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Marcos 5 Comparación: Biblia Platense vs Reina Valera

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Marcos 5

1Llegaron a la otra orilla del mar, al país de los gerasenos.

2Apenas desembarcó, saliole al encuentro desde los sepulcros un hombre poseído de un espíritu inmundo,

3el cual tenía su morada en los sepulcros; y ni con cadenas podía ya nadie amarrarlo,

4pues muchas veces lo habían amarrado con grillos y cadenas, pero él había roto las cadenas y hecho pedazos los grillos, y nadie era capaz de sujetarlo.

5Y todo el tiempo, de noche y de día, se estaba en los sepulcros y en las montañas, gritando e hiriéndose con piedras.

6Divisando a Jesús de lejos, vino corriendo, se prosternó delante de Él

7y gritando a gran voz dijo: “¿Qué tengo que ver contigo, Jesús, Hijo del Dios altísimo? Te conjuro por Dios, no me atormentes”.

8Porque Él le estaba diciendo: “Sal de este hombre inmundo espíritu”.

9Y le preguntó: “¿Cuál es tu nombre?” Respondiole: “Mi nombre es Legión, porque somos muchos”.

10Y le rogó con ahínco que no los echara fuera del país.

11Ahora bien, había allí junto a la montaña una gran piara de puercos paciendo.

12Le suplicaron diciendo: “Envíanos a los puercos, para que entremos en ellos”.

13Se lo permitió. Entonces los espíritus inmundos salieron y entraron en los puercos; y la piara, como unos dos mil, se despeñó precipitadamente en el mar y se ahogaron en el agua.

14Los porqueros huyeron a toda prisa y llevaron la nueva a la ciudad y a las granjas; y vino la gente a cerciorarse de lo que había pasado.

15Mas llegados a Jesús vieron al endemoniado, sentado, vestido y en su sano juicio: al mismo que había estado poseído por la legión, y quedaron espantados.

16Y los que habían presenciado el hecho, les explicaron cómo había sucedido con el endemoniado y con los puercos.

17Entonces comenzaron a rogarle que se retirase de su territorio.

18Mas cuando Él se reembarcaba, le pidió el endemoniado andar con Él;

19pero no se lo permitió, sino que le dijo: “Vuelve a tu casa, junto a los tuyos, y cuéntales todo lo que el Señor te ha hecho y cómo tuvo misericordia de ti”.

20Fuése, y se puso a proclamar por la Decápolis todo lo que Jesús había hecho por él, y todos se maravillaban.

21Habiendo Jesús regresado en la barca a la otra orilla, una gran muchedumbre se juntó alrededor de Él. Y Él estaba a la orilla del mar,

22cuando llegó un jefe de sinagoga, llamado Jairo, el cual, al verlo, se echó a sus pies,

23le rogó encarecidamente y le dijo: “Mi hija está en las últimas; ven a poner tus manos sobre ella, para que se sane y viva”.

24Se fue con él, y numerosa gente le seguía, apretándolo.

25Y había una mujer atormentada por un flujo de sangre desde hacía doce años.

26Mucho había tenido que sufrir por numerosos médicos, y había gastado todo su haber, sin experimentar mejoría, antes, por el contrario, iba de mal en peor.

27Habiendo oído lo que se decía de Jesús, vino, entre la turba, por detrás, y tocó su vestido.

28Pues se decía: “Con solo tocar sus vestidos, quedaré sana”.

29Y al instante la fuente de su sangre se secó, y sintió en su cuerpo que estaba sana de su mal.

30En el acto Jesús, conociendo en sí mismo que una virtud había salido de Él, se volvió entre la turba y dijo: “¿Quién ha tocado mis vestidos?”.

31Respondiéronle sus discípulos: “Bien ves que la turba te oprime, y preguntas: ‘¿Quién me ha tocado?’”.

32Pero Él miraba en torno suyo, para ver la persona que había hecho esto.

33Entonces, la mujer, azorada y temblando, sabiendo bien lo que le había acontecido, vino a postrarse delante de Él, y le dijo toda la verdad.

34Mas Él le dijo: “¡Hija! tu fe te ha salvado. Vete hacia la paz y queda libre de tu mal”.

35Estaba todavía hablando cuando vinieron de casa del jefe de sinagoga a decirle (a este): “Tu hija ha muerto. ¿Con qué objeto incomodas mas al Maestro?”.

36Mas Jesús, desoyendo lo que hablaban, dijo al jefe de sinagoga: “No temas, únicamente cree”.

37Y no permitió que nadie lo acompañara, sino Pedro, Santiago y Juan, hermano de Jacobo.

38Cuando hubieron llegado a la casa del jefe de sinagoga, vio el tumulto, y a los que estaban llorando y daban grandes alaridos.

39Entró y les dijo: “¿Por qué este tumulto y estas lamentaciones? La niña no ha muerto, sino que duerme”.

40y se burlaban de Él. Hizo, entonces, salir a todos, tomó consigo al padre de la niña y a la madre y a los que lo acompañaban, y entró donde estaba la niña.

41Tomó la mano de la niña y le dijo: “¡Talitha kum!”, que se traduce: “¡Niñita, Yo te lo mando, levántate!”.

42Y al instante la niña se levantó, y se puso a caminar, pues era de doce años. Y al punto quedaron todos poseídos de gran estupor.

43Y les recomendó con insistencia que nadie lo supiese; y dijo que a ella le diesen de comer.

Marcos 5

1Y VINIERON de la otra parte de la mar á la provincia de los Gadarenos.

2Y salido él del barco, luego le salió al encuentro, de los sepulcros, un hombre con un espíritu inmundo,

3Que tenía domicilio en los sepulcros, y ni aun con cadenas le podía alguien atar;

4Porque muchas veces había sido atado con grillos y cadenas, mas las cadenas habían sido hechas pedazos por él, y los grillos desmenuzados; y nadie le podía domar.

5Y siempre, de día y de noche, andaba dando voces en los montes y en los sepulcros, é hiriéndose con las piedras.

6Y como vió á Jesús de lejos, corrió, y le adoró.

7Y clamando á gran voz, dijo: ¿Qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes.

8Porque le decía: Sal de este hombre, espíritu inmundo.

9Y le preguntó: ¿Cómo te llamas? Y respondió diciendo: Legión me llamo; porque somos muchos.

10Y le rogaba mucho que no le enviase fuera de aquella provincia.

11Y estaba allí cerca del monte una grande manada de puercos paciendo.

12Y le rogaron todos los demonios, diciendo: Envíanos á los puercos para que entremos en ellos.

13Y luego Jesús se lo permitió. Y saliendo aquellos espíritus inmundos, entraron en los puercos, y la manada cayó por un despeñadero en la mar; los cuales eran como dos mil; y en la mar se ahogaron.

14Y los que apacentaban los puercos huyeron, y dieron aviso en la ciudad y en los campos. Y salieron para ver qué era aquello que había acontecido.

15Y vienen á Jesús, y ven al que había sido atormentado del demonio, y que había tenido la legión, sentado y vestido, y en su juicio cabal; y tuvieron miedo.

16Y les contaron los que lo habían visto, cómo había acontecido al que había tenido el demonio, y lo de los puercos.

17Y comenzaron á rogarle que se fuese de los términos de ellos.

18Y entrando él en el barco, le rogaba el que había sido fatigado del demonio, para estar con él.

19Mas Jesús no le permitió, sino le dijo: Vete á tu casa, á los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y cómo ha tenido misericordia de ti.

20Y se fué, y comenzó á publicar en Decápolis cuán grandes cosas Jesús había hecho con él: y todos se maravillaban.

21Y pasando otra vez Jesús en un barco á la otra parte, se juntó á él gran compañía; y estaba junto á la mar.

22Y vino uno de los príncipes de la sinagoga, llamado Jairo; y luego que le vió, se postró á sus pies,

23Y le rogaba mucho, diciendo: Mi hija está á la muerte: ven y pondrás las manos sobre ella para que sea salva, y vivirá.

24Y fué con él, y le seguía gran compañía, y le apretaban.

25Y una mujer que estaba con flujo de sangre doce años hacía,

26Y había sufrido mucho de muchos médicos, y había gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor,

27Como oyó hablar de Jesús, llegó por detrás entre la compañía, y tocó su vestido.

28Porque decía: Si tocare tan solamente su vestido, seré salva.

29Y luego la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote.

30Y luego Jesús, conociendo en sí mismo la virtud que había salido de él, volviéndose á la compañía, dijo: ¿Quién ha tocado mis vestidos?

31Y le dijeron sus discípulos: Ves que la multitud te aprieta, y dices: ¿Quién me ha tocado?

32Y él miraba alrededor para ver á la que había hecho esto.

33Entonces la mujer, temiendo y temblando, sabiendo lo que en sí había sido hecho, vino y se postró delante de él, y le dijo toda la verdad.

34Y él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva: ve en paz, y queda sana de tu azote.

35Hablando aún él, vinieron de casa del príncipe de la sinagoga, diciendo: Tu hija es muerta; ¿para qué fatigas más al Maestro?

36Mas luego Jesús, oyendo esta razón que se decía, dijo al príncipe de la sinagoga: No temas, cree solamente.

37Y no permitió que alguno viniese tras él sino Pedro, y Jacobo, y Juan hermano de Jacobo.

38Y vino á casa del príncipe de la sinagoga, y vió el alboroto, los que lloraban y gemían mucho.

39Y entrando, les dice: ¿Por qué alborotáis y lloráis? La muchacha no es muerta, mas duerme.

40Y hacían burla de él: mas él, echados fuera todos, toma al padre y á la madre de la muchacha, y á los que estaban con él, y entra donde la muchacha estaba.

41Y tomando la mano de la muchacha, le dice: Talitha cumi; que es, si lo interpretares: Muchacha, á ti digo, levántate.

42Y luego la muchacha se levantó, y andaba; porque tenía doce años. Y se espantaron de grande espanto.

43Mas él les mandó mucho que nadie lo supiese, y dijo que le diesen de comer.

Marcos 5

1Llegaron a la otra orilla del mar, al país de los gerasenos.

2Apenas desembarcó, saliole al encuentro desde los sepulcros un hombre poseído de un espíritu inmundo,

3el cual tenía su morada en los sepulcros; y ni con cadenas podía ya nadie amarrarlo,

4pues muchas veces lo habían amarrado con grillos y cadenas, pero él había roto las cadenas y hecho pedazos los grillos, y nadie era capaz de sujetarlo.

5Y todo el tiempo, de noche y de día, se estaba en los sepulcros y en las montañas, gritando e hiriéndose con piedras.

6Divisando a Jesús de lejos, vino corriendo, se prosternó delante de Él

7y gritando a gran voz dijo: “¿Qué tengo que ver contigo, Jesús, Hijo del Dios altísimo? Te conjuro por Dios, no me atormentes”.

8Porque Él le estaba diciendo: “Sal de este hombre inmundo espíritu”.

9Y le preguntó: “¿Cuál es tu nombre?” Respondiole: “Mi nombre es Legión, porque somos muchos”.

10Y le rogó con ahínco que no los echara fuera del país.

11Ahora bien, había allí junto a la montaña una gran piara de puercos paciendo.

12Le suplicaron diciendo: “Envíanos a los puercos, para que entremos en ellos”.

13Se lo permitió. Entonces los espíritus inmundos salieron y entraron en los puercos; y la piara, como unos dos mil, se despeñó precipitadamente en el mar y se ahogaron en el agua.

14Los porqueros huyeron a toda prisa y llevaron la nueva a la ciudad y a las granjas; y vino la gente a cerciorarse de lo que había pasado.

15Mas llegados a Jesús vieron al endemoniado, sentado, vestido y en su sano juicio: al mismo que había estado poseído por la legión, y quedaron espantados.

16Y los que habían presenciado el hecho, les explicaron cómo había sucedido con el endemoniado y con los puercos.

17Entonces comenzaron a rogarle que se retirase de su territorio.

18Mas cuando Él se reembarcaba, le pidió el endemoniado andar con Él;

19pero no se lo permitió, sino que le dijo: “Vuelve a tu casa, junto a los tuyos, y cuéntales todo lo que el Señor te ha hecho y cómo tuvo misericordia de ti”.

20Fuése, y se puso a proclamar por la Decápolis todo lo que Jesús había hecho por él, y todos se maravillaban.

21Habiendo Jesús regresado en la barca a la otra orilla, una gran muchedumbre se juntó alrededor de Él. Y Él estaba a la orilla del mar,

22cuando llegó un jefe de sinagoga, llamado Jairo, el cual, al verlo, se echó a sus pies,

23le rogó encarecidamente y le dijo: “Mi hija está en las últimas; ven a poner tus manos sobre ella, para que se sane y viva”.

24Se fue con él, y numerosa gente le seguía, apretándolo.

25Y había una mujer atormentada por un flujo de sangre desde hacía doce años.

26Mucho había tenido que sufrir por numerosos médicos, y había gastado todo su haber, sin experimentar mejoría, antes, por el contrario, iba de mal en peor.

27Habiendo oído lo que se decía de Jesús, vino, entre la turba, por detrás, y tocó su vestido.

28Pues se decía: “Con solo tocar sus vestidos, quedaré sana”.

29Y al instante la fuente de su sangre se secó, y sintió en su cuerpo que estaba sana de su mal.

30En el acto Jesús, conociendo en sí mismo que una virtud había salido de Él, se volvió entre la turba y dijo: “¿Quién ha tocado mis vestidos?”.

31Respondiéronle sus discípulos: “Bien ves que la turba te oprime, y preguntas: ‘¿Quién me ha tocado?’”.

32Pero Él miraba en torno suyo, para ver la persona que había hecho esto.

33Entonces, la mujer, azorada y temblando, sabiendo bien lo que le había acontecido, vino a postrarse delante de Él, y le dijo toda la verdad.

34Mas Él le dijo: “¡Hija! tu fe te ha salvado. Vete hacia la paz y queda libre de tu mal”.

35Estaba todavía hablando cuando vinieron de casa del jefe de sinagoga a decirle (a este): “Tu hija ha muerto. ¿Con qué objeto incomodas mas al Maestro?”.

36Mas Jesús, desoyendo lo que hablaban, dijo al jefe de sinagoga: “No temas, únicamente cree”.

37Y no permitió que nadie lo acompañara, sino Pedro, Santiago y Juan, hermano de Jacobo.

38Cuando hubieron llegado a la casa del jefe de sinagoga, vio el tumulto, y a los que estaban llorando y daban grandes alaridos.

39Entró y les dijo: “¿Por qué este tumulto y estas lamentaciones? La niña no ha muerto, sino que duerme”.

40y se burlaban de Él. Hizo, entonces, salir a todos, tomó consigo al padre de la niña y a la madre y a los que lo acompañaban, y entró donde estaba la niña.

41Tomó la mano de la niña y le dijo: “¡Talitha kum!”, que se traduce: “¡Niñita, Yo te lo mando, levántate!”.

42Y al instante la niña se levantó, y se puso a caminar, pues era de doce años. Y al punto quedaron todos poseídos de gran estupor.

43Y les recomendó con insistencia que nadie lo supiese; y dijo que a ella le diesen de comer.

Marcos 5:1
SpaPlatense

Llegaron a la otra orilla del mar, al país de los gerasenos.

SpaRV

Y VINIERON de la otra parte de la mar á la provincia de los Gadarenos.

2
SpaPlatense

Apenas desembarcó, saliole al encuentro desde los sepulcros un hombre poseído de un espíritu inmundo,

SpaRV

Y salido él del barco, luego le salió al encuentro, de los sepulcros, un hombre con un espíritu inmundo,

3
SpaPlatense

el cual tenía su morada en los sepulcros; y ni con cadenas podía ya nadie amarrarlo,

SpaRV

Que tenía domicilio en los sepulcros, y ni aun con cadenas le podía alguien atar;

4
SpaPlatense

pues muchas veces lo habían amarrado con grillos y cadenas, pero él había roto las cadenas y hecho pedazos los grillos, y nadie era capaz de sujetarlo.

SpaRV

Porque muchas veces había sido atado con grillos y cadenas, mas las cadenas habían sido hechas pedazos por él, y los grillos desmenuzados; y nadie le podía domar.

5
SpaPlatense

Y todo el tiempo, de noche y de día, se estaba en los sepulcros y en las montañas, gritando e hiriéndose con piedras.

SpaRV

Y siempre, de día y de noche, andaba dando voces en los montes y en los sepulcros, é hiriéndose con las piedras.

6
SpaPlatense

Divisando a Jesús de lejos, vino corriendo, se prosternó delante de Él

SpaRV

Y como vió á Jesús de lejos, corrió, y le adoró.

7
SpaPlatense

y gritando a gran voz dijo: “¿Qué tengo que ver contigo, Jesús, Hijo del Dios altísimo? Te conjuro por Dios, no me atormentes”.

SpaRV

Y clamando á gran voz, dijo: ¿Qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes.

8
SpaPlatense

Porque Él le estaba diciendo: “Sal de este hombre inmundo espíritu”.

SpaRV

Porque le decía: Sal de este hombre, espíritu inmundo.

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SpaPlatense

Y le preguntó: “¿Cuál es tu nombre?” Respondiole: “Mi nombre es Legión, porque somos muchos”.

SpaRV

Y le preguntó: ¿Cómo te llamas? Y respondió diciendo: Legión me llamo; porque somos muchos.

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SpaPlatense

Y le rogó con ahínco que no los echara fuera del país.

SpaRV

Y le rogaba mucho que no le enviase fuera de aquella provincia.

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SpaPlatense

Ahora bien, había allí junto a la montaña una gran piara de puercos paciendo.

SpaRV

Y estaba allí cerca del monte una grande manada de puercos paciendo.

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SpaPlatense

Le suplicaron diciendo: “Envíanos a los puercos, para que entremos en ellos”.

SpaRV

Y le rogaron todos los demonios, diciendo: Envíanos á los puercos para que entremos en ellos.

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SpaPlatense

Se lo permitió. Entonces los espíritus inmundos salieron y entraron en los puercos; y la piara, como unos dos mil, se despeñó precipitadamente en el mar y se ahogaron en el agua.

SpaRV

Y luego Jesús se lo permitió. Y saliendo aquellos espíritus inmundos, entraron en los puercos, y la manada cayó por un despeñadero en la mar; los cuales eran como dos mil; y en la mar se ahogaron.

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SpaPlatense

Los porqueros huyeron a toda prisa y llevaron la nueva a la ciudad y a las granjas; y vino la gente a cerciorarse de lo que había pasado.

SpaRV

Y los que apacentaban los puercos huyeron, y dieron aviso en la ciudad y en los campos. Y salieron para ver qué era aquello que había acontecido.

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SpaPlatense

Mas llegados a Jesús vieron al endemoniado, sentado, vestido y en su sano juicio: al mismo que había estado poseído por la legión, y quedaron espantados.

SpaRV

Y vienen á Jesús, y ven al que había sido atormentado del demonio, y que había tenido la legión, sentado y vestido, y en su juicio cabal; y tuvieron miedo.

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SpaPlatense

Y los que habían presenciado el hecho, les explicaron cómo había sucedido con el endemoniado y con los puercos.

SpaRV

Y les contaron los que lo habían visto, cómo había acontecido al que había tenido el demonio, y lo de los puercos.

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SpaPlatense

Entonces comenzaron a rogarle que se retirase de su territorio.

SpaRV

Y comenzaron á rogarle que se fuese de los términos de ellos.

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Mas cuando Él se reembarcaba, le pidió el endemoniado andar con Él;

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Y entrando él en el barco, le rogaba el que había sido fatigado del demonio, para estar con él.

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SpaPlatense

pero no se lo permitió, sino que le dijo: “Vuelve a tu casa, junto a los tuyos, y cuéntales todo lo que el Señor te ha hecho y cómo tuvo misericordia de ti”.

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Mas Jesús no le permitió, sino le dijo: Vete á tu casa, á los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y cómo ha tenido misericordia de ti.

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Fuése, y se puso a proclamar por la Decápolis todo lo que Jesús había hecho por él, y todos se maravillaban.

SpaRV

Y se fué, y comenzó á publicar en Decápolis cuán grandes cosas Jesús había hecho con él: y todos se maravillaban.

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SpaPlatense

Habiendo Jesús regresado en la barca a la otra orilla, una gran muchedumbre se juntó alrededor de Él. Y Él estaba a la orilla del mar,

SpaRV

Y pasando otra vez Jesús en un barco á la otra parte, se juntó á él gran compañía; y estaba junto á la mar.

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cuando llegó un jefe de sinagoga, llamado Jairo, el cual, al verlo, se echó a sus pies,

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Y vino uno de los príncipes de la sinagoga, llamado Jairo; y luego que le vió, se postró á sus pies,

23
SpaPlatense

le rogó encarecidamente y le dijo: “Mi hija está en las últimas; ven a poner tus manos sobre ella, para que se sane y viva”.

SpaRV

Y le rogaba mucho, diciendo: Mi hija está á la muerte: ven y pondrás las manos sobre ella para que sea salva, y vivirá.

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SpaPlatense

Se fue con él, y numerosa gente le seguía, apretándolo.

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Y fué con él, y le seguía gran compañía, y le apretaban.

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Y había una mujer atormentada por un flujo de sangre desde hacía doce años.

SpaRV

Y una mujer que estaba con flujo de sangre doce años hacía,

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Mucho había tenido que sufrir por numerosos médicos, y había gastado todo su haber, sin experimentar mejoría, antes, por el contrario, iba de mal en peor.

SpaRV

Y había sufrido mucho de muchos médicos, y había gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor,

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SpaPlatense

Habiendo oído lo que se decía de Jesús, vino, entre la turba, por detrás, y tocó su vestido.

SpaRV

Como oyó hablar de Jesús, llegó por detrás entre la compañía, y tocó su vestido.

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SpaPlatense

Pues se decía: “Con solo tocar sus vestidos, quedaré sana”.

SpaRV

Porque decía: Si tocare tan solamente su vestido, seré salva.

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SpaPlatense

Y al instante la fuente de su sangre se secó, y sintió en su cuerpo que estaba sana de su mal.

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Y luego la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote.

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SpaPlatense

En el acto Jesús, conociendo en sí mismo que una virtud había salido de Él, se volvió entre la turba y dijo: “¿Quién ha tocado mis vestidos?”.

SpaRV

Y luego Jesús, conociendo en sí mismo la virtud que había salido de él, volviéndose á la compañía, dijo: ¿Quién ha tocado mis vestidos?

31
SpaPlatense

Respondiéronle sus discípulos: “Bien ves que la turba te oprime, y preguntas: ‘¿Quién me ha tocado?’”.

SpaRV

Y le dijeron sus discípulos: Ves que la multitud te aprieta, y dices: ¿Quién me ha tocado?

32
SpaPlatense

Pero Él miraba en torno suyo, para ver la persona que había hecho esto.

SpaRV

Y él miraba alrededor para ver á la que había hecho esto.

33
SpaPlatense

Entonces, la mujer, azorada y temblando, sabiendo bien lo que le había acontecido, vino a postrarse delante de Él, y le dijo toda la verdad.

SpaRV

Entonces la mujer, temiendo y temblando, sabiendo lo que en sí había sido hecho, vino y se postró delante de él, y le dijo toda la verdad.

34
SpaPlatense

Mas Él le dijo: “¡Hija! tu fe te ha salvado. Vete hacia la paz y queda libre de tu mal”.

SpaRV

Y él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva: ve en paz, y queda sana de tu azote.

35
SpaPlatense

Estaba todavía hablando cuando vinieron de casa del jefe de sinagoga a decirle (a este): “Tu hija ha muerto. ¿Con qué objeto incomodas mas al Maestro?”.

SpaRV

Hablando aún él, vinieron de casa del príncipe de la sinagoga, diciendo: Tu hija es muerta; ¿para qué fatigas más al Maestro?

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SpaPlatense

Mas Jesús, desoyendo lo que hablaban, dijo al jefe de sinagoga: “No temas, únicamente cree”.

SpaRV

Mas luego Jesús, oyendo esta razón que se decía, dijo al príncipe de la sinagoga: No temas, cree solamente.

37
SpaPlatense

Y no permitió que nadie lo acompañara, sino Pedro, Santiago y Juan, hermano de Jacobo.

SpaRV

Y no permitió que alguno viniese tras él sino Pedro, y Jacobo, y Juan hermano de Jacobo.

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SpaPlatense

Cuando hubieron llegado a la casa del jefe de sinagoga, vio el tumulto, y a los que estaban llorando y daban grandes alaridos.

SpaRV

Y vino á casa del príncipe de la sinagoga, y vió el alboroto, los que lloraban y gemían mucho.

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SpaPlatense

Entró y les dijo: “¿Por qué este tumulto y estas lamentaciones? La niña no ha muerto, sino que duerme”.

SpaRV

Y entrando, les dice: ¿Por qué alborotáis y lloráis? La muchacha no es muerta, mas duerme.

40
SpaPlatense

y se burlaban de Él. Hizo, entonces, salir a todos, tomó consigo al padre de la niña y a la madre y a los que lo acompañaban, y entró donde estaba la niña.

SpaRV

Y hacían burla de él: mas él, echados fuera todos, toma al padre y á la madre de la muchacha, y á los que estaban con él, y entra donde la muchacha estaba.

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SpaPlatense

Tomó la mano de la niña y le dijo: “¡Talitha kum!”, que se traduce: “¡Niñita, Yo te lo mando, levántate!”.

SpaRV

Y tomando la mano de la muchacha, le dice: Talitha cumi; que es, si lo interpretares: Muchacha, á ti digo, levántate.

42
SpaPlatense

Y al instante la niña se levantó, y se puso a caminar, pues era de doce años. Y al punto quedaron todos poseídos de gran estupor.

SpaRV

Y luego la muchacha se levantó, y andaba; porque tenía doce años. Y se espantaron de grande espanto.

43
SpaPlatense

Y les recomendó con insistencia que nadie lo supiese; y dijo que a ella le diesen de comer.

SpaRV

Mas él les mandó mucho que nadie lo supiese, y dijo que le diesen de comer.

Entendiendo Biblia Platense vs Reina Valera en Marcos 5

Biblia Platense (SpaPlatense)

Traducción católica con un estilo claro y orientado a lectores de América Latina. Incluye un tono más contemporáneo sin perder formalidad. Buena para lectura continua y comprensión general.

Reina Valera

La traducción clásica más leída en el mundo protestante de habla hispana. Conserva un estilo reverente y tradicional, ideal para devocionales y memorización. Una excelente opción para lectura diaria y estudio bíblico.

Estás viendo una comparación lado a lado de Marcos 5 en la Biblia Platense y la Reina Valera. Comparar estas dos versiones puede ayudar a arrojar luz sobre los matices del texto original.

Comparación Clave: Marcos 5:16

SpaPlatense

"Y los que habían presenciado el hecho, les explicaron cómo había sucedido con el endemoniado y con los puercos."

SpaRV

"Y les contaron los que lo habían visto, cómo había acontecido al que había tenido el demonio, y lo de los puercos."

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Génesis 1

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Juan 3

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Salmos 23

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Mateo 5

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Proverbios 3

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