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Lucas 12 Comparación: Reina Valera vs Biblia Platense

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Lucas 12

1EN esto, juntándose muchas gentes, tanto que unos á otros se hollaban, comenzó á decir á sus discípulos, primeramente: Guardaos de la levadura de los Fariseos, que es hipocresía.

2Porque nada hay encubierto, que no haya de ser descubierto; ni oculto, que no haya de ser sabido.

3Por tanto, las cosas que dijisteis en tinieblas, á la luz serán oídas; y lo que hablasteis al oído en las cámaras, será pregonado en los terrados.

4Mas os digo, amigos míos: No temáis de los que matan el cuerpo, y después no tienen más que hacer.

5Mas os enseñaré á quién temáis: temed á aquel que después de haber quitado la vida, tiene poder de echar en la Gehenna: así os digo: á éste temed.

6¿No se venden cinco pajarillos por dos blancas? pues ni uno de ellos está olvidado delante de Dios.

7Y aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis pues: de más estima sois que muchos pajarillos.

8Y os digo que todo aquel que me confesare delante de los hombres, también el Hijo del hombre le confesará delante de los ángeles de Dios;

9Mas el que me negare delante de los hombres, será negado delante de los ángeles de Dios.

10Y todo aquel que dice palabra contra el Hijo del hombre, le será perdonado; mas al que blasfemare contra el Espíritu Santo, no le será perdonado.

11Y cuando os trajeren á las sinagogas, y á los magistrados y potestades, no estéis solícitos cómo ó qué hayáis de responder, ó qué hayáis de decir;

12Porque el Espíritu Santo os enseñará en la misma hora lo que será necesario decir.

13Y díjole uno de la compañía: Maestro, di á mi hermano que parta conmigo la herencia.

14Mas él le dijo: Hombre, ¿quién me puso por juez ó partidor sobre vosotros?

15Y díjoles: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.

16Y refirióles una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había llevado mucho;

17Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo donde juntar mis frutos?

18Y dijo: Esto haré: derribaré mis alfolíes, y los edificaré mayores, y allí juntaré todos mis frutos y mis bienes;

19Y diré á mi alma: Alma, muchos bienes tienes almacenados para muchos años; repósate, come, bebe, huélgate.

20Y díjole Dios: Necio, esta noche vuelven á pedir tu alma; y lo que has prevenido, ¿de quién será?

21Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico en Dios.

22Y dijo á sus discípulos: Por tanto os digo: No estéis afanosos de vuestra vida, qué comeréis; ni del cuerpo, qué vestiréis.

23La vida más es que la comida, y el cuerpo que el vestido.

24Considerad los cuervos, que ni siembran, ni siegan; que ni tienen cillero, ni alfolí; y Dios los alimenta. ¿Cuánto de más estima sois vosotros que las aves?

25¿Y quién de vosotros podrá con afán añadir á su estatura un codo?

26Pues si no podéis aun lo que es menos, ¿para qué estaréis afanosos de lo demás?

27Considerad los lirios, cómo crecen: no labran, ni hilan; y os digo, que ni Salomón con toda su gloria se vistió como uno de ellos.

28Y si así viste Dios á la hierba, que hoy está en el campo, y mañana es echada en el horno; ¿cuánto más á vosotros, hombres de poca fe?

29Vosotros, pues, no procuréis qué hayáis de comer, ó qué hayáis de beber; ni estéis en ansiosa perplejidad.

30Porque todas estas cosas buscan las gentes del mundo; que vuestro Padre sabe que necesitáis estas cosas.

31Mas procurad el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas.

32No temáis, manada pequeña; porque al Padre ha placido daros el reino.

33Vended lo que poseéis, y dad limosna; haceos bolsas que no se envejecen, tesoro en los cielos que nunca falta; donde ladrón no llega, ni polilla corrompe.

34Porque donde está vuestro tesoro, allí también estará vuestro corazón.

35Estén ceñidos vuestros lomos, y vuestras antorchas encendidas;

36Y vosotros semejantes á hombres que esperan cuando su señor ha de volver de las bodas; para que cuando viniere y llamare, luego le abran.

37Bienaventurados aquellos siervos, á los cuales cuando el Señor viniere, hallare velando: de cierto os digo, que se ceñirá, y hará que se sienten á la mesa, y pasando les servirá.

38Y aunque venga á la segunda vigilia, y aunque venga á la tercera vigilia, y los hallare así, bienaventurados son los tales siervos.

39Esto empero sabed, que si supiese el padre de familia á qué hora había de venir el ladrón, velaría ciertamente, y no dejaría minar su casa.

40Vosotros pues también, estad apercibidos; porque á la hora que no pensáis, el Hijo del hombre vendrá.

41Entonces Pedro le dijo: Señor, ¿dices esta parábola á nosotros, ó también á todos?

42Y dijo el Señor: ¿Quién es el mayordomo fiel y prudente, al cual el señor pondrá sobre su familia, para que á tiempo les dé su ración?

43Bienaventurado aquel siervo, al cual, cuando el señor viniere, hallare haciendo así.

44En verdad os digo, que él le pondrá sobre todos sus bienes.

45Mas si el tal siervo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir: y comenzare á herir á los siervos y á las criadas, y á comer y á beber y á embriagarse;

46Vendrá el señor de aquel siervo el día que no espera, y á la hora que no sabe, y le apartará, y pondrá su parte con los infieles.

47Porque el siervo que entendió la voluntad de su señor, y no se apercibió, ni hizo conforme á su voluntad, será azotado mucho.

48Mas el que no entendió, é hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco: porque á cualquiera que fué dado mucho, mucho será vuelto á demandar de él; y al que encomendaron mucho, más le será pedido.

49Fuego vine á meter en la tierra: ¿y qué quiero, si ya está encendido?

50Empero de bautismo me es necesario ser bautizado: y ¡cómo me angustio hasta que sea cumplido!

51¿Pensáis que he venido á la tierra á dar paz? No, os digo; mas disensión.

52Porque estarán de aquí adelante cinco en una casa divididos; tres contra dos, y dos contra tres.

53El padre estará dividido contra el hijo, y el hijo contra el padre; la madre contra la hija, y la hija contra la madre; la suegra contra su nuera, y la nuera contra su suegra.

54Y decía también á las gentes: Cuando veis la nube que sale del poniente, luego decís: Agua viene; y es así.

55Y cuando sopla el austro, decís: Habrá calor; y lo hay.

56¡Hipócritas! Sabéis examinar la faz del cielo y de la tierra; ¿y cómo no reconocéis este tiempo?

57¿Y por qué aun de vosotros mismos no juzgáis lo que es justo?

58Pues cuando vas al magistrado con tu adversario, procura en el camino librarte de él; porque no te arrastre al juez, y el juez te entregue al alguacil, y el alguacil te meta en la cárcel.

59Te digo que no saldrás de allá, hasta que hayas pagado hasta el último maravedí.

Lucas 12

1Mientras tanto, habiéndose reunido miles y miles del pueblo, hasta el punto que unos a otros se pisoteaban, se puso a decir, dirigiéndose primeramente a sus discípulos: “Guardaos a vosotros mismos de la levadura —es decir de la hipocresía— de los fariseos.

2Nada hay oculto que no haya de ser descubierto, nada secreto que no haya de ser conocido.

3En consecuencia, lo que hayáis dicho en las tinieblas, será oído en plena luz; y lo que hayáis dicho al oído en los sótanos, será pregonado sobre los techos.

4Os lo digo a vosotros, amigos míos, no temáis a los que matan el cuerpo y después de esto nada más pueden hacer.

5Voy a deciros a quién debéis temer: temed a Aquel que, después de haber dado la muerte, tiene el poder de arrojar en la gehenna. Sí, os lo digo, a Aquel temedle”.

6“¿No se venden cinco pájaros por dos ases? Con todo, ni uno solo es olvidado de Dios.

7Aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No tenéis vosotros que temer: valéis más que muchos pájaros.

8Yo os lo digo: a quien me confesare delante de los hombres, el Hijo del hombre lo confesará también delante de los ángeles de Dios.

9Mas el que me haya negado delante de los hombres, será negado delante de los ángeles de Dios”.

10“A cualquiera que hable mal contra el Hijo del hombre, le será perdonado, pero a quien blasfemare contra el Santo Espíritu, no le será perdonado.

11Cuando os llevaren ante las sinagogas, los magistrados y las autoridades, no os preocupéis de cómo y qué diréis para defenderos o qué hablaréis.

12Porque el Espíritu Santo os enseñará en el momento mismo lo que habrá que decir”.

13Entonces uno del pueblo le dijo: “Maestro, dile a mi hermano que parta conmigo la herencia”.

14Jesús le respondió: “Hombre, ¿quién me ha constituido sobre vosotros juez o partidor?”.

15Y les dijo: “Mirad: preservaos de toda avaricia; porque, la vida del hombre no consiste en la abundancia de lo que posee”.

16Y les dijo una parábola: “Había un rico, cuyas tierras habían producido mucho.

17Y se hizo esta reflexión: “¿Qué voy a hacer? porque no tengo dónde recoger mis cosechas”.

18Y dijo: “He aquí lo que voy a hacer: derribaré mis graneros y construiré unos mayores; allí amontonaré todo mi trigo y mis bienes.

19Y diré a mi alma: Alma mía, tienes cuantiosos bienes en reserva para un gran número de años; reposa, come, bebe, haz fiesta”.

20Mas Dios le dijo: “¡Insensato! esta misma noche te van a pedir el alma, y lo que tú has allegado, ¿para quién será?”

21Así ocurre con todo aquel que atesora para sí mismo, y no es rico ante Dios”.

22Y dijo a sus discípulos: “Por eso, os digo, no andéis solícitos por vuestra vida, qué comeréis, ni por vuestro cuerpo, con qué lo vestiréis.

23Porque la vida vale más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido.

24Mirad los cuervos: no siembran, ni siegan, ni tienen bodegas ni graneros, y sin embargo Dios los alimenta. ¡Cuánto más valéis vosotros que las aves!

25¿Quién de vosotros podría, a fuerza de preocuparse, añadir un codo a su estatura?

26Si pues no podéis ni aun lo mínimo ¿a qué os acongojáis por lo restante?

27Ved los lirios cómo crecen: no trabajan, ni hilan. Sin embargo, Yo os digo que el mismo Salomón, con toda su magnificencia, no estaba vestido como uno de ellos.

28Si pues a la yerba que está en el campo y mañana será echada al horno, Dios viste así ¿cuánto más a vosotros, hombres de poca fe?

29Tampoco andéis pues afanados por lo que habéis de comer o beber, y no estéis ansiosos.

30Todas estas cosas, los paganos del mundo las buscan afanosamente; pero vuestro Padre sabe que tenéis necesidad de ellas.

31Buscad pues antes su reino, y todas las cosas os serán puestas delante.

32No tengas temor, pequeño rebaño mío, porque plugo a vuestro Padre daros el Reino.

33Vended aquello que poseéis y dad limosna. Haceos bolsas que no se envejecen, un tesoro inagotable en los cielos, donde el ladrón no llega, y donde la polilla no destruye.

34Porque allí donde está vuestro tesoro, allí también está vuestro corazón”.

35“Estén ceñidos vuestros lomos, y vuestras lámparas encendidas.

36Y sed semejantes a hombres que aguardan a su amo a su regreso de las bodas, a fin de que, cuando Él llegue y golpee, le abran en seguida.

37¡Felices esos servidores, que el amo, cuando llegue, hallará velando! En verdad, os lo digo, él se ceñirá, los hará sentar a la mesa y se pondrá a servirles.

38Y si llega a la segunda vela, o a la tercera, y así los hallare, ¡felices de ellos!

39Sabedlo bien; porque si el dueño de casa supiese a qué hora el ladrón ha de venir, no dejaría horadar su casa.

40Vosotros también estad prontos, porque a la hora que no pensáis es cuando vendrá el Hijo del hombre”.

41Entonces, Pedro le dijo: “Señor, ¿dices por nosotros esta parábola o también por todos?”

42Y el Señor dijo: “¿Quién es pues el mayordomo fiel y prudente, que el amo pondrá a la cabeza de la servidumbre suya para dar a su tiempo la ración de trigo?

43¡Feliz ese servidor a quien el amo, a su regreso, hallará haciéndolo así!

44En verdad, os digo, lo colocará al frente de toda su hacienda.

45Pero si ese servidor se dice a sí mismo: “Mi amo tarda en regresar”, y se pone a maltratar a los servidores y a las sirvientas, a comer, a beber, y a embriagarse,

46el amo de este servidor vendrá en día que no espera y en hora que no sabe, lo partirá por medio, y le asignará su suerte con los que no creyeron.

47Pero aquel servidor que, conociendo la voluntad de su amo, no se preparó, ni obró conforme a la voluntad de este, recibirá muchos azotes.

48En cambio aquel que, no habiéndole conocido, haya hecho cosas dignas de azotes, recibirá pocos. A todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho le será demandado; y más aún le exigirán a aquel a quien se le haya confiado mucho”.

49Fuego vine a echar sobre la tierra, ¡y cuánto deseo que ya esté encendido!

50Un bautismo tengo para bautizarme, ¡y cómo estoy en angustias hasta que sea cumplido!

51¿Pensáis que vine aquí para poner paz en la tierra? No, os digo, sino división.

52Porque desde ahora, cinco en una casa estarán divididos: tres contra dos, y dos contra tres.

53Estarán divididos, el padre contra el hijo, y el hijo contra el padre; la madre contra la hija, y la hija contra la madre; la suegra contra su nuera, y la nuera contra su suegra”.

54Dijo también a la muchedumbre: “Cuando veis una nube levantarse al poniente, luego decís: “Va a llover”. Y eso sucede.

55Y cuando sopla el viento del mediodía, decís: “Habrá calor”. Y eso sucede.

56Hipócritas, sabéis conocer el aspecto de la tierra y del cielo; ¿por qué entonces no conocéis este tiempo?

57¿Por qué no juzgáis por vosotros mismos lo que es justo?

58Mientras vas con tu adversario en busca del magistrado, procura en el camino librarte de él, no sea que te arrastre ante el juez, que el juez te entregue al alguacil y que el alguacil te meta en la cárcel.

59Yo te lo declaro, no saldrás de allí hasta que no hayas reintegrado el último lepte”.

Lucas 12

1EN esto, juntándose muchas gentes, tanto que unos á otros se hollaban, comenzó á decir á sus discípulos, primeramente: Guardaos de la levadura de los Fariseos, que es hipocresía.

2Porque nada hay encubierto, que no haya de ser descubierto; ni oculto, que no haya de ser sabido.

3Por tanto, las cosas que dijisteis en tinieblas, á la luz serán oídas; y lo que hablasteis al oído en las cámaras, será pregonado en los terrados.

4Mas os digo, amigos míos: No temáis de los que matan el cuerpo, y después no tienen más que hacer.

5Mas os enseñaré á quién temáis: temed á aquel que después de haber quitado la vida, tiene poder de echar en la Gehenna: así os digo: á éste temed.

6¿No se venden cinco pajarillos por dos blancas? pues ni uno de ellos está olvidado delante de Dios.

7Y aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis pues: de más estima sois que muchos pajarillos.

8Y os digo que todo aquel que me confesare delante de los hombres, también el Hijo del hombre le confesará delante de los ángeles de Dios;

9Mas el que me negare delante de los hombres, será negado delante de los ángeles de Dios.

10Y todo aquel que dice palabra contra el Hijo del hombre, le será perdonado; mas al que blasfemare contra el Espíritu Santo, no le será perdonado.

11Y cuando os trajeren á las sinagogas, y á los magistrados y potestades, no estéis solícitos cómo ó qué hayáis de responder, ó qué hayáis de decir;

12Porque el Espíritu Santo os enseñará en la misma hora lo que será necesario decir.

13Y díjole uno de la compañía: Maestro, di á mi hermano que parta conmigo la herencia.

14Mas él le dijo: Hombre, ¿quién me puso por juez ó partidor sobre vosotros?

15Y díjoles: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.

16Y refirióles una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había llevado mucho;

17Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo donde juntar mis frutos?

18Y dijo: Esto haré: derribaré mis alfolíes, y los edificaré mayores, y allí juntaré todos mis frutos y mis bienes;

19Y diré á mi alma: Alma, muchos bienes tienes almacenados para muchos años; repósate, come, bebe, huélgate.

20Y díjole Dios: Necio, esta noche vuelven á pedir tu alma; y lo que has prevenido, ¿de quién será?

21Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico en Dios.

22Y dijo á sus discípulos: Por tanto os digo: No estéis afanosos de vuestra vida, qué comeréis; ni del cuerpo, qué vestiréis.

23La vida más es que la comida, y el cuerpo que el vestido.

24Considerad los cuervos, que ni siembran, ni siegan; que ni tienen cillero, ni alfolí; y Dios los alimenta. ¿Cuánto de más estima sois vosotros que las aves?

25¿Y quién de vosotros podrá con afán añadir á su estatura un codo?

26Pues si no podéis aun lo que es menos, ¿para qué estaréis afanosos de lo demás?

27Considerad los lirios, cómo crecen: no labran, ni hilan; y os digo, que ni Salomón con toda su gloria se vistió como uno de ellos.

28Y si así viste Dios á la hierba, que hoy está en el campo, y mañana es echada en el horno; ¿cuánto más á vosotros, hombres de poca fe?

29Vosotros, pues, no procuréis qué hayáis de comer, ó qué hayáis de beber; ni estéis en ansiosa perplejidad.

30Porque todas estas cosas buscan las gentes del mundo; que vuestro Padre sabe que necesitáis estas cosas.

31Mas procurad el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas.

32No temáis, manada pequeña; porque al Padre ha placido daros el reino.

33Vended lo que poseéis, y dad limosna; haceos bolsas que no se envejecen, tesoro en los cielos que nunca falta; donde ladrón no llega, ni polilla corrompe.

34Porque donde está vuestro tesoro, allí también estará vuestro corazón.

35Estén ceñidos vuestros lomos, y vuestras antorchas encendidas;

36Y vosotros semejantes á hombres que esperan cuando su señor ha de volver de las bodas; para que cuando viniere y llamare, luego le abran.

37Bienaventurados aquellos siervos, á los cuales cuando el Señor viniere, hallare velando: de cierto os digo, que se ceñirá, y hará que se sienten á la mesa, y pasando les servirá.

38Y aunque venga á la segunda vigilia, y aunque venga á la tercera vigilia, y los hallare así, bienaventurados son los tales siervos.

39Esto empero sabed, que si supiese el padre de familia á qué hora había de venir el ladrón, velaría ciertamente, y no dejaría minar su casa.

40Vosotros pues también, estad apercibidos; porque á la hora que no pensáis, el Hijo del hombre vendrá.

41Entonces Pedro le dijo: Señor, ¿dices esta parábola á nosotros, ó también á todos?

42Y dijo el Señor: ¿Quién es el mayordomo fiel y prudente, al cual el señor pondrá sobre su familia, para que á tiempo les dé su ración?

43Bienaventurado aquel siervo, al cual, cuando el señor viniere, hallare haciendo así.

44En verdad os digo, que él le pondrá sobre todos sus bienes.

45Mas si el tal siervo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir: y comenzare á herir á los siervos y á las criadas, y á comer y á beber y á embriagarse;

46Vendrá el señor de aquel siervo el día que no espera, y á la hora que no sabe, y le apartará, y pondrá su parte con los infieles.

47Porque el siervo que entendió la voluntad de su señor, y no se apercibió, ni hizo conforme á su voluntad, será azotado mucho.

48Mas el que no entendió, é hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco: porque á cualquiera que fué dado mucho, mucho será vuelto á demandar de él; y al que encomendaron mucho, más le será pedido.

49Fuego vine á meter en la tierra: ¿y qué quiero, si ya está encendido?

50Empero de bautismo me es necesario ser bautizado: y ¡cómo me angustio hasta que sea cumplido!

51¿Pensáis que he venido á la tierra á dar paz? No, os digo; mas disensión.

52Porque estarán de aquí adelante cinco en una casa divididos; tres contra dos, y dos contra tres.

53El padre estará dividido contra el hijo, y el hijo contra el padre; la madre contra la hija, y la hija contra la madre; la suegra contra su nuera, y la nuera contra su suegra.

54Y decía también á las gentes: Cuando veis la nube que sale del poniente, luego decís: Agua viene; y es así.

55Y cuando sopla el austro, decís: Habrá calor; y lo hay.

56¡Hipócritas! Sabéis examinar la faz del cielo y de la tierra; ¿y cómo no reconocéis este tiempo?

57¿Y por qué aun de vosotros mismos no juzgáis lo que es justo?

58Pues cuando vas al magistrado con tu adversario, procura en el camino librarte de él; porque no te arrastre al juez, y el juez te entregue al alguacil, y el alguacil te meta en la cárcel.

59Te digo que no saldrás de allá, hasta que hayas pagado hasta el último maravedí.

Lucas 12:1
SpaRV

EN esto, juntándose muchas gentes, tanto que unos á otros se hollaban, comenzó á decir á sus discípulos, primeramente: Guardaos de la levadura de los Fariseos, que es hipocresía.

SpaPlatense

Mientras tanto, habiéndose reunido miles y miles del pueblo, hasta el punto que unos a otros se pisoteaban, se puso a decir, dirigiéndose primeramente a sus discípulos: “Guardaos a vosotros mismos de la levadura —es decir de la hipocresía— de los fariseos.

2
SpaRV

Porque nada hay encubierto, que no haya de ser descubierto; ni oculto, que no haya de ser sabido.

SpaPlatense

Nada hay oculto que no haya de ser descubierto, nada secreto que no haya de ser conocido.

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SpaRV

Por tanto, las cosas que dijisteis en tinieblas, á la luz serán oídas; y lo que hablasteis al oído en las cámaras, será pregonado en los terrados.

SpaPlatense

En consecuencia, lo que hayáis dicho en las tinieblas, será oído en plena luz; y lo que hayáis dicho al oído en los sótanos, será pregonado sobre los techos.

4
SpaRV

Mas os digo, amigos míos: No temáis de los que matan el cuerpo, y después no tienen más que hacer.

SpaPlatense

Os lo digo a vosotros, amigos míos, no temáis a los que matan el cuerpo y después de esto nada más pueden hacer.

5
SpaRV

Mas os enseñaré á quién temáis: temed á aquel que después de haber quitado la vida, tiene poder de echar en la Gehenna: así os digo: á éste temed.

SpaPlatense

Voy a deciros a quién debéis temer: temed a Aquel que, después de haber dado la muerte, tiene el poder de arrojar en la gehenna. Sí, os lo digo, a Aquel temedle”.

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SpaRV

¿No se venden cinco pajarillos por dos blancas? pues ni uno de ellos está olvidado delante de Dios.

SpaPlatense

“¿No se venden cinco pájaros por dos ases? Con todo, ni uno solo es olvidado de Dios.

7
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Y aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis pues: de más estima sois que muchos pajarillos.

SpaPlatense

Aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No tenéis vosotros que temer: valéis más que muchos pájaros.

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SpaRV

Y os digo que todo aquel que me confesare delante de los hombres, también el Hijo del hombre le confesará delante de los ángeles de Dios;

SpaPlatense

Yo os lo digo: a quien me confesare delante de los hombres, el Hijo del hombre lo confesará también delante de los ángeles de Dios.

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Mas el que me negare delante de los hombres, será negado delante de los ángeles de Dios.

SpaPlatense

Mas el que me haya negado delante de los hombres, será negado delante de los ángeles de Dios”.

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SpaRV

Y todo aquel que dice palabra contra el Hijo del hombre, le será perdonado; mas al que blasfemare contra el Espíritu Santo, no le será perdonado.

SpaPlatense

“A cualquiera que hable mal contra el Hijo del hombre, le será perdonado, pero a quien blasfemare contra el Santo Espíritu, no le será perdonado.

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Y cuando os trajeren á las sinagogas, y á los magistrados y potestades, no estéis solícitos cómo ó qué hayáis de responder, ó qué hayáis de decir;

SpaPlatense

Cuando os llevaren ante las sinagogas, los magistrados y las autoridades, no os preocupéis de cómo y qué diréis para defenderos o qué hablaréis.

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SpaRV

Porque el Espíritu Santo os enseñará en la misma hora lo que será necesario decir.

SpaPlatense

Porque el Espíritu Santo os enseñará en el momento mismo lo que habrá que decir”.

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Y díjole uno de la compañía: Maestro, di á mi hermano que parta conmigo la herencia.

SpaPlatense

Entonces uno del pueblo le dijo: “Maestro, dile a mi hermano que parta conmigo la herencia”.

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Mas él le dijo: Hombre, ¿quién me puso por juez ó partidor sobre vosotros?

SpaPlatense

Jesús le respondió: “Hombre, ¿quién me ha constituido sobre vosotros juez o partidor?”.

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Y díjoles: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.

SpaPlatense

Y les dijo: “Mirad: preservaos de toda avaricia; porque, la vida del hombre no consiste en la abundancia de lo que posee”.

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Y refirióles una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había llevado mucho;

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Y les dijo una parábola: “Había un rico, cuyas tierras habían producido mucho.

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SpaRV

Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo donde juntar mis frutos?

SpaPlatense

Y se hizo esta reflexión: “¿Qué voy a hacer? porque no tengo dónde recoger mis cosechas”.

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Y dijo: Esto haré: derribaré mis alfolíes, y los edificaré mayores, y allí juntaré todos mis frutos y mis bienes;

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Y dijo: “He aquí lo que voy a hacer: derribaré mis graneros y construiré unos mayores; allí amontonaré todo mi trigo y mis bienes.

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Y diré á mi alma: Alma, muchos bienes tienes almacenados para muchos años; repósate, come, bebe, huélgate.

SpaPlatense

Y diré a mi alma: Alma mía, tienes cuantiosos bienes en reserva para un gran número de años; reposa, come, bebe, haz fiesta”.

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Y díjole Dios: Necio, esta noche vuelven á pedir tu alma; y lo que has prevenido, ¿de quién será?

SpaPlatense

Mas Dios le dijo: “¡Insensato! esta misma noche te van a pedir el alma, y lo que tú has allegado, ¿para quién será?”

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Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico en Dios.

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Así ocurre con todo aquel que atesora para sí mismo, y no es rico ante Dios”.

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Y dijo á sus discípulos: Por tanto os digo: No estéis afanosos de vuestra vida, qué comeréis; ni del cuerpo, qué vestiréis.

SpaPlatense

Y dijo a sus discípulos: “Por eso, os digo, no andéis solícitos por vuestra vida, qué comeréis, ni por vuestro cuerpo, con qué lo vestiréis.

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La vida más es que la comida, y el cuerpo que el vestido.

SpaPlatense

Porque la vida vale más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido.

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Considerad los cuervos, que ni siembran, ni siegan; que ni tienen cillero, ni alfolí; y Dios los alimenta. ¿Cuánto de más estima sois vosotros que las aves?

SpaPlatense

Mirad los cuervos: no siembran, ni siegan, ni tienen bodegas ni graneros, y sin embargo Dios los alimenta. ¡Cuánto más valéis vosotros que las aves!

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SpaRV

¿Y quién de vosotros podrá con afán añadir á su estatura un codo?

SpaPlatense

¿Quién de vosotros podría, a fuerza de preocuparse, añadir un codo a su estatura?

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Pues si no podéis aun lo que es menos, ¿para qué estaréis afanosos de lo demás?

SpaPlatense

Si pues no podéis ni aun lo mínimo ¿a qué os acongojáis por lo restante?

27
SpaRV

Considerad los lirios, cómo crecen: no labran, ni hilan; y os digo, que ni Salomón con toda su gloria se vistió como uno de ellos.

SpaPlatense

Ved los lirios cómo crecen: no trabajan, ni hilan. Sin embargo, Yo os digo que el mismo Salomón, con toda su magnificencia, no estaba vestido como uno de ellos.

28
SpaRV

Y si así viste Dios á la hierba, que hoy está en el campo, y mañana es echada en el horno; ¿cuánto más á vosotros, hombres de poca fe?

SpaPlatense

Si pues a la yerba que está en el campo y mañana será echada al horno, Dios viste así ¿cuánto más a vosotros, hombres de poca fe?

29
SpaRV

Vosotros, pues, no procuréis qué hayáis de comer, ó qué hayáis de beber; ni estéis en ansiosa perplejidad.

SpaPlatense

Tampoco andéis pues afanados por lo que habéis de comer o beber, y no estéis ansiosos.

30
SpaRV

Porque todas estas cosas buscan las gentes del mundo; que vuestro Padre sabe que necesitáis estas cosas.

SpaPlatense

Todas estas cosas, los paganos del mundo las buscan afanosamente; pero vuestro Padre sabe que tenéis necesidad de ellas.

31
SpaRV

Mas procurad el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas.

SpaPlatense

Buscad pues antes su reino, y todas las cosas os serán puestas delante.

32
SpaRV

No temáis, manada pequeña; porque al Padre ha placido daros el reino.

SpaPlatense

No tengas temor, pequeño rebaño mío, porque plugo a vuestro Padre daros el Reino.

33
SpaRV

Vended lo que poseéis, y dad limosna; haceos bolsas que no se envejecen, tesoro en los cielos que nunca falta; donde ladrón no llega, ni polilla corrompe.

SpaPlatense

Vended aquello que poseéis y dad limosna. Haceos bolsas que no se envejecen, un tesoro inagotable en los cielos, donde el ladrón no llega, y donde la polilla no destruye.

34
SpaRV

Porque donde está vuestro tesoro, allí también estará vuestro corazón.

SpaPlatense

Porque allí donde está vuestro tesoro, allí también está vuestro corazón”.

35
SpaRV

Estén ceñidos vuestros lomos, y vuestras antorchas encendidas;

SpaPlatense

“Estén ceñidos vuestros lomos, y vuestras lámparas encendidas.

36
SpaRV

Y vosotros semejantes á hombres que esperan cuando su señor ha de volver de las bodas; para que cuando viniere y llamare, luego le abran.

SpaPlatense

Y sed semejantes a hombres que aguardan a su amo a su regreso de las bodas, a fin de que, cuando Él llegue y golpee, le abran en seguida.

37
SpaRV

Bienaventurados aquellos siervos, á los cuales cuando el Señor viniere, hallare velando: de cierto os digo, que se ceñirá, y hará que se sienten á la mesa, y pasando les servirá.

SpaPlatense

¡Felices esos servidores, que el amo, cuando llegue, hallará velando! En verdad, os lo digo, él se ceñirá, los hará sentar a la mesa y se pondrá a servirles.

38
SpaRV

Y aunque venga á la segunda vigilia, y aunque venga á la tercera vigilia, y los hallare así, bienaventurados son los tales siervos.

SpaPlatense

Y si llega a la segunda vela, o a la tercera, y así los hallare, ¡felices de ellos!

39
SpaRV

Esto empero sabed, que si supiese el padre de familia á qué hora había de venir el ladrón, velaría ciertamente, y no dejaría minar su casa.

SpaPlatense

Sabedlo bien; porque si el dueño de casa supiese a qué hora el ladrón ha de venir, no dejaría horadar su casa.

40
SpaRV

Vosotros pues también, estad apercibidos; porque á la hora que no pensáis, el Hijo del hombre vendrá.

SpaPlatense

Vosotros también estad prontos, porque a la hora que no pensáis es cuando vendrá el Hijo del hombre”.

41
SpaRV

Entonces Pedro le dijo: Señor, ¿dices esta parábola á nosotros, ó también á todos?

SpaPlatense

Entonces, Pedro le dijo: “Señor, ¿dices por nosotros esta parábola o también por todos?”

42
SpaRV

Y dijo el Señor: ¿Quién es el mayordomo fiel y prudente, al cual el señor pondrá sobre su familia, para que á tiempo les dé su ración?

SpaPlatense

Y el Señor dijo: “¿Quién es pues el mayordomo fiel y prudente, que el amo pondrá a la cabeza de la servidumbre suya para dar a su tiempo la ración de trigo?

43
SpaRV

Bienaventurado aquel siervo, al cual, cuando el señor viniere, hallare haciendo así.

SpaPlatense

¡Feliz ese servidor a quien el amo, a su regreso, hallará haciéndolo así!

44
SpaRV

En verdad os digo, que él le pondrá sobre todos sus bienes.

SpaPlatense

En verdad, os digo, lo colocará al frente de toda su hacienda.

45
SpaRV

Mas si el tal siervo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir: y comenzare á herir á los siervos y á las criadas, y á comer y á beber y á embriagarse;

SpaPlatense

Pero si ese servidor se dice a sí mismo: “Mi amo tarda en regresar”, y se pone a maltratar a los servidores y a las sirvientas, a comer, a beber, y a embriagarse,

46
SpaRV

Vendrá el señor de aquel siervo el día que no espera, y á la hora que no sabe, y le apartará, y pondrá su parte con los infieles.

SpaPlatense

el amo de este servidor vendrá en día que no espera y en hora que no sabe, lo partirá por medio, y le asignará su suerte con los que no creyeron.

47
SpaRV

Porque el siervo que entendió la voluntad de su señor, y no se apercibió, ni hizo conforme á su voluntad, será azotado mucho.

SpaPlatense

Pero aquel servidor que, conociendo la voluntad de su amo, no se preparó, ni obró conforme a la voluntad de este, recibirá muchos azotes.

48
SpaRV

Mas el que no entendió, é hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco: porque á cualquiera que fué dado mucho, mucho será vuelto á demandar de él; y al que encomendaron mucho, más le será pedido.

SpaPlatense

En cambio aquel que, no habiéndole conocido, haya hecho cosas dignas de azotes, recibirá pocos. A todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho le será demandado; y más aún le exigirán a aquel a quien se le haya confiado mucho”.

49
SpaRV

Fuego vine á meter en la tierra: ¿y qué quiero, si ya está encendido?

SpaPlatense

Fuego vine a echar sobre la tierra, ¡y cuánto deseo que ya esté encendido!

50
SpaRV

Empero de bautismo me es necesario ser bautizado: y ¡cómo me angustio hasta que sea cumplido!

SpaPlatense

Un bautismo tengo para bautizarme, ¡y cómo estoy en angustias hasta que sea cumplido!

51
SpaRV

¿Pensáis que he venido á la tierra á dar paz? No, os digo; mas disensión.

SpaPlatense

¿Pensáis que vine aquí para poner paz en la tierra? No, os digo, sino división.

52
SpaRV

Porque estarán de aquí adelante cinco en una casa divididos; tres contra dos, y dos contra tres.

SpaPlatense

Porque desde ahora, cinco en una casa estarán divididos: tres contra dos, y dos contra tres.

53
SpaRV

El padre estará dividido contra el hijo, y el hijo contra el padre; la madre contra la hija, y la hija contra la madre; la suegra contra su nuera, y la nuera contra su suegra.

SpaPlatense

Estarán divididos, el padre contra el hijo, y el hijo contra el padre; la madre contra la hija, y la hija contra la madre; la suegra contra su nuera, y la nuera contra su suegra”.

54
SpaRV

Y decía también á las gentes: Cuando veis la nube que sale del poniente, luego decís: Agua viene; y es así.

SpaPlatense

Dijo también a la muchedumbre: “Cuando veis una nube levantarse al poniente, luego decís: “Va a llover”. Y eso sucede.

55
SpaRV

Y cuando sopla el austro, decís: Habrá calor; y lo hay.

SpaPlatense

Y cuando sopla el viento del mediodía, decís: “Habrá calor”. Y eso sucede.

56
SpaRV

¡Hipócritas! Sabéis examinar la faz del cielo y de la tierra; ¿y cómo no reconocéis este tiempo?

SpaPlatense

Hipócritas, sabéis conocer el aspecto de la tierra y del cielo; ¿por qué entonces no conocéis este tiempo?

57
SpaRV

¿Y por qué aun de vosotros mismos no juzgáis lo que es justo?

SpaPlatense

¿Por qué no juzgáis por vosotros mismos lo que es justo?

58
SpaRV

Pues cuando vas al magistrado con tu adversario, procura en el camino librarte de él; porque no te arrastre al juez, y el juez te entregue al alguacil, y el alguacil te meta en la cárcel.

SpaPlatense

Mientras vas con tu adversario en busca del magistrado, procura en el camino librarte de él, no sea que te arrastre ante el juez, que el juez te entregue al alguacil y que el alguacil te meta en la cárcel.

59
SpaRV

Te digo que no saldrás de allá, hasta que hayas pagado hasta el último maravedí.

SpaPlatense

Yo te lo declaro, no saldrás de allí hasta que no hayas reintegrado el último lepte”.

Entendiendo Reina Valera vs Biblia Platense en Lucas 12

Reina Valera (SpaRV)

La traducción clásica más leída en el mundo protestante de habla hispana. Conserva un estilo reverente y tradicional, ideal para devocionales y memorización. Una excelente opción para lectura diaria y estudio bíblico.

Biblia Platense

Traducción católica con un estilo claro y orientado a lectores de América Latina. Incluye un tono más contemporáneo sin perder formalidad. Buena para lectura continua y comprensión general.

Estás viendo una comparación lado a lado de Lucas 12 en la Reina Valera y la Biblia Platense. Comparar estas dos versiones puede ayudar a arrojar luz sobre los matices del texto original.

Comparación Clave: Lucas 12:16

SpaRV

"Y refirióles una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había llevado mucho;"

SpaPlatense

"Y les dijo una parábola: “Había un rico, cuyas tierras habían producido mucho."

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Génesis 1

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Salmos 23

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Romanos 8

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Mateo 5

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Apocalipsis 1

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Isaías 53

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Proverbios 3

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