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Hechos 20 Comparación: Biblia Platense vs Reina Valera

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Hechos 20

1Luego que el tumulto cesó, convocó Pablo a los discípulos, los exhortó, y despidiéndose salió para ir a Macedonia.

2Y después de recorrer aquellas regiones, exhortándolos con muchas palabras, llegó a Grecia,

3donde pasó tres meses; mas cuando ya estaba para ir a Siria, los judíos le armaron asechanzas, por lo cual tomó la resolución de regresar por Macedonia.

4Le acompañaban hasta Asia: Sópatro de Berea, hijo de Pirro; Aristarco y Segundo de Tesalónica, Gayo de Derbe, y Timoteo, Tíquico y Trófimo de Asia.

5Estos se adelantaron y nos esperaban en Tróade.

6Nosotros, en cambio, nos dimos a la vela desde Filipos, después de los días de los Ázimos; y en cinco días los alcanzamos en Tróade, donde nos detuvimos siete días.

7El primer día de la semana nos reunimos para partir el pan, Pablo, que había de marchar al día siguiente, les predicaba, prolongando su discurso hasta la medianoche.

8Había muchas lámparas en el aposento alto donde estábamos reunidos.

9Mas un joven, de nombre Eutico, se hallaba sentado sobre la ventana sumergido en profundo sueño, y al fin, mientras Pablo extendía más su plática, cayó del tercer piso abajo, vencido del sueño, y fue levantado muerto.

10Bajó Pablo, se echó sobre él y abrazándole dijo: “No os asustéis, porque su alma está en él”.

11Luego subió, partió el pan y comió; y después de conversar largamente hasta el amanecer, así se marchó.

12Ellos se llevaron vivo al joven, y quedaron sobremanera consolados.

13Nosotros, adelantándonos en la nave, dimos vela a Asón, donde habíamos de recibir a Pablo. Lo había dispuesto así, queriendo irse él a pie.

14Cuando nos alcanzó en Asón, le recogimos y vinimos a Mitilene.

15Navegando de allí, nos encontramos al día siguiente enfrente de Quío; al otro día arribamos a Samos, y al siguiente llegamos a Mileto.

16Porque Pablo había resuelto pasar de largo frente a Éfeso, para no demorarse en Asia; pues se daba prisa para estar, si le fuese posible, en Jerusalén el día de Pentecostés.

17Desde Mileto envió a Éfeso a llamar a los presbíteros de la Iglesia.

18Cuando llegaron a él les dijo: “Vosotros sabéis, desde el primer día que llegué a Asia, cómo me he portado con vosotros todo el tiempo:

19sirviendo al Señor con toda humildad, con lágrimas y pruebas que me sobrevinieron por las asechanzas de los judíos;

20y cómo nada de cuanto fuera de provecho he dejado de anunciároslo y enseñároslo en público y por las casas;

21dando testimonio a judíos y griegos sobre la conversión a Dios y la fe en nuestro Señor Jesús.

22Y ahora, he aquí que voy a Jerusalén, encadenado por el Espíritu, sin saber lo que me ha de suceder allí;

23salvo que el Espíritu Santo en cada ciudad me testifica, diciendo que me esperan cadenas y tribulaciones.

24Pero yo ninguna de estas cosas temo, ni estimo la vida mía como algo precioso para mí, con tal que concluya mi carrera y el ministerio que he recibido del Señor Jesús, y que dé testimonio del Evangelio de la gracia de Dios.

25Al presente, he aquí yo sé que no veréis más mi rostro, vosotros todos, entre quienes he andado predicando el reino de Dios.

26Por lo cual os protesto en este día que soy limpio de la sangre de todos;

27pues no he omitido anunciaros el designio entero de Dios.

28Mirad, pues, por vosotros mismos y por toda la grey, en la cual el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la Iglesia del Señor, la cual Él ha adquirido con su propia sangre.

29Yo sé que después de mi partida vendrán sobre vosotros lobos voraces que no perdonarán al rebaño.

30Y de entre vosotros mismos se levantarán hombres que enseñen cosas perversas para arrastrar en pos de sí a los discípulos.

31Por tanto velad, acordándoos de que por tres años no he cesado ni de día ni de noche de amonestar con lágrimas a cada uno de vosotros.

32Ahora, os encomiendo a Dios, y a la palabra de su gracia, la cual es poderosa para edificar y para dar la herencia entre todos los santificados.

33Plata u oro o vestido no he codiciado de nadie.

34Vosotros mismos sabéis que a mis necesidades y a las de mis compañeros han servido estas manos

35En todo os di ejemplo de cómo es menester, trabajando así, sostener a los débiles, acordándose de las palabras del señor Jesús, que dijo Él mismo: “Más dichoso es dar que recibir”.

36Dicho esto, se puso de rodillas e hizo oración con todos ellos.

37Y hubo gran llanto de todos, y echándose al cuello de Pablo lo besaban,

38afligidos sobre todo por aquella palabra que había dicho, de que ya no verían su rostro. Y le acompañaron hasta el barco.

Hechos 20

1Y DESPUÉS que cesó el alboroto, llamando Pablo á los discípulos habiéndoles exhortado y abrazado, se despidió, y partió para ir á Macedonia.

2Y andado que hubo aquellas partes, y exhortádoles con abundancia de palabra, vino á Grecia.

3Y después de haber estado allí tres meses, y habiendo de navegar á Siria, le fueron puestas asechanzas por los Judíos; y así tomó consejo de volverse por Macedonia.

4Y le acompañaron hasta Asia Sopater Bereense, y los Tesalonicenses, Aristarco y Segundo; y Gayo de Derbe, y Timoteo; y de Asia, Tychîco y Trófimo.

5Estos yendo delante, nos esperaron en Troas.

6Y nosotros, pasados los días de los panes sin levadura, navegamos de Filipos y vinimos á ellos á Troas en cinco días, donde estuvimos siete días.

7Y el día primero de la semana, juntos los discípulos á partir el pan, Pablo les enseñaba, habiendo de partir al día siguiente: y alargó el discurso hasta la media noche.

8Y había muchas lámparas en el aposento alto donde estaban juntos.

9Y un mancebo llamado Eutichô que estaba sentado en la ventana, tomado de un sueño profundo, como Pablo disputaba largamente, postrado del sueño cayó del tercer piso abajo, y fué alzado muerto.

10Entonces descendió Pablo, y derribóse sobre él, y abrazándole, dijo: No os alborotéis, que su alma está en él.

11Después subiendo, y partiendo el pan, y gustando, habló largamente hasta el alba, y así partió.

12Y llevaron al mozo vivo, y fueron consolados no poco.

13Y nosotros subiendo en el navío, navegamos á Assón, para recibir de allí á Pablo; pues así había determinado que debía él ir por tierra.

14Y como se juntó con nosotros en Assón, tomándole vinimos á Mitilene.

15Y navegando de allí, al día siguiente llegamos delante de Chîo, y al otro día tomamos puerto en Samo: y habiendo reposado en Trogilio, al día siguiente llegamos á Mileto.

16Porque Pablo se había propuesto pasar adelante de Efeso; por no detenerse en Asia: porque se apresuraba por hacer el día de Pentecostés, si le fuese posible, en Jerusalem.

17Y enviando desde Mileto á Efeso, hizo llamar á los ancianos de la iglesia.

18Y cuando vinieron á él, les dijo: Vosotros sabéis cómo, desde el primer día que entré en Asia, he estado con vosotros por todo el tiempo,

19Sirviendo al Señor con toda humildad, y con muchas lágrimas, y tentaciones que me han venido por las asechanzas de los Judíos:

20Cómo nada que fuese útil he rehuído de anunciaros y enseñaros, públicamente y por las casas,

21Testificando á los Judíos y á los Gentiles arrepentimiento para con Dios, y la fe en nuestro Señor Jesucristo.

22Y ahora, he aquí, ligado yo en espíritu, voy á Jerusalem, sin saber lo que allá me ha de acontecer:

23Mas que el Espíritu Santo por todas las ciudades me da testimonio, diciendo que prisiones y tribulaciones me esperan.

24Mas de ninguna cosa hago caso, ni estimo mi vida preciosa para mí mismo; solamente que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios.

25Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de todos vosotros, por quien he pasado predicando el reino de Dios, verá más mi rostro.

26Por tanto, yo os protesto el día de hoy, que yo soy limpio de la sangre de todos:

27Porque no he rehuído de anunciaros todo el consejo de Dios.

28Por tanto mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual ganó por su sangre.

29Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al ganado;

30Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas, para llevar discípulos tras sí.

31Por tanto, velad, acordándoos que por tres años de noche y de día, no he cesado de amonestar con lágrimas á cada uno.

32Y ahora, hermanos, os encomiendo á Dios, y á la palabra de su gracia: el cual es poderoso para sobreedificar, y daros heredad con todos los santificados.

33La plata, ó el oro, ó el vestido de nadie he codiciado.

34Antes vosotros sabéis que para lo que me ha sido necesario, y á los que están conmigo, estas manos me han servido.

35En todo os he enseñado que, trabajando así, es necesario sobrellevar á los enfermos, y tener presente las palabras del Señor Jesús, el cual dijo: Más bienaventurada cosa es dar que recibir.

36Y como hubo dicho estas cosas, se puso de rodillas, y oró con todos ellos.

37Entonces hubo un gran lloro de todos: y echándose en el cuello de Pablo, le besaban,

38Doliéndose en gran manera por la palabra que dijo, que no habían de ver más su rostro. Y le acompañaron al navío.

Hechos 20

1Luego que el tumulto cesó, convocó Pablo a los discípulos, los exhortó, y despidiéndose salió para ir a Macedonia.

2Y después de recorrer aquellas regiones, exhortándolos con muchas palabras, llegó a Grecia,

3donde pasó tres meses; mas cuando ya estaba para ir a Siria, los judíos le armaron asechanzas, por lo cual tomó la resolución de regresar por Macedonia.

4Le acompañaban hasta Asia: Sópatro de Berea, hijo de Pirro; Aristarco y Segundo de Tesalónica, Gayo de Derbe, y Timoteo, Tíquico y Trófimo de Asia.

5Estos se adelantaron y nos esperaban en Tróade.

6Nosotros, en cambio, nos dimos a la vela desde Filipos, después de los días de los Ázimos; y en cinco días los alcanzamos en Tróade, donde nos detuvimos siete días.

7El primer día de la semana nos reunimos para partir el pan, Pablo, que había de marchar al día siguiente, les predicaba, prolongando su discurso hasta la medianoche.

8Había muchas lámparas en el aposento alto donde estábamos reunidos.

9Mas un joven, de nombre Eutico, se hallaba sentado sobre la ventana sumergido en profundo sueño, y al fin, mientras Pablo extendía más su plática, cayó del tercer piso abajo, vencido del sueño, y fue levantado muerto.

10Bajó Pablo, se echó sobre él y abrazándole dijo: “No os asustéis, porque su alma está en él”.

11Luego subió, partió el pan y comió; y después de conversar largamente hasta el amanecer, así se marchó.

12Ellos se llevaron vivo al joven, y quedaron sobremanera consolados.

13Nosotros, adelantándonos en la nave, dimos vela a Asón, donde habíamos de recibir a Pablo. Lo había dispuesto así, queriendo irse él a pie.

14Cuando nos alcanzó en Asón, le recogimos y vinimos a Mitilene.

15Navegando de allí, nos encontramos al día siguiente enfrente de Quío; al otro día arribamos a Samos, y al siguiente llegamos a Mileto.

16Porque Pablo había resuelto pasar de largo frente a Éfeso, para no demorarse en Asia; pues se daba prisa para estar, si le fuese posible, en Jerusalén el día de Pentecostés.

17Desde Mileto envió a Éfeso a llamar a los presbíteros de la Iglesia.

18Cuando llegaron a él les dijo: “Vosotros sabéis, desde el primer día que llegué a Asia, cómo me he portado con vosotros todo el tiempo:

19sirviendo al Señor con toda humildad, con lágrimas y pruebas que me sobrevinieron por las asechanzas de los judíos;

20y cómo nada de cuanto fuera de provecho he dejado de anunciároslo y enseñároslo en público y por las casas;

21dando testimonio a judíos y griegos sobre la conversión a Dios y la fe en nuestro Señor Jesús.

22Y ahora, he aquí que voy a Jerusalén, encadenado por el Espíritu, sin saber lo que me ha de suceder allí;

23salvo que el Espíritu Santo en cada ciudad me testifica, diciendo que me esperan cadenas y tribulaciones.

24Pero yo ninguna de estas cosas temo, ni estimo la vida mía como algo precioso para mí, con tal que concluya mi carrera y el ministerio que he recibido del Señor Jesús, y que dé testimonio del Evangelio de la gracia de Dios.

25Al presente, he aquí yo sé que no veréis más mi rostro, vosotros todos, entre quienes he andado predicando el reino de Dios.

26Por lo cual os protesto en este día que soy limpio de la sangre de todos;

27pues no he omitido anunciaros el designio entero de Dios.

28Mirad, pues, por vosotros mismos y por toda la grey, en la cual el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la Iglesia del Señor, la cual Él ha adquirido con su propia sangre.

29Yo sé que después de mi partida vendrán sobre vosotros lobos voraces que no perdonarán al rebaño.

30Y de entre vosotros mismos se levantarán hombres que enseñen cosas perversas para arrastrar en pos de sí a los discípulos.

31Por tanto velad, acordándoos de que por tres años no he cesado ni de día ni de noche de amonestar con lágrimas a cada uno de vosotros.

32Ahora, os encomiendo a Dios, y a la palabra de su gracia, la cual es poderosa para edificar y para dar la herencia entre todos los santificados.

33Plata u oro o vestido no he codiciado de nadie.

34Vosotros mismos sabéis que a mis necesidades y a las de mis compañeros han servido estas manos

35En todo os di ejemplo de cómo es menester, trabajando así, sostener a los débiles, acordándose de las palabras del señor Jesús, que dijo Él mismo: “Más dichoso es dar que recibir”.

36Dicho esto, se puso de rodillas e hizo oración con todos ellos.

37Y hubo gran llanto de todos, y echándose al cuello de Pablo lo besaban,

38afligidos sobre todo por aquella palabra que había dicho, de que ya no verían su rostro. Y le acompañaron hasta el barco.

Hechos 20:1
SpaPlatense

Luego que el tumulto cesó, convocó Pablo a los discípulos, los exhortó, y despidiéndose salió para ir a Macedonia.

SpaRV

Y DESPUÉS que cesó el alboroto, llamando Pablo á los discípulos habiéndoles exhortado y abrazado, se despidió, y partió para ir á Macedonia.

2
SpaPlatense

Y después de recorrer aquellas regiones, exhortándolos con muchas palabras, llegó a Grecia,

SpaRV

Y andado que hubo aquellas partes, y exhortádoles con abundancia de palabra, vino á Grecia.

3
SpaPlatense

donde pasó tres meses; mas cuando ya estaba para ir a Siria, los judíos le armaron asechanzas, por lo cual tomó la resolución de regresar por Macedonia.

SpaRV

Y después de haber estado allí tres meses, y habiendo de navegar á Siria, le fueron puestas asechanzas por los Judíos; y así tomó consejo de volverse por Macedonia.

4
SpaPlatense

Le acompañaban hasta Asia: Sópatro de Berea, hijo de Pirro; Aristarco y Segundo de Tesalónica, Gayo de Derbe, y Timoteo, Tíquico y Trófimo de Asia.

SpaRV

Y le acompañaron hasta Asia Sopater Bereense, y los Tesalonicenses, Aristarco y Segundo; y Gayo de Derbe, y Timoteo; y de Asia, Tychîco y Trófimo.

5
SpaPlatense

Estos se adelantaron y nos esperaban en Tróade.

SpaRV

Estos yendo delante, nos esperaron en Troas.

6
SpaPlatense

Nosotros, en cambio, nos dimos a la vela desde Filipos, después de los días de los Ázimos; y en cinco días los alcanzamos en Tróade, donde nos detuvimos siete días.

SpaRV

Y nosotros, pasados los días de los panes sin levadura, navegamos de Filipos y vinimos á ellos á Troas en cinco días, donde estuvimos siete días.

7
SpaPlatense

El primer día de la semana nos reunimos para partir el pan, Pablo, que había de marchar al día siguiente, les predicaba, prolongando su discurso hasta la medianoche.

SpaRV

Y el día primero de la semana, juntos los discípulos á partir el pan, Pablo les enseñaba, habiendo de partir al día siguiente: y alargó el discurso hasta la media noche.

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SpaPlatense

Había muchas lámparas en el aposento alto donde estábamos reunidos.

SpaRV

Y había muchas lámparas en el aposento alto donde estaban juntos.

9
SpaPlatense

Mas un joven, de nombre Eutico, se hallaba sentado sobre la ventana sumergido en profundo sueño, y al fin, mientras Pablo extendía más su plática, cayó del tercer piso abajo, vencido del sueño, y fue levantado muerto.

SpaRV

Y un mancebo llamado Eutichô que estaba sentado en la ventana, tomado de un sueño profundo, como Pablo disputaba largamente, postrado del sueño cayó del tercer piso abajo, y fué alzado muerto.

10
SpaPlatense

Bajó Pablo, se echó sobre él y abrazándole dijo: “No os asustéis, porque su alma está en él”.

SpaRV

Entonces descendió Pablo, y derribóse sobre él, y abrazándole, dijo: No os alborotéis, que su alma está en él.

11
SpaPlatense

Luego subió, partió el pan y comió; y después de conversar largamente hasta el amanecer, así se marchó.

SpaRV

Después subiendo, y partiendo el pan, y gustando, habló largamente hasta el alba, y así partió.

12
SpaPlatense

Ellos se llevaron vivo al joven, y quedaron sobremanera consolados.

SpaRV

Y llevaron al mozo vivo, y fueron consolados no poco.

13
SpaPlatense

Nosotros, adelantándonos en la nave, dimos vela a Asón, donde habíamos de recibir a Pablo. Lo había dispuesto así, queriendo irse él a pie.

SpaRV

Y nosotros subiendo en el navío, navegamos á Assón, para recibir de allí á Pablo; pues así había determinado que debía él ir por tierra.

14
SpaPlatense

Cuando nos alcanzó en Asón, le recogimos y vinimos a Mitilene.

SpaRV

Y como se juntó con nosotros en Assón, tomándole vinimos á Mitilene.

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SpaPlatense

Navegando de allí, nos encontramos al día siguiente enfrente de Quío; al otro día arribamos a Samos, y al siguiente llegamos a Mileto.

SpaRV

Y navegando de allí, al día siguiente llegamos delante de Chîo, y al otro día tomamos puerto en Samo: y habiendo reposado en Trogilio, al día siguiente llegamos á Mileto.

16
SpaPlatense

Porque Pablo había resuelto pasar de largo frente a Éfeso, para no demorarse en Asia; pues se daba prisa para estar, si le fuese posible, en Jerusalén el día de Pentecostés.

SpaRV

Porque Pablo se había propuesto pasar adelante de Efeso; por no detenerse en Asia: porque se apresuraba por hacer el día de Pentecostés, si le fuese posible, en Jerusalem.

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SpaPlatense

Desde Mileto envió a Éfeso a llamar a los presbíteros de la Iglesia.

SpaRV

Y enviando desde Mileto á Efeso, hizo llamar á los ancianos de la iglesia.

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SpaPlatense

Cuando llegaron a él les dijo: “Vosotros sabéis, desde el primer día que llegué a Asia, cómo me he portado con vosotros todo el tiempo:

SpaRV

Y cuando vinieron á él, les dijo: Vosotros sabéis cómo, desde el primer día que entré en Asia, he estado con vosotros por todo el tiempo,

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SpaPlatense

sirviendo al Señor con toda humildad, con lágrimas y pruebas que me sobrevinieron por las asechanzas de los judíos;

SpaRV

Sirviendo al Señor con toda humildad, y con muchas lágrimas, y tentaciones que me han venido por las asechanzas de los Judíos:

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SpaPlatense

y cómo nada de cuanto fuera de provecho he dejado de anunciároslo y enseñároslo en público y por las casas;

SpaRV

Cómo nada que fuese útil he rehuído de anunciaros y enseñaros, públicamente y por las casas,

21
SpaPlatense

dando testimonio a judíos y griegos sobre la conversión a Dios y la fe en nuestro Señor Jesús.

SpaRV

Testificando á los Judíos y á los Gentiles arrepentimiento para con Dios, y la fe en nuestro Señor Jesucristo.

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SpaPlatense

Y ahora, he aquí que voy a Jerusalén, encadenado por el Espíritu, sin saber lo que me ha de suceder allí;

SpaRV

Y ahora, he aquí, ligado yo en espíritu, voy á Jerusalem, sin saber lo que allá me ha de acontecer:

23
SpaPlatense

salvo que el Espíritu Santo en cada ciudad me testifica, diciendo que me esperan cadenas y tribulaciones.

SpaRV

Mas que el Espíritu Santo por todas las ciudades me da testimonio, diciendo que prisiones y tribulaciones me esperan.

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SpaPlatense

Pero yo ninguna de estas cosas temo, ni estimo la vida mía como algo precioso para mí, con tal que concluya mi carrera y el ministerio que he recibido del Señor Jesús, y que dé testimonio del Evangelio de la gracia de Dios.

SpaRV

Mas de ninguna cosa hago caso, ni estimo mi vida preciosa para mí mismo; solamente que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios.

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SpaPlatense

Al presente, he aquí yo sé que no veréis más mi rostro, vosotros todos, entre quienes he andado predicando el reino de Dios.

SpaRV

Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de todos vosotros, por quien he pasado predicando el reino de Dios, verá más mi rostro.

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SpaPlatense

Por lo cual os protesto en este día que soy limpio de la sangre de todos;

SpaRV

Por tanto, yo os protesto el día de hoy, que yo soy limpio de la sangre de todos:

27
SpaPlatense

pues no he omitido anunciaros el designio entero de Dios.

SpaRV

Porque no he rehuído de anunciaros todo el consejo de Dios.

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SpaPlatense

Mirad, pues, por vosotros mismos y por toda la grey, en la cual el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la Iglesia del Señor, la cual Él ha adquirido con su propia sangre.

SpaRV

Por tanto mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual ganó por su sangre.

29
SpaPlatense

Yo sé que después de mi partida vendrán sobre vosotros lobos voraces que no perdonarán al rebaño.

SpaRV

Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al ganado;

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SpaPlatense

Y de entre vosotros mismos se levantarán hombres que enseñen cosas perversas para arrastrar en pos de sí a los discípulos.

SpaRV

Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas, para llevar discípulos tras sí.

31
SpaPlatense

Por tanto velad, acordándoos de que por tres años no he cesado ni de día ni de noche de amonestar con lágrimas a cada uno de vosotros.

SpaRV

Por tanto, velad, acordándoos que por tres años de noche y de día, no he cesado de amonestar con lágrimas á cada uno.

32
SpaPlatense

Ahora, os encomiendo a Dios, y a la palabra de su gracia, la cual es poderosa para edificar y para dar la herencia entre todos los santificados.

SpaRV

Y ahora, hermanos, os encomiendo á Dios, y á la palabra de su gracia: el cual es poderoso para sobreedificar, y daros heredad con todos los santificados.

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SpaPlatense

Plata u oro o vestido no he codiciado de nadie.

SpaRV

La plata, ó el oro, ó el vestido de nadie he codiciado.

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SpaPlatense

Vosotros mismos sabéis que a mis necesidades y a las de mis compañeros han servido estas manos

SpaRV

Antes vosotros sabéis que para lo que me ha sido necesario, y á los que están conmigo, estas manos me han servido.

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SpaPlatense

En todo os di ejemplo de cómo es menester, trabajando así, sostener a los débiles, acordándose de las palabras del señor Jesús, que dijo Él mismo: “Más dichoso es dar que recibir”.

SpaRV

En todo os he enseñado que, trabajando así, es necesario sobrellevar á los enfermos, y tener presente las palabras del Señor Jesús, el cual dijo: Más bienaventurada cosa es dar que recibir.

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SpaPlatense

Dicho esto, se puso de rodillas e hizo oración con todos ellos.

SpaRV

Y como hubo dicho estas cosas, se puso de rodillas, y oró con todos ellos.

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SpaPlatense

Y hubo gran llanto de todos, y echándose al cuello de Pablo lo besaban,

SpaRV

Entonces hubo un gran lloro de todos: y echándose en el cuello de Pablo, le besaban,

38
SpaPlatense

afligidos sobre todo por aquella palabra que había dicho, de que ya no verían su rostro. Y le acompañaron hasta el barco.

SpaRV

Doliéndose en gran manera por la palabra que dijo, que no habían de ver más su rostro. Y le acompañaron al navío.

Entendiendo Biblia Platense vs Reina Valera en Hechos 20

Biblia Platense (SpaPlatense)

Traducción católica con un estilo claro y orientado a lectores de América Latina. Incluye un tono más contemporáneo sin perder formalidad. Buena para lectura continua y comprensión general.

Reina Valera

La traducción clásica más leída en el mundo protestante de habla hispana. Conserva un estilo reverente y tradicional, ideal para devocionales y memorización. Una excelente opción para lectura diaria y estudio bíblico.

Estás viendo una comparación lado a lado de Hechos 20 en la Biblia Platense y la Reina Valera. Comparar estas dos versiones puede ayudar a arrojar luz sobre los matices del texto original.

Comparación Clave: Hechos 20:16

SpaPlatense

"Porque Pablo había resuelto pasar de largo frente a Éfeso, para no demorarse en Asia; pues se daba prisa para estar, si le fuese posible, en Jerusalén el día de Pentecostés."

SpaRV

"Porque Pablo se había propuesto pasar adelante de Efeso; por no detenerse en Asia: porque se apresuraba por hacer el día de Pentecostés, si le fuese posible, en Jerusalem."

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