¿Qué significa Génesis 2:16?
Comentario versículo por versículo y análisis teológico
Comentario de Génesis 2:16
Todo lo que el hombre llama a cada ser viviente, ese es su nombre. La autoridad del nombramiento es completa: la palabra del hombre define la identidad de la criatura en la relación humano-animal. Los nombres dados en el jardín no son etiquetas que se deslizan sobre las cosas; son las palabras que dan a las cosas su lugar en el mundo humano de significado y relación. Nombrar a una criatura es conocerla, relacionarse con ella y darle una posición en el mundo ordenado que gobierna el portador de la imagen.
El hombre nombra el ganado, las aves de los cielos y toda bestia del campo. El alcance coincide con el alcance del dominio dado en 1:26-28. El hombre no nombra a las criaturas marinas; está sobre la tierra, y su nombramiento pertenece a la esfera de gobierno apropiada para la criatura terrestre que él es. Nombrar es un acto de gobierno: definir es establecer los términos de la relación, y el nombramiento de los animales por parte del hombre es el primer ejercicio de la mayordomía para la cual fue comisionado.
Nombrar en el mundo del antiguo Cercano Oriente era un acto de poder e intimidad: nombrar algo era conocerlo de una manera que implicaba autoridad y relación. El nombramiento de los animales por Adán es un acto sacerdotal y real; él está ante las criaturas que le son traídas y pronuncia sus identidades en el mundo humano. La misma capacidad será ejercida en 2:23 cuando nombre a la mujer, aunque con un carácter completamente distinto. El primer nombramiento establece lo que existe; el segundo celebra lo que corresponde.
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