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Daniel 3 Comparación: Biblia Platense vs Reina Valera

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Daniel 3

1El rey Nabucodonosor hizo una estatua de oro de sesenta codos de alto y seis codos de ancho. La erigió en la llanura de Dura, en la provincia de Babilonia.

2Y mandó el rey Nabucodonosor reunir a los sátrapas, los gobernadores, los generales, los altos magistrados, los tesoreros, los consejeros, los jueces y todos los intendentes de las provincias, para que asistiesen a la dedicación de la estatua levantada por el rey Nabucodonosor.

3Se reunieron los sátrapas, los gobernadores, los generales, los altos magistrados, los tesoreros, los consejeros, los jueces y todos los intendentes de las provincias para asistir a la dedicación de la estatua levantada por el rey Nabucodonosor; y estaban en pie delante de la estatua que Nabucodonosor había erigido.

4Y gritaba un pregonero en voz alta: “A vosotros, oh pueblos, naciones y lenguas se os manda

5que al tiempo que oyereis el sonido del cuerno, de la flauta, de la cítara, del sambuco, del salterio, de la gaita y de toda suerte de instrumentos músicos, os postréis para adorar la estatua de oro que ha levantado el rey Nabucodonosor.

6Quien no se postrare ni (la) adorare, al instante será echado en un horno de fuego ardiente.”

7Por lo cual, al momento de oír todos los pueblos el sonido del cuerno, de la flauta, de la cítara, del sambuco, del salterio, de la gaita y de toda suerte de instrumentos músicos, se postraron todos esos pueblos, naciones y lenguas, y adoraron la estatua de oro que el rey Nabucodonosor había alzado.

8En ese mismo tiempo vinieron algunos caldeos y acusaron a los judíos.

9Hablaron al rey Nabucodonosor y dijeron: “¡Vive para siempre, oh rey!

10Tú, oh rey, has dado un decreto según el cual todo hombre que oiga el sonido del cuerno, de la flauta, de la cítara, del sambuco, del salterio, de la gaita y de toda suerte de instrumentos músicos, se postre y adore la estatua de oro;

11y que todo aquel que no se postrare para adorar, sea arrojado en un horno de fuego ardiente.

12Pues bien, hay algunos judíos, a quienes tú has puesto al frente de la provincia de Babilonia: Sidrac, Misac y Abdénago, los cuales no te tienen respeto, oh rey; no sirven a tus dioses, ni adoran la estatua de oro por ti erigida.”

13Entonces Nabucodonosor se llenó de rabia y furor, y mandó traer a Sidrac, Misac y Abdénago, los cuales fueron conducidos a la presencia del rey.

14Nabucodonosor tomó la palabra y les dijo: “¿Es de propósito, oh Sidrac, Misac y Abdénago que no servís a mis dioses, ni adoráis la estatua de oro que yo he alzado?

15Ahora, pues, estad dispuestos: Al momento que oigáis el sonido del cuerno, de la flauta, de la cítara, del sambuco, del salterio, de la gaita y de toda suerte de instrumentos músicos, prosternaos y adorad la estatua que yo he hecho. Si no la adoráis, al instante seréis arrojados en un horno de fuego ardiente; y ¿quién es el Dios que os librará de mi mano?”

16Respondieron Sidrac, Misac y Abdénago y dijeron al rey Nabucodonosor: “No tenemos necesidad de responderte acerca de este asunto,

17Si nuestro Dios, a quien servimos, quiere librarnos, nos librará del horno de fuego ardiente y de tu mano, oh rey.

18Y si no, sabe, oh rey, que nosotros no serviremos a tus dioses, ni adoraremos la estatua de oro que ha sido por ti levantada.”

19Entonces Nabucodonosor se enfureció, y el aspecto de su rostro se demudó contra Sidrac, Misac y Abdénago. Y tomando de nuevo la palabra, mandó encender el horno siete veces más fuerte de lo acostumbrado.

20Y dio orden a algunos de los más robustos de su ejército, de que ataran a Sidrac, Misac y Abdénago, para arrojarlos en el horno de fuego ardiente.

21Entonces fueron atados estos varones, con sus capas, sus túnicas, sus gorras y sus (otros) vestidos, y echados en el horno de fuego ardiente.

22Y como la orden del rey era urgente, y el horno excesivamente caliente, la llama de fuego abrasó a aquellos hombres que habían echado a Sidrac, Misac y Abdénago.

23Así estos tres varones, Sidrac, Misac y Abdénago, cayeron atados en medio del horno de fuego ardiente.

24Pero ellos andaban por medio de las llamas loando a Dios y bendiciendo al Señor.

25Entonces Azarías, poniéndose en pie, oró de esta manera, y abriendo su boca en medio del fuego, dijo:

26“Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres; digno de alabanza es tu nombre y glorioso por los siglos.

27Porque Tú eres justo en todo lo que hiciste con nosotros; y verdaderas son todas las obras tuyas, rectos tus caminos, y justos todos tus juicios.

28Pues justos fueron tus juicios en todo lo que trajiste sobre nosotros y sobre la santa ciudad de nuestros padres, Jerusalén; porque en verdad y en justicia enviaste todas estas cosas por causa de nuestros pecados.

29Puesto que hemos pecado y obrado inicuamente, apostatando de Ti y en todo hemos faltado;

30no hemos obedecido tus preceptos ni los hemos observado; no hemos obrado según habías dispuesto para que fuésemos felices.

31Todo cuanto has enviado sobre nosotros, y todo lo que nos has hecho, justísimamente lo has hecho.

32Nos entregaste en manos de nuestros enemigos malvados, perversos y prevaricadores, y en poder de un rey injusto, el peor de toda la tierra.

33Y ahora no podemos abrir la boca, siendo como somos objeto de confusión y de oprobio para tus siervos y para quienes te adoran.

34Te rogamos que por amor de tu nombre no nos abandones para siempre, ni destruyas tu alianza.

35ni apartes de nosotros tu misericordia, por amor de Abrahán, tu amado, y de Isaac siervo tuyo, y de Israel tu santo,

36a los cuales hablaste, prometiendo que multiplicarías su linaje como las estrellas del cielo, y como la arena en la playa del mar.

37Porque nosotros, oh Señor, hemos sido empequeñecidos más que todas las naciones, y estamos hoy día abatidos en todo el mundo por causa de nuestros pecados.

38Y no tenemos en este tiempo príncipe ni caudillo, ni profeta, ni holocausto, ni sacrificio, ni ofrenda, ni incienso, ni lugar (donde presentarte) las primicias, a fin de poder alcanzar tu misericordia.

39Pero recíbenos Tú, contritos de corazón, y con espíritu humillado.

40Como el holocausto de los carneros y toros, y los millares de gordos corderos, así sea hoy nuestro sacrificio delante de Ti, para que te sea acepto; pues jamás quedan confundidos los que en Ti confían.

41Te seguimos ahora de todo corazón, y te tememos, y buscamos tu rostro.

42No quieras confundirnos; haz con nosotros según la mansedumbre tuya, y según tu grandísima misericordia.

43Líbranos con tus prodigios, y glorifica, oh Señor, tu Nombre.

44Avergonzados queden todos cuantos hacen sufrir tribulaciones a tus siervos; queden confundidos por medio de todo tu poder y sea aniquilada su fuerza;

45y sepan que Tú eres el Señor, Dios único y glorioso en la redondez de la tierra.”

46Entretanto, los siervos del rey que los habían arrojado, no cesaban de cebar el fuego con betún, estopa, pez y sarmientos.

47Y se extendía la llama sobre el horno hasta la (altura de) cuarenta y nueve codos;

48y saltando fuera abrasó a los caldeos que halló cerca del horno.

49Mas el Ángel del Señor descendió al horno, y estaba con Azarías y con sus compañeros, sacudiendo del horno la llama del fuego.

50E hizo que en medio del horno soplase como un viento de rocío; y el fuego no los tocó en parte alguna, ni los afligió, ni les causó la menor molestia.

51Entonces aquellos tres, como si no tuviesen sino una sola boca, alabaron, y glorificaron, y bendijeron a Dios en medio del horno, diciendo:

52Bendito eres Tú, Señor, Dios de nuestros padres, digno de ser alabado y glorificado y ensalzado por todos los siglos. Bendito sea tu santo y glorioso Nombre, digno de ser alabado y ensalzado por todos los siglos.

53Bendito eres Tú en el Templo santo de tu gloria, y sobre todo loor, y sobre toda gloria por los siglos.

54Bendito eres Tú en el trono de tu reino, y sobre todo loor y sobre toda gloria por los siglos.

55Bendito eres Tú que penetras los abismos y te sientas sobre querubines, y eres digno de loor y de ser ensalzado por los siglos.

56Bendito eres en el firmamento del cielo, y digno de loor y de gloria por los siglos.

57Obras todas del Señor, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

58Ángeles del Señor, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

59Cielos, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

60Aguas todas que estáis sobre los cielos, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

61Ejércitos todos del Señor, bendecid al Señor, loadle y ensalzadle por los siglos.

62Sol y luna, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

63Estrellas del cielo, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

64Lluvias todas y rocíos, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

65Espíritus todos de Dios, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

66Fuego y calor, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

67Frío y calor, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

68Rocíos y escarcha, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

69HieIo y frío, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

70Heladas y nieves, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

71Noches y días, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

72Luz y tinieblas, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

73Relámpagos y nubes, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

74Bendiga la tierra al Señor; alábele y ensálcele por los siglos.

75Montes y collados, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

76Plantas todas que nacéis en la tierra, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

77Fuentes, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

78Mares y ríos, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

79Monstruos del mar y cuanto se mueve en las aguas, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

80Aves todas del cielo, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

81Bestias todas y ganados, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

82Hijos de los hombres, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

83Bendiga Israel al Señor; alábele y ensálcele por los siglos.

84Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

85Siervos del Señor, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

86Espíritus y almas de los justos, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

87Santos y humildes de corazón, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

88Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos. Porque Él nos sacó del infierno y nos libró de la mano de la muerte; nos salvó de en medio de las ardientes llamas, sacándonos del fuego.

89Tributad gloria al Señor, porque es bueno, porque es eterna su misericordia.

90Todos los que dais culto a Dios, bendecid al Señor, al Dios de los dioses; loadle y celebradle, porque su misericordia permanece por todos los siglos.

91Entonces el rey Nabucodonosor se asombró y levantándose apresuradamente, se dirigió a sus consejeros y dijo: “¿No fueron tres los hombres que echamos atados en medio del fuego?” Respondieron ellos y dijeron al rey: “Así es, oh rey.”

92Y él repuso, diciendo: “He aquí, que yo veo cuatro hombres sueltos, que se pasean en medio del fuego, sin que hayan padecido daño alguno, y el aspecto del cuarto es semejante a un hijo de Dios.”

93Entonces Nabucodonosor, acercándose a la boca del horno de fuego ardiente, tomó la palabra y dijo: “¡Sidrac, Misac y Abdénago, siervos del Dios Altísimo, salid y venid!” Salieron, pues, Sidrac, Misac y Abdénago de en medio del fuego.

94Y habiéndose reunido los sátrapas, los gobernadores, los altos jefes y los consejeros del rey, vieron a esos varones sobre cuyos cuerpos el fuego no había tenido ningún poder. Ni un cabello de su cabeza se había chamuscado, sus ropas estaban intactas, ni siquiera el olor del fuego los había alcanzado.

95Entonces Nabucodonosor tomó la palabra y dijo: “Bendito sea el Dios de Sidrac, Misac y Abdénago, que ha enviado su ángel y ha salvado a sus siervos que han confiado en Él, traspasaron la orden del rey y entregaron sus cuerpos para no servir ni adorar a dios alguno fuera del Dios suyo.

96Publico por mi parte este decreto: Cualquier pueblo, nación o lengua que hable mal del Dios de Sidrac, Misac y Abdénago, será hecho pedazos, y sus casas serán convertidas en cloacas; por cuanto no hay ningún otro dios que pueda salvar de tal manera.”

97Y el rey ensalzó a Sidrac, Misac y Abdénago en la provincia de Babilonia.

98“El rey Nabucodonosor a todos los pueblos, naciones y lenguas que habitan en toda la tierra: La paz os sea dada en abundancia.

99Me parece conveniente publicar las señales y las maravillas que el Dios Altísimo ha hecho conmigo.

100¡Cuán grandes son sus señales y cuan estupendas sus maravillas! Su reino es reino eterno y su poderío subsiste de generación en generación.”

Daniel 3

1EL rey Nabucodonosor hizo una estatua de oro, la altura de la cual era de sesenta codos, su anchura de seis codos: levantóla en el campo de Dura, en la provincia de Babilonia.

2Y envió el rey Nabucodonosor á juntar los grandes, los asistentes y capitanes, oidores, receptores, los del consejo, presidentes, y á todos los gobernadores de las provincias, para que viniesen á la dedicación de la estatua que el rey Nabucodonosor había levantado.

3Fueron pues reunidos los grandes, los asistentes y capitanes, los oidores, receptores, los del consejo, los presidentes, y todos los gobernadores de las provincias, á la dedicación de la estatua que el rey Nabucodonosor había levantado: y estaban en pie delante de la estatua que había levantado el rey Nabucodonosor.

4Y el pregonero pregonaba en alta voz: Mándase á vosotros, oh pueblos, naciones, y lenguas,

5En oyendo el son de la bocina, del pífano, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña, y de todo instrumento músico, os postraréis y adoraréis la estatua de oro que el rey Nabucodonosor ha levantado:

6Y cualquiera que no se postrare y adorare, en la misma hora será echado dentro de un horno de fuego ardiendo.

7Por lo cual, en oyendo todos los pueblos el son de la bocina, del pífano, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña, y de todo instrumento músico, todos los pueblos, naciones, y lenguas, se postraron, y adoraron la estatua de oro que el rey Nabucodonosor había levantado.

8Por esto en el mismo tiempo algunos varones Caldeos se llegaron, y denunciaron de los Judíos,

9Hablando y diciendo al rey Nabucodonosor: Rey, para siempre vive.

10Tú, oh rey, pusiste ley que todo hombre en oyendo el son de la bocina, del pífano, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña, y de todo instrumento músico, se postrase y adorase la estatua de oro:

11Y el que no se postrase y adorase, fuese echado dentro de un horno de fuego ardiendo.

12Hay unos varones Judíos, los cuales pusiste tú sobre los negocios de la provincia de Babilonia; Sadrach, Mesach, y Abed-nego: estos varones, oh rey, no han hecho cuenta de ti; no adoran tus dioses, no adoran la estatua de oro que tú levantaste.

13Entonces Nabucodonosor dijo con ira y con enojo que trajesen á Sadrach, Mesach, y Abed-nego. Al punto fueron traídos estos varones delante del rey.

14Habló Nabucodonosor, y díjoles: ¿Es verdad Sadrach, Mesach, y Abed-nego, que vosotros no honráis á mi dios, ni adoráis la estatua de oro que he levantado?

15Ahora pues, ¿estáis prestos para que en oyendo el son de la bocina, del pífano, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña, y de todo instrumento músico, os postréis, y adoréis la estatua que he hecho? Porque si no la adorareis, en la misma hora seréis echados en medio de un horno de fuego ardiendo: ¿y qué dios será aquel que os libre de mis manos?

16Sadrach, Mesach, y Abed-nego respondieron y dijeron al rey Nabucodonosor: No cuidamos de responderte sobre este negocio.

17He aquí nuestro Dios á quien honramos, puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará.

18Y si no, sepas, oh rey, que tu dios no adoraremos, ni tampoco honraremos la estatua que has levantado.

19Entonces Nabucodonosor fué lleno de ira, y demudóse la figura de su rostro sobre Sadrach, Mesach, y Abed-nego: así habló, y ordenó que el horno se encendiese siete veces tanto de lo que cada vez solía.

20Y mandó á hombres muy vigorosos que tenía en su ejército, que atasen á Sadrach, Mesach, y Abed-nego, para echarlos en el horno de fuego ardiendo.

21Entonces estos varones fueron atados con sus mantos, y sus calzas, y sus turbantes, y sus vestidos, y fueron echados dentro del horno de fuego ardiendo.

22Y porque la palabra del rey daba priesa, y había procurado que se encendiese mucho, la llama del fuego mató á aquellos que habían alzado á Sadrach, Mesach, y Abed-nego.

23Y estos tres varones, Sadrach, Mesach, y Abed-nego, cayeron atados dentro del horno de fuego ardiendo.

24Entonces el rey Nabucodonosor se espantó, y levantóse apriesa, y habló, y dijo á los de su consejo: ¿No echaron tres varones atados dentro del fuego? Ellos respondieron y dijeron al rey: Es verdad, oh rey.

25Respondió él y dijo: He aquí que yo veo cuatro varones sueltos, que se pasean en medio del fuego, y ningún daño hay en ellos: y el parecer del cuarto es semejante á hijo de los dioses.

26Entonces Nabucodonosor se acercó á la puerta del horno de fuego ardiendo, y habló y dijo: Sadrach, Mesach, y Abed-nego, siervos del alto Dios, salid y venid. Entonces Sadrach, Mesach, y Abed-nego, salieron de en medio del fuego.

27Y juntáronse los grandes, los gobernadores, los capitanes, y los del consejo del rey, para mirar estos varones, como el fuego no se enseñoreó de sus cuerpos, ni cabello de sus cabezas fué quemado, ni sus ropas se mudaron, ni olor de fuego había pasado por ellos.

28Nabucodonosor habló y dijo: Bendito el Dios de ellos, de Sadrach, Mesach, y Abed-nego, que envió su ángel, y libró sus siervos que esperaron en él, y el mandamiento del rey mudaron, y entregaron sus cuerpos antes que sirviesen ni adorasen otro dios que su Dios.

29Por mí pues se pone decreto, que todo pueblo, nación, ó lengua, que dijere blasfemia contra el Dios de Sadrach, Mesach, y Abed-nego, sea descuartizado, y su casa sea puesta por muladar; por cuanto no hay dios que pueda librar como éste.

30Entonces el rey engrandeció á Sadrach, Mesach, y Abed-nego en la provincia de Babilonia.

Daniel 3

1El rey Nabucodonosor hizo una estatua de oro de sesenta codos de alto y seis codos de ancho. La erigió en la llanura de Dura, en la provincia de Babilonia.

2Y mandó el rey Nabucodonosor reunir a los sátrapas, los gobernadores, los generales, los altos magistrados, los tesoreros, los consejeros, los jueces y todos los intendentes de las provincias, para que asistiesen a la dedicación de la estatua levantada por el rey Nabucodonosor.

3Se reunieron los sátrapas, los gobernadores, los generales, los altos magistrados, los tesoreros, los consejeros, los jueces y todos los intendentes de las provincias para asistir a la dedicación de la estatua levantada por el rey Nabucodonosor; y estaban en pie delante de la estatua que Nabucodonosor había erigido.

4Y gritaba un pregonero en voz alta: “A vosotros, oh pueblos, naciones y lenguas se os manda

5que al tiempo que oyereis el sonido del cuerno, de la flauta, de la cítara, del sambuco, del salterio, de la gaita y de toda suerte de instrumentos músicos, os postréis para adorar la estatua de oro que ha levantado el rey Nabucodonosor.

6Quien no se postrare ni (la) adorare, al instante será echado en un horno de fuego ardiente.”

7Por lo cual, al momento de oír todos los pueblos el sonido del cuerno, de la flauta, de la cítara, del sambuco, del salterio, de la gaita y de toda suerte de instrumentos músicos, se postraron todos esos pueblos, naciones y lenguas, y adoraron la estatua de oro que el rey Nabucodonosor había alzado.

8En ese mismo tiempo vinieron algunos caldeos y acusaron a los judíos.

9Hablaron al rey Nabucodonosor y dijeron: “¡Vive para siempre, oh rey!

10Tú, oh rey, has dado un decreto según el cual todo hombre que oiga el sonido del cuerno, de la flauta, de la cítara, del sambuco, del salterio, de la gaita y de toda suerte de instrumentos músicos, se postre y adore la estatua de oro;

11y que todo aquel que no se postrare para adorar, sea arrojado en un horno de fuego ardiente.

12Pues bien, hay algunos judíos, a quienes tú has puesto al frente de la provincia de Babilonia: Sidrac, Misac y Abdénago, los cuales no te tienen respeto, oh rey; no sirven a tus dioses, ni adoran la estatua de oro por ti erigida.”

13Entonces Nabucodonosor se llenó de rabia y furor, y mandó traer a Sidrac, Misac y Abdénago, los cuales fueron conducidos a la presencia del rey.

14Nabucodonosor tomó la palabra y les dijo: “¿Es de propósito, oh Sidrac, Misac y Abdénago que no servís a mis dioses, ni adoráis la estatua de oro que yo he alzado?

15Ahora, pues, estad dispuestos: Al momento que oigáis el sonido del cuerno, de la flauta, de la cítara, del sambuco, del salterio, de la gaita y de toda suerte de instrumentos músicos, prosternaos y adorad la estatua que yo he hecho. Si no la adoráis, al instante seréis arrojados en un horno de fuego ardiente; y ¿quién es el Dios que os librará de mi mano?”

16Respondieron Sidrac, Misac y Abdénago y dijeron al rey Nabucodonosor: “No tenemos necesidad de responderte acerca de este asunto,

17Si nuestro Dios, a quien servimos, quiere librarnos, nos librará del horno de fuego ardiente y de tu mano, oh rey.

18Y si no, sabe, oh rey, que nosotros no serviremos a tus dioses, ni adoraremos la estatua de oro que ha sido por ti levantada.”

19Entonces Nabucodonosor se enfureció, y el aspecto de su rostro se demudó contra Sidrac, Misac y Abdénago. Y tomando de nuevo la palabra, mandó encender el horno siete veces más fuerte de lo acostumbrado.

20Y dio orden a algunos de los más robustos de su ejército, de que ataran a Sidrac, Misac y Abdénago, para arrojarlos en el horno de fuego ardiente.

21Entonces fueron atados estos varones, con sus capas, sus túnicas, sus gorras y sus (otros) vestidos, y echados en el horno de fuego ardiente.

22Y como la orden del rey era urgente, y el horno excesivamente caliente, la llama de fuego abrasó a aquellos hombres que habían echado a Sidrac, Misac y Abdénago.

23Así estos tres varones, Sidrac, Misac y Abdénago, cayeron atados en medio del horno de fuego ardiente.

24Pero ellos andaban por medio de las llamas loando a Dios y bendiciendo al Señor.

25Entonces Azarías, poniéndose en pie, oró de esta manera, y abriendo su boca en medio del fuego, dijo:

26“Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres; digno de alabanza es tu nombre y glorioso por los siglos.

27Porque Tú eres justo en todo lo que hiciste con nosotros; y verdaderas son todas las obras tuyas, rectos tus caminos, y justos todos tus juicios.

28Pues justos fueron tus juicios en todo lo que trajiste sobre nosotros y sobre la santa ciudad de nuestros padres, Jerusalén; porque en verdad y en justicia enviaste todas estas cosas por causa de nuestros pecados.

29Puesto que hemos pecado y obrado inicuamente, apostatando de Ti y en todo hemos faltado;

30no hemos obedecido tus preceptos ni los hemos observado; no hemos obrado según habías dispuesto para que fuésemos felices.

31Todo cuanto has enviado sobre nosotros, y todo lo que nos has hecho, justísimamente lo has hecho.

32Nos entregaste en manos de nuestros enemigos malvados, perversos y prevaricadores, y en poder de un rey injusto, el peor de toda la tierra.

33Y ahora no podemos abrir la boca, siendo como somos objeto de confusión y de oprobio para tus siervos y para quienes te adoran.

34Te rogamos que por amor de tu nombre no nos abandones para siempre, ni destruyas tu alianza.

35ni apartes de nosotros tu misericordia, por amor de Abrahán, tu amado, y de Isaac siervo tuyo, y de Israel tu santo,

36a los cuales hablaste, prometiendo que multiplicarías su linaje como las estrellas del cielo, y como la arena en la playa del mar.

37Porque nosotros, oh Señor, hemos sido empequeñecidos más que todas las naciones, y estamos hoy día abatidos en todo el mundo por causa de nuestros pecados.

38Y no tenemos en este tiempo príncipe ni caudillo, ni profeta, ni holocausto, ni sacrificio, ni ofrenda, ni incienso, ni lugar (donde presentarte) las primicias, a fin de poder alcanzar tu misericordia.

39Pero recíbenos Tú, contritos de corazón, y con espíritu humillado.

40Como el holocausto de los carneros y toros, y los millares de gordos corderos, así sea hoy nuestro sacrificio delante de Ti, para que te sea acepto; pues jamás quedan confundidos los que en Ti confían.

41Te seguimos ahora de todo corazón, y te tememos, y buscamos tu rostro.

42No quieras confundirnos; haz con nosotros según la mansedumbre tuya, y según tu grandísima misericordia.

43Líbranos con tus prodigios, y glorifica, oh Señor, tu Nombre.

44Avergonzados queden todos cuantos hacen sufrir tribulaciones a tus siervos; queden confundidos por medio de todo tu poder y sea aniquilada su fuerza;

45y sepan que Tú eres el Señor, Dios único y glorioso en la redondez de la tierra.”

46Entretanto, los siervos del rey que los habían arrojado, no cesaban de cebar el fuego con betún, estopa, pez y sarmientos.

47Y se extendía la llama sobre el horno hasta la (altura de) cuarenta y nueve codos;

48y saltando fuera abrasó a los caldeos que halló cerca del horno.

49Mas el Ángel del Señor descendió al horno, y estaba con Azarías y con sus compañeros, sacudiendo del horno la llama del fuego.

50E hizo que en medio del horno soplase como un viento de rocío; y el fuego no los tocó en parte alguna, ni los afligió, ni les causó la menor molestia.

51Entonces aquellos tres, como si no tuviesen sino una sola boca, alabaron, y glorificaron, y bendijeron a Dios en medio del horno, diciendo:

52Bendito eres Tú, Señor, Dios de nuestros padres, digno de ser alabado y glorificado y ensalzado por todos los siglos. Bendito sea tu santo y glorioso Nombre, digno de ser alabado y ensalzado por todos los siglos.

53Bendito eres Tú en el Templo santo de tu gloria, y sobre todo loor, y sobre toda gloria por los siglos.

54Bendito eres Tú en el trono de tu reino, y sobre todo loor y sobre toda gloria por los siglos.

55Bendito eres Tú que penetras los abismos y te sientas sobre querubines, y eres digno de loor y de ser ensalzado por los siglos.

56Bendito eres en el firmamento del cielo, y digno de loor y de gloria por los siglos.

57Obras todas del Señor, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

58Ángeles del Señor, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

59Cielos, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

60Aguas todas que estáis sobre los cielos, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

61Ejércitos todos del Señor, bendecid al Señor, loadle y ensalzadle por los siglos.

62Sol y luna, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

63Estrellas del cielo, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

64Lluvias todas y rocíos, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

65Espíritus todos de Dios, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

66Fuego y calor, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

67Frío y calor, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

68Rocíos y escarcha, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

69HieIo y frío, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

70Heladas y nieves, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

71Noches y días, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

72Luz y tinieblas, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

73Relámpagos y nubes, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

74Bendiga la tierra al Señor; alábele y ensálcele por los siglos.

75Montes y collados, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

76Plantas todas que nacéis en la tierra, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

77Fuentes, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

78Mares y ríos, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

79Monstruos del mar y cuanto se mueve en las aguas, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

80Aves todas del cielo, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

81Bestias todas y ganados, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

82Hijos de los hombres, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

83Bendiga Israel al Señor; alábele y ensálcele por los siglos.

84Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

85Siervos del Señor, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

86Espíritus y almas de los justos, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

87Santos y humildes de corazón, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

88Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos. Porque Él nos sacó del infierno y nos libró de la mano de la muerte; nos salvó de en medio de las ardientes llamas, sacándonos del fuego.

89Tributad gloria al Señor, porque es bueno, porque es eterna su misericordia.

90Todos los que dais culto a Dios, bendecid al Señor, al Dios de los dioses; loadle y celebradle, porque su misericordia permanece por todos los siglos.

91Entonces el rey Nabucodonosor se asombró y levantándose apresuradamente, se dirigió a sus consejeros y dijo: “¿No fueron tres los hombres que echamos atados en medio del fuego?” Respondieron ellos y dijeron al rey: “Así es, oh rey.”

92Y él repuso, diciendo: “He aquí, que yo veo cuatro hombres sueltos, que se pasean en medio del fuego, sin que hayan padecido daño alguno, y el aspecto del cuarto es semejante a un hijo de Dios.”

93Entonces Nabucodonosor, acercándose a la boca del horno de fuego ardiente, tomó la palabra y dijo: “¡Sidrac, Misac y Abdénago, siervos del Dios Altísimo, salid y venid!” Salieron, pues, Sidrac, Misac y Abdénago de en medio del fuego.

94Y habiéndose reunido los sátrapas, los gobernadores, los altos jefes y los consejeros del rey, vieron a esos varones sobre cuyos cuerpos el fuego no había tenido ningún poder. Ni un cabello de su cabeza se había chamuscado, sus ropas estaban intactas, ni siquiera el olor del fuego los había alcanzado.

95Entonces Nabucodonosor tomó la palabra y dijo: “Bendito sea el Dios de Sidrac, Misac y Abdénago, que ha enviado su ángel y ha salvado a sus siervos que han confiado en Él, traspasaron la orden del rey y entregaron sus cuerpos para no servir ni adorar a dios alguno fuera del Dios suyo.

96Publico por mi parte este decreto: Cualquier pueblo, nación o lengua que hable mal del Dios de Sidrac, Misac y Abdénago, será hecho pedazos, y sus casas serán convertidas en cloacas; por cuanto no hay ningún otro dios que pueda salvar de tal manera.”

97Y el rey ensalzó a Sidrac, Misac y Abdénago en la provincia de Babilonia.

98“El rey Nabucodonosor a todos los pueblos, naciones y lenguas que habitan en toda la tierra: La paz os sea dada en abundancia.

99Me parece conveniente publicar las señales y las maravillas que el Dios Altísimo ha hecho conmigo.

100¡Cuán grandes son sus señales y cuan estupendas sus maravillas! Su reino es reino eterno y su poderío subsiste de generación en generación.”

Daniel 3:1
SpaPlatense

El rey Nabucodonosor hizo una estatua de oro de sesenta codos de alto y seis codos de ancho. La erigió en la llanura de Dura, en la provincia de Babilonia.

SpaRV

EL rey Nabucodonosor hizo una estatua de oro, la altura de la cual era de sesenta codos, su anchura de seis codos: levantóla en el campo de Dura, en la provincia de Babilonia.

2
SpaPlatense

Y mandó el rey Nabucodonosor reunir a los sátrapas, los gobernadores, los generales, los altos magistrados, los tesoreros, los consejeros, los jueces y todos los intendentes de las provincias, para que asistiesen a la dedicación de la estatua levantada por el rey Nabucodonosor.

SpaRV

Y envió el rey Nabucodonosor á juntar los grandes, los asistentes y capitanes, oidores, receptores, los del consejo, presidentes, y á todos los gobernadores de las provincias, para que viniesen á la dedicación de la estatua que el rey Nabucodonosor había levantado.

3
SpaPlatense

Se reunieron los sátrapas, los gobernadores, los generales, los altos magistrados, los tesoreros, los consejeros, los jueces y todos los intendentes de las provincias para asistir a la dedicación de la estatua levantada por el rey Nabucodonosor; y estaban en pie delante de la estatua que Nabucodonosor había erigido.

SpaRV

Fueron pues reunidos los grandes, los asistentes y capitanes, los oidores, receptores, los del consejo, los presidentes, y todos los gobernadores de las provincias, á la dedicación de la estatua que el rey Nabucodonosor había levantado: y estaban en pie delante de la estatua que había levantado el rey Nabucodonosor.

4
SpaPlatense

Y gritaba un pregonero en voz alta: “A vosotros, oh pueblos, naciones y lenguas se os manda

SpaRV

Y el pregonero pregonaba en alta voz: Mándase á vosotros, oh pueblos, naciones, y lenguas,

5
SpaPlatense

que al tiempo que oyereis el sonido del cuerno, de la flauta, de la cítara, del sambuco, del salterio, de la gaita y de toda suerte de instrumentos músicos, os postréis para adorar la estatua de oro que ha levantado el rey Nabucodonosor.

SpaRV

En oyendo el son de la bocina, del pífano, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña, y de todo instrumento músico, os postraréis y adoraréis la estatua de oro que el rey Nabucodonosor ha levantado:

6
SpaPlatense

Quien no se postrare ni (la) adorare, al instante será echado en un horno de fuego ardiente.”

SpaRV

Y cualquiera que no se postrare y adorare, en la misma hora será echado dentro de un horno de fuego ardiendo.

7
SpaPlatense

Por lo cual, al momento de oír todos los pueblos el sonido del cuerno, de la flauta, de la cítara, del sambuco, del salterio, de la gaita y de toda suerte de instrumentos músicos, se postraron todos esos pueblos, naciones y lenguas, y adoraron la estatua de oro que el rey Nabucodonosor había alzado.

SpaRV

Por lo cual, en oyendo todos los pueblos el son de la bocina, del pífano, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña, y de todo instrumento músico, todos los pueblos, naciones, y lenguas, se postraron, y adoraron la estatua de oro que el rey Nabucodonosor había levantado.

8
SpaPlatense

En ese mismo tiempo vinieron algunos caldeos y acusaron a los judíos.

SpaRV

Por esto en el mismo tiempo algunos varones Caldeos se llegaron, y denunciaron de los Judíos,

9
SpaPlatense

Hablaron al rey Nabucodonosor y dijeron: “¡Vive para siempre, oh rey!

SpaRV

Hablando y diciendo al rey Nabucodonosor: Rey, para siempre vive.

10
SpaPlatense

Tú, oh rey, has dado un decreto según el cual todo hombre que oiga el sonido del cuerno, de la flauta, de la cítara, del sambuco, del salterio, de la gaita y de toda suerte de instrumentos músicos, se postre y adore la estatua de oro;

SpaRV

Tú, oh rey, pusiste ley que todo hombre en oyendo el son de la bocina, del pífano, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña, y de todo instrumento músico, se postrase y adorase la estatua de oro:

11
SpaPlatense

y que todo aquel que no se postrare para adorar, sea arrojado en un horno de fuego ardiente.

SpaRV

Y el que no se postrase y adorase, fuese echado dentro de un horno de fuego ardiendo.

12
SpaPlatense

Pues bien, hay algunos judíos, a quienes tú has puesto al frente de la provincia de Babilonia: Sidrac, Misac y Abdénago, los cuales no te tienen respeto, oh rey; no sirven a tus dioses, ni adoran la estatua de oro por ti erigida.”

SpaRV

Hay unos varones Judíos, los cuales pusiste tú sobre los negocios de la provincia de Babilonia; Sadrach, Mesach, y Abed-nego: estos varones, oh rey, no han hecho cuenta de ti; no adoran tus dioses, no adoran la estatua de oro que tú levantaste.

13
SpaPlatense

Entonces Nabucodonosor se llenó de rabia y furor, y mandó traer a Sidrac, Misac y Abdénago, los cuales fueron conducidos a la presencia del rey.

SpaRV

Entonces Nabucodonosor dijo con ira y con enojo que trajesen á Sadrach, Mesach, y Abed-nego. Al punto fueron traídos estos varones delante del rey.

14
SpaPlatense

Nabucodonosor tomó la palabra y les dijo: “¿Es de propósito, oh Sidrac, Misac y Abdénago que no servís a mis dioses, ni adoráis la estatua de oro que yo he alzado?

SpaRV

Habló Nabucodonosor, y díjoles: ¿Es verdad Sadrach, Mesach, y Abed-nego, que vosotros no honráis á mi dios, ni adoráis la estatua de oro que he levantado?

15
SpaPlatense

Ahora, pues, estad dispuestos: Al momento que oigáis el sonido del cuerno, de la flauta, de la cítara, del sambuco, del salterio, de la gaita y de toda suerte de instrumentos músicos, prosternaos y adorad la estatua que yo he hecho. Si no la adoráis, al instante seréis arrojados en un horno de fuego ardiente; y ¿quién es el Dios que os librará de mi mano?”

SpaRV

Ahora pues, ¿estáis prestos para que en oyendo el son de la bocina, del pífano, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña, y de todo instrumento músico, os postréis, y adoréis la estatua que he hecho? Porque si no la adorareis, en la misma hora seréis echados en medio de un horno de fuego ardiendo: ¿y qué dios será aquel que os libre de mis manos?

16
SpaPlatense

Respondieron Sidrac, Misac y Abdénago y dijeron al rey Nabucodonosor: “No tenemos necesidad de responderte acerca de este asunto,

SpaRV

Sadrach, Mesach, y Abed-nego respondieron y dijeron al rey Nabucodonosor: No cuidamos de responderte sobre este negocio.

17
SpaPlatense

Si nuestro Dios, a quien servimos, quiere librarnos, nos librará del horno de fuego ardiente y de tu mano, oh rey.

SpaRV

He aquí nuestro Dios á quien honramos, puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará.

18
SpaPlatense

Y si no, sabe, oh rey, que nosotros no serviremos a tus dioses, ni adoraremos la estatua de oro que ha sido por ti levantada.”

SpaRV

Y si no, sepas, oh rey, que tu dios no adoraremos, ni tampoco honraremos la estatua que has levantado.

19
SpaPlatense

Entonces Nabucodonosor se enfureció, y el aspecto de su rostro se demudó contra Sidrac, Misac y Abdénago. Y tomando de nuevo la palabra, mandó encender el horno siete veces más fuerte de lo acostumbrado.

SpaRV

Entonces Nabucodonosor fué lleno de ira, y demudóse la figura de su rostro sobre Sadrach, Mesach, y Abed-nego: así habló, y ordenó que el horno se encendiese siete veces tanto de lo que cada vez solía.

20
SpaPlatense

Y dio orden a algunos de los más robustos de su ejército, de que ataran a Sidrac, Misac y Abdénago, para arrojarlos en el horno de fuego ardiente.

SpaRV

Y mandó á hombres muy vigorosos que tenía en su ejército, que atasen á Sadrach, Mesach, y Abed-nego, para echarlos en el horno de fuego ardiendo.

21
SpaPlatense

Entonces fueron atados estos varones, con sus capas, sus túnicas, sus gorras y sus (otros) vestidos, y echados en el horno de fuego ardiente.

SpaRV

Entonces estos varones fueron atados con sus mantos, y sus calzas, y sus turbantes, y sus vestidos, y fueron echados dentro del horno de fuego ardiendo.

22
SpaPlatense

Y como la orden del rey era urgente, y el horno excesivamente caliente, la llama de fuego abrasó a aquellos hombres que habían echado a Sidrac, Misac y Abdénago.

SpaRV

Y porque la palabra del rey daba priesa, y había procurado que se encendiese mucho, la llama del fuego mató á aquellos que habían alzado á Sadrach, Mesach, y Abed-nego.

23
SpaPlatense

Así estos tres varones, Sidrac, Misac y Abdénago, cayeron atados en medio del horno de fuego ardiente.

SpaRV

Y estos tres varones, Sadrach, Mesach, y Abed-nego, cayeron atados dentro del horno de fuego ardiendo.

24
SpaPlatense

Pero ellos andaban por medio de las llamas loando a Dios y bendiciendo al Señor.

SpaRV

Entonces el rey Nabucodonosor se espantó, y levantóse apriesa, y habló, y dijo á los de su consejo: ¿No echaron tres varones atados dentro del fuego? Ellos respondieron y dijeron al rey: Es verdad, oh rey.

25
SpaPlatense

Entonces Azarías, poniéndose en pie, oró de esta manera, y abriendo su boca en medio del fuego, dijo:

SpaRV

Respondió él y dijo: He aquí que yo veo cuatro varones sueltos, que se pasean en medio del fuego, y ningún daño hay en ellos: y el parecer del cuarto es semejante á hijo de los dioses.

26
SpaPlatense

“Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres; digno de alabanza es tu nombre y glorioso por los siglos.

SpaRV

Entonces Nabucodonosor se acercó á la puerta del horno de fuego ardiendo, y habló y dijo: Sadrach, Mesach, y Abed-nego, siervos del alto Dios, salid y venid. Entonces Sadrach, Mesach, y Abed-nego, salieron de en medio del fuego.

27
SpaPlatense

Porque Tú eres justo en todo lo que hiciste con nosotros; y verdaderas son todas las obras tuyas, rectos tus caminos, y justos todos tus juicios.

SpaRV

Y juntáronse los grandes, los gobernadores, los capitanes, y los del consejo del rey, para mirar estos varones, como el fuego no se enseñoreó de sus cuerpos, ni cabello de sus cabezas fué quemado, ni sus ropas se mudaron, ni olor de fuego había pasado por ellos.

28
SpaPlatense

Pues justos fueron tus juicios en todo lo que trajiste sobre nosotros y sobre la santa ciudad de nuestros padres, Jerusalén; porque en verdad y en justicia enviaste todas estas cosas por causa de nuestros pecados.

SpaRV

Nabucodonosor habló y dijo: Bendito el Dios de ellos, de Sadrach, Mesach, y Abed-nego, que envió su ángel, y libró sus siervos que esperaron en él, y el mandamiento del rey mudaron, y entregaron sus cuerpos antes que sirviesen ni adorasen otro dios que su Dios.

29
SpaPlatense

Puesto que hemos pecado y obrado inicuamente, apostatando de Ti y en todo hemos faltado;

SpaRV

Por mí pues se pone decreto, que todo pueblo, nación, ó lengua, que dijere blasfemia contra el Dios de Sadrach, Mesach, y Abed-nego, sea descuartizado, y su casa sea puesta por muladar; por cuanto no hay dios que pueda librar como éste.

30
SpaPlatense

no hemos obedecido tus preceptos ni los hemos observado; no hemos obrado según habías dispuesto para que fuésemos felices.

SpaRV

Entonces el rey engrandeció á Sadrach, Mesach, y Abed-nego en la provincia de Babilonia.

31
SpaPlatense

Todo cuanto has enviado sobre nosotros, y todo lo que nos has hecho, justísimamente lo has hecho.

SpaRV

32
SpaPlatense

Nos entregaste en manos de nuestros enemigos malvados, perversos y prevaricadores, y en poder de un rey injusto, el peor de toda la tierra.

SpaRV

33
SpaPlatense

Y ahora no podemos abrir la boca, siendo como somos objeto de confusión y de oprobio para tus siervos y para quienes te adoran.

SpaRV

34
SpaPlatense

Te rogamos que por amor de tu nombre no nos abandones para siempre, ni destruyas tu alianza.

SpaRV

35
SpaPlatense

ni apartes de nosotros tu misericordia, por amor de Abrahán, tu amado, y de Isaac siervo tuyo, y de Israel tu santo,

SpaRV

36
SpaPlatense

a los cuales hablaste, prometiendo que multiplicarías su linaje como las estrellas del cielo, y como la arena en la playa del mar.

SpaRV

37
SpaPlatense

Porque nosotros, oh Señor, hemos sido empequeñecidos más que todas las naciones, y estamos hoy día abatidos en todo el mundo por causa de nuestros pecados.

SpaRV

38
SpaPlatense

Y no tenemos en este tiempo príncipe ni caudillo, ni profeta, ni holocausto, ni sacrificio, ni ofrenda, ni incienso, ni lugar (donde presentarte) las primicias, a fin de poder alcanzar tu misericordia.

SpaRV

39
SpaPlatense

Pero recíbenos Tú, contritos de corazón, y con espíritu humillado.

SpaRV

40
SpaPlatense

Como el holocausto de los carneros y toros, y los millares de gordos corderos, así sea hoy nuestro sacrificio delante de Ti, para que te sea acepto; pues jamás quedan confundidos los que en Ti confían.

SpaRV

41
SpaPlatense

Te seguimos ahora de todo corazón, y te tememos, y buscamos tu rostro.

SpaRV

42
SpaPlatense

No quieras confundirnos; haz con nosotros según la mansedumbre tuya, y según tu grandísima misericordia.

SpaRV

43
SpaPlatense

Líbranos con tus prodigios, y glorifica, oh Señor, tu Nombre.

SpaRV

44
SpaPlatense

Avergonzados queden todos cuantos hacen sufrir tribulaciones a tus siervos; queden confundidos por medio de todo tu poder y sea aniquilada su fuerza;

SpaRV

45
SpaPlatense

y sepan que Tú eres el Señor, Dios único y glorioso en la redondez de la tierra.”

SpaRV

46
SpaPlatense

Entretanto, los siervos del rey que los habían arrojado, no cesaban de cebar el fuego con betún, estopa, pez y sarmientos.

SpaRV

47
SpaPlatense

Y se extendía la llama sobre el horno hasta la (altura de) cuarenta y nueve codos;

SpaRV

48
SpaPlatense

y saltando fuera abrasó a los caldeos que halló cerca del horno.

SpaRV

49
SpaPlatense

Mas el Ángel del Señor descendió al horno, y estaba con Azarías y con sus compañeros, sacudiendo del horno la llama del fuego.

SpaRV

50
SpaPlatense

E hizo que en medio del horno soplase como un viento de rocío; y el fuego no los tocó en parte alguna, ni los afligió, ni les causó la menor molestia.

SpaRV

51
SpaPlatense

Entonces aquellos tres, como si no tuviesen sino una sola boca, alabaron, y glorificaron, y bendijeron a Dios en medio del horno, diciendo:

SpaRV

52
SpaPlatense

Bendito eres Tú, Señor, Dios de nuestros padres, digno de ser alabado y glorificado y ensalzado por todos los siglos. Bendito sea tu santo y glorioso Nombre, digno de ser alabado y ensalzado por todos los siglos.

SpaRV

53
SpaPlatense

Bendito eres Tú en el Templo santo de tu gloria, y sobre todo loor, y sobre toda gloria por los siglos.

SpaRV

54
SpaPlatense

Bendito eres Tú en el trono de tu reino, y sobre todo loor y sobre toda gloria por los siglos.

SpaRV

55
SpaPlatense

Bendito eres Tú que penetras los abismos y te sientas sobre querubines, y eres digno de loor y de ser ensalzado por los siglos.

SpaRV

56
SpaPlatense

Bendito eres en el firmamento del cielo, y digno de loor y de gloria por los siglos.

SpaRV

57
SpaPlatense

Obras todas del Señor, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

SpaRV

58
SpaPlatense

Ángeles del Señor, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

SpaRV

59
SpaPlatense

Cielos, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

SpaRV

60
SpaPlatense

Aguas todas que estáis sobre los cielos, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

SpaRV

61
SpaPlatense

Ejércitos todos del Señor, bendecid al Señor, loadle y ensalzadle por los siglos.

SpaRV

62
SpaPlatense

Sol y luna, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

SpaRV

63
SpaPlatense

Estrellas del cielo, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

SpaRV

64
SpaPlatense

Lluvias todas y rocíos, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

SpaRV

65
SpaPlatense

Espíritus todos de Dios, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

SpaRV

66
SpaPlatense

Fuego y calor, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

SpaRV

67
SpaPlatense

Frío y calor, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

SpaRV

68
SpaPlatense

Rocíos y escarcha, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

SpaRV

69
SpaPlatense

HieIo y frío, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

SpaRV

70
SpaPlatense

Heladas y nieves, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

SpaRV

71
SpaPlatense

Noches y días, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

SpaRV

72
SpaPlatense

Luz y tinieblas, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

SpaRV

73
SpaPlatense

Relámpagos y nubes, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

SpaRV

74
SpaPlatense

Bendiga la tierra al Señor; alábele y ensálcele por los siglos.

SpaRV

75
SpaPlatense

Montes y collados, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

SpaRV

76
SpaPlatense

Plantas todas que nacéis en la tierra, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

SpaRV

77
SpaPlatense

Fuentes, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

SpaRV

78
SpaPlatense

Mares y ríos, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

SpaRV

79
SpaPlatense

Monstruos del mar y cuanto se mueve en las aguas, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

SpaRV

80
SpaPlatense

Aves todas del cielo, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

SpaRV

81
SpaPlatense

Bestias todas y ganados, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

SpaRV

82
SpaPlatense

Hijos de los hombres, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

SpaRV

83
SpaPlatense

Bendiga Israel al Señor; alábele y ensálcele por los siglos.

SpaRV

84
SpaPlatense

Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

SpaRV

85
SpaPlatense

Siervos del Señor, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

SpaRV

86
SpaPlatense

Espíritus y almas de los justos, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

SpaRV

87
SpaPlatense

Santos y humildes de corazón, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos.

SpaRV

88
SpaPlatense

Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor; loadle y ensalzadle por los siglos. Porque Él nos sacó del infierno y nos libró de la mano de la muerte; nos salvó de en medio de las ardientes llamas, sacándonos del fuego.

SpaRV

89
SpaPlatense

Tributad gloria al Señor, porque es bueno, porque es eterna su misericordia.

SpaRV

90
SpaPlatense

Todos los que dais culto a Dios, bendecid al Señor, al Dios de los dioses; loadle y celebradle, porque su misericordia permanece por todos los siglos.

SpaRV

91
SpaPlatense

Entonces el rey Nabucodonosor se asombró y levantándose apresuradamente, se dirigió a sus consejeros y dijo: “¿No fueron tres los hombres que echamos atados en medio del fuego?” Respondieron ellos y dijeron al rey: “Así es, oh rey.”

SpaRV

92
SpaPlatense

Y él repuso, diciendo: “He aquí, que yo veo cuatro hombres sueltos, que se pasean en medio del fuego, sin que hayan padecido daño alguno, y el aspecto del cuarto es semejante a un hijo de Dios.”

SpaRV

93
SpaPlatense

Entonces Nabucodonosor, acercándose a la boca del horno de fuego ardiente, tomó la palabra y dijo: “¡Sidrac, Misac y Abdénago, siervos del Dios Altísimo, salid y venid!” Salieron, pues, Sidrac, Misac y Abdénago de en medio del fuego.

SpaRV

94
SpaPlatense

Y habiéndose reunido los sátrapas, los gobernadores, los altos jefes y los consejeros del rey, vieron a esos varones sobre cuyos cuerpos el fuego no había tenido ningún poder. Ni un cabello de su cabeza se había chamuscado, sus ropas estaban intactas, ni siquiera el olor del fuego los había alcanzado.

SpaRV

95
SpaPlatense

Entonces Nabucodonosor tomó la palabra y dijo: “Bendito sea el Dios de Sidrac, Misac y Abdénago, que ha enviado su ángel y ha salvado a sus siervos que han confiado en Él, traspasaron la orden del rey y entregaron sus cuerpos para no servir ni adorar a dios alguno fuera del Dios suyo.

SpaRV

96
SpaPlatense

Publico por mi parte este decreto: Cualquier pueblo, nación o lengua que hable mal del Dios de Sidrac, Misac y Abdénago, será hecho pedazos, y sus casas serán convertidas en cloacas; por cuanto no hay ningún otro dios que pueda salvar de tal manera.”

SpaRV

97
SpaPlatense

Y el rey ensalzó a Sidrac, Misac y Abdénago en la provincia de Babilonia.

SpaRV

98
SpaPlatense

“El rey Nabucodonosor a todos los pueblos, naciones y lenguas que habitan en toda la tierra: La paz os sea dada en abundancia.

SpaRV

99
SpaPlatense

Me parece conveniente publicar las señales y las maravillas que el Dios Altísimo ha hecho conmigo.

SpaRV

100
SpaPlatense

¡Cuán grandes son sus señales y cuan estupendas sus maravillas! Su reino es reino eterno y su poderío subsiste de generación en generación.”

SpaRV

Entendiendo Biblia Platense vs Reina Valera en Daniel 3

Biblia Platense (SpaPlatense)

Traducción católica con un estilo claro y orientado a lectores de América Latina. Incluye un tono más contemporáneo sin perder formalidad. Buena para lectura continua y comprensión general.

Reina Valera

La traducción clásica más leída en el mundo protestante de habla hispana. Conserva un estilo reverente y tradicional, ideal para devocionales y memorización. Una excelente opción para lectura diaria y estudio bíblico.

Estás viendo una comparación lado a lado de Daniel 3 en la Biblia Platense y la Reina Valera. Comparar estas dos versiones puede ayudar a arrojar luz sobre los matices del texto original.

Comparación Clave: Daniel 3:16

SpaPlatense

"Respondieron Sidrac, Misac y Abdénago y dijeron al rey Nabucodonosor: “No tenemos necesidad de responderte acerca de este asunto,"

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"Sadrach, Mesach, y Abed-nego respondieron y dijeron al rey Nabucodonosor: No cuidamos de responderte sobre este negocio."

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