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Lucas 4 Comparación: Biblia Platense vs Reina Valera

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Lucas 4

1Jesús, lleno del Espíritu Santo, dejó el Jordán, y fue conducido por el Espíritu al desierto;

2(donde permaneció) cuarenta días, y fue tentado por el diablo. No comió nada en aquellos días; y cuando hubieron transcurrido, tuvo hambre.

3Entonces el diablo le dijo: “Si Tú eres el Hijo de Dios, di a esta piedra que se vuelva pan”.

4Jesús le replicó: “Escrito está: «No solo de pan vivirá el hombre»”.

5Después le transportó (el diablo) a una altura, le mostró todos los reinos del mundo, en un instante,

6y le dijo: “Yo te daré todo este poder y la gloria de ellos, porque a mí me ha sido entregada, y la doy a quien quiero.

7Si pues te prosternas delante de mí, Tú la tendrás toda entera”.

8Jesús le replicó y dijo: “Escrito está: «Adorarás al Señor tu Dios, y a Él solo servirás»”.

9Lo condujo entonces a Jerusalén, lo puso sobre el pináculo del Templo, y le dijo: “Si tú eres el Hijo de Dios, échate de aquí abajo,

10porque está escrito: «Él mandará en tu favor a sus ángeles que te guarden»;

11y «ellos te llevarán en palmas, para que no lastimes tu pie contra alguna piedra»”.

12Jesús le replicó diciendo: “Está dicho: «No tentarás al Señor tu Dios»”.

13Entonces el diablo habiendo agotado toda tentación, se alejó de Él hasta su tiempo.

14Y Jesús volvió con el poder del Espíritu a Galilea, y su fama se difundió en toda la región.

15Enseñaba en las sinagogas de ellos y era alabado por todos.

16Vino también a Nazaret, donde se había criado, y entró, como tenía costumbre el día de sábado, en la sinagoga, y se levantó a hacer la lectura.

17Le entregaron el libro del profeta Isaías, y al desarrollar el libro halló el lugar en donde estaba escrito:

18“El Espíritu del Señor está sobre Mí, porque Él me ungió; Él me envió a dar la Buena Nueva a los pobres, a anunciar a los cautivos la liberación, y a los ciegos vista, a poner en libertad a los oprimidos,

19a publicar el año de gracia del Señor”.

20Enrolló el libro, lo devolvió al ministro, y se sentó; y cuantos había en la sinagoga, tenían los ojos fijos en Él.

21Entonces empezó a decirles: “Hoy esta Escritura se ha cumplido delante de vosotros”.

22Y todos le daban testimonio, y estaban maravillados de las palabras llenas de gracia, que salían de sus labios, y decían: “¿No es Este el hijo de José?”

23Y les dijo: “Sin duda me aplicaréis aquel refrán: ‘Médico, cúrate a ti mismo’. Lo que hemos oído que has hecho en Cafarnaúm, hazlo aquí también, en tu pueblo”.

24Y dijo: “En verdad, os digo, ningún profeta es acogido en su tierra.

25En verdad, os digo: había muchas viudas en Israel en tiempo de Elías, cuando el cielo quedó cerrado durante tres años y seis meses, y hubo hambre grande en toda la tierra;

26mas a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una viuda de Sarepta, en el país de Sidón.

27Y había muchos leprosos en Israel en tiempo del profeta Eliseo; mas ninguno de ellos fue curado, sino Naamán el sirio”.

28Al oír esto, se llenaron todos de cólera allí en la sinagoga;

29se levantaron, y, echándolo fuera de la ciudad, lo llevaron hasta la cima del monte, sobre la cual estaba edificada su ciudad, para despeñarlo.

30Pero Él pasó por en medio de ellos y se fue.

31Y bajó a Cafarnaúm, ciudad de Galilea. Y les enseñaba los días de sábado.

32Y estaban poseídos de admiración por su enseñanza, porque su palabra era llena de autoridad.

33Había en la sinagoga un hombre que tenía el espíritu de un demonio inmundo, y gritó con voz fuerte:

34“¡Ea! ¿qué tenemos que ver contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido para perdernos? Ya sé quien eres Tú: el Santo de Dios”.

35Y Jesús le increpó diciendo: “¡Cállate y sal de él!” Y el demonio, salió de él, derribándolo al suelo en medio de ellos, aunque sin hacerle daño.

36Y todos se llenaron de estupor, y se decían unos a otros: “¿Qué cosa es esta que con imperio y fuerza manda a los espíritus inmundos, y salen?”

37Y su fama se extendió por todos los alrededores.

38Levantose de la sinagoga y entró en casa de Simón. La suegra de Simón padecía de una fiebre grande, y le rogaron por ella.

39Inclinándose sobre ella increpó a la fiebre, y esta la dejó. Al instante se levantó ella y se puso a atenderlos.

40A la puesta del sol, todos los que tenían enfermos, cualquiera que fuese su mal, se los trajeron, y Él imponía las manos sobre cada uno de ellos, y los sanaba.

41Salían también los demonios de muchos, gritando y diciendo: “¡Tú eres el Hijo de Dios!” Y Él los reprendía y no los dejaba hablar, porque sabían que Él era el Cristo.

42Cuando se hizo de día, salió y se fue a un lugar desierto. Mas las muchedumbres que se pusieron en su busca, lo encontraron y lo retenían para que no las dejase.

43Pero Él les dijo: “Es necesario que Yo lleve también a otras ciudades la Buena Nueva del reino de Dios, porque para eso he sido enviado”.

44Y anduvo predicando por las sinagogas de Judea.

Lucas 4

1Y JESÚS, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fué llevado por el Espíritu al desierto

2Por cuarenta días, y era tentado del diablo. Y no comió cosa en aquellos días: los cuales pasados, tuvo hambre.

3Entonces el diablo le dijo: Si eres Hijo de Dios, di á esta piedra que se haga pan.

4Y Jesús respondiéndole, dijo: Escrito está: Que no con pan solo vivirá el hombre, mas con toda palabra de Dios.

5Y le llevó el diablo á un alto monte, y le mostró en un momento de tiempo todos los reinos de la tierra.

6Y le dijo el diablo: A ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos; porque á mí es entregada, y á quien quiero la doy:

7Pues si tú adorares delante de mí, serán todos tuyos.

8Y respondiendo Jesús, le dijo: Vete de mí, Satanás, porque escrito está: A tu Señor Dios adorarás, y á él solo servirás.

9Y le llevó á Jerusalem, y púsole sobre las almenas del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate de aquí abajo:

10Porque escrito está: Que á sus ángeles mandará de ti, que te guarden;

11Y en las manos te llevarán, porque no dañes tu pie en piedra.

12Y respondiendo Jesús, le dijo: Dicho está: No tentarás al Señor tu Dios.

13Y acabada toda tentación, el diablo se fué de él por un tiempo.

14Y Jesús volvió en virtud del Espíritu á Galilea, y salió la fama de él por toda la tierra de alrededor.

15Y enseñaba en las sinagogas de ellos, y era glorificado de todos.

16Y vino á Nazaret, donde había sido criado; y entró, conforme á su costumbre, el día del sábado en la sinagoga, y se levantó á leer.

17Y fuéle dado el libro del profeta Isaías; y como abrió el libro, halló el lugar donde estaba escrito:

18El Espíritu del Señor es sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas á los pobres: me ha enviado para sanar á los quebrantados de corazón; para pregonar á los cautivos libertad, y á los ciegos vista; para poner en libertad á los quebrantados:

19Para predicar el año agradable del Señor.

20Y rollando el libro, lo dió al ministro, y sentóse: y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él.

21Y comenzó á decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura en vuestros oídos.

22Y todos le daban testimonio, y estaban maravillados de las palabras de gracia que salían de su boca, y decían: ¿No es éste el hijo de José?

23Y les dijo: Sin duda me diréis este refrán: Médico, cúrate á ti mismo: de tantas cosas que hemos oído haber sido hechas en Capernaum, haz también aquí en tu tierra.

24Y dijo: De cierto os digo, que ningún profeta es acepto en su tierra.

25Mas en verdad os digo, que muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando el cielo fué cerrado por tres años y seis meses, que hubo una grande hambre en toda la tierra;

26Pero á ninguna de ellas fué enviado Elías, sino á Sarepta de Sidón, á una mujer viuda.

27Y muchos leprosos había en Israel en tiempo del profeta Eliseo; mas ninguno de ellos fué limpio, sino Naamán el Siro.

28Entonces todos en la sinagoga fueron llenos de ira, oyendo estas cosas;

29Y levantándose, le echaron fuera de la ciudad, y le llevaron hasta la cumbre del monte sobre el cual la ciudad de ellos estaba edificada, para despeñarle.

30Mas él, pasando por medio de ellos, se fué.

31Y descendió á Capernaum, ciudad de Galilea. Y los enseñaba en los sábados.

32Y se maravillaban de su doctrina, porque su palabra era con potestad.

33Y estaba en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu de un demonio inmundo, el cual exclamó á gran voz,

34Diciendo: Déjanos, ¿qué tenemos contigo, Jesús Nazareno? ¿has venido á destruirnos? Yo te conozco quién eres, el Santo de Dios.

35Y Jesús le increpó, diciendo: Enmudece, y sal de él. Entonces el demonio, derribándole en medio, salió de él, y no le hizo daño alguno.

36Y hubo espanto en todos, y hablaban unos á otros, diciendo: ¿Qué palabra es ésta, que con autoridad y potencia manda á los espíritus inmundos, y salen?

37Y la fama de él se divulgaba de todas partes por todos los lugares de la comarca.

38Y levantándose Jesús de la sinagoga, entró en casa de Simón: y la suegra de Simón estaba con una grande fiebre; y le rogaron por ella.

39E inclinándose hacia ella, riñó á la fiebre; y la fiebre la dejó; y ella levantándose luego, les servía.

40Y poniéndose el sol, todos los que tenían enfermos de diversas enfermedades, los traían á él; y él, poniendo las manos sobre cada uno de ellos, los sanaba.

41Y salían también demonios de muchos, dando voces, y diciendo: Tú eres el Hijo de Dios. Mas riñéndolos no les dejaba hablar; porque sabían que él era el Cristo.

42Y siendo ya de día salió, y se fué á un lugar desierto: y las gentes le buscaban, y vinieron hasta él; y le detenían para que no se apartase de ellos.

43Mas él les dijo: Que también á otras ciudades es necesario que anuncie el evangelio del reino de Dios; porque para esto soy enviado.

44Y predicaba en las sinagogas de Galilea.

Lucas 4

1Jesús, lleno del Espíritu Santo, dejó el Jordán, y fue conducido por el Espíritu al desierto;

2(donde permaneció) cuarenta días, y fue tentado por el diablo. No comió nada en aquellos días; y cuando hubieron transcurrido, tuvo hambre.

3Entonces el diablo le dijo: “Si Tú eres el Hijo de Dios, di a esta piedra que se vuelva pan”.

4Jesús le replicó: “Escrito está: «No solo de pan vivirá el hombre»”.

5Después le transportó (el diablo) a una altura, le mostró todos los reinos del mundo, en un instante,

6y le dijo: “Yo te daré todo este poder y la gloria de ellos, porque a mí me ha sido entregada, y la doy a quien quiero.

7Si pues te prosternas delante de mí, Tú la tendrás toda entera”.

8Jesús le replicó y dijo: “Escrito está: «Adorarás al Señor tu Dios, y a Él solo servirás»”.

9Lo condujo entonces a Jerusalén, lo puso sobre el pináculo del Templo, y le dijo: “Si tú eres el Hijo de Dios, échate de aquí abajo,

10porque está escrito: «Él mandará en tu favor a sus ángeles que te guarden»;

11y «ellos te llevarán en palmas, para que no lastimes tu pie contra alguna piedra»”.

12Jesús le replicó diciendo: “Está dicho: «No tentarás al Señor tu Dios»”.

13Entonces el diablo habiendo agotado toda tentación, se alejó de Él hasta su tiempo.

14Y Jesús volvió con el poder del Espíritu a Galilea, y su fama se difundió en toda la región.

15Enseñaba en las sinagogas de ellos y era alabado por todos.

16Vino también a Nazaret, donde se había criado, y entró, como tenía costumbre el día de sábado, en la sinagoga, y se levantó a hacer la lectura.

17Le entregaron el libro del profeta Isaías, y al desarrollar el libro halló el lugar en donde estaba escrito:

18“El Espíritu del Señor está sobre Mí, porque Él me ungió; Él me envió a dar la Buena Nueva a los pobres, a anunciar a los cautivos la liberación, y a los ciegos vista, a poner en libertad a los oprimidos,

19a publicar el año de gracia del Señor”.

20Enrolló el libro, lo devolvió al ministro, y se sentó; y cuantos había en la sinagoga, tenían los ojos fijos en Él.

21Entonces empezó a decirles: “Hoy esta Escritura se ha cumplido delante de vosotros”.

22Y todos le daban testimonio, y estaban maravillados de las palabras llenas de gracia, que salían de sus labios, y decían: “¿No es Este el hijo de José?”

23Y les dijo: “Sin duda me aplicaréis aquel refrán: ‘Médico, cúrate a ti mismo’. Lo que hemos oído que has hecho en Cafarnaúm, hazlo aquí también, en tu pueblo”.

24Y dijo: “En verdad, os digo, ningún profeta es acogido en su tierra.

25En verdad, os digo: había muchas viudas en Israel en tiempo de Elías, cuando el cielo quedó cerrado durante tres años y seis meses, y hubo hambre grande en toda la tierra;

26mas a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una viuda de Sarepta, en el país de Sidón.

27Y había muchos leprosos en Israel en tiempo del profeta Eliseo; mas ninguno de ellos fue curado, sino Naamán el sirio”.

28Al oír esto, se llenaron todos de cólera allí en la sinagoga;

29se levantaron, y, echándolo fuera de la ciudad, lo llevaron hasta la cima del monte, sobre la cual estaba edificada su ciudad, para despeñarlo.

30Pero Él pasó por en medio de ellos y se fue.

31Y bajó a Cafarnaúm, ciudad de Galilea. Y les enseñaba los días de sábado.

32Y estaban poseídos de admiración por su enseñanza, porque su palabra era llena de autoridad.

33Había en la sinagoga un hombre que tenía el espíritu de un demonio inmundo, y gritó con voz fuerte:

34“¡Ea! ¿qué tenemos que ver contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido para perdernos? Ya sé quien eres Tú: el Santo de Dios”.

35Y Jesús le increpó diciendo: “¡Cállate y sal de él!” Y el demonio, salió de él, derribándolo al suelo en medio de ellos, aunque sin hacerle daño.

36Y todos se llenaron de estupor, y se decían unos a otros: “¿Qué cosa es esta que con imperio y fuerza manda a los espíritus inmundos, y salen?”

37Y su fama se extendió por todos los alrededores.

38Levantose de la sinagoga y entró en casa de Simón. La suegra de Simón padecía de una fiebre grande, y le rogaron por ella.

39Inclinándose sobre ella increpó a la fiebre, y esta la dejó. Al instante se levantó ella y se puso a atenderlos.

40A la puesta del sol, todos los que tenían enfermos, cualquiera que fuese su mal, se los trajeron, y Él imponía las manos sobre cada uno de ellos, y los sanaba.

41Salían también los demonios de muchos, gritando y diciendo: “¡Tú eres el Hijo de Dios!” Y Él los reprendía y no los dejaba hablar, porque sabían que Él era el Cristo.

42Cuando se hizo de día, salió y se fue a un lugar desierto. Mas las muchedumbres que se pusieron en su busca, lo encontraron y lo retenían para que no las dejase.

43Pero Él les dijo: “Es necesario que Yo lleve también a otras ciudades la Buena Nueva del reino de Dios, porque para eso he sido enviado”.

44Y anduvo predicando por las sinagogas de Judea.

Lucas 4:1
SpaPlatense

Jesús, lleno del Espíritu Santo, dejó el Jordán, y fue conducido por el Espíritu al desierto;

SpaRV

Y JESÚS, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fué llevado por el Espíritu al desierto

2
SpaPlatense

(donde permaneció) cuarenta días, y fue tentado por el diablo. No comió nada en aquellos días; y cuando hubieron transcurrido, tuvo hambre.

SpaRV

Por cuarenta días, y era tentado del diablo. Y no comió cosa en aquellos días: los cuales pasados, tuvo hambre.

3
SpaPlatense

Entonces el diablo le dijo: “Si Tú eres el Hijo de Dios, di a esta piedra que se vuelva pan”.

SpaRV

Entonces el diablo le dijo: Si eres Hijo de Dios, di á esta piedra que se haga pan.

4
SpaPlatense

Jesús le replicó: “Escrito está: «No solo de pan vivirá el hombre»”.

SpaRV

Y Jesús respondiéndole, dijo: Escrito está: Que no con pan solo vivirá el hombre, mas con toda palabra de Dios.

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SpaPlatense

Después le transportó (el diablo) a una altura, le mostró todos los reinos del mundo, en un instante,

SpaRV

Y le llevó el diablo á un alto monte, y le mostró en un momento de tiempo todos los reinos de la tierra.

6
SpaPlatense

y le dijo: “Yo te daré todo este poder y la gloria de ellos, porque a mí me ha sido entregada, y la doy a quien quiero.

SpaRV

Y le dijo el diablo: A ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos; porque á mí es entregada, y á quien quiero la doy:

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SpaPlatense

Si pues te prosternas delante de mí, Tú la tendrás toda entera”.

SpaRV

Pues si tú adorares delante de mí, serán todos tuyos.

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SpaPlatense

Jesús le replicó y dijo: “Escrito está: «Adorarás al Señor tu Dios, y a Él solo servirás»”.

SpaRV

Y respondiendo Jesús, le dijo: Vete de mí, Satanás, porque escrito está: A tu Señor Dios adorarás, y á él solo servirás.

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SpaPlatense

Lo condujo entonces a Jerusalén, lo puso sobre el pináculo del Templo, y le dijo: “Si tú eres el Hijo de Dios, échate de aquí abajo,

SpaRV

Y le llevó á Jerusalem, y púsole sobre las almenas del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate de aquí abajo:

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SpaPlatense

porque está escrito: «Él mandará en tu favor a sus ángeles que te guarden»;

SpaRV

Porque escrito está: Que á sus ángeles mandará de ti, que te guarden;

11
SpaPlatense

y «ellos te llevarán en palmas, para que no lastimes tu pie contra alguna piedra»”.

SpaRV

Y en las manos te llevarán, porque no dañes tu pie en piedra.

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SpaPlatense

Jesús le replicó diciendo: “Está dicho: «No tentarás al Señor tu Dios»”.

SpaRV

Y respondiendo Jesús, le dijo: Dicho está: No tentarás al Señor tu Dios.

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SpaPlatense

Entonces el diablo habiendo agotado toda tentación, se alejó de Él hasta su tiempo.

SpaRV

Y acabada toda tentación, el diablo se fué de él por un tiempo.

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SpaPlatense

Y Jesús volvió con el poder del Espíritu a Galilea, y su fama se difundió en toda la región.

SpaRV

Y Jesús volvió en virtud del Espíritu á Galilea, y salió la fama de él por toda la tierra de alrededor.

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SpaPlatense

Enseñaba en las sinagogas de ellos y era alabado por todos.

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Y enseñaba en las sinagogas de ellos, y era glorificado de todos.

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Vino también a Nazaret, donde se había criado, y entró, como tenía costumbre el día de sábado, en la sinagoga, y se levantó a hacer la lectura.

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Y vino á Nazaret, donde había sido criado; y entró, conforme á su costumbre, el día del sábado en la sinagoga, y se levantó á leer.

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SpaPlatense

Le entregaron el libro del profeta Isaías, y al desarrollar el libro halló el lugar en donde estaba escrito:

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Y fuéle dado el libro del profeta Isaías; y como abrió el libro, halló el lugar donde estaba escrito:

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“El Espíritu del Señor está sobre Mí, porque Él me ungió; Él me envió a dar la Buena Nueva a los pobres, a anunciar a los cautivos la liberación, y a los ciegos vista, a poner en libertad a los oprimidos,

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El Espíritu del Señor es sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas á los pobres: me ha enviado para sanar á los quebrantados de corazón; para pregonar á los cautivos libertad, y á los ciegos vista; para poner en libertad á los quebrantados:

19
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a publicar el año de gracia del Señor”.

SpaRV

Para predicar el año agradable del Señor.

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Enrolló el libro, lo devolvió al ministro, y se sentó; y cuantos había en la sinagoga, tenían los ojos fijos en Él.

SpaRV

Y rollando el libro, lo dió al ministro, y sentóse: y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él.

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SpaPlatense

Entonces empezó a decirles: “Hoy esta Escritura se ha cumplido delante de vosotros”.

SpaRV

Y comenzó á decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura en vuestros oídos.

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SpaPlatense

Y todos le daban testimonio, y estaban maravillados de las palabras llenas de gracia, que salían de sus labios, y decían: “¿No es Este el hijo de José?”

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Y todos le daban testimonio, y estaban maravillados de las palabras de gracia que salían de su boca, y decían: ¿No es éste el hijo de José?

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Y les dijo: “Sin duda me aplicaréis aquel refrán: ‘Médico, cúrate a ti mismo’. Lo que hemos oído que has hecho en Cafarnaúm, hazlo aquí también, en tu pueblo”.

SpaRV

Y les dijo: Sin duda me diréis este refrán: Médico, cúrate á ti mismo: de tantas cosas que hemos oído haber sido hechas en Capernaum, haz también aquí en tu tierra.

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SpaPlatense

Y dijo: “En verdad, os digo, ningún profeta es acogido en su tierra.

SpaRV

Y dijo: De cierto os digo, que ningún profeta es acepto en su tierra.

25
SpaPlatense

En verdad, os digo: había muchas viudas en Israel en tiempo de Elías, cuando el cielo quedó cerrado durante tres años y seis meses, y hubo hambre grande en toda la tierra;

SpaRV

Mas en verdad os digo, que muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando el cielo fué cerrado por tres años y seis meses, que hubo una grande hambre en toda la tierra;

26
SpaPlatense

mas a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una viuda de Sarepta, en el país de Sidón.

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Pero á ninguna de ellas fué enviado Elías, sino á Sarepta de Sidón, á una mujer viuda.

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SpaPlatense

Y había muchos leprosos en Israel en tiempo del profeta Eliseo; mas ninguno de ellos fue curado, sino Naamán el sirio”.

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Y muchos leprosos había en Israel en tiempo del profeta Eliseo; mas ninguno de ellos fué limpio, sino Naamán el Siro.

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SpaPlatense

Al oír esto, se llenaron todos de cólera allí en la sinagoga;

SpaRV

Entonces todos en la sinagoga fueron llenos de ira, oyendo estas cosas;

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SpaPlatense

se levantaron, y, echándolo fuera de la ciudad, lo llevaron hasta la cima del monte, sobre la cual estaba edificada su ciudad, para despeñarlo.

SpaRV

Y levantándose, le echaron fuera de la ciudad, y le llevaron hasta la cumbre del monte sobre el cual la ciudad de ellos estaba edificada, para despeñarle.

30
SpaPlatense

Pero Él pasó por en medio de ellos y se fue.

SpaRV

Mas él, pasando por medio de ellos, se fué.

31
SpaPlatense

Y bajó a Cafarnaúm, ciudad de Galilea. Y les enseñaba los días de sábado.

SpaRV

Y descendió á Capernaum, ciudad de Galilea. Y los enseñaba en los sábados.

32
SpaPlatense

Y estaban poseídos de admiración por su enseñanza, porque su palabra era llena de autoridad.

SpaRV

Y se maravillaban de su doctrina, porque su palabra era con potestad.

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SpaPlatense

Había en la sinagoga un hombre que tenía el espíritu de un demonio inmundo, y gritó con voz fuerte:

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Y estaba en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu de un demonio inmundo, el cual exclamó á gran voz,

34
SpaPlatense

“¡Ea! ¿qué tenemos que ver contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido para perdernos? Ya sé quien eres Tú: el Santo de Dios”.

SpaRV

Diciendo: Déjanos, ¿qué tenemos contigo, Jesús Nazareno? ¿has venido á destruirnos? Yo te conozco quién eres, el Santo de Dios.

35
SpaPlatense

Y Jesús le increpó diciendo: “¡Cállate y sal de él!” Y el demonio, salió de él, derribándolo al suelo en medio de ellos, aunque sin hacerle daño.

SpaRV

Y Jesús le increpó, diciendo: Enmudece, y sal de él. Entonces el demonio, derribándole en medio, salió de él, y no le hizo daño alguno.

36
SpaPlatense

Y todos se llenaron de estupor, y se decían unos a otros: “¿Qué cosa es esta que con imperio y fuerza manda a los espíritus inmundos, y salen?”

SpaRV

Y hubo espanto en todos, y hablaban unos á otros, diciendo: ¿Qué palabra es ésta, que con autoridad y potencia manda á los espíritus inmundos, y salen?

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SpaPlatense

Y su fama se extendió por todos los alrededores.

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Y la fama de él se divulgaba de todas partes por todos los lugares de la comarca.

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SpaPlatense

Levantose de la sinagoga y entró en casa de Simón. La suegra de Simón padecía de una fiebre grande, y le rogaron por ella.

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Y levantándose Jesús de la sinagoga, entró en casa de Simón: y la suegra de Simón estaba con una grande fiebre; y le rogaron por ella.

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SpaPlatense

Inclinándose sobre ella increpó a la fiebre, y esta la dejó. Al instante se levantó ella y se puso a atenderlos.

SpaRV

E inclinándose hacia ella, riñó á la fiebre; y la fiebre la dejó; y ella levantándose luego, les servía.

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SpaPlatense

A la puesta del sol, todos los que tenían enfermos, cualquiera que fuese su mal, se los trajeron, y Él imponía las manos sobre cada uno de ellos, y los sanaba.

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Y poniéndose el sol, todos los que tenían enfermos de diversas enfermedades, los traían á él; y él, poniendo las manos sobre cada uno de ellos, los sanaba.

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SpaPlatense

Salían también los demonios de muchos, gritando y diciendo: “¡Tú eres el Hijo de Dios!” Y Él los reprendía y no los dejaba hablar, porque sabían que Él era el Cristo.

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Y salían también demonios de muchos, dando voces, y diciendo: Tú eres el Hijo de Dios. Mas riñéndolos no les dejaba hablar; porque sabían que él era el Cristo.

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SpaPlatense

Cuando se hizo de día, salió y se fue a un lugar desierto. Mas las muchedumbres que se pusieron en su busca, lo encontraron y lo retenían para que no las dejase.

SpaRV

Y siendo ya de día salió, y se fué á un lugar desierto: y las gentes le buscaban, y vinieron hasta él; y le detenían para que no se apartase de ellos.

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SpaPlatense

Pero Él les dijo: “Es necesario que Yo lleve también a otras ciudades la Buena Nueva del reino de Dios, porque para eso he sido enviado”.

SpaRV

Mas él les dijo: Que también á otras ciudades es necesario que anuncie el evangelio del reino de Dios; porque para esto soy enviado.

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SpaPlatense

Y anduvo predicando por las sinagogas de Judea.

SpaRV

Y predicaba en las sinagogas de Galilea.

Entendiendo Biblia Platense vs Reina Valera en Lucas 4

Biblia Platense (SpaPlatense)

Traducción católica con un estilo claro y orientado a lectores de América Latina. Incluye un tono más contemporáneo sin perder formalidad. Buena para lectura continua y comprensión general.

Reina Valera

La traducción clásica más leída en el mundo protestante de habla hispana. Conserva un estilo reverente y tradicional, ideal para devocionales y memorización. Una excelente opción para lectura diaria y estudio bíblico.

Estás viendo una comparación lado a lado de Lucas 4 en la Biblia Platense y la Reina Valera. Comparar estas dos versiones puede ayudar a arrojar luz sobre los matices del texto original.

Comparación Clave: Lucas 4:16

SpaPlatense

"Vino también a Nazaret, donde se había criado, y entró, como tenía costumbre el día de sábado, en la sinagoga, y se levantó a hacer la lectura."

SpaRV

"Y vino á Nazaret, donde había sido criado; y entró, conforme á su costumbre, el día del sábado en la sinagoga, y se levantó á leer."

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