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Hechos 16 Comparación: Biblia Platense vs Reina Valera

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Hechos 16

1Llegó a Derbe y a Listra donde se hallaba cierto discípulo llamado Timoteo, hijo de una mujer judía creyente y de padre gentil;

2el cual tenía buen testimonio de parte de los hermanos que estaban en Listra e Iconio.

3A este quiso Pablo llevar consigo; y tomándolo lo circuncidó a causa de los judíos que había en aquellos lugares; porque todos sabían que su padre era gentil.

4Pasando por las ciudades, les entregaban los decretos ordenados por los apóstoles y los presbíteros que estaban en Jerusalén, para que los observasen.

5Así pues las iglesias se fortalecían en la fe y se aumentaba cada día su número.

6Atravesada la Frigia y la región de Galacia, les prohibió el Espíritu Santo predicar la Palabra en Asia.

7Llegaron, pues, a Misia e intentaron entrar en Bitinia, mas no se lo permitió el Espíritu de Jesús.

8Por lo cual, pasando junto a Misia, bajaron a Tróade,

9donde tuvo por la noche esta visión: estaba de pie un hombre de Macedonia que le suplicaba diciendo: “Pasa a Macedonia y socórrenos”.

10Inmediatamente de tener esta visión procuramos partir para Macedonia infiriendo que Dios nos llamaba a predicarles el Evangelio.

11Embarcándonos, pues, en Tróade, navegamos derecho a Samotracia, y al día siguiente a Neápolis.

12Desde allí seguimos a Filipos, una colonia, la primera ciudad de aquel distrito de Macedonia; y nos detuvimos en aquella ciudad algunos días.

13El día sábado salimos fuera de la puerta hacia el río, donde suponíamos que se hacía la oración, y sentándonos trabamos conversación con las mujeres que habían concurrido.

14Una mujer llamada Lidia, comerciante en púrpura, de la ciudad de Tiatira, temerosa de Dios, escuchaba. El Señor le abrió el corazón y la hizo atenta a las cosas dichas por Pablo.

15Bautizada ella y su casa, nos hizo instancias diciendo: “Si me habéis juzgado fiel al Señor, entrad en mi casa y permaneced”. Y nos obligó.

16Sucedió entonces que yendo nosotros a la oración, nos salió al encuentro una muchacha poseída de espíritu pitónico, la cual, haciendo de adivina, traía a sus amos mucha ganancia.

17Esta, siguiendo tras Pablo y nosotros, gritaba diciendo: “Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, que os anuncian el camino de la salvación”.

18Esto hizo por muchos días. Pablo se sintió dolorido, y volviéndose dijo al espíritu: “Yo te mando en el nombre de Jesucristo que salgas de ella”. Y al punto partió.

19Viendo sus amos que había partido la esperanza de hacer más ganancias, prendieron a Pablo y a Silas y los arrastraron al foro ante los magistrados;

20y presentándolos a los pretores dijeron: “Estos hombres alborotan nuestra ciudad. Son judíos

21y enseñan costumbres que no nos es lícito abrazar, ni practicar, siendo como somos romanos”.

22Al mismo tiempo se levantó la plebe contra ellos, y los pretores, haciéndoles desgarrar los vestidos, mandaron azotarlos con varas.

23Y después de haberles dado muchos azotes, los metieron en la cárcel, mandando al carcelero que los asegurase bien.

24El cual, recibida esta orden, los metió en lo más interior de la cárcel y les sujetó los pies en el cepo.

25Mas, a eso de media noche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios, y los presos escuchaban,

26cuando de repente se produjo un terremoto tan grande que se sacudieron los cimientos de la cárcel. Al instante se abrieron todas las puertas y se les soltaron a todos las cadenas.

27Despertando entonces el carcelero y viendo abierta la puerta de la cárcel, desenvainó la espada y estaba a punto de matarse creyendo que se habían escapado los presos.

28Mas Pablo clamó a gran voz diciendo: “No te hagas ningún daño, porque todos estamos aquí”.

29Entonces el carcelero pidió luz, se precipitó dentro, y temblando de temor cayó a los pies de Pablo y Silas.

30Luego los sacó fuera y dijo: “Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo?”

31Ellos respondieron: “Cree en el Señor Jesús y te salvarás tú y tu casa”.

32Y le enseñaron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa.

33En aquella misma hora de la noche, (el carcelero) los tomó y les lavó las heridas e inmediatamente fue bautizado él y todos los suyos.

34Subiolos después a su casa, les puso la mesa y se regocijaba con toda su casa de haber creído a Dios.

35Llegado el día, los pretores enviaron los alguaciles a decir: “Suelta a aquellos hombres”.

36El carcelero dio esta noticia a Pablo: “Los pretores han enviado para soltaros; por tanto salid ahora e idos en paz”.

37Mas Pablo les dijo: “Después de azotarnos públicamente, sin oírnos en juicio, nos han metido en la cárcel, siendo como somos romanos; ¿y ahora nos echan fuera secretamente? No, por cierto, sino que vengan ellos mismos y nos conduzcan afuera”.

38Los alguaciles refirieron estas palabras a los pretores, los cuales al oír que eran romanos, fueron sobrecogidos de temor.

39Vinieron, pues, y les suplicaron; y sacándolos les rogaron que se fuesen de la ciudad.

40Ellos entonces salieron de la cárcel y entraron en casa de Lidia, y después de haber visto y consolado a los hermanos, partieron.

Hechos 16

1DESPUÉS llegó á Derbe, y á Listra: y he aquí, estaba allí un discípulo llamado Timoteo, hijo de una mujer Judía fiel, mas de padre Griego.

2De éste daban buen testimonio los hermanos que estaban en Listra y en Iconio.

3Este quiso Pablo que fuese con él; y tomándole, le circuncidó por causa de los Judíos que estaban en aquellos lugares; porque todos sabían que su padre era Griego.

4Y como pasaban por las ciudades, les daban que guardasen los decretos que habían sido determinados por los apóstoles y los ancianos que estaban en Jerusalem.

5Así que, las iglesias eran confirmadas en fe, y eran aumentadas en número cada día.

6Y pasando á Phrygia y la provincia de Galacia, les fué prohibido por el Espíritu Santo hablar la palabra en Asia.

7Y como vinieron á Misia, tentaron de ir á Bithynia; mas el Espíritu no les dejó.

8Y pasando á Misia, descendieron á Troas.

9Y fué mostrada á Pablo de noche una visión: Un varón Macedonio se puso delante, rogándole, y diciendo: Pasa á Macedonia, y ayúdanos.

10Y como vió la visión, luego procuramos partir á Macedonia, dando por cierto que Dios nos llamaba para que les anunciásemos el evangelio.

11Partidos pues de Troas, vinimos camino derecho á Samotracia, y el día siguiente á Neápolis;

12Y de allí á Filipos, que es la primera ciudad de la parte de Macedonia, y una colonia; y estuvimos en aquella ciudad algunos días.

13Y un día de sábado salimos de la puerta junto al río, donde solía ser la oración; y sentándonos, hablamos á las mujeres que se habían juntado.

14Entonces una mujer llamada Lidia, que vendía púrpura en la ciudad de Tiatira, temerosa de Dios, estaba oyendo; el corazón de la cual abrió el Señor para que estuviese atenta á lo que Pablo decía.

15Y cuando fué bautizada, y su familia, nos rogó, diciendo: Si habéis juzgado que yo sea fiel al Señor, entrad en mi casa, y posad: y constriñónos.

16Y aconteció, que yendo nosotros á la oración, una muchacha que tenía espíritu pitónico, nos salió al encuentro, la cual daba grande ganancia á sus amos adivinando.

17Esta, siguiendo á Pablo y á nosotros, daba voces, diciendo: Estos hombres son siervos del Dios Alto, los cuales os anuncian el camino de salud.

18Y esto hacía por muchos días; mas desagradando á Pablo, se volvió y dijo al espíritu: Te mando en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella. Y salió en la misma hora.

19Y viendo sus amos que había salido la esperanza de su ganancia, prendieron á Pablo y á Silas, y los trajeron al foro, al magistrado;

20Y presentándolos á los magistrados, dijeron: Estos hombres, siendo Judíos, alborotan nuestra ciudad,

21Y predican ritos, los cuales no nos es lícito recibir ni hacer, pues somos Romanos.

22Y agolpóse el pueblo contra ellos: y los magistrados rompiéndoles sus ropas, les mandaron azotar con varas.

23Y después que los hubieron herido de muchos azotes, los echaron en la cárcel, mandando al carcelero que los guardase con diligencia:

24El cual, recibido este mandamiento, los metió en la cárcel de más adentro; y les apretó los pies en el cepo.

25Mas á media noche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos á Dios: y los que estaban presos los oían.

26Entonces fué hecho de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se movían; y luego todas las puertas se abrieron, y las prisiones de todos se soltaron.

27Y despertado el carcelero, como vió abiertas las puertas de la cárcel, sacando la espada se quería matar, pensando que los presos se habían huído.

28Mas Pablo clamó á gran voz, diciendo: No te hagas ningún mal; que todos estamos aquí.

29El entonces pidiendo luz, entró dentro, y temblando, derribóse á los pies de Pablo y de Silas;

30Y sacándolos fuera, les dice: Señores, ¿qué es menester que yo haga para ser salvo?

31Y ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo tú, y tu casa.

32Y le hablaron la palabra del Señor, y á todos los que estaban en su casa.

33Y tomándolos en aquella misma hora de la noche, les lavó los azotes; y se bautizó luego él, y todos los suyos.

34Y llevándolos á su casa, les puso la mesa: y se gozó de que con toda su casa había creído á Dios.

35Y como fué de día, los magistrados enviaron los alguaciles, diciendo: Deja ir á aquellos hombres.

36Y el carcelero hizo saber estas palabras á Pablo: Los magistrados han enviado á decir que seáis sueltos: así que ahora salid, é id en paz.

37Entonces Pablo les dijo: Azotados públicamente sin ser condenados, siendo hombres Romanos, nos echaron en la cárcel; y ¿ahora nos echan encubiertamente? No, de cierto, sino vengan ellos y sáquennos.

38Y los alguaciles volvieron á decir á los magistrados estas palabras: y tuvieron miedo, oído que eran Romanos.

39Y viniendo, les rogaron; y sacándolos, les pidieron que se saliesen de la ciudad.

40Entonces salidos de la cárcel, entraron en casa de Lidia; y habiendo visto á los hermanos, los consolaron, y se salieron.

Hechos 16

1Llegó a Derbe y a Listra donde se hallaba cierto discípulo llamado Timoteo, hijo de una mujer judía creyente y de padre gentil;

2el cual tenía buen testimonio de parte de los hermanos que estaban en Listra e Iconio.

3A este quiso Pablo llevar consigo; y tomándolo lo circuncidó a causa de los judíos que había en aquellos lugares; porque todos sabían que su padre era gentil.

4Pasando por las ciudades, les entregaban los decretos ordenados por los apóstoles y los presbíteros que estaban en Jerusalén, para que los observasen.

5Así pues las iglesias se fortalecían en la fe y se aumentaba cada día su número.

6Atravesada la Frigia y la región de Galacia, les prohibió el Espíritu Santo predicar la Palabra en Asia.

7Llegaron, pues, a Misia e intentaron entrar en Bitinia, mas no se lo permitió el Espíritu de Jesús.

8Por lo cual, pasando junto a Misia, bajaron a Tróade,

9donde tuvo por la noche esta visión: estaba de pie un hombre de Macedonia que le suplicaba diciendo: “Pasa a Macedonia y socórrenos”.

10Inmediatamente de tener esta visión procuramos partir para Macedonia infiriendo que Dios nos llamaba a predicarles el Evangelio.

11Embarcándonos, pues, en Tróade, navegamos derecho a Samotracia, y al día siguiente a Neápolis.

12Desde allí seguimos a Filipos, una colonia, la primera ciudad de aquel distrito de Macedonia; y nos detuvimos en aquella ciudad algunos días.

13El día sábado salimos fuera de la puerta hacia el río, donde suponíamos que se hacía la oración, y sentándonos trabamos conversación con las mujeres que habían concurrido.

14Una mujer llamada Lidia, comerciante en púrpura, de la ciudad de Tiatira, temerosa de Dios, escuchaba. El Señor le abrió el corazón y la hizo atenta a las cosas dichas por Pablo.

15Bautizada ella y su casa, nos hizo instancias diciendo: “Si me habéis juzgado fiel al Señor, entrad en mi casa y permaneced”. Y nos obligó.

16Sucedió entonces que yendo nosotros a la oración, nos salió al encuentro una muchacha poseída de espíritu pitónico, la cual, haciendo de adivina, traía a sus amos mucha ganancia.

17Esta, siguiendo tras Pablo y nosotros, gritaba diciendo: “Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, que os anuncian el camino de la salvación”.

18Esto hizo por muchos días. Pablo se sintió dolorido, y volviéndose dijo al espíritu: “Yo te mando en el nombre de Jesucristo que salgas de ella”. Y al punto partió.

19Viendo sus amos que había partido la esperanza de hacer más ganancias, prendieron a Pablo y a Silas y los arrastraron al foro ante los magistrados;

20y presentándolos a los pretores dijeron: “Estos hombres alborotan nuestra ciudad. Son judíos

21y enseñan costumbres que no nos es lícito abrazar, ni practicar, siendo como somos romanos”.

22Al mismo tiempo se levantó la plebe contra ellos, y los pretores, haciéndoles desgarrar los vestidos, mandaron azotarlos con varas.

23Y después de haberles dado muchos azotes, los metieron en la cárcel, mandando al carcelero que los asegurase bien.

24El cual, recibida esta orden, los metió en lo más interior de la cárcel y les sujetó los pies en el cepo.

25Mas, a eso de media noche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios, y los presos escuchaban,

26cuando de repente se produjo un terremoto tan grande que se sacudieron los cimientos de la cárcel. Al instante se abrieron todas las puertas y se les soltaron a todos las cadenas.

27Despertando entonces el carcelero y viendo abierta la puerta de la cárcel, desenvainó la espada y estaba a punto de matarse creyendo que se habían escapado los presos.

28Mas Pablo clamó a gran voz diciendo: “No te hagas ningún daño, porque todos estamos aquí”.

29Entonces el carcelero pidió luz, se precipitó dentro, y temblando de temor cayó a los pies de Pablo y Silas.

30Luego los sacó fuera y dijo: “Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo?”

31Ellos respondieron: “Cree en el Señor Jesús y te salvarás tú y tu casa”.

32Y le enseñaron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa.

33En aquella misma hora de la noche, (el carcelero) los tomó y les lavó las heridas e inmediatamente fue bautizado él y todos los suyos.

34Subiolos después a su casa, les puso la mesa y se regocijaba con toda su casa de haber creído a Dios.

35Llegado el día, los pretores enviaron los alguaciles a decir: “Suelta a aquellos hombres”.

36El carcelero dio esta noticia a Pablo: “Los pretores han enviado para soltaros; por tanto salid ahora e idos en paz”.

37Mas Pablo les dijo: “Después de azotarnos públicamente, sin oírnos en juicio, nos han metido en la cárcel, siendo como somos romanos; ¿y ahora nos echan fuera secretamente? No, por cierto, sino que vengan ellos mismos y nos conduzcan afuera”.

38Los alguaciles refirieron estas palabras a los pretores, los cuales al oír que eran romanos, fueron sobrecogidos de temor.

39Vinieron, pues, y les suplicaron; y sacándolos les rogaron que se fuesen de la ciudad.

40Ellos entonces salieron de la cárcel y entraron en casa de Lidia, y después de haber visto y consolado a los hermanos, partieron.

Hechos 16:1
SpaPlatense

Llegó a Derbe y a Listra donde se hallaba cierto discípulo llamado Timoteo, hijo de una mujer judía creyente y de padre gentil;

SpaRV

DESPUÉS llegó á Derbe, y á Listra: y he aquí, estaba allí un discípulo llamado Timoteo, hijo de una mujer Judía fiel, mas de padre Griego.

2
SpaPlatense

el cual tenía buen testimonio de parte de los hermanos que estaban en Listra e Iconio.

SpaRV

De éste daban buen testimonio los hermanos que estaban en Listra y en Iconio.

3
SpaPlatense

A este quiso Pablo llevar consigo; y tomándolo lo circuncidó a causa de los judíos que había en aquellos lugares; porque todos sabían que su padre era gentil.

SpaRV

Este quiso Pablo que fuese con él; y tomándole, le circuncidó por causa de los Judíos que estaban en aquellos lugares; porque todos sabían que su padre era Griego.

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SpaPlatense

Pasando por las ciudades, les entregaban los decretos ordenados por los apóstoles y los presbíteros que estaban en Jerusalén, para que los observasen.

SpaRV

Y como pasaban por las ciudades, les daban que guardasen los decretos que habían sido determinados por los apóstoles y los ancianos que estaban en Jerusalem.

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SpaPlatense

Así pues las iglesias se fortalecían en la fe y se aumentaba cada día su número.

SpaRV

Así que, las iglesias eran confirmadas en fe, y eran aumentadas en número cada día.

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SpaPlatense

Atravesada la Frigia y la región de Galacia, les prohibió el Espíritu Santo predicar la Palabra en Asia.

SpaRV

Y pasando á Phrygia y la provincia de Galacia, les fué prohibido por el Espíritu Santo hablar la palabra en Asia.

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SpaPlatense

Llegaron, pues, a Misia e intentaron entrar en Bitinia, mas no se lo permitió el Espíritu de Jesús.

SpaRV

Y como vinieron á Misia, tentaron de ir á Bithynia; mas el Espíritu no les dejó.

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SpaPlatense

Por lo cual, pasando junto a Misia, bajaron a Tróade,

SpaRV

Y pasando á Misia, descendieron á Troas.

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SpaPlatense

donde tuvo por la noche esta visión: estaba de pie un hombre de Macedonia que le suplicaba diciendo: “Pasa a Macedonia y socórrenos”.

SpaRV

Y fué mostrada á Pablo de noche una visión: Un varón Macedonio se puso delante, rogándole, y diciendo: Pasa á Macedonia, y ayúdanos.

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SpaPlatense

Inmediatamente de tener esta visión procuramos partir para Macedonia infiriendo que Dios nos llamaba a predicarles el Evangelio.

SpaRV

Y como vió la visión, luego procuramos partir á Macedonia, dando por cierto que Dios nos llamaba para que les anunciásemos el evangelio.

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SpaPlatense

Embarcándonos, pues, en Tróade, navegamos derecho a Samotracia, y al día siguiente a Neápolis.

SpaRV

Partidos pues de Troas, vinimos camino derecho á Samotracia, y el día siguiente á Neápolis;

12
SpaPlatense

Desde allí seguimos a Filipos, una colonia, la primera ciudad de aquel distrito de Macedonia; y nos detuvimos en aquella ciudad algunos días.

SpaRV

Y de allí á Filipos, que es la primera ciudad de la parte de Macedonia, y una colonia; y estuvimos en aquella ciudad algunos días.

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SpaPlatense

El día sábado salimos fuera de la puerta hacia el río, donde suponíamos que se hacía la oración, y sentándonos trabamos conversación con las mujeres que habían concurrido.

SpaRV

Y un día de sábado salimos de la puerta junto al río, donde solía ser la oración; y sentándonos, hablamos á las mujeres que se habían juntado.

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SpaPlatense

Una mujer llamada Lidia, comerciante en púrpura, de la ciudad de Tiatira, temerosa de Dios, escuchaba. El Señor le abrió el corazón y la hizo atenta a las cosas dichas por Pablo.

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Entonces una mujer llamada Lidia, que vendía púrpura en la ciudad de Tiatira, temerosa de Dios, estaba oyendo; el corazón de la cual abrió el Señor para que estuviese atenta á lo que Pablo decía.

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SpaPlatense

Bautizada ella y su casa, nos hizo instancias diciendo: “Si me habéis juzgado fiel al Señor, entrad en mi casa y permaneced”. Y nos obligó.

SpaRV

Y cuando fué bautizada, y su familia, nos rogó, diciendo: Si habéis juzgado que yo sea fiel al Señor, entrad en mi casa, y posad: y constriñónos.

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SpaPlatense

Sucedió entonces que yendo nosotros a la oración, nos salió al encuentro una muchacha poseída de espíritu pitónico, la cual, haciendo de adivina, traía a sus amos mucha ganancia.

SpaRV

Y aconteció, que yendo nosotros á la oración, una muchacha que tenía espíritu pitónico, nos salió al encuentro, la cual daba grande ganancia á sus amos adivinando.

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SpaPlatense

Esta, siguiendo tras Pablo y nosotros, gritaba diciendo: “Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, que os anuncian el camino de la salvación”.

SpaRV

Esta, siguiendo á Pablo y á nosotros, daba voces, diciendo: Estos hombres son siervos del Dios Alto, los cuales os anuncian el camino de salud.

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SpaPlatense

Esto hizo por muchos días. Pablo se sintió dolorido, y volviéndose dijo al espíritu: “Yo te mando en el nombre de Jesucristo que salgas de ella”. Y al punto partió.

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Y esto hacía por muchos días; mas desagradando á Pablo, se volvió y dijo al espíritu: Te mando en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella. Y salió en la misma hora.

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SpaPlatense

Viendo sus amos que había partido la esperanza de hacer más ganancias, prendieron a Pablo y a Silas y los arrastraron al foro ante los magistrados;

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Y viendo sus amos que había salido la esperanza de su ganancia, prendieron á Pablo y á Silas, y los trajeron al foro, al magistrado;

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SpaPlatense

y presentándolos a los pretores dijeron: “Estos hombres alborotan nuestra ciudad. Son judíos

SpaRV

Y presentándolos á los magistrados, dijeron: Estos hombres, siendo Judíos, alborotan nuestra ciudad,

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SpaPlatense

y enseñan costumbres que no nos es lícito abrazar, ni practicar, siendo como somos romanos”.

SpaRV

Y predican ritos, los cuales no nos es lícito recibir ni hacer, pues somos Romanos.

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Al mismo tiempo se levantó la plebe contra ellos, y los pretores, haciéndoles desgarrar los vestidos, mandaron azotarlos con varas.

SpaRV

Y agolpóse el pueblo contra ellos: y los magistrados rompiéndoles sus ropas, les mandaron azotar con varas.

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SpaPlatense

Y después de haberles dado muchos azotes, los metieron en la cárcel, mandando al carcelero que los asegurase bien.

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Y después que los hubieron herido de muchos azotes, los echaron en la cárcel, mandando al carcelero que los guardase con diligencia:

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SpaPlatense

El cual, recibida esta orden, los metió en lo más interior de la cárcel y les sujetó los pies en el cepo.

SpaRV

El cual, recibido este mandamiento, los metió en la cárcel de más adentro; y les apretó los pies en el cepo.

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SpaPlatense

Mas, a eso de media noche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios, y los presos escuchaban,

SpaRV

Mas á media noche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos á Dios: y los que estaban presos los oían.

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SpaPlatense

cuando de repente se produjo un terremoto tan grande que se sacudieron los cimientos de la cárcel. Al instante se abrieron todas las puertas y se les soltaron a todos las cadenas.

SpaRV

Entonces fué hecho de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se movían; y luego todas las puertas se abrieron, y las prisiones de todos se soltaron.

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SpaPlatense

Despertando entonces el carcelero y viendo abierta la puerta de la cárcel, desenvainó la espada y estaba a punto de matarse creyendo que se habían escapado los presos.

SpaRV

Y despertado el carcelero, como vió abiertas las puertas de la cárcel, sacando la espada se quería matar, pensando que los presos se habían huído.

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SpaPlatense

Mas Pablo clamó a gran voz diciendo: “No te hagas ningún daño, porque todos estamos aquí”.

SpaRV

Mas Pablo clamó á gran voz, diciendo: No te hagas ningún mal; que todos estamos aquí.

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SpaPlatense

Entonces el carcelero pidió luz, se precipitó dentro, y temblando de temor cayó a los pies de Pablo y Silas.

SpaRV

El entonces pidiendo luz, entró dentro, y temblando, derribóse á los pies de Pablo y de Silas;

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SpaPlatense

Luego los sacó fuera y dijo: “Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo?”

SpaRV

Y sacándolos fuera, les dice: Señores, ¿qué es menester que yo haga para ser salvo?

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SpaPlatense

Ellos respondieron: “Cree en el Señor Jesús y te salvarás tú y tu casa”.

SpaRV

Y ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo tú, y tu casa.

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SpaPlatense

Y le enseñaron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa.

SpaRV

Y le hablaron la palabra del Señor, y á todos los que estaban en su casa.

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SpaPlatense

En aquella misma hora de la noche, (el carcelero) los tomó y les lavó las heridas e inmediatamente fue bautizado él y todos los suyos.

SpaRV

Y tomándolos en aquella misma hora de la noche, les lavó los azotes; y se bautizó luego él, y todos los suyos.

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SpaPlatense

Subiolos después a su casa, les puso la mesa y se regocijaba con toda su casa de haber creído a Dios.

SpaRV

Y llevándolos á su casa, les puso la mesa: y se gozó de que con toda su casa había creído á Dios.

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SpaPlatense

Llegado el día, los pretores enviaron los alguaciles a decir: “Suelta a aquellos hombres”.

SpaRV

Y como fué de día, los magistrados enviaron los alguaciles, diciendo: Deja ir á aquellos hombres.

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SpaPlatense

El carcelero dio esta noticia a Pablo: “Los pretores han enviado para soltaros; por tanto salid ahora e idos en paz”.

SpaRV

Y el carcelero hizo saber estas palabras á Pablo: Los magistrados han enviado á decir que seáis sueltos: así que ahora salid, é id en paz.

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SpaPlatense

Mas Pablo les dijo: “Después de azotarnos públicamente, sin oírnos en juicio, nos han metido en la cárcel, siendo como somos romanos; ¿y ahora nos echan fuera secretamente? No, por cierto, sino que vengan ellos mismos y nos conduzcan afuera”.

SpaRV

Entonces Pablo les dijo: Azotados públicamente sin ser condenados, siendo hombres Romanos, nos echaron en la cárcel; y ¿ahora nos echan encubiertamente? No, de cierto, sino vengan ellos y sáquennos.

38
SpaPlatense

Los alguaciles refirieron estas palabras a los pretores, los cuales al oír que eran romanos, fueron sobrecogidos de temor.

SpaRV

Y los alguaciles volvieron á decir á los magistrados estas palabras: y tuvieron miedo, oído que eran Romanos.

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SpaPlatense

Vinieron, pues, y les suplicaron; y sacándolos les rogaron que se fuesen de la ciudad.

SpaRV

Y viniendo, les rogaron; y sacándolos, les pidieron que se saliesen de la ciudad.

40
SpaPlatense

Ellos entonces salieron de la cárcel y entraron en casa de Lidia, y después de haber visto y consolado a los hermanos, partieron.

SpaRV

Entonces salidos de la cárcel, entraron en casa de Lidia; y habiendo visto á los hermanos, los consolaron, y se salieron.

Entendiendo Biblia Platense vs Reina Valera en Hechos 16

Biblia Platense (SpaPlatense)

Traducción católica con un estilo claro y orientado a lectores de América Latina. Incluye un tono más contemporáneo sin perder formalidad. Buena para lectura continua y comprensión general.

Reina Valera

La traducción clásica más leída en el mundo protestante de habla hispana. Conserva un estilo reverente y tradicional, ideal para devocionales y memorización. Una excelente opción para lectura diaria y estudio bíblico.

Estás viendo una comparación lado a lado de Hechos 16 en la Biblia Platense y la Reina Valera. Comparar estas dos versiones puede ayudar a arrojar luz sobre los matices del texto original.

Comparación Clave: Hechos 16:16

SpaPlatense

"Sucedió entonces que yendo nosotros a la oración, nos salió al encuentro una muchacha poseída de espíritu pitónico, la cual, haciendo de adivina, traía a sus amos mucha ganancia."

SpaRV

"Y aconteció, que yendo nosotros á la oración, una muchacha que tenía espíritu pitónico, nos salió al encuentro, la cual daba grande ganancia á sus amos adivinando."

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