1 Corintios 7 Comparación: Reina Valera vs Reina Valera 1865
1 Corintios 7
1CUANTO á las cosas de que me escribisteis, bien es al hombre no tocar mujer.
2Mas á causa de las fornicaciones, cada uno tenga su mujer, y cada una tenga su marido.
3El marido pague á la mujer la debida benevolencia; y asimismo la mujer al marido.
4La mujer no tiene potestad de su propio cuerpo, sino el marido: é igualmente tampoco el marido tiene potestad de su propio cuerpo, sino la mujer.
5No os defraudéis el uno al otro, á no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos en la oración: y volved á juntaros en uno, porque no os tiente Satanás á causa de vuestra incontinencia.
6Mas esto digo por permisión, no por mandamiento.
7Quisiera más bien que todos los hombres fuesen como yo: empero cada uno tiene su propio don de Dios; uno á la verdad así, y otro así.
8Digo pues á los solteros y á las viudas, que bueno les es si se quedaren como yo.
9Y si no tienen don de continencia, cásense; que mejor es casarse que quemarse.
10Mas á los que están juntos en matrimonio, denuncio, no yo, sino el Señor: Que la mujer no se aparte del marido;
11Y si se apartare, que se quede sin casar, ó reconcíliese con su marido; y que el marido no despida á su mujer.
12Y á los demás yo digo, no el Señor: Si algún hermano tiene mujer infiel, y ella consiente en habitar con él, no la despida.
13Y la mujer que tiene marido infiel, y él consiente en habitar con ella, no lo deje.
14Porque el marido infiel es santificado en la mujer, y la mujer infiel en el marido: pues de otra manera vuestros hijos serían inmundos; empero ahora son santos.
15Pero si el infiel se aparta, apártese: que no es el hermano ó la hermana sujeto á servidumbre en semejante caso; antes á paz nos llamó Dios.
16Porque ¿de dónde sabes, oh mujer, si quizá harás salvo á tu marido? ¿ó de dónde sabes, oh marido, si quizá harás salva á tu mujer?
17Empero cada uno como el Señor le repartió, y como Dios llamó á cada uno, así ande: y así enseño en todas las iglesias.
18¿Es llamado alguno circuncidado? quédese circunciso. ¿Es llamado alguno incircuncidado? que no se circuncide.
19La circuncisión nada es, y la incircuncisión nada es; sino la observancia de las mandamientos de Dios.
20Cada uno en la vocación en que fué llamado, en ella se quede.
21¿Eres llamado siendo siervo? no se te dé cuidado: mas también si puedes hacerte libre, procúralo más.
22Porque el que en el Señor es llamado siendo siervo, liberto es del Señor: asimismo también el que es llamado siendo libre, siervo es de Cristo.
23Por precio sois comprados; no os hagáis siervos de los hombres.
24Cada uno, hermanos, en lo que es llamado, en esto se quede para con Dios.
25Empero de las vírgenes no tengo mandamiento del Señor; mas doy mi parecer, como quien ha alcanzado misericordia del Señor para ser fiel.
26Tengo, pues, esto por bueno á causa de la necesidad que apremia, que bueno es al hombre estarse así.
27¿Estás ligado á mujer? no procures soltarte. ¿Estás suelto de mujer? no procures mujer.
28Mas también si tomares mujer, no pecaste; y si la doncella se casare, no pecó: pero aflicción de carne tendrán los tales: mas yo os dejo.
29Esto empero digo, hermanos, que el tiempo es corto: lo que resta es, que los que tienen mujeres sean como los que no las tienen;
30Y los que lloran, como los que no lloran; y los que se huelgan, como los que no se huelgan; y los que compran, como los que no poseen;
31Y los que usan de este mundo, como los que no usan: porque la apariencia de este mundo se pasa.
32Quisiera, pues, que estuvieseis sin congoja. El soltero tiene cuidado de las cosas que son del Señor, cómo ha de agradar al Señor:
33Empero el que se casó tiene cuidado de las cosas que son del mundo, cómo ha de agradar á su mujer.
34Hay asimismo diferencia entre la casada y la doncella: la doncella tiene cuidado de las cosas del Señor, para ser santa así en el cuerpo como en el espíritu: mas la casada tiene cuidado de las cosas del mundo, cómo ha de agradar á su marido.
35Esto empero digo para vuestro provecho; no para echaros lazo, sino para lo honesto y decente, y para que sin impedimento os lleguéis al Señor.
36Mas, si á alguno parece cosa fea en su hija virgen, que pase ya de edad, y que así conviene que se haga, haga lo que quisiere, no peca; cásese.
37Pero el que está firme en su corazón, y no tiene necesidad, sino que tiene libertad de su voluntad, y determinó en su corazón esto, el guardar su hija virgen, bien hace.
38Así que, el que la da en casamiento, bien hace; y el que no la da en casamiento, hace mejor.
39La mujer casada está atada á la ley, mientras vive su marido; mas si su marido muriere, libre es: cásese con quien quisiere, con tal que sea en el Señor.
40Empero más venturosa será si se quedare así, según mi consejo; y pienso que también yo tengo Espíritu de Dios.
1 Corintios 7
1En cuanto a las cosas de que me escribisteis: bueno sería al hombre no tocar mujer.
2Mas por evitar las fornicaciones, cada varón tenga su mujer, y cada mujer tenga su marido.
3El marido pague a la mujer la debida benevolencia; y asimismo la mujer al marido.
4La mujer no tiene la potestad de su propio cuerpo, sino el marido; y por el semejante tampoco el marido tiene la potestad de su propio cuerpo, sino la mujer.
5No os defraudéis el uno al otro, sino fuere algo por tiempo, de consentimiento de ambos, por ocuparos en ayuno y en oración; y volvéd a juntaros en uno, porque no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia.
6Mas esto digo por permisión, no por mandamiento.
7Porque querría que todos los hombres fuesen como yo; empero cada uno tiene su propio don de Dios: uno de una manera, y otro de otra.
8¶ Digo, pues, a los solteros y a las viudas, que bueno les es si se quedaren como yo.
9Empero si no se pueden contener, cásense; que mejor es casarse, que quemarse.
10Mas a los casados mando, y no yo, sino el Señor: Que la mujer no se aparte del marido.
11Y si se apartare, quédese por casar, o reconcíliese con su marido; y que el marido no despida a su mujer.
12Y a los demás yo digo, no el Señor: Si algún hermano tiene mujer no creyente, y ella consiente para habitar con él, no la despida.
13Y la mujer que tiene marido no creyente, y él consiente para habitar con ella, no le deje.
14Porque el marido no creyente es santificado por la mujer; y la mujer no creyente es santificada por el marido; de otra manera vuestros hijos serían inmundos, empero ahora son santos.
15Mas si el no creyente se aparta, apártese; que el hermano, o la hermana, no está sujeto a servidumbre en semejantes casos: antes a paz nos llamó Dios.
16Porque ¿de dónde sabes, oh mujer, si quizá salvarás a tu marido? ¿o de dónde sabes, oh marido, si quizá salvarás a tu mujer?
17Empero como el Señor repartió a cada uno, y como el Señor llamó a cada uno, así ande; y así yo lo ordeno en todas las iglesias.
18¿Es llamado alguno circuncidado? no se haga incircunciso: ¿es llamado alguno en incircuncisión? no se circuncide.
19La circuncisión nada es, y la incircuncisión nada es, sino la observancia de los mandamientos de Dios.
20Cada uno en la vocación en que fue llamado en ella se quede.
21¿Eres llamado siendo siervo? no se te dé nada; mas también si puedes hacerte libre, usa antes de ello.
22Porque el que en el Señor es llamado siendo siervo, horro es del Señor: asimismo también el que es llamado siendo libre, siervo es de Cristo.
23Por precio sois comprados, no os hagáis siervos de los hombres.
24Cada uno, hermanos, en lo que es llamado en esto se quede para con Dios.
25¶ Empero de las vírgenes no tengo mandamiento del Señor; mas doy mi parecer, como quien ha alcanzado misericordia del Señor para ser fiel.
26Tengo, pues, esto por bueno a causa de la aflicción actual; digo, que bueno es al hombre estarse así.
27¿Estás atado a mujer? no procures soltarte. ¿Estás suelto de mujer? no busques mujer.
28Mas también si te casares, no pecaste; y si la virgen se casare, no pecó; pero aflicción en la carne tendrán los tales; mas yo os perdono.
29Esto empero digo, hermanos, que el tiempo es corto: lo que resta es, que los que tienen mujeres sean como si no las tuviesen;
30Y los que lloran, como si no llorasen; y los que se regocijan, como si no se regocijasen; y los que compran, como si no poseyesen;
31Y los que usan de este mundo, como no abusando de él; porque la apariencia de este mundo se pasa.
32Mas querría que estuvieseis sin cuidado. El soltero tiene cuidado de las cosas que pertenecen al Señor, como ha de agradar al Señor.
33Empero el casado tiene cuidado de las cosas que son del mundo, como ha de agradar a su mujer.
34Diferencia hay también entre la mujer casada y la virgen. La mujer por casar, tiene cuidado de las cosas del Señor, para ser santa así en cuerpo como en espíritu; mas la casada, tiene cuidado de las cosas del mundo, como ha de agradar a su marido.
35Esto empero digo para vuestro propio provecho: no para echaros un lazo, sino para lo que es decente, y para que sin distracción sirváis al Señor.
36Mas si a alguno parece cosa fea en su virgen, que pase ya de edad, y así conviene que se haga, haga lo que quisiere; no peca, que se casen.
37Empero el que está firme en su corazón, y no tiene necesidad, mas tiene poder sobre su voluntad, y determinó en su corazón esto, de guardar su virgen, hace bien.
38Así que el que da su virgen en casamiento, hace bien; mas el que no la da, hace mejor.
39¶ La mujer casada está atada por la ley, mientras vive su marido; mas si su marido muriere, libre es para ser casada con quien quisiere; solamente en el Señor.
40Empero más feliz es, según mi parecer, si se queda así; y pienso que también yo tengo el Espíritu de Dios.
Entendiendo Reina Valera vs Reina Valera 1865 en 1 Corintios 7
Reina Valera (SpaRV)
La traducción clásica más leída en el mundo protestante de habla hispana. Conserva un estilo reverente y tradicional, ideal para devocionales y memorización. Una excelente opción para lectura diaria y estudio bíblico.
Reina Valera 1865
Una revisión histórica de la Reina Valera con lenguaje más antiguo y tradicional. Útil para quienes buscan un español clásico y comparaciones textuales. Recomendable para estudio y lectura con enfoque histórico.
Estás viendo una comparación lado a lado de 1 Corintios 7 en la Reina Valera y la Reina Valera 1865. Comparar estas dos versiones puede ayudar a arrojar luz sobre los matices del texto original.
Comparación Clave: 1 Corintios 7:16
"Porque ¿de dónde sabes, oh mujer, si quizá harás salvo á tu marido? ¿ó de dónde sabes, oh marido, si quizá harás salva á tu mujer?"
"Porque ¿de dónde sabes, oh mujer, si quizá salvarás a tu marido? ¿o de dónde sabes, oh marido, si quizá salvarás a tu mujer?"





