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Hechos 4 Comparación: Reina Valera 1865 vs Reina Valera

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Hechos 4

1Y hablando ellos al pueblo, sobrevinieron los sacerdotes, y el magistrado del templo, y los Saduceos,

2Pesándoles de que enseñasen al pueblo, y anunciasen en el nombre de Jesús la resurrección de los muertos.

3Y les echaron mano, y los pusieron en la cárcel hasta el día siguiente; porque era ya tarde.

4Mas muchos de los que habían oído la palabra creyeron; y fue hecho el número de los hombres, como cinco mil.

5Y aconteció el día siguiente, que los príncipes de ellos se juntaron, y los ancianos, y los escribas, en Jerusalem,

6Y Annás, sumo sacerdote, y Caifás, y Juan, y Alejandro, y todos los que eran de la parentela del sumo sacerdote.

7Y haciéndolos presentar en medio, les preguntaron: ¿Con qué poder, o en qué nombre habéis hecho vosotros esto?

8¶ Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: Príncipes del pueblo, y ancianos de Israel:

9Pues que somos hoy demandados acerca del beneficio hecho a un hombre enfermo, es a saber, de qué manera éste haya sido sanado;

10Sea notorio a todos vosotros, y a todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesu Cristo, el Nazareno, el que vosotros crucificasteis, el que Dios resucitó de los muertos, aun por él éste está en vuestra presencia sano.

11Este es la piedra reprobada de vosotros los edificadores, la cual es puesta por cabeza de la esquina.

12Y en ningún otro hay salud; porque no hay otro nombre debajo del cielo, dado a los hombres, en que nos sea necesario ser salvos.

13¶ Entonces viendo la constancia de Pedro y de Juan, sabido que eran hombres sin letras e idiotas, se maravillaban; y los conocían que habían estado con Jesús.

14Y viendo al hombre que había sido sanado, que estaba con ellos, no podían decir nada en contra.

15Mas mandándoles que se saliesen fuera del concilio, conferían entre sí,

16Diciendo: ¿Qué hemos de hacer con estos hombres? porque cierto un milagro manifiesto ha sido hecho por ellos, notorio a todos los que moran en Jerusalem, y no lo podemos negar.

17Todavía, porque no se divulgue más por el pueblo, amenacémosles que no hablen de aquí adelante a hombre alguno en este nombre.

18Y llamándolos les mandaron que en ninguna manera hablasen, ni enseñasen en el nombre de Jesús.

19Entonces Pedro y Juan respondiendo, les dijeron: Juzgád, si es justo delante de Dios obedecer antes a vosotros que a Dios.

20Porque no podemos dejar de hablar lo que hemos visto y oído.

21Ellos entonces no hallando en qué castigarlos, los enviaron amenazándoles, por causa del pueblo; porque todos glorificaban a Dios de lo que había sido hecho.

22Porque el hombre en quien había sido hecho este milagro de sanidad, era de más de cuarenta años.

23¶ Y sueltos ellos, vinieron a los suyos, y contaron lo que los príncipes de los sacerdotes, y los ancianos les habían dicho.

24Los cuales habiéndolo oído, alzaron unánimes la voz a Dios, y dijeron: Señor, tú eres Dios, que hiciste el cielo y la tierra, la mar, y todas las cosas que en ellos están:

25Que por la boca de David tu siervo dijiste: ¿Por qué han bramado los paganos, y los pueblos han pensado cosas vanas?

26Se levantaron los reyes de la tierra, y los príncipes se juntaron a una contra el Señor, y contra su Cristo.

27Porque verdaderamente se juntaron contra tu Santo Hijo Jesús, al cual ungiste, Heródes, y Poncio Pilato, con los Gentiles, y el pueblo de Israel,

28Para hacer lo que tu mano y tu consejo antes habían determinado que había de ser hecho.

29Y ahora, Señor, pon los ojos en sus amenazas, y da a tus siervos que con toda confianza hablen tu palabra.

30Extendiendo tu mano para que sanidades, y milagros, y prodigios sean hechos por el nombre de tu Santo Hijo Jesús.

31Y como hubieron orado, el lugar en que estaban congregados se conmovió; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaron animosamente la palabra de Dios.

32¶ Y de la multitud de los que habían creído era un corazón y una alma; y ninguno decía ser suyo algo de lo que poseían, mas todas las cosas les eran comunes.

33Y los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús con grande poder; y gran gracia estaba sobre todos ellos.

34Ni había entre ellos ningún necesitado; porque los que poseían heredades o casas, vendiéndolas, traían el precio de lo vendido,

35Y lo depositaban a los pies de los apóstoles, y era repartido a cada uno como tenía la necesidad.

36Entonces Joses, que fue llamado de los apóstoles por sobrenombre Barnabás, que es, interpretado, hijo de consolación, Levita, y natural de Chipre,

37Como tuviese una heredad, la vendió, y trajo el precio, y lo depositó a los pies de los apóstoles.

Hechos 4

1Y HABLANDO ellos al pueblo, sobrevinieron los sacerdotes, y el magistrado del templo, y los Saduceos,

2Resentidos de que enseñasen al pueblo, y anunciasen en Jesús la resurrección de los muertos.

3Y les echaron mano, y los pusieron en la cárcel hasta el día siguiente; porque era ya tarde.

4Mas muchos de los que habían oído la palabra, creyeron; y fué el número de los varones como cinco mil.

5Y aconteció al día siguiente, que se juntaron en Jerusalem los príncipes de ellos, y los ancianos, y los escribas;

6Y Anás, príncipe de los sacerdotes, y Caifás, y Juan y Alejandro, y todos los que eran del linaje sacerdotal;

7Y haciéndolos presentar en medio, les preguntaron: ¿Con qué potestad, ó en qué nombre, habéis hecho vosotros esto?

8Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: Príncipes del pueblo, y ancianos de Israel:

9Pues que somos hoy demandados acerca del beneficio hecho á un hombre enfermo, de qué manera éste haya sido sanado,

10Sea notorio á todos vosotros, y á todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesucristo de Nazaret, al que vosotros crucificasteis y Dios le resucitó de los muertos, por él este hombre está en vuestra presencia sano.

11Este es la piedra reprobada de vosotros los edificadores, la cual es puesta por cabeza del ángulo.

12Y en ningún otro hay salud; porque no hay otro nombre debajo del cielo, dado á los hombres, en que podamos ser salvos.

13Entonces viendo la constancia de Pedro y de Juan, sabido que eran hombres sin letras é ignorantes, se maravillaban; y les conocían que habían estado con Jesús.

14Y viendo al hombre que había sido sanado, que estaba con ellos, no podían decir nada en contra.

15Mas les mandaron que se saliesen fuera del concilio; y conferían entre sí,

16Diciendo: ¿Qué hemos de hacer á estos hombres? porque de cierto, señal manifiesta ha sido hecha por ellos, notoria á todos los que moran en Jerusalem, y no lo podemos negar.

17Todavía, porque no se divulgue más por el pueblo, amenacémoslos que no hablen de aquí adelante á hombre alguno en este nombre.

18Y llamándolos, les intimaron que en ninguna manera hablasen ni enseñasen en el nombre de Jesús.

19Entonces Pedro y Juan, respondiendo, les dijeron: Juzgad si es justo delante de Dios obedecer antes á vosotros que á Dios:

20Porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído.

21Ellos entonces los despacharon amenazándolos, no hallando ningún modo de castigarlos, por causa del pueblo; porque todos glorificaban á Dios de lo que había sido hecho.

22Porque el hombre en quien había sido hecho este milagro de sanidad, era de más de cuarenta años.

23Y sueltos, vinieron á los suyos, y contaron todo lo que los príncipes de los sacerdotes y los ancianos les habían dicho.

24Y ellos, habiéndolo oído, alzaron unánimes la voz á Dios, y dijeron: Señor, tú eres el Dios que hiciste el cielo y la tierra, la mar, y todo lo que en ellos hay;

25Que por boca de David, tu siervo, dijiste: ¿Por qué han bramado las gentes, y los pueblos han pensado cosas vanas?

26Asistieron los reyes de la tierra, y los príncipes se juntaron en uno contra el Señor, y contra su Cristo.

27Porque verdaderamente se juntaron en esta ciudad contra tu santo Hijo Jesús, al cual ungiste, Herodes y Poncio Pilato, con los Gentiles y los pueblos de Israel,

28Para hacer lo que tu mano y tu consejo habían antes determinado que había de ser hecho.

29Y ahora, Señor, mira sus amenazas, y da á tus siervos que con toda confianza hablen tu palabra;

30Que extiendas tu mano á que sanidades, y milagros, y prodigios sean hechos por el nombre de tu santo Hijo Jesús.

31Y como hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaron la palabra de Dios con confianza.

32Y la multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma: y ninguno decía ser suyo algo de lo que poseía; mas todas las cosas les eran comunes.

33Y los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús con gran esfuerzo; y gran gracia era en todos ellos.

34Que ningún necesitado había entre ellos: porque todos los que poseían heredades ó casas, vendiéndolas, traían el precio de lo vendido,

35Y lo ponían á los pies de los apóstoles; y era repartido á cada uno según que había menester.

36Entonces José, que fué llamado de los apóstoles por sobrenombre, Bernabé, (que es interpretado, Hijo de consolación) Levita, natural de Cipro,

37Como tuviese una heredad, la vendió, y trajo el precio, y púsolo á los pies de los apóstoles.

Hechos 4

1Y hablando ellos al pueblo, sobrevinieron los sacerdotes, y el magistrado del templo, y los Saduceos,

2Pesándoles de que enseñasen al pueblo, y anunciasen en el nombre de Jesús la resurrección de los muertos.

3Y les echaron mano, y los pusieron en la cárcel hasta el día siguiente; porque era ya tarde.

4Mas muchos de los que habían oído la palabra creyeron; y fue hecho el número de los hombres, como cinco mil.

5Y aconteció el día siguiente, que los príncipes de ellos se juntaron, y los ancianos, y los escribas, en Jerusalem,

6Y Annás, sumo sacerdote, y Caifás, y Juan, y Alejandro, y todos los que eran de la parentela del sumo sacerdote.

7Y haciéndolos presentar en medio, les preguntaron: ¿Con qué poder, o en qué nombre habéis hecho vosotros esto?

8¶ Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: Príncipes del pueblo, y ancianos de Israel:

9Pues que somos hoy demandados acerca del beneficio hecho a un hombre enfermo, es a saber, de qué manera éste haya sido sanado;

10Sea notorio a todos vosotros, y a todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesu Cristo, el Nazareno, el que vosotros crucificasteis, el que Dios resucitó de los muertos, aun por él éste está en vuestra presencia sano.

11Este es la piedra reprobada de vosotros los edificadores, la cual es puesta por cabeza de la esquina.

12Y en ningún otro hay salud; porque no hay otro nombre debajo del cielo, dado a los hombres, en que nos sea necesario ser salvos.

13¶ Entonces viendo la constancia de Pedro y de Juan, sabido que eran hombres sin letras e idiotas, se maravillaban; y los conocían que habían estado con Jesús.

14Y viendo al hombre que había sido sanado, que estaba con ellos, no podían decir nada en contra.

15Mas mandándoles que se saliesen fuera del concilio, conferían entre sí,

16Diciendo: ¿Qué hemos de hacer con estos hombres? porque cierto un milagro manifiesto ha sido hecho por ellos, notorio a todos los que moran en Jerusalem, y no lo podemos negar.

17Todavía, porque no se divulgue más por el pueblo, amenacémosles que no hablen de aquí adelante a hombre alguno en este nombre.

18Y llamándolos les mandaron que en ninguna manera hablasen, ni enseñasen en el nombre de Jesús.

19Entonces Pedro y Juan respondiendo, les dijeron: Juzgád, si es justo delante de Dios obedecer antes a vosotros que a Dios.

20Porque no podemos dejar de hablar lo que hemos visto y oído.

21Ellos entonces no hallando en qué castigarlos, los enviaron amenazándoles, por causa del pueblo; porque todos glorificaban a Dios de lo que había sido hecho.

22Porque el hombre en quien había sido hecho este milagro de sanidad, era de más de cuarenta años.

23¶ Y sueltos ellos, vinieron a los suyos, y contaron lo que los príncipes de los sacerdotes, y los ancianos les habían dicho.

24Los cuales habiéndolo oído, alzaron unánimes la voz a Dios, y dijeron: Señor, tú eres Dios, que hiciste el cielo y la tierra, la mar, y todas las cosas que en ellos están:

25Que por la boca de David tu siervo dijiste: ¿Por qué han bramado los paganos, y los pueblos han pensado cosas vanas?

26Se levantaron los reyes de la tierra, y los príncipes se juntaron a una contra el Señor, y contra su Cristo.

27Porque verdaderamente se juntaron contra tu Santo Hijo Jesús, al cual ungiste, Heródes, y Poncio Pilato, con los Gentiles, y el pueblo de Israel,

28Para hacer lo que tu mano y tu consejo antes habían determinado que había de ser hecho.

29Y ahora, Señor, pon los ojos en sus amenazas, y da a tus siervos que con toda confianza hablen tu palabra.

30Extendiendo tu mano para que sanidades, y milagros, y prodigios sean hechos por el nombre de tu Santo Hijo Jesús.

31Y como hubieron orado, el lugar en que estaban congregados se conmovió; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaron animosamente la palabra de Dios.

32¶ Y de la multitud de los que habían creído era un corazón y una alma; y ninguno decía ser suyo algo de lo que poseían, mas todas las cosas les eran comunes.

33Y los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús con grande poder; y gran gracia estaba sobre todos ellos.

34Ni había entre ellos ningún necesitado; porque los que poseían heredades o casas, vendiéndolas, traían el precio de lo vendido,

35Y lo depositaban a los pies de los apóstoles, y era repartido a cada uno como tenía la necesidad.

36Entonces Joses, que fue llamado de los apóstoles por sobrenombre Barnabás, que es, interpretado, hijo de consolación, Levita, y natural de Chipre,

37Como tuviese una heredad, la vendió, y trajo el precio, y lo depositó a los pies de los apóstoles.

Hechos 4:1
SpaRV1865

Y hablando ellos al pueblo, sobrevinieron los sacerdotes, y el magistrado del templo, y los Saduceos,

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Y HABLANDO ellos al pueblo, sobrevinieron los sacerdotes, y el magistrado del templo, y los Saduceos,

2
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Pesándoles de que enseñasen al pueblo, y anunciasen en el nombre de Jesús la resurrección de los muertos.

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Resentidos de que enseñasen al pueblo, y anunciasen en Jesús la resurrección de los muertos.

3
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Y les echaron mano, y los pusieron en la cárcel hasta el día siguiente; porque era ya tarde.

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Y les echaron mano, y los pusieron en la cárcel hasta el día siguiente; porque era ya tarde.

4
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Mas muchos de los que habían oído la palabra creyeron; y fue hecho el número de los hombres, como cinco mil.

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Mas muchos de los que habían oído la palabra, creyeron; y fué el número de los varones como cinco mil.

5
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Y aconteció el día siguiente, que los príncipes de ellos se juntaron, y los ancianos, y los escribas, en Jerusalem,

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Y aconteció al día siguiente, que se juntaron en Jerusalem los príncipes de ellos, y los ancianos, y los escribas;

6
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Y Annás, sumo sacerdote, y Caifás, y Juan, y Alejandro, y todos los que eran de la parentela del sumo sacerdote.

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Y Anás, príncipe de los sacerdotes, y Caifás, y Juan y Alejandro, y todos los que eran del linaje sacerdotal;

7
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Y haciéndolos presentar en medio, les preguntaron: ¿Con qué poder, o en qué nombre habéis hecho vosotros esto?

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Y haciéndolos presentar en medio, les preguntaron: ¿Con qué potestad, ó en qué nombre, habéis hecho vosotros esto?

8
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¶ Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: Príncipes del pueblo, y ancianos de Israel:

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Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: Príncipes del pueblo, y ancianos de Israel:

9
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Pues que somos hoy demandados acerca del beneficio hecho a un hombre enfermo, es a saber, de qué manera éste haya sido sanado;

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Pues que somos hoy demandados acerca del beneficio hecho á un hombre enfermo, de qué manera éste haya sido sanado,

10
SpaRV1865

Sea notorio a todos vosotros, y a todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesu Cristo, el Nazareno, el que vosotros crucificasteis, el que Dios resucitó de los muertos, aun por él éste está en vuestra presencia sano.

SpaRV

Sea notorio á todos vosotros, y á todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesucristo de Nazaret, al que vosotros crucificasteis y Dios le resucitó de los muertos, por él este hombre está en vuestra presencia sano.

11
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Este es la piedra reprobada de vosotros los edificadores, la cual es puesta por cabeza de la esquina.

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Este es la piedra reprobada de vosotros los edificadores, la cual es puesta por cabeza del ángulo.

12
SpaRV1865

Y en ningún otro hay salud; porque no hay otro nombre debajo del cielo, dado a los hombres, en que nos sea necesario ser salvos.

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Y en ningún otro hay salud; porque no hay otro nombre debajo del cielo, dado á los hombres, en que podamos ser salvos.

13
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¶ Entonces viendo la constancia de Pedro y de Juan, sabido que eran hombres sin letras e idiotas, se maravillaban; y los conocían que habían estado con Jesús.

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Entonces viendo la constancia de Pedro y de Juan, sabido que eran hombres sin letras é ignorantes, se maravillaban; y les conocían que habían estado con Jesús.

14
SpaRV1865

Y viendo al hombre que había sido sanado, que estaba con ellos, no podían decir nada en contra.

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Y viendo al hombre que había sido sanado, que estaba con ellos, no podían decir nada en contra.

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Mas mandándoles que se saliesen fuera del concilio, conferían entre sí,

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Mas les mandaron que se saliesen fuera del concilio; y conferían entre sí,

16
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Diciendo: ¿Qué hemos de hacer con estos hombres? porque cierto un milagro manifiesto ha sido hecho por ellos, notorio a todos los que moran en Jerusalem, y no lo podemos negar.

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Diciendo: ¿Qué hemos de hacer á estos hombres? porque de cierto, señal manifiesta ha sido hecha por ellos, notoria á todos los que moran en Jerusalem, y no lo podemos negar.

17
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Todavía, porque no se divulgue más por el pueblo, amenacémosles que no hablen de aquí adelante a hombre alguno en este nombre.

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Todavía, porque no se divulgue más por el pueblo, amenacémoslos que no hablen de aquí adelante á hombre alguno en este nombre.

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Y llamándolos les mandaron que en ninguna manera hablasen, ni enseñasen en el nombre de Jesús.

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Y llamándolos, les intimaron que en ninguna manera hablasen ni enseñasen en el nombre de Jesús.

19
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Entonces Pedro y Juan respondiendo, les dijeron: Juzgád, si es justo delante de Dios obedecer antes a vosotros que a Dios.

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Entonces Pedro y Juan, respondiendo, les dijeron: Juzgad si es justo delante de Dios obedecer antes á vosotros que á Dios:

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Porque no podemos dejar de hablar lo que hemos visto y oído.

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Porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído.

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Ellos entonces no hallando en qué castigarlos, los enviaron amenazándoles, por causa del pueblo; porque todos glorificaban a Dios de lo que había sido hecho.

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Ellos entonces los despacharon amenazándolos, no hallando ningún modo de castigarlos, por causa del pueblo; porque todos glorificaban á Dios de lo que había sido hecho.

22
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Porque el hombre en quien había sido hecho este milagro de sanidad, era de más de cuarenta años.

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Porque el hombre en quien había sido hecho este milagro de sanidad, era de más de cuarenta años.

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¶ Y sueltos ellos, vinieron a los suyos, y contaron lo que los príncipes de los sacerdotes, y los ancianos les habían dicho.

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Y sueltos, vinieron á los suyos, y contaron todo lo que los príncipes de los sacerdotes y los ancianos les habían dicho.

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Los cuales habiéndolo oído, alzaron unánimes la voz a Dios, y dijeron: Señor, tú eres Dios, que hiciste el cielo y la tierra, la mar, y todas las cosas que en ellos están:

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Y ellos, habiéndolo oído, alzaron unánimes la voz á Dios, y dijeron: Señor, tú eres el Dios que hiciste el cielo y la tierra, la mar, y todo lo que en ellos hay;

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Que por la boca de David tu siervo dijiste: ¿Por qué han bramado los paganos, y los pueblos han pensado cosas vanas?

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Que por boca de David, tu siervo, dijiste: ¿Por qué han bramado las gentes, y los pueblos han pensado cosas vanas?

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Se levantaron los reyes de la tierra, y los príncipes se juntaron a una contra el Señor, y contra su Cristo.

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Asistieron los reyes de la tierra, y los príncipes se juntaron en uno contra el Señor, y contra su Cristo.

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Porque verdaderamente se juntaron contra tu Santo Hijo Jesús, al cual ungiste, Heródes, y Poncio Pilato, con los Gentiles, y el pueblo de Israel,

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Porque verdaderamente se juntaron en esta ciudad contra tu santo Hijo Jesús, al cual ungiste, Herodes y Poncio Pilato, con los Gentiles y los pueblos de Israel,

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Para hacer lo que tu mano y tu consejo antes habían determinado que había de ser hecho.

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Para hacer lo que tu mano y tu consejo habían antes determinado que había de ser hecho.

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Y ahora, Señor, pon los ojos en sus amenazas, y da a tus siervos que con toda confianza hablen tu palabra.

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Y ahora, Señor, mira sus amenazas, y da á tus siervos que con toda confianza hablen tu palabra;

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Extendiendo tu mano para que sanidades, y milagros, y prodigios sean hechos por el nombre de tu Santo Hijo Jesús.

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Que extiendas tu mano á que sanidades, y milagros, y prodigios sean hechos por el nombre de tu santo Hijo Jesús.

31
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Y como hubieron orado, el lugar en que estaban congregados se conmovió; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaron animosamente la palabra de Dios.

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Y como hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaron la palabra de Dios con confianza.

32
SpaRV1865

¶ Y de la multitud de los que habían creído era un corazón y una alma; y ninguno decía ser suyo algo de lo que poseían, mas todas las cosas les eran comunes.

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Y la multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma: y ninguno decía ser suyo algo de lo que poseía; mas todas las cosas les eran comunes.

33
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Y los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús con grande poder; y gran gracia estaba sobre todos ellos.

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Y los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús con gran esfuerzo; y gran gracia era en todos ellos.

34
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Ni había entre ellos ningún necesitado; porque los que poseían heredades o casas, vendiéndolas, traían el precio de lo vendido,

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Que ningún necesitado había entre ellos: porque todos los que poseían heredades ó casas, vendiéndolas, traían el precio de lo vendido,

35
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Y lo depositaban a los pies de los apóstoles, y era repartido a cada uno como tenía la necesidad.

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Y lo ponían á los pies de los apóstoles; y era repartido á cada uno según que había menester.

36
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Entonces Joses, que fue llamado de los apóstoles por sobrenombre Barnabás, que es, interpretado, hijo de consolación, Levita, y natural de Chipre,

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Entonces José, que fué llamado de los apóstoles por sobrenombre, Bernabé, (que es interpretado, Hijo de consolación) Levita, natural de Cipro,

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Como tuviese una heredad, la vendió, y trajo el precio, y lo depositó a los pies de los apóstoles.

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Como tuviese una heredad, la vendió, y trajo el precio, y púsolo á los pies de los apóstoles.

Entendiendo Reina Valera 1865 vs Reina Valera en Hechos 4

Reina Valera 1865 (SpaRV1865)

Una revisión histórica de la Reina Valera con lenguaje más antiguo y tradicional. Útil para quienes buscan un español clásico y comparaciones textuales. Recomendable para estudio y lectura con enfoque histórico.

Reina Valera

La traducción clásica más leída en el mundo protestante de habla hispana. Conserva un estilo reverente y tradicional, ideal para devocionales y memorización. Una excelente opción para lectura diaria y estudio bíblico.

Estás viendo una comparación lado a lado de Hechos 4 en la Reina Valera 1865 y la Reina Valera. Comparar estas dos versiones puede ayudar a arrojar luz sobre los matices del texto original.

Comparación Clave: Hechos 4:16

SpaRV1865

"Diciendo: ¿Qué hemos de hacer con estos hombres? porque cierto un milagro manifiesto ha sido hecho por ellos, notorio a todos los que moran en Jerusalem, y no lo podemos negar."

SpaRV

"Diciendo: ¿Qué hemos de hacer á estos hombres? porque de cierto, señal manifiesta ha sido hecha por ellos, notoria á todos los que moran en Jerusalem, y no lo podemos negar."

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