¿Qué significa Génesis 3:6?
Comentario versículo por versículo y análisis teológico
Comentario de Génesis 3:6
La mujer mira el árbol y ve que es bueno para comer, agradable a los ojos y deseable para alcanzar sabiduría. Cada observación se apoya en la anterior: apetito físico, placer estético, ambición intelectual. Toma el fruto y come; luego da a su marido Adán, que estaba con ella, y él come. La caída de la humanidad cabe en un solo versículo.
El apóstol Juan diagnosticaría más tarde la tentación humana en tres categorías: deseo de la carne, deseo de los ojos y soberbia de la vida. Las tres están presentes aquí. La secuencia de percepción de la mujer refleja la arquitectura de toda elección significativa hecha contra Dios desde entonces. El fruto no cambió; cambió la manera en que ella lo miró a partir de lo que quería que fuera verdad.
El papel de Adán inquieta precisamente por su pasividad. Estaba con ella. Oyó la conversación. Comió sin resistencia ni pregunta registrada. El Nuevo Testamento lo presenta a él, no a la mujer, como representante de la raza humana en este fracaso. Su caída no fue falta de conocimiento, sino de voluntad. Saber lo correcto y escoger otra cosa es la caída más honda. Todo ser humano que negocia una convicción conocida ocupa el lugar de Adán en ese momento.
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