV1865

Y gimiendo profundamente en su espíritu, dice: ¿Por qué pide señal esta generación? De cierto os digo, que no se dará señal a esta generación.

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Y gimiendo en su espíritu, dice: ¿Por qué pide señal esta generación? De cierto os digo que no se dará señal á esta generación.

13
SpaRV1865

Y dejándoles, volvió a entrar en la nave, y se fue a la otra parte.

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Y dejándolos, volvió á entrar en el barco, y se fué de la otra parte.

14
SpaRV1865

¶ Y los discípulos se habían olvidado de tomar pan, y no tenían sino un pan consigo en la nave.

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Y se habían olvidado de tomar pan, y no tenían sino un pan consigo en el barco.

15
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Y les mandó, diciendo: Mirád, guardáos de la levadura de los Fariseos, y de la levadura de Heródes.

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Y les mandó, diciendo: Mirad, guardaos de la levadura de los Fariseos, y de la levadura de Herodes.

16
SpaRV1865

Y discurrían entre sí, diciendo: Es porque no tenemos pan.

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Y altercaban los unos con los otros diciendo: Pan no tenemos.

17
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Y como Jesús lo entendió, les dice: ¿Qué discurrís, porque no tenéis pan? ¿No consideráis, ni entendéis? ¿Aun tenéis endurecido vuestro corazón?

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Y como Jesús lo entendió, les dice: ¿Qué altercáis, porque no tenéis pan? ¿no consideráis ni entendéis? ¿aun tenéis endurecido vuestro corazón?

18
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¿Teniendo ojos no veis, y teniendo oídos no oís? ¿Y no os acordáis?

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¿Teniendo ojos no veis, y teniendo oídos no oís? ¿y no os acordáis?

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Cuando rompí los cinco panes entre cinco mil, ¿cuántas espuertas llenas de los pedazos alzasteis? Y ellos dijeron: Doce.

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Cuando partí los cinco panes entre cinco mil, ¿cuántas espuertas llenas de los pedazos alzasteis? Y ellos dijeron: Doce.

20
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Y cuando los siete panes entre cuatro mil, ¿cuántas espuertas llenas de los pedazos alzasteis? Y ellos dijeron: Siete.

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Y cuando los siete panes entre cuatro mil, ¿cuántas espuertas llenas de los pedazos alzasteis? Y ellos dijeron: Siete.

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Y les dijo: ¿Cómo aun no entendéis?

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Y les dijo: ¿Cómo aun no entendéis?

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¶ Y vino a Betsaida, y le traen un ciego, y le ruegan que le tocase.

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Y vino á Bethsaida; y le traen un ciego, y le ruegan que le tocase.

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Entonces tomando al ciego de la mano, le sacó fuera de la aldea, y escupiendo en sus ojos, y poniéndole las manos encima, le preguntó, si veía algo.

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Entonces, tomando la mano del ciego, le sacó fuera de la aldea; y escupiendo en sus ojos, y poniéndole las manos encima, le preguntó si veía algo.

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Y él mirando, dijo: Veo los hombres como árboles que andan.

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Y él mirando, dijo: Veo los hombres, pues veo que andan como árboles.

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Luego le puso otra vez las manos sobre sus ojos, y le hizo que mirase; y quedó restituido, y vio de lejos y claramente a todos.

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Luego le puso otra vez las manos sobre sus ojos, y le hizo que mirase; y fué restablecido, y vió de lejos y claramente á todos.

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Y le envió a su casa, diciendo: No entres en la aldea, ni lo digas a nadie en la aldea.

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Y envióle á su casa, diciendo: No entres en la aldea, ni lo digas á nadie en la aldea.

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¶ Y salió Jesús y sus discípulos por las aldeas de Cesarea de Filipo. Y en el camino preguntó a sus discípulos, diciéndoles: ¿Quién dicen los hombres que soy yo?

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Y salió Jesús y sus discípulos por las aldeas de Cesarea de Filipo. Y en el camino preguntó á sus discípulos, diciéndoles: ¿Quién dicen los hombres que soy yo?

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Y ellos respondieron: Juan el Bautista; y otros: Elías; y otros: Alguno de los profetas.

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Y ellos respondieron: Juan Bautista; y otros, Elías; y otros, Alguno de los profetas.

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Entonces él les dice: ¿Y vosotros, quién decís que soy yo? Y respondiendo Pedro le dice: Tú eres el Cristo.

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Entonces él les dice: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Y respondiendo Pedro, le dice: Tú eres el Cristo.

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Y mandóles con rigor que a ninguno dijesen esto de él.

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Y les apercibió que no hablasen de él á ninguno.

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Y comenzó a enseñarles, que era menester que el Hijo del hombre padeciese mucho, y ser reprobado de los ancianos, y de los príncipes de los sacerdotes, y de los escribas, y ser muerto, y resucitar después de tres días.

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Y comenzó á enseñarles, que convenía que el Hijo del hombre padeciese mucho, y ser reprobado de los ancianos, y de los príncipes de los sacerdotes, y de los escribas, y ser muerto, y resucitar después de tres días.

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Y claramente decía esta palabra. Entonces Pedro le tomó, y le comenzó a reñir.

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Y claramente decía esta palabra. Entonces Pedro le tomó, y le comenzó á reprender.

33
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Y él, volviéndose, y mirando a sus discípulos, riñó a Pedro, diciendo: Apártate de mí, Satanás; porque no sabes las cosas que son de Dios, sino las que son de los hombres.

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Y él, volviéndose y mirando á sus discípulos, riñó á Pedro, diciendo: Apártate de mí, Satanás; porque no sabes las cosas que son de Dios, sino las que son de los hombres.

34
SpaRV1865

Y llamando a la multitud con sus discípulos, les dijo: Cualquiera que quisiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.

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Y llamando á la gente con sus discípulos, les dijo: Cualquiera que quisiere venir en pos de mí, niéguese á sí mismo, y tome su cruz, y sígame.

35
SpaRV1865

Porque el que quisiere salvar su vida, la perderá; y el que perdiere su vida por causa de mí y del evangelio, éste la salvará.

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Porque el que quisiere salvar su vida, la perderá; y el que perdiere su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará.

36
SpaRV1865

Porque ¿qué aprovechará al hombre si granjeare todo el mundo, y pierde su alma?

SpaRV

Porque ¿qué aprovechará al hombre, si granjeare todo el mundo, y pierde su alma?

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SpaRV1865

¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?

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¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?

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SpaRV1865

Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras en esta generación adulterina y pecadora, el Hijo del hombre se avergonzará de él, cuando vendrá en la gloria de su Padre con los santos ángeles.

SpaRV

Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras en esta generación adulterina y pecadora, el Hijo del hombre se avergonzará también de él, cuando vendrá en la gloria de su Padre con los santos ángeles.

Entendiendo Reina Valera 1865 vs Reina Valera en Marcos 8

Reina Valera 1865 (SpaRV1865)

Una revisión histórica de la Reina Valera con lenguaje más antiguo y tradicional. Útil para quienes buscan un español clásico y comparaciones textuales. Recomendable para estudio y lectura con enfoque histórico.

Reina Valera

La traducción clásica más leída en el mundo protestante de habla hispana. Conserva un estilo reverente y tradicional, ideal para devocionales y memorización. Una excelente opción para lectura diaria y estudio bíblico.

Estás viendo una comparación lado a lado de Marcos 8 en la Reina Valera 1865 y la Reina Valera. Comparar estas dos versiones puede ayudar a arrojar luz sobre los matices del texto original.

Comparación Clave: Marcos 8:16

SpaRV1865

"Y discurrían entre sí, diciendo: Es porque no tenemos pan."

SpaRV

"Y altercaban los unos con los otros diciendo: Pan no tenemos."

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