¿Qué significa Génesis 3:19?
Comentario versículo por versículo y análisis teológico
Comentario de Génesis 3:19
Dios dice a Adán que comerá su pan con el sudor de su rostro hasta que vuelva a la tierra de la que fue tomado. El final de la sentencia es la palabra más aguda hasta ahora: “Polvo eres, y al polvo volverás”. La mortalidad que estaba implícita en la advertencia de Dios antes de la caída queda ahora explícita y personal. El hombre formado de la tierra se disolverá de nuevo en ella. La extensión de su vida tiene un punto final fijo.
El polvo es el material del que Adán fue formado, vivificado por el aliento de Dios. Ese aliento no termina con la muerte; el espíritu vuelve a Dios que lo dio, mientras el cuerpo vuelve a la tierra. Pero para la criatura hecha para vivir en comunión con Dios, la muerte no es solo fisiológica. Es experiencia de separación, la desintegración de la intimidad que el jardín encarnaba. Volver al polvo era perder la relación viva que definía la existencia humana.
El apóstol Pablo lee este pasaje como la razón por la que todos los seres humanos enfrentan la muerte: por un hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte. Pero de inmediato lo empareja con el remedio: por un hombre, Jesús, vienen justicia y vida. La sentencia de muerte pronunciada en el jardín recibe respuesta en la sentencia de resurrección pronunciada ante la tumba vacía. El polvo no tiene la última palabra; el aliento que animó al primer Adán y el Espíritu que levantó al segundo Adán tendrán la palabra final.
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