¿Qué significa Génesis 6:5?
Comentario versículo por versículo y análisis teológico
Comentario de Génesis 6:5
Jehová vio que la maldad del hombre era grande en la tierra y que todo designio de los pensamientos de su corazón era solamente malo de continuo. Este es el veredicto formal de Dios sobre el mundo anterior al diluvio, y su lenguaje es absoluto. No alguna maldad, sino gran maldad. No algunos pensamientos dirigidos al mal, sino todo designio. No mal a veces, sino de continuo. El diagnóstico es comprehensivo y no deja lugar para optimismo moral sobre la trayectoria humana sin intervención divina.
La palabra traducida “designio” (hebreo: yetser) se refiere al impulso formativo del pensamiento, al mecanismo interior de planificación y voluntad humana. Dios no describía solamente conducta dañina; observaba la fuente de toda conducta y la hallaba enteramente corrompida. Es la afirmación más clara del Antiguo Testamento de lo que la teología posterior llamaría depravación total: no que cada acto humano sea tan malo como podría ser, sino que la orientación completa del corazón humano se había alineado contra Dios. No quedaba una isla natural de justicia sobre la cual construir; solo un remanente que había recibido gracia.
Que Dios “vio” esto importa tanto como lo que vio. No recibió un informe ni actuó sobre rumores; observó directamente. El mismo Dios que miró la creación y la declaró “muy buena” ahora miró a la humanidad y vio solamente mal de continuo. El contraste con Génesis 1 es exacto y doloroso. Lo que Dios había hecho bueno se había vuelto, por rebelión acumulada, plenamente corrupto, y la respuesta de Dios a lo que vio sería el acto de juicio más dramático de la historia humana.
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Ampliando el crecimiento demográfico visto en las generaciones anteriores, Génesis 6 revela un mundo importantemente corrompido por el orgullo humano. El escena...
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