¿Qué significa Génesis 5:31?
Comentario versículo por versículo y análisis teológico
Comentario de Génesis 5:31
Todos los días de Lamec fueron 777 años, y murió. El número 777 invierte la jactancia de su contraparte en la línea de Caín, quien reclamó venganza “setenta y siete veces” (Génesis 4:24). Donde el Lamec cainita multiplicó violencia sin límite, la vida de este Lamec se resume en un número que muchos han leído como señal de plenitud divina. Sus 777 años cierran el relato del hombre que nombró a su hijo por descanso, un hombre que murió antes de la tormenta y recibió así una forma de descanso que no sabía que le era dada.
La muerte de Lamec, ocurrida aproximadamente cinco años antes del diluvio, lo libró de ver la destrucción de todo lo que había conocido. La justicia de su hijo no fue algo que Lamec tuvo que aceptar con fe incompleta; tuvo años para observar el caminar de Noé y la construcción del arca levantándose ante sus ojos. Para cuando murió, la evidencia de la obediencia de su hijo ya era visible. Murió con una confirmación que la mayoría de los padres no recibe en vida.
La genealogía de Génesis 5 llega con esta muerte a su penúltima entrada. Queda un nombre patriarcal antes de que el capítulo termine y comience la narrativa del diluvio. Ese nombre final no es solo una entrada de cierre; es el pivote sobre el cual gira toda la historia primitiva. Lamec lo llamó Noé. El capítulo lo llama el décimo desde Adán. El resto de la historia bíblica mostrará cómo lo nombró Dios: un hombre justo que halló gracia ante los ojos de Jehová.
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