Sacrilo

enEnglishtrTürkçeesEspañolcheckptPortuguêsfrFrançaisdeDeutschzh中文ruРусскийja日本語ko한국어viTiếng ViệtthไทยplPolskiukУкраїнськаhuMagyarcsČeštinasrСрпскиslSlovenščinasqShqiplvLatviešuetEestinlNederlandsnbNorskdaDansksvSvenskafiSuomiitItalianoheעבריתhrHrvatskilaLatinaarالعربية

PANEL

dashboardVisión Generalmenu_bookLeer la Biblialocal_libraryLibrosquizQuiz Diarioevent_noteMis PlanesbookmarksMarcadores

HERRAMIENTAS

searchBuscarauto_storiesTemas Bíblicoscompare_arrowsComparar Biblias

Mateo 8 Comparación: Reina Valera vs Biblia Platense

chevron_leftchevron_right

Mateo 8

1Y COMO descendió del monte, le seguían muchas gentes.

2Y he aquí un leproso vino, y le adoraba, diciendo: Señor, si quisieres, puedes limpiarme.

3Y extendiendo Jesús su mano, le tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y luego su lepra fué limpiada.

4Entonces Jesús le dijo: Mira, no lo digas á nadie; mas ve, muéstrate al sacerdote, y ofrece el presente que mandó Moisés, para testimonio á ellos.

5Y entrando Jesús en Capernaum, vino á él un centurión, rogándole,

6Y diciendo: Señor, mi mozo yace en casa paralítico, gravemente atormentado.

7Y Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré.

8Y respondió el centurión, y dijo: Señor, no soy digno de que entres debajo de mi techado; mas solamente di la palabra, y mi mozo sanará.

9Porque también yo soy hombre bajo de potestad, y tengo bajo de mí soldados: y digo á éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y á mi siervo: Haz esto, y lo hace.

10Y oyendo Jesús, se maravilló, y dijo á los que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado fe tanta.

11Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham, é Isaac, y Jacob, en el reino de los cielos:

12Mas los hijos del reino serán echados á las tinieblas de afuera: allí será el lloro y el crujir de dientes.

13Entonces Jesús dijo al centurión: Ve, y como creiste te sea hecho. Y su mozo fué sano en el mismo momento.

14Y vino Jesús á casa de Pedro, y vió á su suegra echada en cama, y con fiebre.

15Y tocó su mano, y la fiebre la dejó: y ella se levantó, y les servía.

16Y como fué ya tarde, trajeron á él muchos endemoniados; y echó los demonios con la palabra, y sanó á todos los enfermos;

17Para que se cumpliese lo que fué dicho por el profeta Isaías, que dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias.

18Y viendo Jesús muchas gentes alrededor de sí, mandó pasar á la otra parte del lago.

19Y llegándose un escriba, le dijo: Maestro, te seguiré á donde quiera que fueres.

20Y Jesús le dijo: Las zorras tienen cavernas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del hombre no tiene donde recueste su cabeza.

21Y otro de sus discípulos le dijo: Señor, dame licencia para que vaya primero, y entierre á mi padre.

22Y Jesús le dijo: Sígueme; deja que los muertos entierren á sus muertos.

23Y entrando él en el barco, sus discípulos le siguieron.

24Y he aquí, fué hecho en la mar un gran movimiento, que el barco se cubría de las ondas; mas él dormía.

25Y llegándose sus discípulos, le despertaron, diciendo: Señor, sálvanos, que perecemos.

26Y él les dice: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió á los vientos y á la mar; y fué grande bonanza.

27Y los hombres se maravillaron, diciendo: ¿Qué hombre es éste, que aun los vientos y la mar le obedecen?

28Y como él hubo llegado en la otra ribera al país de los Gergesenos, le vinieron al encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros, fieros en gran manera, que nadie podía pasar por aquel camino.

29Y he aquí clamaron, diciendo: ¿Qué tenemos contigo, Jesús, Hijo de Dios? ¿has venido acá á molestarnos antes de tiempo?

30Y estaba lejos de ellos un hato de muchos puercos paciendo.

31Y los demonios le rogaron, diciendo: Si nos echas, permítenos ir á aquel hato de puercos.

32Y les dijo: Id. Y ellos salieron, y se fueron á aquel hato de puercos: y he aquí, todo el hato de los puercos se precipitó de un despeñadero en la mar, y murieron en las aguas.

33Y los porqueros huyeron, y viniendo á la ciudad, contaron todas las cosas, y lo que había pasado con los endemoniados.

34Y he aquí, toda la ciudad salió á encontrar á Jesús: y cuando le vieron, le rogaban que saliese de sus términos.

Mateo 8

1Cuando bajó de la montaña, le fueron siguiendo grandes muchedumbres.

2Y he aquí que un leproso se aproximó, se prosternó delante de Él y le dijo: “Señor, si Tú quieres, puedes limpiarme”.

3Y Él, tendiéndole su mano, lo tocó y le dijo: “Quiero, queda limpio”, y al punto fue sanado de su lepra.

4Díjole entonces Jesús: “Mira, no lo digas a nadie; sino ve a mostrarte al sacerdote y presenta la ofrenda prescrita por Moisés, para que les sirva de testimonio”.

5Cuando hubo entrado en Cafarnaúm, se le aproximó un centurión y le suplicó,

6diciendo: “Señor, mi criado está en casa, postrado, paralítico, y sufre terriblemente”.

7Y Él le dijo: “Yo iré y lo sanaré”.

8Pero el centurión replicó diciendo: “Señor, yo no soy digno de que entres bajo mi techo, mas solamente dilo con una palabra y quedará sano mi criado.

9Porque también yo, que soy un subordinado, tengo soldados a mis órdenes, y digo a este: “Ve” y él va; a aquel: “Ven”, y viene; y a mi criado: “Haz esto”, y lo hace”.

10Jesús se admiró al oírlo, y dijo a los que le seguían: “En verdad, os digo, en ninguno de Israel he hallado tanta fe”.

11Os digo pues: “Muchos llegarán del Oriente y del Occidente y se reclinarán a la mesa con Abrahán, Isaac y Jacob en el reino de los cielos,

12mientras que los hijos del reino serán echados a las tinieblas de afuera; allá será el llanto y el rechinar de dientes”.

13Y dijo Jesús al centurión: “Anda; como creíste, se te cumpla”. Y el criado en esa misma hora fue sanado.

14Entró Jesús en casa de Pedro y vio a la suegra de este, en cama, con fiebre.

15La tomó de la mano y la fiebre la dejó; y ella se levantó y le sirvió.

16Caída ya la tarde, le trajeron muchos endemoniados y expulsó a los espíritus con su palabra, y sanó a todos los enfermos.

17De modo que se cumplió lo dicho por medio del profeta Isaías: “Él quitó nuestras dolencias, y llevó sobre Sí nuestras flaquezas”.

18Y Jesús, viéndose rodeado por una, multitud, mandó pasar a la otra orilla.

19Entonces un escriba se acercó y le dijo: “Maestro, te seguiré adonde quiera que vayas”.

20Jesús le dijo: “Las zorras tienen sus guaridas, y las aves del cielo sus nidos, mas el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza”.

21Otro de sus discípulos, le dijo: “Señor, permíteme ir primero a enterrar a mi padre”.

22Respondiole Jesús: “Sígueme, y deja a los muertos enterrar a sus muertos”.

23Cuando subió después a la barca, sus discípulos lo acompañaron.

24Y de pronto el mar se puso muy agitado, al punto que las olas llegaban a cubrir la barca; Él, en tanto, dormía.

25Acercáronse y lo despertaron diciendo: “Señor, sálvanos, que nos perdemos”.

26Él les dijo: “¿Por qué tenéis miedo, desconfiados?” Entonces se levantó e increpó a los vientos y al mar, y se hizo una gran calma.

27Y los hombres se maravillaron y decían: “¿Quién es Este, que aun los vientos y el mar le obedecen?”.

28Y cuando llegó a la otra orilla, al país de los gadarenos, vinieron a su encuentro dos endemoniados que salían de unos sepulcros y eran en extremo feroces, tanto, que nadie podía pasar por aquel camino.

29y se pusieron a gritar: “¿Qué tenemos que ver contigo, Hijo de Dios? ¿Viniste aquí para atormentarnos antes de tiempo?”

30Lejos de ellos pacía una piara de muchos puercos.

31Los demonios le hicieron, pues, esta súplica: “Si nos echas, envíanos a la piara de puercos”.

32Él les dijo: “Andad”; a lo cual ellos salieron y se fueron a los puercos. Y he aquí que la piara entera se lanzó por el precipicio al mar, y pereció en las aguas.

33Los porqueros huyeron, y yendo a la ciudad refirieron todo esto, y también lo que había sucedido a los endemoniados.

34Entonces toda la ciudad salió al encuentro de Jesús y, al verlo, le rogaron que se retirase de su territorio.

Mateo 8

1Y COMO descendió del monte, le seguían muchas gentes.

2Y he aquí un leproso vino, y le adoraba, diciendo: Señor, si quisieres, puedes limpiarme.

3Y extendiendo Jesús su mano, le tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y luego su lepra fué limpiada.

4Entonces Jesús le dijo: Mira, no lo digas á nadie; mas ve, muéstrate al sacerdote, y ofrece el presente que mandó Moisés, para testimonio á ellos.

5Y entrando Jesús en Capernaum, vino á él un centurión, rogándole,

6Y diciendo: Señor, mi mozo yace en casa paralítico, gravemente atormentado.

7Y Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré.

8Y respondió el centurión, y dijo: Señor, no soy digno de que entres debajo de mi techado; mas solamente di la palabra, y mi mozo sanará.

9Porque también yo soy hombre bajo de potestad, y tengo bajo de mí soldados: y digo á éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y á mi siervo: Haz esto, y lo hace.

10Y oyendo Jesús, se maravilló, y dijo á los que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado fe tanta.

11Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham, é Isaac, y Jacob, en el reino de los cielos:

12Mas los hijos del reino serán echados á las tinieblas de afuera: allí será el lloro y el crujir de dientes.

13Entonces Jesús dijo al centurión: Ve, y como creiste te sea hecho. Y su mozo fué sano en el mismo momento.

14Y vino Jesús á casa de Pedro, y vió á su suegra echada en cama, y con fiebre.

15Y tocó su mano, y la fiebre la dejó: y ella se levantó, y les servía.

16Y como fué ya tarde, trajeron á él muchos endemoniados; y echó los demonios con la palabra, y sanó á todos los enfermos;

17Para que se cumpliese lo que fué dicho por el profeta Isaías, que dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias.

18Y viendo Jesús muchas gentes alrededor de sí, mandó pasar á la otra parte del lago.

19Y llegándose un escriba, le dijo: Maestro, te seguiré á donde quiera que fueres.

20Y Jesús le dijo: Las zorras tienen cavernas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del hombre no tiene donde recueste su cabeza.

21Y otro de sus discípulos le dijo: Señor, dame licencia para que vaya primero, y entierre á mi padre.

22Y Jesús le dijo: Sígueme; deja que los muertos entierren á sus muertos.

23Y entrando él en el barco, sus discípulos le siguieron.

24Y he aquí, fué hecho en la mar un gran movimiento, que el barco se cubría de las ondas; mas él dormía.

25Y llegándose sus discípulos, le despertaron, diciendo: Señor, sálvanos, que perecemos.

26Y él les dice: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió á los vientos y á la mar; y fué grande bonanza.

27Y los hombres se maravillaron, diciendo: ¿Qué hombre es éste, que aun los vientos y la mar le obedecen?

28Y como él hubo llegado en la otra ribera al país de los Gergesenos, le vinieron al encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros, fieros en gran manera, que nadie podía pasar por aquel camino.

29Y he aquí clamaron, diciendo: ¿Qué tenemos contigo, Jesús, Hijo de Dios? ¿has venido acá á molestarnos antes de tiempo?

30Y estaba lejos de ellos un hato de muchos puercos paciendo.

31Y los demonios le rogaron, diciendo: Si nos echas, permítenos ir á aquel hato de puercos.

32Y les dijo: Id. Y ellos salieron, y se fueron á aquel hato de puercos: y he aquí, todo el hato de los puercos se precipitó de un despeñadero en la mar, y murieron en las aguas.

33Y los porqueros huyeron, y viniendo á la ciudad, contaron todas las cosas, y lo que había pasado con los endemoniados.

34Y he aquí, toda la ciudad salió á encontrar á Jesús: y cuando le vieron, le rogaban que saliese de sus términos.

Mateo 8:1
SpaRV

Y COMO descendió del monte, le seguían muchas gentes.

SpaPlatense

Cuando bajó de la montaña, le fueron siguiendo grandes muchedumbres.

2
SpaRV

Y he aquí un leproso vino, y le adoraba, diciendo: Señor, si quisieres, puedes limpiarme.

SpaPlatense

Y he aquí que un leproso se aproximó, se prosternó delante de Él y le dijo: “Señor, si Tú quieres, puedes limpiarme”.

3
SpaRV

Y extendiendo Jesús su mano, le tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y luego su lepra fué limpiada.

SpaPlatense

Y Él, tendiéndole su mano, lo tocó y le dijo: “Quiero, queda limpio”, y al punto fue sanado de su lepra.

4
SpaRV

Entonces Jesús le dijo: Mira, no lo digas á nadie; mas ve, muéstrate al sacerdote, y ofrece el presente que mandó Moisés, para testimonio á ellos.

SpaPlatense

Díjole entonces Jesús: “Mira, no lo digas a nadie; sino ve a mostrarte al sacerdote y presenta la ofrenda prescrita por Moisés, para que les sirva de testimonio”.

5
SpaRV

Y entrando Jesús en Capernaum, vino á él un centurión, rogándole,

SpaPlatense

Cuando hubo entrado en Cafarnaúm, se le aproximó un centurión y le suplicó,

6
SpaRV

Y diciendo: Señor, mi mozo yace en casa paralítico, gravemente atormentado.

SpaPlatense

diciendo: “Señor, mi criado está en casa, postrado, paralítico, y sufre terriblemente”.

7
SpaRV

Y Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré.

SpaPlatense

Y Él le dijo: “Yo iré y lo sanaré”.

8
SpaRV

Y respondió el centurión, y dijo: Señor, no soy digno de que entres debajo de mi techado; mas solamente di la palabra, y mi mozo sanará.

SpaPlatense

Pero el centurión replicó diciendo: “Señor, yo no soy digno de que entres bajo mi techo, mas solamente dilo con una palabra y quedará sano mi criado.

9
SpaRV

Porque también yo soy hombre bajo de potestad, y tengo bajo de mí soldados: y digo á éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y á mi siervo: Haz esto, y lo hace.

SpaPlatense

Porque también yo, que soy un subordinado, tengo soldados a mis órdenes, y digo a este: “Ve” y él va; a aquel: “Ven”, y viene; y a mi criado: “Haz esto”, y lo hace”.

10
SpaRV

Y oyendo Jesús, se maravilló, y dijo á los que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado fe tanta.

SpaPlatense

Jesús se admiró al oírlo, y dijo a los que le seguían: “En verdad, os digo, en ninguno de Israel he hallado tanta fe”.

11
SpaRV

Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham, é Isaac, y Jacob, en el reino de los cielos:

SpaPlatense

Os digo pues: “Muchos llegarán del Oriente y del Occidente y se reclinarán a la mesa con Abrahán, Isaac y Jacob en el reino de los cielos,

12
SpaRV

Mas los hijos del reino serán echados á las tinieblas de afuera: allí será el lloro y el crujir de dientes.

SpaPlatense

mientras que los hijos del reino serán echados a las tinieblas de afuera; allá será el llanto y el rechinar de dientes”.

13
SpaRV

Entonces Jesús dijo al centurión: Ve, y como creiste te sea hecho. Y su mozo fué sano en el mismo momento.

SpaPlatense

Y dijo Jesús al centurión: “Anda; como creíste, se te cumpla”. Y el criado en esa misma hora fue sanado.

14
SpaRV

Y vino Jesús á casa de Pedro, y vió á su suegra echada en cama, y con fiebre.

SpaPlatense

Entró Jesús en casa de Pedro y vio a la suegra de este, en cama, con fiebre.

15
SpaRV

Y tocó su mano, y la fiebre la dejó: y ella se levantó, y les servía.

SpaPlatense

La tomó de la mano y la fiebre la dejó; y ella se levantó y le sirvió.

16
SpaRV

Y como fué ya tarde, trajeron á él muchos endemoniados; y echó los demonios con la palabra, y sanó á todos los enfermos;

SpaPlatense

Caída ya la tarde, le trajeron muchos endemoniados y expulsó a los espíritus con su palabra, y sanó a todos los enfermos.

17
SpaRV

Para que se cumpliese lo que fué dicho por el profeta Isaías, que dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias.

SpaPlatense

De modo que se cumplió lo dicho por medio del profeta Isaías: “Él quitó nuestras dolencias, y llevó sobre Sí nuestras flaquezas”.

18
SpaRV

Y viendo Jesús muchas gentes alrededor de sí, mandó pasar á la otra parte del lago.

SpaPlatense

Y Jesús, viéndose rodeado por una, multitud, mandó pasar a la otra orilla.

19
SpaRV

Y llegándose un escriba, le dijo: Maestro, te seguiré á donde quiera que fueres.

SpaPlatense

Entonces un escriba se acercó y le dijo: “Maestro, te seguiré adonde quiera que vayas”.

20
SpaRV

Y Jesús le dijo: Las zorras tienen cavernas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del hombre no tiene donde recueste su cabeza.

SpaPlatense

Jesús le dijo: “Las zorras tienen sus guaridas, y las aves del cielo sus nidos, mas el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza”.

21
SpaRV

Y otro de sus discípulos le dijo: Señor, dame licencia para que vaya primero, y entierre á mi padre.

SpaPlatense

Otro de sus discípulos, le dijo: “Señor, permíteme ir primero a enterrar a mi padre”.

22
SpaRV

Y Jesús le dijo: Sígueme; deja que los muertos entierren á sus muertos.

SpaPlatense

Respondiole Jesús: “Sígueme, y deja a los muertos enterrar a sus muertos”.

23
SpaRV

Y entrando él en el barco, sus discípulos le siguieron.

SpaPlatense

Cuando subió después a la barca, sus discípulos lo acompañaron.

24
SpaRV

Y he aquí, fué hecho en la mar un gran movimiento, que el barco se cubría de las ondas; mas él dormía.

SpaPlatense

Y de pronto el mar se puso muy agitado, al punto que las olas llegaban a cubrir la barca; Él, en tanto, dormía.

25
SpaRV

Y llegándose sus discípulos, le despertaron, diciendo: Señor, sálvanos, que perecemos.

SpaPlatense

Acercáronse y lo despertaron diciendo: “Señor, sálvanos, que nos perdemos”.

26
SpaRV

Y él les dice: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió á los vientos y á la mar; y fué grande bonanza.

SpaPlatense

Él les dijo: “¿Por qué tenéis miedo, desconfiados?” Entonces se levantó e increpó a los vientos y al mar, y se hizo una gran calma.

27
SpaRV

Y los hombres se maravillaron, diciendo: ¿Qué hombre es éste, que aun los vientos y la mar le obedecen?

SpaPlatense

Y los hombres se maravillaron y decían: “¿Quién es Este, que aun los vientos y el mar le obedecen?”.

28
SpaRV

Y como él hubo llegado en la otra ribera al país de los Gergesenos, le vinieron al encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros, fieros en gran manera, que nadie podía pasar por aquel camino.

SpaPlatense

Y cuando llegó a la otra orilla, al país de los gadarenos, vinieron a su encuentro dos endemoniados que salían de unos sepulcros y eran en extremo feroces, tanto, que nadie podía pasar por aquel camino.

29
SpaRV

Y he aquí clamaron, diciendo: ¿Qué tenemos contigo, Jesús, Hijo de Dios? ¿has venido acá á molestarnos antes de tiempo?

SpaPlatense

y se pusieron a gritar: “¿Qué tenemos que ver contigo, Hijo de Dios? ¿Viniste aquí para atormentarnos antes de tiempo?”

30
SpaRV

Y estaba lejos de ellos un hato de muchos puercos paciendo.

SpaPlatense

Lejos de ellos pacía una piara de muchos puercos.

31
SpaRV

Y los demonios le rogaron, diciendo: Si nos echas, permítenos ir á aquel hato de puercos.

SpaPlatense

Los demonios le hicieron, pues, esta súplica: “Si nos echas, envíanos a la piara de puercos”.

32
SpaRV

Y les dijo: Id. Y ellos salieron, y se fueron á aquel hato de puercos: y he aquí, todo el hato de los puercos se precipitó de un despeñadero en la mar, y murieron en las aguas.

SpaPlatense

Él les dijo: “Andad”; a lo cual ellos salieron y se fueron a los puercos. Y he aquí que la piara entera se lanzó por el precipicio al mar, y pereció en las aguas.

33
SpaRV

Y los porqueros huyeron, y viniendo á la ciudad, contaron todas las cosas, y lo que había pasado con los endemoniados.

SpaPlatense

Los porqueros huyeron, y yendo a la ciudad refirieron todo esto, y también lo que había sucedido a los endemoniados.

34
SpaRV

Y he aquí, toda la ciudad salió á encontrar á Jesús: y cuando le vieron, le rogaban que saliese de sus términos.

SpaPlatense

Entonces toda la ciudad salió al encuentro de Jesús y, al verlo, le rogaron que se retirase de su territorio.

Entendiendo Reina Valera vs Biblia Platense en Mateo 8

Reina Valera (SpaRV)

La traducción clásica más leída en el mundo protestante de habla hispana. Conserva un estilo reverente y tradicional, ideal para devocionales y memorización. Una excelente opción para lectura diaria y estudio bíblico.

Biblia Platense

Traducción católica con un estilo claro y orientado a lectores de América Latina. Incluye un tono más contemporáneo sin perder formalidad. Buena para lectura continua y comprensión general.

Estás viendo una comparación lado a lado de Mateo 8 en la Reina Valera y la Biblia Platense. Comparar estas dos versiones puede ayudar a arrojar luz sobre los matices del texto original.

Comparación Clave: Mateo 8:16

SpaRV

"Y como fué ya tarde, trajeron á él muchos endemoniados; y echó los demonios con la palabra, y sanó á todos los enfermos;"

SpaPlatense

"Caída ya la tarde, le trajeron muchos endemoniados y expulsó a los espíritus con su palabra, y sanó a todos los enfermos."

trending_upComparaciones Populares

SpaRV vs SpaRV1865arrow_forward

Génesis 1

SpaRV vs SpaRV1865arrow_forward

Salmos 23

SpaPlatense vs SpaRVarrow_forward

Romanos 8

SpaRV1865 vs SpaRVarrow_forward

Mateo 5

SpaRV vs SpaRV1865arrow_forward

Apocalipsis 1

SpaPlatense vs SpaRVarrow_forward

Isaías 53

SpaRV1865 vs SpaPlatensearrow_forward

Proverbios 3

auto_storiesSacrilo
Temas BíblicosPreguntas BíblicasAnimales en la BibliaPlantas en la BibliaLugares BíblicosPersonajes Bíblicos

Sacrilo

Acerca deContactoAplicación de la Biblia

Conectar

© 2026 Sacrilo.

Política de PrivacidadTérminos de ServicioCookies
auto_stories

Últimas Preguntas

¿Qué es el reino de Dios?
read_more

¿Qué es el reino de Dios?

El juicio final explicado
read_more

El juicio final explicado

¿Cuál es la visión de la Biblia sobre el amor?
read_more

¿Cuál es la visión de la Biblia sobre el amor?

¿Qué es la Teleología en la Teología?
read_more

¿Qué es la Teleología en la Teología?

¿Qué es la Creación Continua (Creatio Continua)?
read_more

¿Qué es la Creación Continua (Creatio Continua)?

¿Qué es la Cena del Señor / la Comunión?
read_more

¿Qué es la Cena del Señor / la Comunión?

Ver Todoarrow_forward