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Marcos 5 Comparación: Reina Valera 1865 vs Reina Valera

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Marcos 5

1Y vinieron a la otra parte de la mar a la provincia de los Gadarenos.

2Y salido él de la nave, luego le salió al encuentro un hombre de los sepulcros con un espíritu inmundo,

3Que tenía su morada en los sepulcros, y ni aun con cadenas le podía alguien atar;

4Porque muchas veces había sido atado con grillos y cadenas, mas las cadenas habían sido hechas pedazos por él, y los grillos desmenuzados; y nadie le podía domar.

5Y siempre de día y de noche andaba dando voces en los montes y en los sepulcros, e hiriéndose con piedras.

6Y como vio a Jesús de lejos, corrió, y le adoró;

7Y clamando a gran voz, dijo: ¿Qué tengo yo que ver contigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes.

8Porque le decía: Sal de este hombre, espíritu inmundo.

9Y le preguntó: ¿Cómo te llamas? Y respondió, diciendo: Legión me llamo; porque somos muchos.

10Y le rogaba mucho que no los echase fuera de aquel país.

11Y estaba allí cerca de los montes una grande manada de puercos paciendo.

12Y le rogaron todos aquellos demonios, diciendo: Envíanos a los puercos para que entremos en ellos.

13Y les permitió luego Jesús; y saliendo aquellos espíritus inmundos, entraron en los puercos; y la manada se precipitó con impetuosidad por un despeñadero en la mar, y eran como dos mil, y se ahogaron en la mar.

14Y los que apacentaban los puercos huyeron, y dieron aviso en la ciudad y en los campos. Y salieron para ver que era aquello que había acontecido.

15Y vienen a Jesús, y ven al que había sido atormentado del demonio, sentado, y vestido, y en seso el que había tenido la legión; y tuvieron temor.

16Y les contaron los que lo habían visto, como había acontecido al que había tenido el demonio, y lo de los puercos.

17Y comenzaron a rogarle que se fuese de los términos de ellos.

18Y entrando él en la nave, le rogaba el que había sido fatigado del demonio, para estar con él.

19Mas Jesús no le permitió, sino le dijo: Vete a tu casa a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y como ha tenido misericordia de ti.

20Y se fue, y comenzó a publicar en Decápolis cuán grandes cosas Jesús había hecho con él; y todos se maravillaban.

21¶ Y pasando otra vez Jesús en una nave a la otra parte, se juntó a él una gran multitud; y estaba junto a la mar.

22Y vino uno de los príncipes de la sinagoga llamado Jairo; y como le vio, se postró a sus pies,

23Y le rogaba mucho, diciendo: Mi hija está a la muerte: Ven y pon las manos sobre ella, para que sea sana, y vivirá.

24Y fue con él, y le seguía mucha gente, y le apretaban.

25Y una mujer que estaba con flujo de sangre doce años hacía,

26Y había sufrido mucho de muchos médicos, y había gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor,

27Como oyó hablar de Jesús, vino entre el gentío por detrás, y tocó su vestido.

28Porque decía: Si yo tocare tan solamente su vestido, quedaré sana.

29Y luego la fuente de su sangre se secó, y sintió en su cuerpo que estaba sana de aquel azote.

30Y Jesús luego conociendo en sí mismo la virtud que había salido de él, volviéndose hacia el gentío, dijo: ¿Quién ha tocado mis vestidos?

31Y le dijeron sus discípulos: Ves que la multitud te aprieta, y dices: ¿Quién me ha tocado?

32Y él miraba al rededor por ver a la que había hecho esto.

33Entonces la mujer temiendo y temblando, sabiendo lo que en sí había sido hecho, vino, y se postró delante de él, y le dijo toda la verdad.

34Y él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho sana; vé en paz, y queda sana de tu azote.

35¶ Hablando aun él, vinieron de casa del príncipe de la sinagoga, diciendo: Tu hija es muerta: ¿para qué fatigas más al Maestro?

36Mas Jesús luego, en oyendo esta razón que se decía, dijo al príncipe de la sinagoga: No temas: cree solamente.

37Y no permitió que alguno viniese tras él, sino Pedro, y Santiago, y Juan hermano de Santiago.

38Y vino a casa del príncipe de la sinagoga, y vio el alboroto, y los que lloraban y gemían mucho.

39Y entrado, les dice: ¿Por qué os alborotáis, y lloráis: La joven no es muerta, sino que duerme.

40Y hacían burla de él; mas él, echados fuera todos, toma al padre y a la madre de la joven, y a los que estaban con él, y entra donde estaba la joven echada.

41Y tomando la mano de la joven, le dice: Talitha cumi; que quiere decir: Joven, a ti digo, levántate.

42Y luego la joven se levantó, y andaba; porque era de doce años: y se espantaron de grande espanto.

43Mas él les encargó estrechamente que nadie lo supiese; y dijo que diesen de comer a la joven.

Marcos 5

1Y VINIERON de la otra parte de la mar á la provincia de los Gadarenos.

2Y salido él del barco, luego le salió al encuentro, de los sepulcros, un hombre con un espíritu inmundo,

3Que tenía domicilio en los sepulcros, y ni aun con cadenas le podía alguien atar;

4Porque muchas veces había sido atado con grillos y cadenas, mas las cadenas habían sido hechas pedazos por él, y los grillos desmenuzados; y nadie le podía domar.

5Y siempre, de día y de noche, andaba dando voces en los montes y en los sepulcros, é hiriéndose con las piedras.

6Y como vió á Jesús de lejos, corrió, y le adoró.

7Y clamando á gran voz, dijo: ¿Qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes.

8Porque le decía: Sal de este hombre, espíritu inmundo.

9Y le preguntó: ¿Cómo te llamas? Y respondió diciendo: Legión me llamo; porque somos muchos.

10Y le rogaba mucho que no le enviase fuera de aquella provincia.

11Y estaba allí cerca del monte una grande manada de puercos paciendo.

12Y le rogaron todos los demonios, diciendo: Envíanos á los puercos para que entremos en ellos.

13Y luego Jesús se lo permitió. Y saliendo aquellos espíritus inmundos, entraron en los puercos, y la manada cayó por un despeñadero en la mar; los cuales eran como dos mil; y en la mar se ahogaron.

14Y los que apacentaban los puercos huyeron, y dieron aviso en la ciudad y en los campos. Y salieron para ver qué era aquello que había acontecido.

15Y vienen á Jesús, y ven al que había sido atormentado del demonio, y que había tenido la legión, sentado y vestido, y en su juicio cabal; y tuvieron miedo.

16Y les contaron los que lo habían visto, cómo había acontecido al que había tenido el demonio, y lo de los puercos.

17Y comenzaron á rogarle que se fuese de los términos de ellos.

18Y entrando él en el barco, le rogaba el que había sido fatigado del demonio, para estar con él.

19Mas Jesús no le permitió, sino le dijo: Vete á tu casa, á los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y cómo ha tenido misericordia de ti.

20Y se fué, y comenzó á publicar en Decápolis cuán grandes cosas Jesús había hecho con él: y todos se maravillaban.

21Y pasando otra vez Jesús en un barco á la otra parte, se juntó á él gran compañía; y estaba junto á la mar.

22Y vino uno de los príncipes de la sinagoga, llamado Jairo; y luego que le vió, se postró á sus pies,

23Y le rogaba mucho, diciendo: Mi hija está á la muerte: ven y pondrás las manos sobre ella para que sea salva, y vivirá.

24Y fué con él, y le seguía gran compañía, y le apretaban.

25Y una mujer que estaba con flujo de sangre doce años hacía,

26Y había sufrido mucho de muchos médicos, y había gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor,

27Como oyó hablar de Jesús, llegó por detrás entre la compañía, y tocó su vestido.

28Porque decía: Si tocare tan solamente su vestido, seré salva.

29Y luego la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote.

30Y luego Jesús, conociendo en sí mismo la virtud que había salido de él, volviéndose á la compañía, dijo: ¿Quién ha tocado mis vestidos?

31Y le dijeron sus discípulos: Ves que la multitud te aprieta, y dices: ¿Quién me ha tocado?

32Y él miraba alrededor para ver á la que había hecho esto.

33Entonces la mujer, temiendo y temblando, sabiendo lo que en sí había sido hecho, vino y se postró delante de él, y le dijo toda la verdad.

34Y él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva: ve en paz, y queda sana de tu azote.

35Hablando aún él, vinieron de casa del príncipe de la sinagoga, diciendo: Tu hija es muerta; ¿para qué fatigas más al Maestro?

36Mas luego Jesús, oyendo esta razón que se decía, dijo al príncipe de la sinagoga: No temas, cree solamente.

37Y no permitió que alguno viniese tras él sino Pedro, y Jacobo, y Juan hermano de Jacobo.

38Y vino á casa del príncipe de la sinagoga, y vió el alboroto, los que lloraban y gemían mucho.

39Y entrando, les dice: ¿Por qué alborotáis y lloráis? La muchacha no es muerta, mas duerme.

40Y hacían burla de él: mas él, echados fuera todos, toma al padre y á la madre de la muchacha, y á los que estaban con él, y entra donde la muchacha estaba.

41Y tomando la mano de la muchacha, le dice: Talitha cumi; que es, si lo interpretares: Muchacha, á ti digo, levántate.

42Y luego la muchacha se levantó, y andaba; porque tenía doce años. Y se espantaron de grande espanto.

43Mas él les mandó mucho que nadie lo supiese, y dijo que le diesen de comer.

Marcos 5

1Y vinieron a la otra parte de la mar a la provincia de los Gadarenos.

2Y salido él de la nave, luego le salió al encuentro un hombre de los sepulcros con un espíritu inmundo,

3Que tenía su morada en los sepulcros, y ni aun con cadenas le podía alguien atar;

4Porque muchas veces había sido atado con grillos y cadenas, mas las cadenas habían sido hechas pedazos por él, y los grillos desmenuzados; y nadie le podía domar.

5Y siempre de día y de noche andaba dando voces en los montes y en los sepulcros, e hiriéndose con piedras.

6Y como vio a Jesús de lejos, corrió, y le adoró;

7Y clamando a gran voz, dijo: ¿Qué tengo yo que ver contigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes.

8Porque le decía: Sal de este hombre, espíritu inmundo.

9Y le preguntó: ¿Cómo te llamas? Y respondió, diciendo: Legión me llamo; porque somos muchos.

10Y le rogaba mucho que no los echase fuera de aquel país.

11Y estaba allí cerca de los montes una grande manada de puercos paciendo.

12Y le rogaron todos aquellos demonios, diciendo: Envíanos a los puercos para que entremos en ellos.

13Y les permitió luego Jesús; y saliendo aquellos espíritus inmundos, entraron en los puercos; y la manada se precipitó con impetuosidad por un despeñadero en la mar, y eran como dos mil, y se ahogaron en la mar.

14Y los que apacentaban los puercos huyeron, y dieron aviso en la ciudad y en los campos. Y salieron para ver que era aquello que había acontecido.

15Y vienen a Jesús, y ven al que había sido atormentado del demonio, sentado, y vestido, y en seso el que había tenido la legión; y tuvieron temor.

16Y les contaron los que lo habían visto, como había acontecido al que había tenido el demonio, y lo de los puercos.

17Y comenzaron a rogarle que se fuese de los términos de ellos.

18Y entrando él en la nave, le rogaba el que había sido fatigado del demonio, para estar con él.

19Mas Jesús no le permitió, sino le dijo: Vete a tu casa a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y como ha tenido misericordia de ti.

20Y se fue, y comenzó a publicar en Decápolis cuán grandes cosas Jesús había hecho con él; y todos se maravillaban.

21¶ Y pasando otra vez Jesús en una nave a la otra parte, se juntó a él una gran multitud; y estaba junto a la mar.

22Y vino uno de los príncipes de la sinagoga llamado Jairo; y como le vio, se postró a sus pies,

23Y le rogaba mucho, diciendo: Mi hija está a la muerte: Ven y pon las manos sobre ella, para que sea sana, y vivirá.

24Y fue con él, y le seguía mucha gente, y le apretaban.

25Y una mujer que estaba con flujo de sangre doce años hacía,

26Y había sufrido mucho de muchos médicos, y había gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor,

27Como oyó hablar de Jesús, vino entre el gentío por detrás, y tocó su vestido.

28Porque decía: Si yo tocare tan solamente su vestido, quedaré sana.

29Y luego la fuente de su sangre se secó, y sintió en su cuerpo que estaba sana de aquel azote.

30Y Jesús luego conociendo en sí mismo la virtud que había salido de él, volviéndose hacia el gentío, dijo: ¿Quién ha tocado mis vestidos?

31Y le dijeron sus discípulos: Ves que la multitud te aprieta, y dices: ¿Quién me ha tocado?

32Y él miraba al rededor por ver a la que había hecho esto.

33Entonces la mujer temiendo y temblando, sabiendo lo que en sí había sido hecho, vino, y se postró delante de él, y le dijo toda la verdad.

34Y él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho sana; vé en paz, y queda sana de tu azote.

35¶ Hablando aun él, vinieron de casa del príncipe de la sinagoga, diciendo: Tu hija es muerta: ¿para qué fatigas más al Maestro?

36Mas Jesús luego, en oyendo esta razón que se decía, dijo al príncipe de la sinagoga: No temas: cree solamente.

37Y no permitió que alguno viniese tras él, sino Pedro, y Santiago, y Juan hermano de Santiago.

38Y vino a casa del príncipe de la sinagoga, y vio el alboroto, y los que lloraban y gemían mucho.

39Y entrado, les dice: ¿Por qué os alborotáis, y lloráis: La joven no es muerta, sino que duerme.

40Y hacían burla de él; mas él, echados fuera todos, toma al padre y a la madre de la joven, y a los que estaban con él, y entra donde estaba la joven echada.

41Y tomando la mano de la joven, le dice: Talitha cumi; que quiere decir: Joven, a ti digo, levántate.

42Y luego la joven se levantó, y andaba; porque era de doce años: y se espantaron de grande espanto.

43Mas él les encargó estrechamente que nadie lo supiese; y dijo que diesen de comer a la joven.

Marcos 5:1
SpaRV1865

Y vinieron a la otra parte de la mar a la provincia de los Gadarenos.

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Y VINIERON de la otra parte de la mar á la provincia de los Gadarenos.

2
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Y salido él de la nave, luego le salió al encuentro un hombre de los sepulcros con un espíritu inmundo,

SpaRV

Y salido él del barco, luego le salió al encuentro, de los sepulcros, un hombre con un espíritu inmundo,

3
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Que tenía su morada en los sepulcros, y ni aun con cadenas le podía alguien atar;

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Que tenía domicilio en los sepulcros, y ni aun con cadenas le podía alguien atar;

4
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Porque muchas veces había sido atado con grillos y cadenas, mas las cadenas habían sido hechas pedazos por él, y los grillos desmenuzados; y nadie le podía domar.

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Porque muchas veces había sido atado con grillos y cadenas, mas las cadenas habían sido hechas pedazos por él, y los grillos desmenuzados; y nadie le podía domar.

5
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Y siempre de día y de noche andaba dando voces en los montes y en los sepulcros, e hiriéndose con piedras.

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Y siempre, de día y de noche, andaba dando voces en los montes y en los sepulcros, é hiriéndose con las piedras.

6
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Y como vio a Jesús de lejos, corrió, y le adoró;

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Y como vió á Jesús de lejos, corrió, y le adoró.

7
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Y clamando a gran voz, dijo: ¿Qué tengo yo que ver contigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes.

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Y clamando á gran voz, dijo: ¿Qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes.

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Porque le decía: Sal de este hombre, espíritu inmundo.

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Porque le decía: Sal de este hombre, espíritu inmundo.

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Y le preguntó: ¿Cómo te llamas? Y respondió, diciendo: Legión me llamo; porque somos muchos.

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Y le preguntó: ¿Cómo te llamas? Y respondió diciendo: Legión me llamo; porque somos muchos.

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Y le rogaba mucho que no los echase fuera de aquel país.

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Y le rogaba mucho que no le enviase fuera de aquella provincia.

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Y estaba allí cerca de los montes una grande manada de puercos paciendo.

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Y estaba allí cerca del monte una grande manada de puercos paciendo.

12
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Y le rogaron todos aquellos demonios, diciendo: Envíanos a los puercos para que entremos en ellos.

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Y le rogaron todos los demonios, diciendo: Envíanos á los puercos para que entremos en ellos.

13
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Y les permitió luego Jesús; y saliendo aquellos espíritus inmundos, entraron en los puercos; y la manada se precipitó con impetuosidad por un despeñadero en la mar, y eran como dos mil, y se ahogaron en la mar.

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Y luego Jesús se lo permitió. Y saliendo aquellos espíritus inmundos, entraron en los puercos, y la manada cayó por un despeñadero en la mar; los cuales eran como dos mil; y en la mar se ahogaron.

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Y los que apacentaban los puercos huyeron, y dieron aviso en la ciudad y en los campos. Y salieron para ver que era aquello que había acontecido.

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Y los que apacentaban los puercos huyeron, y dieron aviso en la ciudad y en los campos. Y salieron para ver qué era aquello que había acontecido.

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Y vienen a Jesús, y ven al que había sido atormentado del demonio, sentado, y vestido, y en seso el que había tenido la legión; y tuvieron temor.

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Y vienen á Jesús, y ven al que había sido atormentado del demonio, y que había tenido la legión, sentado y vestido, y en su juicio cabal; y tuvieron miedo.

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Y les contaron los que lo habían visto, como había acontecido al que había tenido el demonio, y lo de los puercos.

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Y les contaron los que lo habían visto, cómo había acontecido al que había tenido el demonio, y lo de los puercos.

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Y comenzaron a rogarle que se fuese de los términos de ellos.

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Y comenzaron á rogarle que se fuese de los términos de ellos.

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Y entrando él en la nave, le rogaba el que había sido fatigado del demonio, para estar con él.

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Y entrando él en el barco, le rogaba el que había sido fatigado del demonio, para estar con él.

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Mas Jesús no le permitió, sino le dijo: Vete a tu casa a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y como ha tenido misericordia de ti.

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Mas Jesús no le permitió, sino le dijo: Vete á tu casa, á los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y cómo ha tenido misericordia de ti.

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Y se fue, y comenzó a publicar en Decápolis cuán grandes cosas Jesús había hecho con él; y todos se maravillaban.

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Y se fué, y comenzó á publicar en Decápolis cuán grandes cosas Jesús había hecho con él: y todos se maravillaban.

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¶ Y pasando otra vez Jesús en una nave a la otra parte, se juntó a él una gran multitud; y estaba junto a la mar.

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Y pasando otra vez Jesús en un barco á la otra parte, se juntó á él gran compañía; y estaba junto á la mar.

22
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Y vino uno de los príncipes de la sinagoga llamado Jairo; y como le vio, se postró a sus pies,

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Y vino uno de los príncipes de la sinagoga, llamado Jairo; y luego que le vió, se postró á sus pies,

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Y le rogaba mucho, diciendo: Mi hija está a la muerte: Ven y pon las manos sobre ella, para que sea sana, y vivirá.

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Y le rogaba mucho, diciendo: Mi hija está á la muerte: ven y pondrás las manos sobre ella para que sea salva, y vivirá.

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Y fue con él, y le seguía mucha gente, y le apretaban.

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Y fué con él, y le seguía gran compañía, y le apretaban.

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Y una mujer que estaba con flujo de sangre doce años hacía,

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Y una mujer que estaba con flujo de sangre doce años hacía,

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Y había sufrido mucho de muchos médicos, y había gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor,

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Y había sufrido mucho de muchos médicos, y había gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor,

27
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Como oyó hablar de Jesús, vino entre el gentío por detrás, y tocó su vestido.

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Como oyó hablar de Jesús, llegó por detrás entre la compañía, y tocó su vestido.

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Porque decía: Si yo tocare tan solamente su vestido, quedaré sana.

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Porque decía: Si tocare tan solamente su vestido, seré salva.

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Y luego la fuente de su sangre se secó, y sintió en su cuerpo que estaba sana de aquel azote.

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Y luego la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote.

30
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Y Jesús luego conociendo en sí mismo la virtud que había salido de él, volviéndose hacia el gentío, dijo: ¿Quién ha tocado mis vestidos?

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Y luego Jesús, conociendo en sí mismo la virtud que había salido de él, volviéndose á la compañía, dijo: ¿Quién ha tocado mis vestidos?

31
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Y le dijeron sus discípulos: Ves que la multitud te aprieta, y dices: ¿Quién me ha tocado?

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Y le dijeron sus discípulos: Ves que la multitud te aprieta, y dices: ¿Quién me ha tocado?

32
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Y él miraba al rededor por ver a la que había hecho esto.

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Y él miraba alrededor para ver á la que había hecho esto.

33
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Entonces la mujer temiendo y temblando, sabiendo lo que en sí había sido hecho, vino, y se postró delante de él, y le dijo toda la verdad.

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Entonces la mujer, temiendo y temblando, sabiendo lo que en sí había sido hecho, vino y se postró delante de él, y le dijo toda la verdad.

34
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Y él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho sana; vé en paz, y queda sana de tu azote.

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Y él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva: ve en paz, y queda sana de tu azote.

35
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¶ Hablando aun él, vinieron de casa del príncipe de la sinagoga, diciendo: Tu hija es muerta: ¿para qué fatigas más al Maestro?

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Hablando aún él, vinieron de casa del príncipe de la sinagoga, diciendo: Tu hija es muerta; ¿para qué fatigas más al Maestro?

36
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Mas Jesús luego, en oyendo esta razón que se decía, dijo al príncipe de la sinagoga: No temas: cree solamente.

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Mas luego Jesús, oyendo esta razón que se decía, dijo al príncipe de la sinagoga: No temas, cree solamente.

37
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Y no permitió que alguno viniese tras él, sino Pedro, y Santiago, y Juan hermano de Santiago.

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Y no permitió que alguno viniese tras él sino Pedro, y Jacobo, y Juan hermano de Jacobo.

38
SpaRV1865

Y vino a casa del príncipe de la sinagoga, y vio el alboroto, y los que lloraban y gemían mucho.

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Y vino á casa del príncipe de la sinagoga, y vió el alboroto, los que lloraban y gemían mucho.

39
SpaRV1865

Y entrado, les dice: ¿Por qué os alborotáis, y lloráis: La joven no es muerta, sino que duerme.

SpaRV

Y entrando, les dice: ¿Por qué alborotáis y lloráis? La muchacha no es muerta, mas duerme.

40
SpaRV1865

Y hacían burla de él; mas él, echados fuera todos, toma al padre y a la madre de la joven, y a los que estaban con él, y entra donde estaba la joven echada.

SpaRV

Y hacían burla de él: mas él, echados fuera todos, toma al padre y á la madre de la muchacha, y á los que estaban con él, y entra donde la muchacha estaba.

41
SpaRV1865

Y tomando la mano de la joven, le dice: Talitha cumi; que quiere decir: Joven, a ti digo, levántate.

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Y tomando la mano de la muchacha, le dice: Talitha cumi; que es, si lo interpretares: Muchacha, á ti digo, levántate.

42
SpaRV1865

Y luego la joven se levantó, y andaba; porque era de doce años: y se espantaron de grande espanto.

SpaRV

Y luego la muchacha se levantó, y andaba; porque tenía doce años. Y se espantaron de grande espanto.

43
SpaRV1865

Mas él les encargó estrechamente que nadie lo supiese; y dijo que diesen de comer a la joven.

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Mas él les mandó mucho que nadie lo supiese, y dijo que le diesen de comer.

Entendiendo Reina Valera 1865 vs Reina Valera en Marcos 5

Reina Valera 1865 (SpaRV1865)

Una revisión histórica de la Reina Valera con lenguaje más antiguo y tradicional. Útil para quienes buscan un español clásico y comparaciones textuales. Recomendable para estudio y lectura con enfoque histórico.

Reina Valera

La traducción clásica más leída en el mundo protestante de habla hispana. Conserva un estilo reverente y tradicional, ideal para devocionales y memorización. Una excelente opción para lectura diaria y estudio bíblico.

Estás viendo una comparación lado a lado de Marcos 5 en la Reina Valera 1865 y la Reina Valera. Comparar estas dos versiones puede ayudar a arrojar luz sobre los matices del texto original.

Comparación Clave: Marcos 5:16

SpaRV1865

"Y les contaron los que lo habían visto, como había acontecido al que había tenido el demonio, y lo de los puercos."

SpaRV

"Y les contaron los que lo habían visto, cómo había acontecido al que había tenido el demonio, y lo de los puercos."

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