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Hechos 9 Comparación: Reina Valera 1865 vs Reina Valera

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Hechos 9

1Y Saulo aun resoplando amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al sumo sacerdote,

2Y demandó de él cartas para Damasco a las sinagogas, para que si hallase algunos de este camino, varones o mujeres, los trajese presos a Jerusalem.

3Y yendo por el camino, aconteció que llegó cerca de Damasco, y súbitamente le cercó un resplandor de luz del cielo.

4Y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?

5Y él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y el Señor dijo: Yo soy Jesús a quien tú persigues: dura cosa te es dar coces contra el aguijón.

6Y él temblando y asombrado, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate, y entra en la ciudad; y te se dirá lo que debes hacer.

7Y los varones que iban con él, se pararon atónitos, oyendo a la verdad la voz, mas no viendo a nadie.

8Entonces Saulo se levantó de tierra, y abriendo los ojos no veía a nadie; mas llevándole por la mano, le metieron en Damasco.

9Y estuvo tres días sin ver; y no comió, ni bebió.

10¶ Y había un discípulo en Damasco, llamado Ananías, al cual el Señor dijo en visión: Ananías. Y él respondió: He aquí estoy, Señor.

11Y el Señor le dijo: Levántate, y vé a la calle, que se llama la Derecha, y busca en casa de Júdas a Saulo, llamado el de Tarso; porque, he aquí, él ora:

12Y ha visto en visión a un varón llamado Ananías, que entra, y le pone la mano encima para que reciba la vista.

13Entonces Ananías respondió: Señor, he oído decir a muchos de este varón, cuantos males ha hecho a tus santos en Jerusalem;

14Y aun aquí tiene facultad de los príncipes de los sacerdotes para atar a todos los que invocan tu nombre.

15Y le dijo el Señor: Vé; porque vaso escogido me es éste, para que lleve mi nombre en presencia de los Gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel.

16Porque yo le mostraré cuán grandes cosas le es menester que padezca por mi nombre.

17Ananías entonces fue, y entró en la casa; y poniéndole las manos encima, dijo: Saulo, hermano, el Señor, a saber, Jesús, que te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la vista, y seas lleno del Espíritu Santo.

18Y al instante le cayeron de los ojos como escamas, y recibió luego la vista; y levantándose fue bautizado.

19Y cuando hubo comido, fue confortado. Y estuvo Saulo con los discípulos que estaban en Damasco, por algunos días.

20¶ Y luego en las sinagogas predicaba a Cristo, que éste es el Hijo de Dios.

21Mas todos los que le oían estaban atónitos, y decían: ¿No es éste el que asolaba en Jerusalem a los que invocaban este nombre; y a eso vino acá para llevarlos atados a los príncipes de los sacerdotes?

22Empero Saulo mucho más se esforzaba, y confundía a los Judíos que moraban en Damasco demostrando que éste es el Cristo.

23¶ Y pasados muchos días, acordaron juntos los Judíos de matarle.

24Mas las asechanzas de ellos fueron entendidas de Saulo: y ellos guardaban las puertas de día y de noche, para matarle.

25Entonces los discípulos, tomándole de noche, le bajaron por el muro metido en una espuerta.

26Y como Saulo vino a Jerusalem, tentaba de juntarse con los discípulos; mas todos tenían miedo de él, no creyendo que era discípulo.

27Entonces Barnabás, tomándole, le trajo a los apóstoles; y les contó, como había visto al Señor en el camino, y que él le había hablado, y como en Damasco había hablado animosamente en el nombre de Jesús.

28Y estaba con ellos, entrando y saliendo en Jerusalem.

29Y hablaba animosamente en el nombre del Señor Jesús, y disputaba con los Griegos; mas ellos procuraban de matarle.

30Lo cual como los hermanos entendieron, le acompañaron hasta Cesarea, y le enviaron a Tarso.

31Las iglesias entonces por toda Judea, y Galilea, y Samaria, tenían paz, y eran edificadas; y andando en el temor del Señor, y en el consuelo del Espíritu Santo eran multiplicadas.

32¶ Y aconteció, que Pedro andando por todas partes, vino también a los santos que habitaban en Lidda.

33Y halló allí a uno que se llamaba Enéas, que había ya ocho años que estaba en cama, que era paralítico.

34Y le dijo Pedro: Enéas, Jesu Cristo te sana: levántate, y hazte tu cama. Y luego se levantó.

35Y viéronle todos los que habitaban en Lidda y en Sarona, los cuales se convirtieron al Señor.

36¶ Y había en Joppe una discípula llamada Tabita, que interpretado, quiere decir Dórcas. Esta era llena de buenas obras, y de limosnas que hacía.

37Y aconteció en aquellos días, que enfermando, murió; la cual después de lavada, la pusieron en un cenadero.

38Y como Lidda estaba cerca de Joppe, los discípulos, oyendo que Pedro estaba allí, le enviaron dos varones, rogándole: No te detengas de venir a nosotros.

39Pedro entonces levantándose, vino con ellos. Y como llegó, le llevaron al cenadero, y se le presentaron todas las viudas, llorando y mostrándole las túnicas y los vestidos que Dórcas hacía, cuando estaba con ellas.

40Entonces echados fuera todos, Pedro puesto de rodillas, oró; y vuelto al cuerpo, dijo: Tabita, levántate. Y ella abrió los ojos; y viendo a Pedro, se sentó.

41Y dándole él la mano, la levantó: entonces llamando a los santos y a las viudas, la presentó viva.

42Esto fue conocido por toda Joppe; y creyeron muchos en el Señor.

43Y aconteció que se quedó muchos días en Joppe, en casa de un cierto Simón curtidor.

Hechos 9

1Y SAULO, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al príncipe de los sacerdotes,

2Y demandó de él letras para Damasco á las sinagogas, para que si hallase algunos hombres ó mujeres de esta secta, los trajese presos á Jerusalem.

3Y yendo por el camino, aconteció que llegando cerca de Damasco, súbitamente le cercó un resplandor de luz del cielo;

4Y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?

5Y él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y él dijo: Yo soy Jesús á quien tú persigues: dura cosa te es dar coces contra el aguijón.

6El, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que haga? Y el Señor le dice: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que te conviene hacer.

7Y los hombres que iban con Saulo, se pararon atónitos, oyendo á la verdad la voz, mas no viendo á nadie.

8Entonces Saulo se levantó de tierra, y abriendo los ojos, no veía á nadie: así que, llevándole por la mano, metiéronle en Damasco;

9Donde estuvo tres días sin ver, y no comió, ni bebió.

10Había entonces un discípulo en Damasco llamado Ananías, al cual el Señor dijo en visión: Ananías. Y él respondió: Heme aquí, Señor.

11Y el Señor le dijo: Levántate, y ve á la calle que se llama la Derecha, y busca en casa de Judas á uno llamado Saulo, de Tarso: porque he aquí, él ora;

12Y ha visto en visión un varón llamado Ananías, que entra y le pone la mano encima, para que reciba la vista.

13Entonces Ananías respondió: Señor, he oído á muchos acerca de este hombre, cuántos males ha hecho á tus santos en Jerusalem:

14Y aun aquí tiene facultad de los príncipes de los sacerdotes de prender á todos los que invocan tu nombre.

15Y le dijo el Señor: Ve: porque instrumento escogido me es éste, para que lleve mi nombre en presencia de los Gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel:

16Porque yo le mostraré cuánto le sea menester que padezca por mi nombre.

17Ananías entonces fué, y entró en la casa, y poniéndole las manos encima, dijo: Saulo hermano, el Señor Jesús, que te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno de Espíritu Santo.

18Y luego le cayeron de los ojos como escamas, y recibió al punto la vista: y levantándose, fué bautizado.

19Y como comió, fué confortado. Y estuvo Saulo por algunos días con los discípulos que estaban en Damasco.

20Y luego en las sinagogas predicaba á Cristo, diciendo que éste era el Hijo de Dios.

21Y todos los que le oían estaban atónitos, y decían: ¿No es éste el que asolaba en Jerusalem á los que invocaban este nombre, y á eso vino acá, para llevarlos presos á los príncipes de los sacerdotes?

22Empero Saulo mucho más se esforzaba, y confundía á los Judíos que moraban en Damasco, afirmando que éste es el Cristo.

23Y como pasaron muchos días, los Judíos hicieron entre sí consejo de matarle;

24Mas las asechanzas de ellos fueron entendidas de Saulo. Y ellos guardaban las puertas de día y de noche para matarle.

25Entonces los discípulos, tomándole de noche, le bajaron por el muro en una espuerta.

26Y como vino á Jerusalem, tentaba de juntarse con los discípulos; mas todos tenían miedo de él, no creyendo que era discípulo.

27Entonces Bernabé, tomándole, lo trajo á los apóstoles, y contóles cómo había visto al Señor en el camino, y que le había hablado, y cómo en Damasco había hablado confiadamente en el nombre de Jesús.

28Y entraba y salía con ellos en Jerusalem;

29Y hablaba confiadamente en el nombre del Señor: y disputaba con los Griegos; mas ellos procuraban matarle.

30Lo cual, como los hermanos entendieron, le acompañaron hasta Cesarea, y le enviaron á Tarso.

31Las iglesias entonces tenían paz por toda Judea y Galilea y Samaria, y eran edificadas, andando en el temor del Señor; y con consuelo del Espíritu Santo eran multiplicadas.

32Y aconteció que Pedro, andándolos á todos, vino también á los santos que habitaban en Lydda.

33Y halló allí á uno que se llamaba Eneas, que hacía ocho años que estaba en cama, que era paralítico.

34Y le dijo Pedro: Eneas, Jesucristo te sana; levántate, y hazte tu cama. Y luego se levantó.

35Y viéronle todos los que habitaban en Lydda y en Sarona, los cuales se convirtieron al Señor.

36Entonces en Joppe había una discípula llamada Tabita, que si lo declaras, quiere decir Dorcas. Esta era llena de buenas obras y de limosnas que hacía.

37Y aconteció en aquellos días que enfermando, murió; á la cual, después de lavada, pusieron en una sala.

38Y como Lydda estaba cerca de Joppe, los discípulos, oyendo que Pedro estaba allí, le enviaron dos hombres, rogándole: No te detengas en venir hasta nosotros.

39Pedro entonces levantándose, fué con ellos: y llegado que hubo, le llevaron á la sala, donde le rodearon todas las viudas, llorando y mostrando las túnicas y los vestidos que Dorcas hacía cuando estaba con ellas.

40Entonces echados fuera todos, Pedro puesto de rodillas, oró; y vuelto al cuerpo, dijo: Tabita, levántate. Y ella abrió los ojos, y viendo á Pedro, incorporóse.

41Y él le dió la mano, y levantóla: entonces llamando á los santos y las viudas, la presentó viva.

42Esto fué notorio por toda Joppe; y creyeron muchos en el Señor.

43Y aconteció que se quedó muchos días en Joppe en casa de un cierto Simón, curtidor.

Hechos 9

1Y Saulo aun resoplando amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al sumo sacerdote,

2Y demandó de él cartas para Damasco a las sinagogas, para que si hallase algunos de este camino, varones o mujeres, los trajese presos a Jerusalem.

3Y yendo por el camino, aconteció que llegó cerca de Damasco, y súbitamente le cercó un resplandor de luz del cielo.

4Y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?

5Y él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y el Señor dijo: Yo soy Jesús a quien tú persigues: dura cosa te es dar coces contra el aguijón.

6Y él temblando y asombrado, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate, y entra en la ciudad; y te se dirá lo que debes hacer.

7Y los varones que iban con él, se pararon atónitos, oyendo a la verdad la voz, mas no viendo a nadie.

8Entonces Saulo se levantó de tierra, y abriendo los ojos no veía a nadie; mas llevándole por la mano, le metieron en Damasco.

9Y estuvo tres días sin ver; y no comió, ni bebió.

10¶ Y había un discípulo en Damasco, llamado Ananías, al cual el Señor dijo en visión: Ananías. Y él respondió: He aquí estoy, Señor.

11Y el Señor le dijo: Levántate, y vé a la calle, que se llama la Derecha, y busca en casa de Júdas a Saulo, llamado el de Tarso; porque, he aquí, él ora:

12Y ha visto en visión a un varón llamado Ananías, que entra, y le pone la mano encima para que reciba la vista.

13Entonces Ananías respondió: Señor, he oído decir a muchos de este varón, cuantos males ha hecho a tus santos en Jerusalem;

14Y aun aquí tiene facultad de los príncipes de los sacerdotes para atar a todos los que invocan tu nombre.

15Y le dijo el Señor: Vé; porque vaso escogido me es éste, para que lleve mi nombre en presencia de los Gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel.

16Porque yo le mostraré cuán grandes cosas le es menester que padezca por mi nombre.

17Ananías entonces fue, y entró en la casa; y poniéndole las manos encima, dijo: Saulo, hermano, el Señor, a saber, Jesús, que te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la vista, y seas lleno del Espíritu Santo.

18Y al instante le cayeron de los ojos como escamas, y recibió luego la vista; y levantándose fue bautizado.

19Y cuando hubo comido, fue confortado. Y estuvo Saulo con los discípulos que estaban en Damasco, por algunos días.

20¶ Y luego en las sinagogas predicaba a Cristo, que éste es el Hijo de Dios.

21Mas todos los que le oían estaban atónitos, y decían: ¿No es éste el que asolaba en Jerusalem a los que invocaban este nombre; y a eso vino acá para llevarlos atados a los príncipes de los sacerdotes?

22Empero Saulo mucho más se esforzaba, y confundía a los Judíos que moraban en Damasco demostrando que éste es el Cristo.

23¶ Y pasados muchos días, acordaron juntos los Judíos de matarle.

24Mas las asechanzas de ellos fueron entendidas de Saulo: y ellos guardaban las puertas de día y de noche, para matarle.

25Entonces los discípulos, tomándole de noche, le bajaron por el muro metido en una espuerta.

26Y como Saulo vino a Jerusalem, tentaba de juntarse con los discípulos; mas todos tenían miedo de él, no creyendo que era discípulo.

27Entonces Barnabás, tomándole, le trajo a los apóstoles; y les contó, como había visto al Señor en el camino, y que él le había hablado, y como en Damasco había hablado animosamente en el nombre de Jesús.

28Y estaba con ellos, entrando y saliendo en Jerusalem.

29Y hablaba animosamente en el nombre del Señor Jesús, y disputaba con los Griegos; mas ellos procuraban de matarle.

30Lo cual como los hermanos entendieron, le acompañaron hasta Cesarea, y le enviaron a Tarso.

31Las iglesias entonces por toda Judea, y Galilea, y Samaria, tenían paz, y eran edificadas; y andando en el temor del Señor, y en el consuelo del Espíritu Santo eran multiplicadas.

32¶ Y aconteció, que Pedro andando por todas partes, vino también a los santos que habitaban en Lidda.

33Y halló allí a uno que se llamaba Enéas, que había ya ocho años que estaba en cama, que era paralítico.

34Y le dijo Pedro: Enéas, Jesu Cristo te sana: levántate, y hazte tu cama. Y luego se levantó.

35Y viéronle todos los que habitaban en Lidda y en Sarona, los cuales se convirtieron al Señor.

36¶ Y había en Joppe una discípula llamada Tabita, que interpretado, quiere decir Dórcas. Esta era llena de buenas obras, y de limosnas que hacía.

37Y aconteció en aquellos días, que enfermando, murió; la cual después de lavada, la pusieron en un cenadero.

38Y como Lidda estaba cerca de Joppe, los discípulos, oyendo que Pedro estaba allí, le enviaron dos varones, rogándole: No te detengas de venir a nosotros.

39Pedro entonces levantándose, vino con ellos. Y como llegó, le llevaron al cenadero, y se le presentaron todas las viudas, llorando y mostrándole las túnicas y los vestidos que Dórcas hacía, cuando estaba con ellas.

40Entonces echados fuera todos, Pedro puesto de rodillas, oró; y vuelto al cuerpo, dijo: Tabita, levántate. Y ella abrió los ojos; y viendo a Pedro, se sentó.

41Y dándole él la mano, la levantó: entonces llamando a los santos y a las viudas, la presentó viva.

42Esto fue conocido por toda Joppe; y creyeron muchos en el Señor.

43Y aconteció que se quedó muchos días en Joppe, en casa de un cierto Simón curtidor.

Hechos 9:1
SpaRV1865

Y Saulo aun resoplando amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al sumo sacerdote,

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Y SAULO, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al príncipe de los sacerdotes,

2
SpaRV1865

Y demandó de él cartas para Damasco a las sinagogas, para que si hallase algunos de este camino, varones o mujeres, los trajese presos a Jerusalem.

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Y demandó de él letras para Damasco á las sinagogas, para que si hallase algunos hombres ó mujeres de esta secta, los trajese presos á Jerusalem.

3
SpaRV1865

Y yendo por el camino, aconteció que llegó cerca de Damasco, y súbitamente le cercó un resplandor de luz del cielo.

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Y yendo por el camino, aconteció que llegando cerca de Damasco, súbitamente le cercó un resplandor de luz del cielo;

4
SpaRV1865

Y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?

SpaRV

Y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?

5
SpaRV1865

Y él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y el Señor dijo: Yo soy Jesús a quien tú persigues: dura cosa te es dar coces contra el aguijón.

SpaRV

Y él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y él dijo: Yo soy Jesús á quien tú persigues: dura cosa te es dar coces contra el aguijón.

6
SpaRV1865

Y él temblando y asombrado, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate, y entra en la ciudad; y te se dirá lo que debes hacer.

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El, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que haga? Y el Señor le dice: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que te conviene hacer.

7
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Y los varones que iban con él, se pararon atónitos, oyendo a la verdad la voz, mas no viendo a nadie.

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Y los hombres que iban con Saulo, se pararon atónitos, oyendo á la verdad la voz, mas no viendo á nadie.

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Entonces Saulo se levantó de tierra, y abriendo los ojos no veía a nadie; mas llevándole por la mano, le metieron en Damasco.

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Entonces Saulo se levantó de tierra, y abriendo los ojos, no veía á nadie: así que, llevándole por la mano, metiéronle en Damasco;

9
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Y estuvo tres días sin ver; y no comió, ni bebió.

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Donde estuvo tres días sin ver, y no comió, ni bebió.

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¶ Y había un discípulo en Damasco, llamado Ananías, al cual el Señor dijo en visión: Ananías. Y él respondió: He aquí estoy, Señor.

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Había entonces un discípulo en Damasco llamado Ananías, al cual el Señor dijo en visión: Ananías. Y él respondió: Heme aquí, Señor.

11
SpaRV1865

Y el Señor le dijo: Levántate, y vé a la calle, que se llama la Derecha, y busca en casa de Júdas a Saulo, llamado el de Tarso; porque, he aquí, él ora:

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Y el Señor le dijo: Levántate, y ve á la calle que se llama la Derecha, y busca en casa de Judas á uno llamado Saulo, de Tarso: porque he aquí, él ora;

12
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Y ha visto en visión a un varón llamado Ananías, que entra, y le pone la mano encima para que reciba la vista.

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Y ha visto en visión un varón llamado Ananías, que entra y le pone la mano encima, para que reciba la vista.

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Entonces Ananías respondió: Señor, he oído decir a muchos de este varón, cuantos males ha hecho a tus santos en Jerusalem;

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Entonces Ananías respondió: Señor, he oído á muchos acerca de este hombre, cuántos males ha hecho á tus santos en Jerusalem:

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Y aun aquí tiene facultad de los príncipes de los sacerdotes para atar a todos los que invocan tu nombre.

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Y aun aquí tiene facultad de los príncipes de los sacerdotes de prender á todos los que invocan tu nombre.

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Y le dijo el Señor: Vé; porque vaso escogido me es éste, para que lleve mi nombre en presencia de los Gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel.

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Y le dijo el Señor: Ve: porque instrumento escogido me es éste, para que lleve mi nombre en presencia de los Gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel:

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Porque yo le mostraré cuán grandes cosas le es menester que padezca por mi nombre.

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Porque yo le mostraré cuánto le sea menester que padezca por mi nombre.

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Ananías entonces fue, y entró en la casa; y poniéndole las manos encima, dijo: Saulo, hermano, el Señor, a saber, Jesús, que te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la vista, y seas lleno del Espíritu Santo.

SpaRV

Ananías entonces fué, y entró en la casa, y poniéndole las manos encima, dijo: Saulo hermano, el Señor Jesús, que te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno de Espíritu Santo.

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Y al instante le cayeron de los ojos como escamas, y recibió luego la vista; y levantándose fue bautizado.

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Y luego le cayeron de los ojos como escamas, y recibió al punto la vista: y levantándose, fué bautizado.

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Y cuando hubo comido, fue confortado. Y estuvo Saulo con los discípulos que estaban en Damasco, por algunos días.

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Y como comió, fué confortado. Y estuvo Saulo por algunos días con los discípulos que estaban en Damasco.

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¶ Y luego en las sinagogas predicaba a Cristo, que éste es el Hijo de Dios.

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Y luego en las sinagogas predicaba á Cristo, diciendo que éste era el Hijo de Dios.

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Mas todos los que le oían estaban atónitos, y decían: ¿No es éste el que asolaba en Jerusalem a los que invocaban este nombre; y a eso vino acá para llevarlos atados a los príncipes de los sacerdotes?

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Y todos los que le oían estaban atónitos, y decían: ¿No es éste el que asolaba en Jerusalem á los que invocaban este nombre, y á eso vino acá, para llevarlos presos á los príncipes de los sacerdotes?

22
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Empero Saulo mucho más se esforzaba, y confundía a los Judíos que moraban en Damasco demostrando que éste es el Cristo.

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Empero Saulo mucho más se esforzaba, y confundía á los Judíos que moraban en Damasco, afirmando que éste es el Cristo.

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¶ Y pasados muchos días, acordaron juntos los Judíos de matarle.

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Y como pasaron muchos días, los Judíos hicieron entre sí consejo de matarle;

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Mas las asechanzas de ellos fueron entendidas de Saulo: y ellos guardaban las puertas de día y de noche, para matarle.

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Mas las asechanzas de ellos fueron entendidas de Saulo. Y ellos guardaban las puertas de día y de noche para matarle.

25
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Entonces los discípulos, tomándole de noche, le bajaron por el muro metido en una espuerta.

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Entonces los discípulos, tomándole de noche, le bajaron por el muro en una espuerta.

26
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Y como Saulo vino a Jerusalem, tentaba de juntarse con los discípulos; mas todos tenían miedo de él, no creyendo que era discípulo.

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Y como vino á Jerusalem, tentaba de juntarse con los discípulos; mas todos tenían miedo de él, no creyendo que era discípulo.

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Entonces Barnabás, tomándole, le trajo a los apóstoles; y les contó, como había visto al Señor en el camino, y que él le había hablado, y como en Damasco había hablado animosamente en el nombre de Jesús.

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Entonces Bernabé, tomándole, lo trajo á los apóstoles, y contóles cómo había visto al Señor en el camino, y que le había hablado, y cómo en Damasco había hablado confiadamente en el nombre de Jesús.

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Y estaba con ellos, entrando y saliendo en Jerusalem.

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Y entraba y salía con ellos en Jerusalem;

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Y hablaba animosamente en el nombre del Señor Jesús, y disputaba con los Griegos; mas ellos procuraban de matarle.

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Y hablaba confiadamente en el nombre del Señor: y disputaba con los Griegos; mas ellos procuraban matarle.

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Lo cual como los hermanos entendieron, le acompañaron hasta Cesarea, y le enviaron a Tarso.

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Lo cual, como los hermanos entendieron, le acompañaron hasta Cesarea, y le enviaron á Tarso.

31
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Las iglesias entonces por toda Judea, y Galilea, y Samaria, tenían paz, y eran edificadas; y andando en el temor del Señor, y en el consuelo del Espíritu Santo eran multiplicadas.

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Las iglesias entonces tenían paz por toda Judea y Galilea y Samaria, y eran edificadas, andando en el temor del Señor; y con consuelo del Espíritu Santo eran multiplicadas.

32
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¶ Y aconteció, que Pedro andando por todas partes, vino también a los santos que habitaban en Lidda.

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Y aconteció que Pedro, andándolos á todos, vino también á los santos que habitaban en Lydda.

33
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Y halló allí a uno que se llamaba Enéas, que había ya ocho años que estaba en cama, que era paralítico.

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Y halló allí á uno que se llamaba Eneas, que hacía ocho años que estaba en cama, que era paralítico.

34
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Y le dijo Pedro: Enéas, Jesu Cristo te sana: levántate, y hazte tu cama. Y luego se levantó.

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Y le dijo Pedro: Eneas, Jesucristo te sana; levántate, y hazte tu cama. Y luego se levantó.

35
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Y viéronle todos los que habitaban en Lidda y en Sarona, los cuales se convirtieron al Señor.

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Y viéronle todos los que habitaban en Lydda y en Sarona, los cuales se convirtieron al Señor.

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¶ Y había en Joppe una discípula llamada Tabita, que interpretado, quiere decir Dórcas. Esta era llena de buenas obras, y de limosnas que hacía.

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Entonces en Joppe había una discípula llamada Tabita, que si lo declaras, quiere decir Dorcas. Esta era llena de buenas obras y de limosnas que hacía.

37
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Y aconteció en aquellos días, que enfermando, murió; la cual después de lavada, la pusieron en un cenadero.

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Y aconteció en aquellos días que enfermando, murió; á la cual, después de lavada, pusieron en una sala.

38
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Y como Lidda estaba cerca de Joppe, los discípulos, oyendo que Pedro estaba allí, le enviaron dos varones, rogándole: No te detengas de venir a nosotros.

SpaRV

Y como Lydda estaba cerca de Joppe, los discípulos, oyendo que Pedro estaba allí, le enviaron dos hombres, rogándole: No te detengas en venir hasta nosotros.

39
SpaRV1865

Pedro entonces levantándose, vino con ellos. Y como llegó, le llevaron al cenadero, y se le presentaron todas las viudas, llorando y mostrándole las túnicas y los vestidos que Dórcas hacía, cuando estaba con ellas.

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Pedro entonces levantándose, fué con ellos: y llegado que hubo, le llevaron á la sala, donde le rodearon todas las viudas, llorando y mostrando las túnicas y los vestidos que Dorcas hacía cuando estaba con ellas.

40
SpaRV1865

Entonces echados fuera todos, Pedro puesto de rodillas, oró; y vuelto al cuerpo, dijo: Tabita, levántate. Y ella abrió los ojos; y viendo a Pedro, se sentó.

SpaRV

Entonces echados fuera todos, Pedro puesto de rodillas, oró; y vuelto al cuerpo, dijo: Tabita, levántate. Y ella abrió los ojos, y viendo á Pedro, incorporóse.

41
SpaRV1865

Y dándole él la mano, la levantó: entonces llamando a los santos y a las viudas, la presentó viva.

SpaRV

Y él le dió la mano, y levantóla: entonces llamando á los santos y las viudas, la presentó viva.

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SpaRV1865

Esto fue conocido por toda Joppe; y creyeron muchos en el Señor.

SpaRV

Esto fué notorio por toda Joppe; y creyeron muchos en el Señor.

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SpaRV1865

Y aconteció que se quedó muchos días en Joppe, en casa de un cierto Simón curtidor.

SpaRV

Y aconteció que se quedó muchos días en Joppe en casa de un cierto Simón, curtidor.

Entendiendo Reina Valera 1865 vs Reina Valera en Hechos 9

Reina Valera 1865 (SpaRV1865)

Una revisión histórica de la Reina Valera con lenguaje más antiguo y tradicional. Útil para quienes buscan un español clásico y comparaciones textuales. Recomendable para estudio y lectura con enfoque histórico.

Reina Valera

La traducción clásica más leída en el mundo protestante de habla hispana. Conserva un estilo reverente y tradicional, ideal para devocionales y memorización. Una excelente opción para lectura diaria y estudio bíblico.

Estás viendo una comparación lado a lado de Hechos 9 en la Reina Valera 1865 y la Reina Valera. Comparar estas dos versiones puede ayudar a arrojar luz sobre los matices del texto original.

Comparación Clave: Hechos 9:16

SpaRV1865

"Porque yo le mostraré cuán grandes cosas le es menester que padezca por mi nombre."

SpaRV

"Porque yo le mostraré cuánto le sea menester que padezca por mi nombre."

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