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Lucas 20 Comparación: Reina Valera vs Biblia Platense

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Lucas 20

1Y ACONTECIÓ un día, que enseñando él al pueblo en el templo, y anunciando el evangelio, llegáronse los príncipes de los sacerdotes y los escribas, con los ancianos;

2Y le hablaron, diciendo: Dinos: ¿con qué potestad haces estas cosas? ¿ó quién es el que te ha dado esta potestad?

3Respondiendo entonces Jesús, les dijo: Os preguntaré yo también una palabra; respondedme:

4El bautismo de Juan, ¿era del cielo, ó de los hombres?

5Mas ellos pensaban dentro de sí, diciendo: Si dijéremos, del cielo, dirá: ¿Por qué, pues, no le creísteis?

6Y si dijéremos, de los hombres, todo el pueblo nos apedreará: porque están ciertos que Juan era profeta.

7Y respondieron que no sabían de dónde.

8Entonces Jesús les dijo: Ni yo os digo con qué potestad hago estas cosas.

9Y comenzó á decir al pueblo esta parábola: Un hombre plantó una viña, y arrendóla á labradores, y se ausentó por mucho tiempo.

10Y al tiempo, envió un siervo á los labradores, para que le diesen del fruto de la viña; mas los labradores le hirieron, y enviaron vacío.

11Y volvió á enviar otro siervo; mas ellos á éste también, herido y afrentado, le enviaron vacío.

12Y volvió á enviar al tercer siervo; mas ellos también á éste echaron herido.

13Entonces el señor de la viña dijo: ¿Qué haré? Enviaré mi hijo amado: quizás cuando á éste vieren, tendrán respeto.

14Mas los labradores, viéndole, pensaron entre sí, diciendo: Este es el heredero; venid, matémosle para que la heredad sea nuestra.

15Y echáronle fuera de la viña, y le mataron. ¿Qué pues, les hará el señor de la viña?

16Vendrá, y destruirá á estos labradores, y dará su viña á otros. Y como ellos lo oyeron, dijeron: ¡Dios nos libre!

17Mas él mirándolos, dice: ¿Qué pues es lo que está escrito: La piedra que condenaron los edificadores, ésta fué por cabeza de esquina?

18Cualquiera que cayere sobre aquella piedra, será quebrantado; mas sobre el que la piedra cayere, le desmenuzará.

19Y procuraban los príncipes de los sacerdotes y los escribas echarle mano en aquella hora, porque entendieron que contra ellos había dicho esta parábola: mas temieron al pueblo.

20Y acechándole enviaron espías que se simulasen justos, para sorprenderle en palabras, para que le entregasen al principado y á la potestad del presidente.

21Los cuales le preguntaron, diciendo: Maestro, sabemos que dices y enseñas bien, y que no tienes respeto á persona; antes enseñas el camino de Dios con verdad.

22¿Nos es lícito dar tributo á César, ó no?

23Mas él, entendiendo la astucia de ellos, les dijo: ¿Por qué me tentáis?

24Mostradme la moneda. ¿De quién tiene la imagen y la inscripción? Y respondiendo dijeron: De César.

25Entonces les dijo: Pues dad á César lo que es de César; y lo que es de Dios, á Dios.

26Y no pudieron reprender sus palabras delante del pueblo: antes maravillados de su respuesta, callaron.

27Y llegándose unos de los Saduceos, los cuales niegan haber resurrección, le preguntaron,

28Diciendo: Maestro, Moisés nos escribió: Si el hermano de alguno muriere teniendo mujer, y muriere sin hijos, que su hermano tome la mujer, y levante simiente á su hermano.

29Fueron, pues, siete hermanos: y el primero tomó mujer, y murió sin hijos.

30Y la tomó el segundo, el cual también murió sin hijos.

31Y la tomó el tercero: asimismo también todos siete: y murieron sin dejar prole.

32Y á la postre de todos murió también la mujer.

33En la resurrección, pues, ¿mujer de cuál de ellos será? porque los siete la tuvieron por mujer.

34Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Los hijos de este siglo se casan, y son dados en casamiento:

35Mas los que fueren tenidos por dignos de aquel siglo y de la resurrección de los muertos, ni se casan, ni son dados en casamiento:

36Porque no pueden ya más morir: porque son iguales á los ángeles, y son hijos de Dios, cuando son hijos de la resurrección.

37Y que los muertos hayan de resucitar, aun Moisés lo enseñó en el pasaje de la zarza, cuando llama al Señor: Dios de Abraham, y Dios de Isaac, y Dios de Jacob.

38Porque Dios no es Dios de muertos, mas de vivos: porque todos viven á él.

39Y respondiéndole unos de los escribas, dijeron: Maestro, bien has dicho.

40Y no osaron más preguntarle algo.

41Y él les dijo: ¿Cómo dicen que el Cristo es hijo de David?

42Y el mismo David dice en el libro de los Salmos: Dijo el Señor á mi Señor: Siéntate á mi diestra,

43Entre tanto que pongo tus enemigos por estrado de tus pies.

44Así que David le llama Señor: ¿cómo pues es su hijo?

45Y oyéndole todo el pueblo, dijo á sus discípulos:

46Guardaos de los escribas, que quieren andar con ropas largas, y aman las salutaciones en las plazas, y las primeras sillas en las sinagogas, y los primeros asientos en las cenas;

47Que devoran las casas de las viudas, poniendo por pretexto la larga oración: éstos recibirán mayor condenación.

Lucas 20

1Un día en que Él enseñaba al pueblo en el Templo, anunciando el Evangelio, se hicieron presentes los sumos sacerdotes y los escribas con los ancianos,

2y le dijeron: “Dinos, ¿con qué autoridad haces esto, o quién es el que te ha dado esa potestad?”

3Respondioles diciendo: “Yo quiero, a mi vez, haceros una pregunta. Decidme:

4El bautismo de Juan ¿venía del cielo o de los hombres?”

5Entonces ellos discurrieron así en sí mismos: “Si contestamos: «del cielo», dirá: «¿Por qué no le creísteis?»

6Y si decimos: «de los hombres», el pueblo todo entero nos apedreará, porque está convencido de que Juan era profeta”.

7Por lo cual respondieron no saber de dónde.

8Y Jesús les dijo: “Ni Yo tampoco os digo con cuál potestad hago esto”.

9Y se puso a decir al pueblo esta parábola: “Un hombre plantó una viña, y la arrendó a unos labradores, y se ausentó por un largo tiempo.

10En su oportunidad envió un servidor a los trabajadores, a que le diesen del fruto de la viña. Pero los labradores lo apalearon y lo devolvieron vacío.

11Envió aún otro servidor; también a este lo apalearon, lo ultrajaron y lo devolvieron vacío.

12Les envió todavía un tercero a quien igualmente lo hirieron y lo echaron fuera.

13Entonces, el dueño de la viña dijo: “¿Qué haré? Voy a enviarles a mi hijo muy amado; tal vez a Él lo respeten”.

14Pero, cuando lo vieron los labradores deliberaron unos con otros diciendo: “Este es el heredero. Matémoslo, para que la herencia sea nuestra”.

15Lo sacaron, pues, fuera de la viña y lo mataron. ¿Qué hará con ellos el dueño de la viña?

16Vendrá y hará perecer a estos labradores, y entregará la viña a otros”. Ellos, al oír, dijeron: “¡Jamás tal cosa!”

17Pero Él, fija la mirada sobre ellos, dijo: “¿Qué es aquello que está escrito: «La piedra que desecharon los que edificaban, esa resultó cabeza de esquina?»

18Todo el que cayere sobre esta piedra, quedará hecho pedazos; y a aquel sobre quien ella cayere, lo hará polvo”.

19Entonces los escribas y los sumos sacerdotes trataban de echarle mano en aquella misma hora, pero tuvieron miedo del pueblo; porque habían comprendido bien, que para ellos había dicho esta parábola.

20Mas no lo perdieron de vista y enviaron unos espías que simulasen ser justos, a fin de sorprenderlo en sus palabras, y así poder entregarlo a la potestad y a la jurisdicción del gobernador.

21Le propusieron, pues, esta cuestión: “Maestro, sabemos que Tú hablas y enseñas con rectitud y que no haces acepción de persona, sino que enseñas el camino de Dios según la verdad.

22¿Nos es lícito pagar el tributo al César o no?”

23Pero Él, conociendo su perfidia, les dijo:

24Mostradme un denario. ¿De quién lleva la figura y la leyenda?” Respondieron: “Del César”.

25Les dijo: “Así pues, pagad al César lo que es del César, y lo que es de Dios, a Dios”.

26Y no lograron sorprenderlo en sus palabras delante del pueblo; y maravillados de su respuesta callaron.

27Acercáronse, entonces, algunos saduceos, los cuales niegan la resurrección, y le interrogaron diciendo:

28“Maestro, Moisés nos ha prescripto, que si el hermano de alguno muere dejando mujer sin hijo, su hermano debe casarse con la mujer, para dar posteridad al hermano.

29Éranse, pues, siete hermanos. El primero tomó mujer, y murió sin hijo.

30El segundo,

31y después el tercero, la tomaron, y así (sucesivamente) los siete que murieron sin dejar hijo.

32Finalmente murió también la mujer.

33Esta mujer, en la resurrección, ¿de quién vendrá a ser esposa? porque los siete la tuvieron por mujer”.

34Díjoles Jesús: “Los hijos de este siglo toman mujer, y las mujeres son dadas en matrimonio;

35mas los que hayan sido juzgados dignos de alcanzar el siglo aquel y la resurrección de entre los muertos, no tomarán mujer, y (las mujeres) no serán dadas en matrimonio,

36porque no pueden ya morir, pues son iguales a los ángeles, y son hijos de Dios, siendo hijos de la resurrección.

37En cuanto a que los muertos resucitan, también Moisés lo dio a entender junto a la zarza, al nombrar al Señor “Dios de Abrahán, Dios de Isaac y Dios de Jacob”.

38Porque, no es Dios de muertos, sino de vivos, pues todos para Él viven”.

39Sobre lo cual, algunos escribas le dijeron: “Maestro, has hablado bien”.

40Y no se atrevieron a interrogarlo más.

41Pero Él les dijo: “¿Cómo dicen que el Cristo es hijo de David?

42Porque David mismo dice en el libro de los Salmos: «El Señor dijo a mi Señor: “Siéntate a mi diestra,

43hasta que Yo ponga a tus enemigos por escabel de tus pies”».

44Así, pues, David lo llama “Señor”; entonces, ¿cómo es su hijo?”.

45En presencia de todo el pueblo, dijo a sus discípulos:

46“Guardaos de los escribas, que se complacen en andar con largas vestiduras, y en ser saludados en las plazas públicas; que apetecen los primeros asientos en las sinagogas y los primeros divanes en los convites;

47que devoran las casas de las viudas, y afectan orar largamente. ¡Para esas gentes será más abundante la sentencia!”

Lucas 20

1Y ACONTECIÓ un día, que enseñando él al pueblo en el templo, y anunciando el evangelio, llegáronse los príncipes de los sacerdotes y los escribas, con los ancianos;

2Y le hablaron, diciendo: Dinos: ¿con qué potestad haces estas cosas? ¿ó quién es el que te ha dado esta potestad?

3Respondiendo entonces Jesús, les dijo: Os preguntaré yo también una palabra; respondedme:

4El bautismo de Juan, ¿era del cielo, ó de los hombres?

5Mas ellos pensaban dentro de sí, diciendo: Si dijéremos, del cielo, dirá: ¿Por qué, pues, no le creísteis?

6Y si dijéremos, de los hombres, todo el pueblo nos apedreará: porque están ciertos que Juan era profeta.

7Y respondieron que no sabían de dónde.

8Entonces Jesús les dijo: Ni yo os digo con qué potestad hago estas cosas.

9Y comenzó á decir al pueblo esta parábola: Un hombre plantó una viña, y arrendóla á labradores, y se ausentó por mucho tiempo.

10Y al tiempo, envió un siervo á los labradores, para que le diesen del fruto de la viña; mas los labradores le hirieron, y enviaron vacío.

11Y volvió á enviar otro siervo; mas ellos á éste también, herido y afrentado, le enviaron vacío.

12Y volvió á enviar al tercer siervo; mas ellos también á éste echaron herido.

13Entonces el señor de la viña dijo: ¿Qué haré? Enviaré mi hijo amado: quizás cuando á éste vieren, tendrán respeto.

14Mas los labradores, viéndole, pensaron entre sí, diciendo: Este es el heredero; venid, matémosle para que la heredad sea nuestra.

15Y echáronle fuera de la viña, y le mataron. ¿Qué pues, les hará el señor de la viña?

16Vendrá, y destruirá á estos labradores, y dará su viña á otros. Y como ellos lo oyeron, dijeron: ¡Dios nos libre!

17Mas él mirándolos, dice: ¿Qué pues es lo que está escrito: La piedra que condenaron los edificadores, ésta fué por cabeza de esquina?

18Cualquiera que cayere sobre aquella piedra, será quebrantado; mas sobre el que la piedra cayere, le desmenuzará.

19Y procuraban los príncipes de los sacerdotes y los escribas echarle mano en aquella hora, porque entendieron que contra ellos había dicho esta parábola: mas temieron al pueblo.

20Y acechándole enviaron espías que se simulasen justos, para sorprenderle en palabras, para que le entregasen al principado y á la potestad del presidente.

21Los cuales le preguntaron, diciendo: Maestro, sabemos que dices y enseñas bien, y que no tienes respeto á persona; antes enseñas el camino de Dios con verdad.

22¿Nos es lícito dar tributo á César, ó no?

23Mas él, entendiendo la astucia de ellos, les dijo: ¿Por qué me tentáis?

24Mostradme la moneda. ¿De quién tiene la imagen y la inscripción? Y respondiendo dijeron: De César.

25Entonces les dijo: Pues dad á César lo que es de César; y lo que es de Dios, á Dios.

26Y no pudieron reprender sus palabras delante del pueblo: antes maravillados de su respuesta, callaron.

27Y llegándose unos de los Saduceos, los cuales niegan haber resurrección, le preguntaron,

28Diciendo: Maestro, Moisés nos escribió: Si el hermano de alguno muriere teniendo mujer, y muriere sin hijos, que su hermano tome la mujer, y levante simiente á su hermano.

29Fueron, pues, siete hermanos: y el primero tomó mujer, y murió sin hijos.

30Y la tomó el segundo, el cual también murió sin hijos.

31Y la tomó el tercero: asimismo también todos siete: y murieron sin dejar prole.

32Y á la postre de todos murió también la mujer.

33En la resurrección, pues, ¿mujer de cuál de ellos será? porque los siete la tuvieron por mujer.

34Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Los hijos de este siglo se casan, y son dados en casamiento:

35Mas los que fueren tenidos por dignos de aquel siglo y de la resurrección de los muertos, ni se casan, ni son dados en casamiento:

36Porque no pueden ya más morir: porque son iguales á los ángeles, y son hijos de Dios, cuando son hijos de la resurrección.

37Y que los muertos hayan de resucitar, aun Moisés lo enseñó en el pasaje de la zarza, cuando llama al Señor: Dios de Abraham, y Dios de Isaac, y Dios de Jacob.

38Porque Dios no es Dios de muertos, mas de vivos: porque todos viven á él.

39Y respondiéndole unos de los escribas, dijeron: Maestro, bien has dicho.

40Y no osaron más preguntarle algo.

41Y él les dijo: ¿Cómo dicen que el Cristo es hijo de David?

42Y el mismo David dice en el libro de los Salmos: Dijo el Señor á mi Señor: Siéntate á mi diestra,

43Entre tanto que pongo tus enemigos por estrado de tus pies.

44Así que David le llama Señor: ¿cómo pues es su hijo?

45Y oyéndole todo el pueblo, dijo á sus discípulos:

46Guardaos de los escribas, que quieren andar con ropas largas, y aman las salutaciones en las plazas, y las primeras sillas en las sinagogas, y los primeros asientos en las cenas;

47Que devoran las casas de las viudas, poniendo por pretexto la larga oración: éstos recibirán mayor condenación.

Lucas 20:1
SpaRV

Y ACONTECIÓ un día, que enseñando él al pueblo en el templo, y anunciando el evangelio, llegáronse los príncipes de los sacerdotes y los escribas, con los ancianos;

SpaPlatense

Un día en que Él enseñaba al pueblo en el Templo, anunciando el Evangelio, se hicieron presentes los sumos sacerdotes y los escribas con los ancianos,

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SpaRV

Y le hablaron, diciendo: Dinos: ¿con qué potestad haces estas cosas? ¿ó quién es el que te ha dado esta potestad?

SpaPlatense

y le dijeron: “Dinos, ¿con qué autoridad haces esto, o quién es el que te ha dado esa potestad?”

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SpaRV

Respondiendo entonces Jesús, les dijo: Os preguntaré yo también una palabra; respondedme:

SpaPlatense

Respondioles diciendo: “Yo quiero, a mi vez, haceros una pregunta. Decidme:

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SpaRV

El bautismo de Juan, ¿era del cielo, ó de los hombres?

SpaPlatense

El bautismo de Juan ¿venía del cielo o de los hombres?”

5
SpaRV

Mas ellos pensaban dentro de sí, diciendo: Si dijéremos, del cielo, dirá: ¿Por qué, pues, no le creísteis?

SpaPlatense

Entonces ellos discurrieron así en sí mismos: “Si contestamos: «del cielo», dirá: «¿Por qué no le creísteis?»

6
SpaRV

Y si dijéremos, de los hombres, todo el pueblo nos apedreará: porque están ciertos que Juan era profeta.

SpaPlatense

Y si decimos: «de los hombres», el pueblo todo entero nos apedreará, porque está convencido de que Juan era profeta”.

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SpaRV

Y respondieron que no sabían de dónde.

SpaPlatense

Por lo cual respondieron no saber de dónde.

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SpaRV

Entonces Jesús les dijo: Ni yo os digo con qué potestad hago estas cosas.

SpaPlatense

Y Jesús les dijo: “Ni Yo tampoco os digo con cuál potestad hago esto”.

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SpaRV

Y comenzó á decir al pueblo esta parábola: Un hombre plantó una viña, y arrendóla á labradores, y se ausentó por mucho tiempo.

SpaPlatense

Y se puso a decir al pueblo esta parábola: “Un hombre plantó una viña, y la arrendó a unos labradores, y se ausentó por un largo tiempo.

10
SpaRV

Y al tiempo, envió un siervo á los labradores, para que le diesen del fruto de la viña; mas los labradores le hirieron, y enviaron vacío.

SpaPlatense

En su oportunidad envió un servidor a los trabajadores, a que le diesen del fruto de la viña. Pero los labradores lo apalearon y lo devolvieron vacío.

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SpaRV

Y volvió á enviar otro siervo; mas ellos á éste también, herido y afrentado, le enviaron vacío.

SpaPlatense

Envió aún otro servidor; también a este lo apalearon, lo ultrajaron y lo devolvieron vacío.

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SpaRV

Y volvió á enviar al tercer siervo; mas ellos también á éste echaron herido.

SpaPlatense

Les envió todavía un tercero a quien igualmente lo hirieron y lo echaron fuera.

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SpaRV

Entonces el señor de la viña dijo: ¿Qué haré? Enviaré mi hijo amado: quizás cuando á éste vieren, tendrán respeto.

SpaPlatense

Entonces, el dueño de la viña dijo: “¿Qué haré? Voy a enviarles a mi hijo muy amado; tal vez a Él lo respeten”.

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SpaRV

Mas los labradores, viéndole, pensaron entre sí, diciendo: Este es el heredero; venid, matémosle para que la heredad sea nuestra.

SpaPlatense

Pero, cuando lo vieron los labradores deliberaron unos con otros diciendo: “Este es el heredero. Matémoslo, para que la herencia sea nuestra”.

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SpaRV

Y echáronle fuera de la viña, y le mataron. ¿Qué pues, les hará el señor de la viña?

SpaPlatense

Lo sacaron, pues, fuera de la viña y lo mataron. ¿Qué hará con ellos el dueño de la viña?

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SpaRV

Vendrá, y destruirá á estos labradores, y dará su viña á otros. Y como ellos lo oyeron, dijeron: ¡Dios nos libre!

SpaPlatense

Vendrá y hará perecer a estos labradores, y entregará la viña a otros”. Ellos, al oír, dijeron: “¡Jamás tal cosa!”

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SpaRV

Mas él mirándolos, dice: ¿Qué pues es lo que está escrito: La piedra que condenaron los edificadores, ésta fué por cabeza de esquina?

SpaPlatense

Pero Él, fija la mirada sobre ellos, dijo: “¿Qué es aquello que está escrito: «La piedra que desecharon los que edificaban, esa resultó cabeza de esquina?»

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SpaRV

Cualquiera que cayere sobre aquella piedra, será quebrantado; mas sobre el que la piedra cayere, le desmenuzará.

SpaPlatense

Todo el que cayere sobre esta piedra, quedará hecho pedazos; y a aquel sobre quien ella cayere, lo hará polvo”.

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SpaRV

Y procuraban los príncipes de los sacerdotes y los escribas echarle mano en aquella hora, porque entendieron que contra ellos había dicho esta parábola: mas temieron al pueblo.

SpaPlatense

Entonces los escribas y los sumos sacerdotes trataban de echarle mano en aquella misma hora, pero tuvieron miedo del pueblo; porque habían comprendido bien, que para ellos había dicho esta parábola.

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SpaRV

Y acechándole enviaron espías que se simulasen justos, para sorprenderle en palabras, para que le entregasen al principado y á la potestad del presidente.

SpaPlatense

Mas no lo perdieron de vista y enviaron unos espías que simulasen ser justos, a fin de sorprenderlo en sus palabras, y así poder entregarlo a la potestad y a la jurisdicción del gobernador.

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SpaRV

Los cuales le preguntaron, diciendo: Maestro, sabemos que dices y enseñas bien, y que no tienes respeto á persona; antes enseñas el camino de Dios con verdad.

SpaPlatense

Le propusieron, pues, esta cuestión: “Maestro, sabemos que Tú hablas y enseñas con rectitud y que no haces acepción de persona, sino que enseñas el camino de Dios según la verdad.

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SpaRV

¿Nos es lícito dar tributo á César, ó no?

SpaPlatense

¿Nos es lícito pagar el tributo al César o no?”

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SpaRV

Mas él, entendiendo la astucia de ellos, les dijo: ¿Por qué me tentáis?

SpaPlatense

Pero Él, conociendo su perfidia, les dijo:

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SpaRV

Mostradme la moneda. ¿De quién tiene la imagen y la inscripción? Y respondiendo dijeron: De César.

SpaPlatense

Mostradme un denario. ¿De quién lleva la figura y la leyenda?” Respondieron: “Del César”.

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SpaRV

Entonces les dijo: Pues dad á César lo que es de César; y lo que es de Dios, á Dios.

SpaPlatense

Les dijo: “Así pues, pagad al César lo que es del César, y lo que es de Dios, a Dios”.

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SpaRV

Y no pudieron reprender sus palabras delante del pueblo: antes maravillados de su respuesta, callaron.

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Y no lograron sorprenderlo en sus palabras delante del pueblo; y maravillados de su respuesta callaron.

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SpaRV

Y llegándose unos de los Saduceos, los cuales niegan haber resurrección, le preguntaron,

SpaPlatense

Acercáronse, entonces, algunos saduceos, los cuales niegan la resurrección, y le interrogaron diciendo:

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SpaRV

Diciendo: Maestro, Moisés nos escribió: Si el hermano de alguno muriere teniendo mujer, y muriere sin hijos, que su hermano tome la mujer, y levante simiente á su hermano.

SpaPlatense

“Maestro, Moisés nos ha prescripto, que si el hermano de alguno muere dejando mujer sin hijo, su hermano debe casarse con la mujer, para dar posteridad al hermano.

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SpaRV

Fueron, pues, siete hermanos: y el primero tomó mujer, y murió sin hijos.

SpaPlatense

Éranse, pues, siete hermanos. El primero tomó mujer, y murió sin hijo.

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SpaRV

Y la tomó el segundo, el cual también murió sin hijos.

SpaPlatense

El segundo,

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SpaRV

Y la tomó el tercero: asimismo también todos siete: y murieron sin dejar prole.

SpaPlatense

y después el tercero, la tomaron, y así (sucesivamente) los siete que murieron sin dejar hijo.

32
SpaRV

Y á la postre de todos murió también la mujer.

SpaPlatense

Finalmente murió también la mujer.

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SpaRV

En la resurrección, pues, ¿mujer de cuál de ellos será? porque los siete la tuvieron por mujer.

SpaPlatense

Esta mujer, en la resurrección, ¿de quién vendrá a ser esposa? porque los siete la tuvieron por mujer”.

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SpaRV

Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Los hijos de este siglo se casan, y son dados en casamiento:

SpaPlatense

Díjoles Jesús: “Los hijos de este siglo toman mujer, y las mujeres son dadas en matrimonio;

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SpaRV

Mas los que fueren tenidos por dignos de aquel siglo y de la resurrección de los muertos, ni se casan, ni son dados en casamiento:

SpaPlatense

mas los que hayan sido juzgados dignos de alcanzar el siglo aquel y la resurrección de entre los muertos, no tomarán mujer, y (las mujeres) no serán dadas en matrimonio,

36
SpaRV

Porque no pueden ya más morir: porque son iguales á los ángeles, y son hijos de Dios, cuando son hijos de la resurrección.

SpaPlatense

porque no pueden ya morir, pues son iguales a los ángeles, y son hijos de Dios, siendo hijos de la resurrección.

37
SpaRV

Y que los muertos hayan de resucitar, aun Moisés lo enseñó en el pasaje de la zarza, cuando llama al Señor: Dios de Abraham, y Dios de Isaac, y Dios de Jacob.

SpaPlatense

En cuanto a que los muertos resucitan, también Moisés lo dio a entender junto a la zarza, al nombrar al Señor “Dios de Abrahán, Dios de Isaac y Dios de Jacob”.

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SpaRV

Porque Dios no es Dios de muertos, mas de vivos: porque todos viven á él.

SpaPlatense

Porque, no es Dios de muertos, sino de vivos, pues todos para Él viven”.

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SpaRV

Y respondiéndole unos de los escribas, dijeron: Maestro, bien has dicho.

SpaPlatense

Sobre lo cual, algunos escribas le dijeron: “Maestro, has hablado bien”.

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SpaRV

Y no osaron más preguntarle algo.

SpaPlatense

Y no se atrevieron a interrogarlo más.

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Y él les dijo: ¿Cómo dicen que el Cristo es hijo de David?

SpaPlatense

Pero Él les dijo: “¿Cómo dicen que el Cristo es hijo de David?

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SpaRV

Y el mismo David dice en el libro de los Salmos: Dijo el Señor á mi Señor: Siéntate á mi diestra,

SpaPlatense

Porque David mismo dice en el libro de los Salmos: «El Señor dijo a mi Señor: “Siéntate a mi diestra,

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SpaRV

Entre tanto que pongo tus enemigos por estrado de tus pies.

SpaPlatense

hasta que Yo ponga a tus enemigos por escabel de tus pies”».

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SpaRV

Así que David le llama Señor: ¿cómo pues es su hijo?

SpaPlatense

Así, pues, David lo llama “Señor”; entonces, ¿cómo es su hijo?”.

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SpaRV

Y oyéndole todo el pueblo, dijo á sus discípulos:

SpaPlatense

En presencia de todo el pueblo, dijo a sus discípulos:

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SpaRV

Guardaos de los escribas, que quieren andar con ropas largas, y aman las salutaciones en las plazas, y las primeras sillas en las sinagogas, y los primeros asientos en las cenas;

SpaPlatense

“Guardaos de los escribas, que se complacen en andar con largas vestiduras, y en ser saludados en las plazas públicas; que apetecen los primeros asientos en las sinagogas y los primeros divanes en los convites;

47
SpaRV

Que devoran las casas de las viudas, poniendo por pretexto la larga oración: éstos recibirán mayor condenación.

SpaPlatense

que devoran las casas de las viudas, y afectan orar largamente. ¡Para esas gentes será más abundante la sentencia!”

Entendiendo Reina Valera vs Biblia Platense en Lucas 20

Reina Valera (SpaRV)

La traducción clásica más leída en el mundo protestante de habla hispana. Conserva un estilo reverente y tradicional, ideal para devocionales y memorización. Una excelente opción para lectura diaria y estudio bíblico.

Biblia Platense

Traducción católica con un estilo claro y orientado a lectores de América Latina. Incluye un tono más contemporáneo sin perder formalidad. Buena para lectura continua y comprensión general.

Estás viendo una comparación lado a lado de Lucas 20 en la Reina Valera y la Biblia Platense. Comparar estas dos versiones puede ayudar a arrojar luz sobre los matices del texto original.

Comparación Clave: Lucas 20:16

SpaRV

"Vendrá, y destruirá á estos labradores, y dará su viña á otros. Y como ellos lo oyeron, dijeron: ¡Dios nos libre!"

SpaPlatense

"Vendrá y hará perecer a estos labradores, y entregará la viña a otros”. Ellos, al oír, dijeron: “¡Jamás tal cosa!”"

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