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Hechos 9 Comparación: Biblia Platense vs Reina Valera

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Hechos 9

1Saulo que todavía respiraba amenaza y muerte contra los discípulos del Señor, fue al Sumo Sacerdote

2y le pidió cartas para Damasco, a las sinagogas, con el fin de traer presos a Jerusalén a cuantos hallase de esta religión, hombres y mujeres.

3Yendo por el camino, ya cerca de Damasco, de repente una luz del cielo resplandeció a su rededor;

4y caído en tierra oyó una voz que le decía: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?”

5Respondió él: “¿Quién eres, Señor?” Díjole Este: “Yo soy Jesús a quien tú persigues.

6Mas levántate, entra en la ciudad, y se te dirá lo que has de hacer”.

7Los hombres que con él viajaban se habían parados atónitos, oyendo, por cierto, la voz, pero no viendo a nadie.

8Levantose, entonces, Saulo de la tierra, mas al abrir sus ojos no veía nada. Por lo tanto lo tomaron de la mano y lo condujeron a Damasco.

9Tres días estuvo privado de la vista, y no comió ni bebió.

10Vivía en Damasco cierto discípulo, por nombre Ananías, al cual el Señor dijo en una visión: “¡Ananías!”, y él respondió: “Aquí me tienes. Señor”.

11Díjole entonces el Señor: “Levántate y ve a la calle llamada «la Recta», y pregunta en casa de Judas por un hombre llamado Saulo de Tarso, porque él está en oración”;

12y (Saulo) vio a un hombre llamado Ananías, cómo entraba y le imponía las manos para que recobrase la vista.

13A lo cual respondió Ananías: “Señor, he oído de muchos respecto a este hombre, cuántos males ha hecho a tus santos en Jerusalén.

14y aquí está con poderes de los sumos sacerdotes para prender a todos los que invocan tu nombre”.

15Mas el Señor le replicó: “Anda, porque un instrumento escogido es para mí ese mismo, a fin de llevar mi nombre delante de naciones y reyes e hijos de Israel;

16porque Yo le mostraré cuánto tendrá que sufrir por mi nombre”.

17Fuése, pues, Ananías, entró en la casa y le impuso las manos, diciendo: “Saulo, hermano, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recobres la vista y quedes lleno del Espíritu Santo”.

18Al instante cayeron de sus ojos unas como escamas y recobró la vista; luego se levantó y fue bautizado.

19Tomó después alimento y se fortaleció. Apenas estuvo algunos días con los discípulos que se hallaban en Damasco,

20cuando empezó a predicar en las sinagogas a Jesús, como que Este es el Hijo de Dios.

21Y todos los que le oían, estaban pasmados y decían: “¿No es este aquel que destrozaba en Jerusalén a los que invocan este nombre, y aquí había venido con el propósito de llevarlos atados ante los sumos sacerdotes?”

22Saulo, empero, fortalecíase cada día más y confundía a los judíos que vivían en Damasco, afirmando que Este es el Cristo.

23Bastantes días más tarde, los judíos tomaron la resolución de quitarle la vida.

24Mas Saulo fue advertido de sus asechanzas; pues ellos custodiaban las puertas día y noche a fin de matarlo.

25Entonces los discípulos tomándolo de noche, lo descolgaron por el muro, bajándolo en un canasto.

26Llegado a Jerusalén, procuraba juntarse con los discípulos, más todos recelaban de él, porque no creían que fuese discípulo.

27Entonces lo tomó Bernabé y lo condujo a los apóstoles, contándoles cómo en el camino había visto al Señor y que Este le había hablado y cómo en Damasco había predicado con valentía en el nombre de Jesús.

28Así estaba con ellos, entrando y saliendo, en Jerusalén y predicando sin rebozo en el nombre del Señor.

29Conversaba también con los griegos y disputaba con ellos. Mas estos intentaron matarlo.

30Los discípulos, al saberlo, lleváronlo a Cesarea y lo enviaron a Tarso.

31Entretanto, la Iglesia, por toda Judea y Galilea y Samaria, gozaba de paz y se edificaba caminando en el temor del Señor, y se iba aumentando por la consolación del Espíritu Santo.

32Sucedió entonces que yendo Pedro a todas partes llegó también a los santos que moraban en Lidda.

33Encontró allí un hombre llamado Eneas que desde hacía ocho años estaba tendido en un lecho, porque era paralítico.

34Díjole Pedro: “Eneas, Jesucristo te sana. Levántate y hazte tú mismo la cama”. Al instante se levantó,

35y lo vieron todos los que vivían en Lidda y en Sarona, los cuales se convirtieron al Señor.

36Había en Joppe una discípula por nombre Tabita, lo que traducido significa Dorcás (Gacela). Estaba esta llena de buenas obras y de las limosnas que hacía,

37Sucedió en aquellos días que cayó enferma y murió. Lavaron su cadáver y la pusieron en el aposento alto.

38Mas como Lidda está cerca de Joppe, los discípulos oyendo que Pedro se hallaba allí, le enviaron dos hombres suplicándole: “No tardes en venir hasta nosotros”.

39Levantose, pues, Pedro y fue con ellos. Apenas hubo llegado, cuando lo condujeron al aposento alto, y se le presentaron todas las viudas llorando y mostrándole las túnicas y los vestidos que Dorcás les había hecho estando entre ellas.

40Mas Pedro hizo salir a todos, se puso de rodillas e hizo oración; después, dirigiéndose al cadáver, dijo: “¡Tabita, levántate!” Y ella abrió los ojos y viendo a Pedro se incorporó.

41Él, dándole la mano, la puso en pie y habiendo llamado a los santos y a las viudas, se la presentó viva.

42Esto se hizo notorio por toda Joppe, y muchos creyeron en el Señor.

43Se detuvo Pedro en Joppe bastantes días, en casa de cierto Simón, curtidor.

Hechos 9

1Y SAULO, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al príncipe de los sacerdotes,

2Y demandó de él letras para Damasco á las sinagogas, para que si hallase algunos hombres ó mujeres de esta secta, los trajese presos á Jerusalem.

3Y yendo por el camino, aconteció que llegando cerca de Damasco, súbitamente le cercó un resplandor de luz del cielo;

4Y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?

5Y él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y él dijo: Yo soy Jesús á quien tú persigues: dura cosa te es dar coces contra el aguijón.

6El, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que haga? Y el Señor le dice: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que te conviene hacer.

7Y los hombres que iban con Saulo, se pararon atónitos, oyendo á la verdad la voz, mas no viendo á nadie.

8Entonces Saulo se levantó de tierra, y abriendo los ojos, no veía á nadie: así que, llevándole por la mano, metiéronle en Damasco;

9Donde estuvo tres días sin ver, y no comió, ni bebió.

10Había entonces un discípulo en Damasco llamado Ananías, al cual el Señor dijo en visión: Ananías. Y él respondió: Heme aquí, Señor.

11Y el Señor le dijo: Levántate, y ve á la calle que se llama la Derecha, y busca en casa de Judas á uno llamado Saulo, de Tarso: porque he aquí, él ora;

12Y ha visto en visión un varón llamado Ananías, que entra y le pone la mano encima, para que reciba la vista.

13Entonces Ananías respondió: Señor, he oído á muchos acerca de este hombre, cuántos males ha hecho á tus santos en Jerusalem:

14Y aun aquí tiene facultad de los príncipes de los sacerdotes de prender á todos los que invocan tu nombre.

15Y le dijo el Señor: Ve: porque instrumento escogido me es éste, para que lleve mi nombre en presencia de los Gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel:

16Porque yo le mostraré cuánto le sea menester que padezca por mi nombre.

17Ananías entonces fué, y entró en la casa, y poniéndole las manos encima, dijo: Saulo hermano, el Señor Jesús, que te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno de Espíritu Santo.

18Y luego le cayeron de los ojos como escamas, y recibió al punto la vista: y levantándose, fué bautizado.

19Y como comió, fué confortado. Y estuvo Saulo por algunos días con los discípulos que estaban en Damasco.

20Y luego en las sinagogas predicaba á Cristo, diciendo que éste era el Hijo de Dios.

21Y todos los que le oían estaban atónitos, y decían: ¿No es éste el que asolaba en Jerusalem á los que invocaban este nombre, y á eso vino acá, para llevarlos presos á los príncipes de los sacerdotes?

22Empero Saulo mucho más se esforzaba, y confundía á los Judíos que moraban en Damasco, afirmando que éste es el Cristo.

23Y como pasaron muchos días, los Judíos hicieron entre sí consejo de matarle;

24Mas las asechanzas de ellos fueron entendidas de Saulo. Y ellos guardaban las puertas de día y de noche para matarle.

25Entonces los discípulos, tomándole de noche, le bajaron por el muro en una espuerta.

26Y como vino á Jerusalem, tentaba de juntarse con los discípulos; mas todos tenían miedo de él, no creyendo que era discípulo.

27Entonces Bernabé, tomándole, lo trajo á los apóstoles, y contóles cómo había visto al Señor en el camino, y que le había hablado, y cómo en Damasco había hablado confiadamente en el nombre de Jesús.

28Y entraba y salía con ellos en Jerusalem;

29Y hablaba confiadamente en el nombre del Señor: y disputaba con los Griegos; mas ellos procuraban matarle.

30Lo cual, como los hermanos entendieron, le acompañaron hasta Cesarea, y le enviaron á Tarso.

31Las iglesias entonces tenían paz por toda Judea y Galilea y Samaria, y eran edificadas, andando en el temor del Señor; y con consuelo del Espíritu Santo eran multiplicadas.

32Y aconteció que Pedro, andándolos á todos, vino también á los santos que habitaban en Lydda.

33Y halló allí á uno que se llamaba Eneas, que hacía ocho años que estaba en cama, que era paralítico.

34Y le dijo Pedro: Eneas, Jesucristo te sana; levántate, y hazte tu cama. Y luego se levantó.

35Y viéronle todos los que habitaban en Lydda y en Sarona, los cuales se convirtieron al Señor.

36Entonces en Joppe había una discípula llamada Tabita, que si lo declaras, quiere decir Dorcas. Esta era llena de buenas obras y de limosnas que hacía.

37Y aconteció en aquellos días que enfermando, murió; á la cual, después de lavada, pusieron en una sala.

38Y como Lydda estaba cerca de Joppe, los discípulos, oyendo que Pedro estaba allí, le enviaron dos hombres, rogándole: No te detengas en venir hasta nosotros.

39Pedro entonces levantándose, fué con ellos: y llegado que hubo, le llevaron á la sala, donde le rodearon todas las viudas, llorando y mostrando las túnicas y los vestidos que Dorcas hacía cuando estaba con ellas.

40Entonces echados fuera todos, Pedro puesto de rodillas, oró; y vuelto al cuerpo, dijo: Tabita, levántate. Y ella abrió los ojos, y viendo á Pedro, incorporóse.

41Y él le dió la mano, y levantóla: entonces llamando á los santos y las viudas, la presentó viva.

42Esto fué notorio por toda Joppe; y creyeron muchos en el Señor.

43Y aconteció que se quedó muchos días en Joppe en casa de un cierto Simón, curtidor.

Hechos 9

1Saulo que todavía respiraba amenaza y muerte contra los discípulos del Señor, fue al Sumo Sacerdote

2y le pidió cartas para Damasco, a las sinagogas, con el fin de traer presos a Jerusalén a cuantos hallase de esta religión, hombres y mujeres.

3Yendo por el camino, ya cerca de Damasco, de repente una luz del cielo resplandeció a su rededor;

4y caído en tierra oyó una voz que le decía: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?”

5Respondió él: “¿Quién eres, Señor?” Díjole Este: “Yo soy Jesús a quien tú persigues.

6Mas levántate, entra en la ciudad, y se te dirá lo que has de hacer”.

7Los hombres que con él viajaban se habían parados atónitos, oyendo, por cierto, la voz, pero no viendo a nadie.

8Levantose, entonces, Saulo de la tierra, mas al abrir sus ojos no veía nada. Por lo tanto lo tomaron de la mano y lo condujeron a Damasco.

9Tres días estuvo privado de la vista, y no comió ni bebió.

10Vivía en Damasco cierto discípulo, por nombre Ananías, al cual el Señor dijo en una visión: “¡Ananías!”, y él respondió: “Aquí me tienes. Señor”.

11Díjole entonces el Señor: “Levántate y ve a la calle llamada «la Recta», y pregunta en casa de Judas por un hombre llamado Saulo de Tarso, porque él está en oración”;

12y (Saulo) vio a un hombre llamado Ananías, cómo entraba y le imponía las manos para que recobrase la vista.

13A lo cual respondió Ananías: “Señor, he oído de muchos respecto a este hombre, cuántos males ha hecho a tus santos en Jerusalén.

14y aquí está con poderes de los sumos sacerdotes para prender a todos los que invocan tu nombre”.

15Mas el Señor le replicó: “Anda, porque un instrumento escogido es para mí ese mismo, a fin de llevar mi nombre delante de naciones y reyes e hijos de Israel;

16porque Yo le mostraré cuánto tendrá que sufrir por mi nombre”.

17Fuése, pues, Ananías, entró en la casa y le impuso las manos, diciendo: “Saulo, hermano, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recobres la vista y quedes lleno del Espíritu Santo”.

18Al instante cayeron de sus ojos unas como escamas y recobró la vista; luego se levantó y fue bautizado.

19Tomó después alimento y se fortaleció. Apenas estuvo algunos días con los discípulos que se hallaban en Damasco,

20cuando empezó a predicar en las sinagogas a Jesús, como que Este es el Hijo de Dios.

21Y todos los que le oían, estaban pasmados y decían: “¿No es este aquel que destrozaba en Jerusalén a los que invocan este nombre, y aquí había venido con el propósito de llevarlos atados ante los sumos sacerdotes?”

22Saulo, empero, fortalecíase cada día más y confundía a los judíos que vivían en Damasco, afirmando que Este es el Cristo.

23Bastantes días más tarde, los judíos tomaron la resolución de quitarle la vida.

24Mas Saulo fue advertido de sus asechanzas; pues ellos custodiaban las puertas día y noche a fin de matarlo.

25Entonces los discípulos tomándolo de noche, lo descolgaron por el muro, bajándolo en un canasto.

26Llegado a Jerusalén, procuraba juntarse con los discípulos, más todos recelaban de él, porque no creían que fuese discípulo.

27Entonces lo tomó Bernabé y lo condujo a los apóstoles, contándoles cómo en el camino había visto al Señor y que Este le había hablado y cómo en Damasco había predicado con valentía en el nombre de Jesús.

28Así estaba con ellos, entrando y saliendo, en Jerusalén y predicando sin rebozo en el nombre del Señor.

29Conversaba también con los griegos y disputaba con ellos. Mas estos intentaron matarlo.

30Los discípulos, al saberlo, lleváronlo a Cesarea y lo enviaron a Tarso.

31Entretanto, la Iglesia, por toda Judea y Galilea y Samaria, gozaba de paz y se edificaba caminando en el temor del Señor, y se iba aumentando por la consolación del Espíritu Santo.

32Sucedió entonces que yendo Pedro a todas partes llegó también a los santos que moraban en Lidda.

33Encontró allí un hombre llamado Eneas que desde hacía ocho años estaba tendido en un lecho, porque era paralítico.

34Díjole Pedro: “Eneas, Jesucristo te sana. Levántate y hazte tú mismo la cama”. Al instante se levantó,

35y lo vieron todos los que vivían en Lidda y en Sarona, los cuales se convirtieron al Señor.

36Había en Joppe una discípula por nombre Tabita, lo que traducido significa Dorcás (Gacela). Estaba esta llena de buenas obras y de las limosnas que hacía,

37Sucedió en aquellos días que cayó enferma y murió. Lavaron su cadáver y la pusieron en el aposento alto.

38Mas como Lidda está cerca de Joppe, los discípulos oyendo que Pedro se hallaba allí, le enviaron dos hombres suplicándole: “No tardes en venir hasta nosotros”.

39Levantose, pues, Pedro y fue con ellos. Apenas hubo llegado, cuando lo condujeron al aposento alto, y se le presentaron todas las viudas llorando y mostrándole las túnicas y los vestidos que Dorcás les había hecho estando entre ellas.

40Mas Pedro hizo salir a todos, se puso de rodillas e hizo oración; después, dirigiéndose al cadáver, dijo: “¡Tabita, levántate!” Y ella abrió los ojos y viendo a Pedro se incorporó.

41Él, dándole la mano, la puso en pie y habiendo llamado a los santos y a las viudas, se la presentó viva.

42Esto se hizo notorio por toda Joppe, y muchos creyeron en el Señor.

43Se detuvo Pedro en Joppe bastantes días, en casa de cierto Simón, curtidor.

Hechos 9:1
SpaPlatense

Saulo que todavía respiraba amenaza y muerte contra los discípulos del Señor, fue al Sumo Sacerdote

SpaRV

Y SAULO, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al príncipe de los sacerdotes,

2
SpaPlatense

y le pidió cartas para Damasco, a las sinagogas, con el fin de traer presos a Jerusalén a cuantos hallase de esta religión, hombres y mujeres.

SpaRV

Y demandó de él letras para Damasco á las sinagogas, para que si hallase algunos hombres ó mujeres de esta secta, los trajese presos á Jerusalem.

3
SpaPlatense

Yendo por el camino, ya cerca de Damasco, de repente una luz del cielo resplandeció a su rededor;

SpaRV

Y yendo por el camino, aconteció que llegando cerca de Damasco, súbitamente le cercó un resplandor de luz del cielo;

4
SpaPlatense

y caído en tierra oyó una voz que le decía: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?”

SpaRV

Y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?

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SpaPlatense

Respondió él: “¿Quién eres, Señor?” Díjole Este: “Yo soy Jesús a quien tú persigues.

SpaRV

Y él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y él dijo: Yo soy Jesús á quien tú persigues: dura cosa te es dar coces contra el aguijón.

6
SpaPlatense

Mas levántate, entra en la ciudad, y se te dirá lo que has de hacer”.

SpaRV

El, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que haga? Y el Señor le dice: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que te conviene hacer.

7
SpaPlatense

Los hombres que con él viajaban se habían parados atónitos, oyendo, por cierto, la voz, pero no viendo a nadie.

SpaRV

Y los hombres que iban con Saulo, se pararon atónitos, oyendo á la verdad la voz, mas no viendo á nadie.

8
SpaPlatense

Levantose, entonces, Saulo de la tierra, mas al abrir sus ojos no veía nada. Por lo tanto lo tomaron de la mano y lo condujeron a Damasco.

SpaRV

Entonces Saulo se levantó de tierra, y abriendo los ojos, no veía á nadie: así que, llevándole por la mano, metiéronle en Damasco;

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SpaPlatense

Tres días estuvo privado de la vista, y no comió ni bebió.

SpaRV

Donde estuvo tres días sin ver, y no comió, ni bebió.

10
SpaPlatense

Vivía en Damasco cierto discípulo, por nombre Ananías, al cual el Señor dijo en una visión: “¡Ananías!”, y él respondió: “Aquí me tienes. Señor”.

SpaRV

Había entonces un discípulo en Damasco llamado Ananías, al cual el Señor dijo en visión: Ananías. Y él respondió: Heme aquí, Señor.

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SpaPlatense

Díjole entonces el Señor: “Levántate y ve a la calle llamada «la Recta», y pregunta en casa de Judas por un hombre llamado Saulo de Tarso, porque él está en oración”;

SpaRV

Y el Señor le dijo: Levántate, y ve á la calle que se llama la Derecha, y busca en casa de Judas á uno llamado Saulo, de Tarso: porque he aquí, él ora;

12
SpaPlatense

y (Saulo) vio a un hombre llamado Ananías, cómo entraba y le imponía las manos para que recobrase la vista.

SpaRV

Y ha visto en visión un varón llamado Ananías, que entra y le pone la mano encima, para que reciba la vista.

13
SpaPlatense

A lo cual respondió Ananías: “Señor, he oído de muchos respecto a este hombre, cuántos males ha hecho a tus santos en Jerusalén.

SpaRV

Entonces Ananías respondió: Señor, he oído á muchos acerca de este hombre, cuántos males ha hecho á tus santos en Jerusalem:

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SpaPlatense

y aquí está con poderes de los sumos sacerdotes para prender a todos los que invocan tu nombre”.

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Y aun aquí tiene facultad de los príncipes de los sacerdotes de prender á todos los que invocan tu nombre.

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SpaPlatense

Mas el Señor le replicó: “Anda, porque un instrumento escogido es para mí ese mismo, a fin de llevar mi nombre delante de naciones y reyes e hijos de Israel;

SpaRV

Y le dijo el Señor: Ve: porque instrumento escogido me es éste, para que lleve mi nombre en presencia de los Gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel:

16
SpaPlatense

porque Yo le mostraré cuánto tendrá que sufrir por mi nombre”.

SpaRV

Porque yo le mostraré cuánto le sea menester que padezca por mi nombre.

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SpaPlatense

Fuése, pues, Ananías, entró en la casa y le impuso las manos, diciendo: “Saulo, hermano, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recobres la vista y quedes lleno del Espíritu Santo”.

SpaRV

Ananías entonces fué, y entró en la casa, y poniéndole las manos encima, dijo: Saulo hermano, el Señor Jesús, que te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno de Espíritu Santo.

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SpaPlatense

Al instante cayeron de sus ojos unas como escamas y recobró la vista; luego se levantó y fue bautizado.

SpaRV

Y luego le cayeron de los ojos como escamas, y recibió al punto la vista: y levantándose, fué bautizado.

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SpaPlatense

Tomó después alimento y se fortaleció. Apenas estuvo algunos días con los discípulos que se hallaban en Damasco,

SpaRV

Y como comió, fué confortado. Y estuvo Saulo por algunos días con los discípulos que estaban en Damasco.

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SpaPlatense

cuando empezó a predicar en las sinagogas a Jesús, como que Este es el Hijo de Dios.

SpaRV

Y luego en las sinagogas predicaba á Cristo, diciendo que éste era el Hijo de Dios.

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SpaPlatense

Y todos los que le oían, estaban pasmados y decían: “¿No es este aquel que destrozaba en Jerusalén a los que invocan este nombre, y aquí había venido con el propósito de llevarlos atados ante los sumos sacerdotes?”

SpaRV

Y todos los que le oían estaban atónitos, y decían: ¿No es éste el que asolaba en Jerusalem á los que invocaban este nombre, y á eso vino acá, para llevarlos presos á los príncipes de los sacerdotes?

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SpaPlatense

Saulo, empero, fortalecíase cada día más y confundía a los judíos que vivían en Damasco, afirmando que Este es el Cristo.

SpaRV

Empero Saulo mucho más se esforzaba, y confundía á los Judíos que moraban en Damasco, afirmando que éste es el Cristo.

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SpaPlatense

Bastantes días más tarde, los judíos tomaron la resolución de quitarle la vida.

SpaRV

Y como pasaron muchos días, los Judíos hicieron entre sí consejo de matarle;

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SpaPlatense

Mas Saulo fue advertido de sus asechanzas; pues ellos custodiaban las puertas día y noche a fin de matarlo.

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Mas las asechanzas de ellos fueron entendidas de Saulo. Y ellos guardaban las puertas de día y de noche para matarle.

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SpaPlatense

Entonces los discípulos tomándolo de noche, lo descolgaron por el muro, bajándolo en un canasto.

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Entonces los discípulos, tomándole de noche, le bajaron por el muro en una espuerta.

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SpaPlatense

Llegado a Jerusalén, procuraba juntarse con los discípulos, más todos recelaban de él, porque no creían que fuese discípulo.

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Y como vino á Jerusalem, tentaba de juntarse con los discípulos; mas todos tenían miedo de él, no creyendo que era discípulo.

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SpaPlatense

Entonces lo tomó Bernabé y lo condujo a los apóstoles, contándoles cómo en el camino había visto al Señor y que Este le había hablado y cómo en Damasco había predicado con valentía en el nombre de Jesús.

SpaRV

Entonces Bernabé, tomándole, lo trajo á los apóstoles, y contóles cómo había visto al Señor en el camino, y que le había hablado, y cómo en Damasco había hablado confiadamente en el nombre de Jesús.

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SpaPlatense

Así estaba con ellos, entrando y saliendo, en Jerusalén y predicando sin rebozo en el nombre del Señor.

SpaRV

Y entraba y salía con ellos en Jerusalem;

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SpaPlatense

Conversaba también con los griegos y disputaba con ellos. Mas estos intentaron matarlo.

SpaRV

Y hablaba confiadamente en el nombre del Señor: y disputaba con los Griegos; mas ellos procuraban matarle.

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SpaPlatense

Los discípulos, al saberlo, lleváronlo a Cesarea y lo enviaron a Tarso.

SpaRV

Lo cual, como los hermanos entendieron, le acompañaron hasta Cesarea, y le enviaron á Tarso.

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SpaPlatense

Entretanto, la Iglesia, por toda Judea y Galilea y Samaria, gozaba de paz y se edificaba caminando en el temor del Señor, y se iba aumentando por la consolación del Espíritu Santo.

SpaRV

Las iglesias entonces tenían paz por toda Judea y Galilea y Samaria, y eran edificadas, andando en el temor del Señor; y con consuelo del Espíritu Santo eran multiplicadas.

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SpaPlatense

Sucedió entonces que yendo Pedro a todas partes llegó también a los santos que moraban en Lidda.

SpaRV

Y aconteció que Pedro, andándolos á todos, vino también á los santos que habitaban en Lydda.

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SpaPlatense

Encontró allí un hombre llamado Eneas que desde hacía ocho años estaba tendido en un lecho, porque era paralítico.

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Y halló allí á uno que se llamaba Eneas, que hacía ocho años que estaba en cama, que era paralítico.

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SpaPlatense

Díjole Pedro: “Eneas, Jesucristo te sana. Levántate y hazte tú mismo la cama”. Al instante se levantó,

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Y le dijo Pedro: Eneas, Jesucristo te sana; levántate, y hazte tu cama. Y luego se levantó.

35
SpaPlatense

y lo vieron todos los que vivían en Lidda y en Sarona, los cuales se convirtieron al Señor.

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Y viéronle todos los que habitaban en Lydda y en Sarona, los cuales se convirtieron al Señor.

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SpaPlatense

Había en Joppe una discípula por nombre Tabita, lo que traducido significa Dorcás (Gacela). Estaba esta llena de buenas obras y de las limosnas que hacía,

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Entonces en Joppe había una discípula llamada Tabita, que si lo declaras, quiere decir Dorcas. Esta era llena de buenas obras y de limosnas que hacía.

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SpaPlatense

Sucedió en aquellos días que cayó enferma y murió. Lavaron su cadáver y la pusieron en el aposento alto.

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Y aconteció en aquellos días que enfermando, murió; á la cual, después de lavada, pusieron en una sala.

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SpaPlatense

Mas como Lidda está cerca de Joppe, los discípulos oyendo que Pedro se hallaba allí, le enviaron dos hombres suplicándole: “No tardes en venir hasta nosotros”.

SpaRV

Y como Lydda estaba cerca de Joppe, los discípulos, oyendo que Pedro estaba allí, le enviaron dos hombres, rogándole: No te detengas en venir hasta nosotros.

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SpaPlatense

Levantose, pues, Pedro y fue con ellos. Apenas hubo llegado, cuando lo condujeron al aposento alto, y se le presentaron todas las viudas llorando y mostrándole las túnicas y los vestidos que Dorcás les había hecho estando entre ellas.

SpaRV

Pedro entonces levantándose, fué con ellos: y llegado que hubo, le llevaron á la sala, donde le rodearon todas las viudas, llorando y mostrando las túnicas y los vestidos que Dorcas hacía cuando estaba con ellas.

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SpaPlatense

Mas Pedro hizo salir a todos, se puso de rodillas e hizo oración; después, dirigiéndose al cadáver, dijo: “¡Tabita, levántate!” Y ella abrió los ojos y viendo a Pedro se incorporó.

SpaRV

Entonces echados fuera todos, Pedro puesto de rodillas, oró; y vuelto al cuerpo, dijo: Tabita, levántate. Y ella abrió los ojos, y viendo á Pedro, incorporóse.

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SpaPlatense

Él, dándole la mano, la puso en pie y habiendo llamado a los santos y a las viudas, se la presentó viva.

SpaRV

Y él le dió la mano, y levantóla: entonces llamando á los santos y las viudas, la presentó viva.

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SpaPlatense

Esto se hizo notorio por toda Joppe, y muchos creyeron en el Señor.

SpaRV

Esto fué notorio por toda Joppe; y creyeron muchos en el Señor.

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SpaPlatense

Se detuvo Pedro en Joppe bastantes días, en casa de cierto Simón, curtidor.

SpaRV

Y aconteció que se quedó muchos días en Joppe en casa de un cierto Simón, curtidor.

Entendiendo Biblia Platense vs Reina Valera en Hechos 9

Biblia Platense (SpaPlatense)

Traducción católica con un estilo claro y orientado a lectores de América Latina. Incluye un tono más contemporáneo sin perder formalidad. Buena para lectura continua y comprensión general.

Reina Valera

La traducción clásica más leída en el mundo protestante de habla hispana. Conserva un estilo reverente y tradicional, ideal para devocionales y memorización. Una excelente opción para lectura diaria y estudio bíblico.

Estás viendo una comparación lado a lado de Hechos 9 en la Biblia Platense y la Reina Valera. Comparar estas dos versiones puede ayudar a arrojar luz sobre los matices del texto original.

Comparación Clave: Hechos 9:16

SpaPlatense

"porque Yo le mostraré cuánto tendrá que sufrir por mi nombre”."

SpaRV

"Porque yo le mostraré cuánto le sea menester que padezca por mi nombre."

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