1Y le envió a decir —sin duda era Mardoqueo— que se presentase al rey, y rogase por su pueblo y por su patria:stylusSalmos 24:3, Salmos 24:5, Salmos 24:3, Salmos 24:5, Salmos 84:42“Acuérdate, le dijo, del tiempo en que te hallabas en estado humilde, y como te he alimentado con mi mano; porque Amán, el segundo después del rey, ha hablado contra nosotros para (tramar) nuestra muerte.stylusProverbios 28:18, Proverbios 28:18, Colosenses 3:9, Efesios 4:25, Colosenses 3:93Por tanto, invoca Tú al Señor, y habla por nosotros al rey, para librarnos de la muerte.”stylusRomanos 13:10, Romanos 13:10, Salmos 101:5, Salmos 101:8, Salmos 101:54Al tercer día dejó los vestidos de penitencia y se vistió con todas sus galas.stylusJueces 11:35, Jueces 11:35, Mateo 5:33, Mateo 5:33, Salmos 101:65Y así, brillando con el esplendor de los aderezos de reina, e invocando a Dios, que es el árbitro y salvador de todos, tomó consigo dos de sus criadas,stylusDeuteronomio 16:19, Éxodo 22:25, Deuteronomio 16:19, Éxodo 22:25, Ezequiel 22:126apoyándose sobre una de ellas, como que por la suma delicadeza y debilidad no podía sostener su cuerpo.stylus7La otra criada iba detrás de su señora, llevándole la falda que arrastraba por el suelo.stylus8Ella, empero, con el color de rosa en su rostro, y con la gracia y brillo de sus ojos, ocultaba la tristeza de su corazón, oprimida por un excesivo temor.stylus9Pasó una por una todas las puertas, hasta que llegó a la presencia del rey, en donde este se hallaba sentado sobre el solio de su reino, vestido con las vestiduras reales y reluciente de oro y pedrería, pero de un aspecto que causaba terror.stylus10Cuando él alzó la vista y manifestó en sus ojos encendidos el furor de su pecho, la reina se desmayó, y mudándose su color en palidez, dejó caer su fatigada cabeza sobre la criada.stylus11Entonces Dios trocó la ira del rey en dulzura, y apresurado y temeroso saltó del trono, y sosteniéndola con sus brazos hasta que volvió en sí, la acariciaba con estas palabras:stylus12“¿Qué tienes, Ester? Yo soy tu hermano, no temas.stylus13No morirás, porque esta ley fue puesta para todos los demás, pero no para ti.stylus14Acércate y toca el cetro.”stylus15Y como ella no hablase, tomó él el cetro de oro, y poniéndoselo sobre el cuello la besó, diciendo: “¿Por qué no me hablas?”stylus16Entonces ella respondió: “Te he visto, señor, como a un ángel de Dios, y ante el temor de tu majestad quedó conturbado mi corazón.stylus17Porque tú, señor, eres en extremo admirable, y tu rostro está lleno de gracias.”stylus18Mientras decía esto se desmayó de nuevo, quedando casi exánime,stylus19por lo cual el rey se acongojaba, y todos sus ministros consolaban a Ester.stylus