¿Qué significa Génesis 4:26?
Comentario versículo por versículo y análisis teológico
Comentario de Génesis 4:26
En aquel tiempo los hombres comenzaron a invocar el nombre de Jehová. Este versículo final del capítulo es uno de los más importantes de Génesis. Después del homicidio, el exilio, la construcción de civilización, el desarrollo de tecnología, música y metalurgia, y la declaración de venganza creciente, surge otro tipo de acto: adoración comunitaria, vocal y pública dirigida al Dios personal del pacto. Aquí se encuentra el fundamento de la práctica religiosa corporativa en la historia humana.
La frase “invocar el nombre de Jehová” usa el nombre pactal de Dios (YHWH), conectando esta práctica con el Dios que llamó a Adán en el jardín y protegió a Caín en el desierto. Invocar el nombre no consiste en usar un título de manera vacía; es apelar a la persona y al carácter detrás del nombre, acudir a quien Él es como garante de sus promesas. Los Salmos están llenos de esta práctica. Abraham lo hace en los altares que edifica por Canaán. Elías invoca el nombre en el Carmelo.
El Nuevo Testamento culmina este tema en Jesús, cuyo nombre las personas son llamadas a invocar para salvación. La promesa de Joel, citada en Pentecostés, dice: “Todo aquel que invocare el nombre del Señor será salvo”. Lo que comenzó en la generación de Enós, personas frágiles y mortales invocando al Dios vivo, alcanza cumplimiento en cada persona que, conociendo su debilidad y mortalidad, dirige su voz hacia aquel cuyo nombre es sobre todo nombre. El capítulo que comenzó con Caín termina con oración. La línea de Set escogió adoración mientras la línea de Caín escogió venganza, y esa elección definió todo lo que siguió.
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Continuando con la expulsión del Edén, Génesis 4 describe la primera vida familiar fuera del jardín. El cambio de escenario del paraíso a la tierra de Nod muest...
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