¿Qué significa Génesis 3:17?
Comentario versículo por versículo y análisis teológico
Comentario de Génesis 3:17
Dios se vuelve por último hacia Adán. Por haber escuchado la voz de su mujer y haber comido del árbol del cual Dios le había mandado no comer, la tierra misma queda maldita. Esta es la tercera maldición del capítulo, que cae sobre la serpiente, sobre la tierra y, por extensión, sobre el trabajo de Adán. El jardín cultivado con facilidad ahora le resistirá. El suelo que antes daba libremente exigirá sudor y lucha.
La razón que Dios da es precisa: Adán escuchó la voz de su mujer en lugar de la voz de Dios. No es una condena de escuchar a la esposa en general; es un diagnóstico de lealtad desordenada. Adán puso la palabra de su compañera por encima de la palabra de su Creador, y al hacerlo invirtió el orden del que dependía todo lo demás. Toda vocación humana desde entonces ha llevado algo de esta tensión: las demandas competidoras de la relación y de la fidelidad al diseño de Dios.
La tierra maldita anticipa a aquel que llegaría a ser maldición a favor de la humanidad. Jesús llevó una corona de espinos, uno de los dos productos específicos de la maldición nombrados en el versículo siguiente, cuando cargó la pena por el fracaso de Adán. La tierra que se rebeló contra su mayordomo fue pisada por el Hijo de Dios, y quien murió llevando sus espinos resucitó de ella en triunfo, comenzando la renovación de todas las cosas desde la tierra misma.
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Tras el comienzo pacífico de la primera familia, el tercer capítulo introduce un conflicto que cambia la historia. El escenario sigue siendo el Jardín del Edén,...
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